Papeles Perdidos

Historia

Somos ciudadanos romanos

Por: Guillermo Altares09/03/2011

ARC4940801 En la escena más famosa de La vida de Brian, el jefe de los revolucionarios pregunta en voz alta durante una arenga en contra de los ocupantes: "¿Qué han hecho los romanos por nosotros?". Ante lo que una voz tímida responde: "El acueducto". "El alcantarillado", agrega otro. "¿Os acordáis de cómo olía esto antes?". "Las carreteras, la irrigación, la enseñanza, los baños públicos, la ley y el orden, el vino" se van sumando. Y el revolucionario sentencia: "De acuerdo, pero aparte del acueducto, el alcantarillado, las carreteras, la irrigación, el vino, la enseñanza, el orden público, las carreteras... ¿Qué han hecho los romanos por nosotros?". En realidad, todos somos ciudadanos romanos: la influencia que ha tenido el Imperio sobre nuestras vidas, desde la lengua hasta el derecho o la organización social, es inmensa. Y de todos los periodos de Roma el que ha sido retratado más veces, desde en series de televisión hasta en novelas y películas pasando por el mismísimo Shakespeare ("Sin embargo Bruto es un hombre honrado"), es el final de la República, desde la toma de poder por parte de Julio César hasta los emperadores que siguieron a Augusto: Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón. Ahora que se acercan, amenazantes como cada año, los Idus de Marzo en los que César fue asesinado, es un buen momento para leer un libro precioso que acaba de sacar Crítica: El siglo de Augusto, de Pierre Grimal.

Este imenso historiador francés, fallecido en París en 1996 a los 84 años, fue uno de los mayores expertos europeos en el mundo romano y es autor también de un gran diccionario de mitos griegos y de un precioso libro sobre Roma, Le voyage a Rome. En el ISBN figuran 45 títulos suyos, de los cuales muchos están disponibles: los ensayos La civilización romana (Paidós), El imperio romano (Crítica), Mitología (RBA), Diccionario de la mitología griega y romana (Paidós) o la novela Memorias de Agripina (Edhasa). Alumno de la Escuela Normal Superior --una de las más importantes facultades de letras del mundo--, fue profesor de la Sorbona durante casi 30 años, traductor de los clásicos, pero fue sobre todo un ensayista ameno y eficaz, como demuestra El siglo de Augusto  (traducido por Manuel Pereira).

En este breve ensayo de apenas 100 páginas, repasa uno de esos momentos cruciales de la humanidad, cuando el heredero de Julio César, Augusto, el nombre imperial que tomó el joven Octavio (el que aperece tan bien retratado en la serie Roma), se hace con el poder tras las guerras civiles e inaugura una época de paz pero también de dictadura, que llevaría al trono a una saga de emperadores degenerados de los que sólo se salva Claudio, un momento que retrató magistralmente Robert Graves.

Gracias al talento narrativo de Grimal, es un libro que supera los hechos que cuenta, que ya de por sí son apasionantes, para llenarse de personajes y de reflexiones sobre la propia historia. "Ninguna opresión construye nada que sea duradero y es el prisionero quien siempre tiene razón frente al carcelero. Augusto supo proporcionar a ese mundo a la deriva no tanto un nuevo sistema como una nueva justificación de cuanto en el antiguo sistema seguía siendo viable", escribe en una frase que, leída con el prisma de lo que ocurre ahora en el mundo árabe, resulta especialmente interesante. Su descripción de Mecenas, el amigo y compañero de Augusto que ha dado su nombre al mecenazgo, es emocionante: "Por su madre descendía de una familia real de Etruria. El Reino de sus antepasados ya no existía, Aretium, su ciudad, no era más que un municipio romano como los demás; sin embargo, no por eso, Mecenas debajaba de conservar un alma real. Profundamente aristócrata, se complacía en escribir pequeños poemas herméticos".

Para neutralizar los malos augurios que arrastran los Idus de Marzo --título de la novela canónica de Thornton Wilder, editada por Alianza, sobre el asesinato de César--, pero también para comprendernos a nosotros mismos, para tratar escrutar un pasado lejano que sin embargo permanece en nuestra memoria colectiva y en nuestra vida, pero sobre todo para pasar un agradable rato de lectura, volver a Pierre Grimal siempre es una buena cosa. Ya se sabe: Civis romanus sum.

Imagen de un retrato de mármol de la cabeza de Octavio, sobre 30-25 a.C, antes de su conversión en Augusto. © Museo Británico

comentarios 31

31 Comentarios

Publicado por: Javi 09/03/2011

A José: efectivamente, David ha dado en el clavo. Personalmente pienso que el apartado de comentarios de un blog, un periódico o una página web no necesariamente ha de ser un campo de combate ideológico, sino que también puede ser un pequeño lugar para el esparcimiento, la comunicación, el intercambio de ideas, el apoyo mutuo y (especialmente) el sentido del humor. Te recomiendo efusivamente que veas la deliciosa película "El milagro de P.Tinto", que no tiene nada que ver en particular con los romanos, pero que es un inteligentísimo ejercicio de autocrítica, haciéndolo además a la vez con un extraordinario sentido de el humor y desde una maravillosa ternura.

