Papeles Perdidos

HISTORIA

Así contó Pérez Galdós la voladura de La Mercedes

Por: Tereixa Constenla01/03/2012

Mucho antes de que Odyssey sacara a la luz el tesoro de La Mercedes, que voló por los aires tras un certero cañonazo sobre su santabárbara lanzado por un barco inglés frente a las costas del Algarve el 5 de octubre de 1804, el novelista Benito Pérez Galdós (1843-1920) recreó el suceso en la novela Trafalgar. Los detalles citados por el escritor se ajustan a lo recogido en los documentos históricos conservados en los archivos de la Armada española, lo que resalta el gran rigor histórico con que Pérez Galdós abordó su creación literaria. Una lección para algunos autores de novela histórica que pretenden apuntalar sus ficciones sobre hechos reales que han investigado superficialmente. Images

En este fragmento de Trafalgar, que se publica en 1873, se relata la explosión de la fragata de guerra Nuestra Señora de las Mercedes y el apresamiento de los tres barcos que componían la escuadra española, que viajaban de América a Cádiz. Eran tiempos de paz (formal) con Inglaterra, pero en realidad fue el preludio de la gran batalla de Trafalgar, que estaba a la vuelta de la esquina y a la que Pérez Galdós dedica la obra. La novela fue la primera entrega de los Episodios Nacionales.

“-¿Pues y la captura de las cuatro fragatas que venían del Río de la Plata? -dijo D. Alonso animando a Marcial para que continuara sus narraciones.

-También en esa me encontré -contestó el marino-, y allí me dejaron sin pierna. También entonces nos cogieron desprevenidos, y como estábamos en tiempo de paz, navegábamos muy tranquilos, contando ya las horas que nos faltaban para llegar, cuando de pronto... Le diré a usted cómo fue, señora Doña Francisca, para que vea las mañas de esa gente. Después de lo del Estrecho, me embarqué en la Fama para Montevideo, y ya hacía mucho tiempo que estábamos allí, cuando el jefe de la escuadra recibió orden de traer a España los caudales de Lima y Buenos Aires. El viaje fue muy bueno, y no tuvimos más percance que unas calenturillas, que no mataron ni tanto así de hombre... Traíamos mucho dinero del Rey y de particulares, y también lo que llamamos la caja de soldadas, que son los ahorrillos de la tropa que sirve en las Américas. Por junto, si no me engaño, eran cosa de cinco millones de pesos, como quien no dice nada, y además traíamos pieles de lobo, lana de vicuña, cascarilla, barras de estaño y cobre y maderas finas... Pues, señor, después de cincuenta días de navegación, el 5 de Octubre, vimos tierra, y ya contábamos entrar en Cádiz al día siguiente, cuando cátate que hacia el Nordeste se nos presentan cuatro señoras fragatas. Anque era tiempo de paz, y nuestro capitán, D. Miguel de Zapiaín, parecía no tener maldito recelo, yo, que soy perro viejo en la mar, llamé a Débora y le dije que el tiempo me olía a pólvora... Bueno: cuando las fragatas inglesas estuvieron cerca, el general mandó hacer zafarrancho; la Fama iba delante, y al poco rato nos encontramos a tiro de pistola de una de las inglesas por barlovento.

Entonces el capitán inglés nos habló con su bocina y nos dijo... ¡pues mire usted que me gustó la franqueza!... nos dijo que nos pusiéramos en facha porque nos iba a atacar. Hizo mil preguntas; pero le dijimos que no nos daba la gana de contestar. A todo esto, las otras tres fragatas enemigas se habían acercado a las nuestras, de tal manera que cada una de las inglesas tenía otra española por el costado de sotavento.

-Su posición no podía ser mejor -apuntó mi amo.

Fgtanc2aasc2aa_delasmercedes_1804_libro_hc2aa_dela_mc2aaespac3b1ola-Eso digo yo -continuó Marcial-. El jefe de nuestra escuadra, D. José Bustamante, anduvo poco listo, que si hubiera sido yo... Pues, señor, el comodón (quería decir el comodoro) inglés envió a bordo de la Medea un oficialillo de estos de cola de abadejo, el cual, sin andarse en chiquitas, dijo que anque no estaba declarada la guerra, el comodón tenía orden de apresarnos. Esto sí que se llama ser inglés. El combate empezó al poco rato; nuestra fragata recibió la primera andanada por babor; se le contestó al saludo, y cañonazo va, cañonazo viene... lo cierto del caso es que no metimos en un puño a aquellos herejes por mor de que el demonio fue y pegó fuego a la Santa Bárbara de la Mercedes, que se voló en un suspiro, ¡y todos con este suceso, nos afligimos tanto, sintiéndonos tan apocados...!, no por falta de valor, sino por aquello que dicen... en la moral... pues... denque el mismo momento nos vimos perdidos. Nuestra fragata tenía las velas con más agujeros que capa vieja, los cabos rotos, cinco pies de agua en bodega, el palo de mesana tendido, tres balazos a flor de agua y bastantes muertos y heridos. A pesar de esto, seguíamos la cuchipanda con el inglés; pero cuando vimos que la Medea y la Clara, no pudiendo resistir la chamusquina, arriaban bandera, forzamos de vela y nos retiramos defendiéndonos como podíamos. La maldita fragata inglesa nos daba caza, y como era más velera que la nuestra, no pudimos zafarnos y tuvimos también que arriar el trapo a las tres de la tarde, cuando ya nos habían matado mucha gente, y yo estaba medio muerto sobre el sollao porque a una bala le dio la gana de quitarme la pierna. Aquellos condenados nos llevaron a Inglaterra, no como presos, sino como detenidos; pero carta va, carta viene entre Londres y Madrid, lo cierto es que se quedaron con el dinero, y me parece que cuando a mí me nazca otra pierna, entonces el Rey de España les verá la punta del pelo a los cinco millones de pesos”.

Reportaje con documentos históricos: "Me salvé asido a un trozo de proa"

 

comentarios 25

25 Comentarios

Publicado por: jim 01/03/2012

Y ahora sale el ministro de cultura de Bolivia reclamando la mitad del tesoro de la Mercedes, pues dice que se acuñaron esas monedas en Potosí.
¡Qué tropa, señores...!

Publicado por: Javier 01/03/2012

Que mania tiene alguno con el tema de si el oro y la plata se "robo" de Peru y Argentina. Pues nada, habra que pedirle a los italianos que nos devuelvan todo el oro que se llevaron de la Peninsula cuando eramos romanos :-)

Publicado por: jose 01/03/2012

los unicos que robaron fueron los ingleses, el oro procedia de territorio español, por lo que era español.

Publicado por: alonson 01/03/2012

Lo que deja bien claro que "el tesoro" en cuestión había sido robado en Perú y argentina, que es a quien se debería de devolver.
Los ingleses, eran igual de ladrones que los españoles, pero hay que reconocer que eran más listos: se ahorraban el viaje y nos lo robaban ya aquí.

Publicado por: Alfonso 01/03/2012

Don Benito. Tal como éramos, nuestras miserias, nuestra ignorancia, nuestra beatería, nuestra picaresca, pero sobre todo es la narración sobre nuestros héroes, casi siempre anónimos, casi siempre sin posibilidades, casi siempre condenados por la ineptitud, y egoismo de sus propios gobernantes al sacrificio de sus propias vidas. Es Trafalgar, es el 2 de Mayo, es Bailén....Es el pueblo desnutrido y mal armado que se eleva por encima de su miserable existencia en actos sublimes y sin sentido

Publicado por: pedro 01/03/2012

este galdos es lo mejor que hemos tenido nunca

Publicado por: pilar 01/03/2012

Estupendo recuerdo, buen momento para dar un paseo agradable por Los episodios nacionales. Muchas gracias.

Publicado por: Armando Gascón Lozano 01/03/2012

Eso de llamar ultraliberal a Galdós es tremendo. Lo que no cesa es el odio interesado de la ultraderecha. Pero os vais a fastidiar, la crisis os va a dejar, os está dejando, sin resuello.

Publicado por: azor 01/03/2012

Bueno,Galdos un ultraliberal que odiaba todo lo que oliese a tradicional en España.El odio que tenia por D.Carlos era patológico.

Publicado por: Javier 01/03/2012

Genial, tanto Galdós como la idea de revisar los Episodios Nacionales para ver si había descripción del asunto. Al igual que el comentario de Victoria, yo he leído parte de la obra pero no recordaba los nombres de los barcos y tampoco se me había ocurrido echarle de nuevo un vistazo. Gracias! :)

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