Espero que te lo pases tan deliciosamente bien como yo viendo la película.

PS: Sí, he leído the Idus of March (en inglés), y también I, Claudius, la Historia de Roma de Montanelli, la Eneida, la Guerra de las Galias, las Vidas de los doce césares, el Julius Caesar de Shakespeare (en castellano y en inglés, aunque en el idioma original no se lo aconsejo a nadie) y algún que otro libro más.

Publicado por: Valeria 09/03/2011

Soy de la Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino, vivo en una calle que cruza la Via Augusta y hablo en un dialecto del bajo latín, o sea que, en cierto sentido, civis romana sum. Les recomiendo la biografía de Caesar, the Life of a Colossus de Adran Goldsworthy publicada en español por La Esfera de los Libros.

Publicado por: Paz 09/03/2011

Nos sintamos ciudadanos romanos o no, creo que estamos obligados a saber de dónde venimos.
Gracias por la recomendación, Guillermo.

Publicado por: David 09/03/2011

Y JOSÉ,

yo, por ejemplo, soy uno de los niños de la LOGSE, que para alimento de tu información, aunque seguro que no de tu interés, soy licenciado en Derecho, estudiante de psicología, aficionado a la historia y tengo el gusto de hablar en castellano, catalán, inglés, francés y portugués.

Algo debieron hacer bien por el instituto aquella gente de la LOGSE. Que no todo lo de antes es mejor por definición, aunque sí más antigüo ;)

Publicado por: David 09/03/2011

JOSÉ,

el amigo Javi no ha hecho más que citar una divertida frase de la película "El Milagro de P. Tinto" (la cual recomiendo visionar) en un tono totalmente jocoso. De tu comentario se evidencia que no has visto la película.

Publicado por: José 09/03/2011

Dacio, no te hagas mala sangre con los romanos, que son al menos un tercio de tus tatarabuelos (si medimos las cosas por la sangre y según los rigores del genoma). Tío, advierte que tu lengua materna es romance, la poesía de tu idioma la inauguró Ovidio, la ciudadanía a la que aspiras es un invento de Tito (por decir), o de Trajano. Y la Europa a la que confías tus esperanzas es una idea de César y de Virgilio. Recapacita, ¡no seas macarra! Ahora que si necesitas hablar peste de alguno de tus ancestros (esas cosas pasan hasta en las mejores familias), ¿por qué no tomas por blanco a los avaros o a Atila?

Publicado por: José 09/03/2011

Javi,
Dices que "una mierda al lado de los etruscos"? Segurament6e muy mierdas, por eso se los devoraron. Los etruscos, un pueblo rendido de admiración por los griegos, como los propios romanos llegada su hora, pero incapaces de aportar nada de su propio coleto. (Nada, como no sea su pesimismo, aquéllo de que serían no sólo vencidos, sino desaparecerían en el periodo del 12° lucumón.) Un pueblo mMuuy admirable, rendidos a las entrañas de los pájaros. Por cierto, ¿alguna vez leíste los Idus de Marzo?

Publicado por: paco 09/03/2011

En esto ha quedado la logse y similares. Vaya panda de incultos que aparecen por aqui. Y eso que se las dan de "leidos". Joé macho, si esto es lo que nos va dejar el futuro, que se vayan preparando. Que pena, confundir ideologia con historia. Es lo que pasa cuando el "progresismo"(catetos de calcetines blancos) le da por analizar la historia desde la perspectiva torticera del concejal albañil metido a político de altura......

Publicado por: José 09/03/2011

Amos anda, ¡que no escasean por acá los macarras! Cierto es que los romanos fueron Imperio (e imperialismo, claro, incluso bajo la la República). Eso implica legiones, gladios, guerra, azotes y disciplina. Pero es fundamental verlos en su contexto, recordemos que los derechos humanos fueron desconocidos hasta la Revolución francesa. Está claro que ninguno de los otros (ni los etruscos ni los cartagineses ni los epirotas ni los chinos) eran carmelitas descalzos, como apunta por ahí un colega. Pero además de ser bastante bestias como los demás, los romanos también fueron civilización, lengua, ingeniería, cultura, admiracion por los griegos (más cultura) ...y su preservación. Y ciudadanía, por cierto. Cosa que pocos de los demás aportaron, desde luego. Muy, MUY pocos. Se compararán con ellos, si acaso, los griegos de Alejandro, los indios de Ashoka, probablemente los chinos de algún periodo, y PUNTO, nadie más. Además no es cosa de elegir. Yo tengo raíces cántabro-astures, pero hablo español, aunque entiendo el bable, que es tan romano como el otro. Y los romanos no sólo son parte )otra parte) de mi sangre, sino de mi mente. Vae victis!

Publicado por: Manuel 09/03/2011

Disidente!!!!

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