Papeles Perdidos

la vuelta al mundo literario / 18

Pessoa: Lisboa en las venas

Por: EL PAÍS23/08/2013

Pessoa-cafe
Café de la Plaza del Comercio, en Lisboa.

Por PATRICIA DE SOUZA*

Fernando Pessoa es una larga historia de heterónimos, una historia de huida, de refugio en esas identidades, Pessoa, que quiere decir persona, nadie, como si se hubiese negado a existir en tanto que unidad, erosionado en su interior, multiplicado y unido solo por ese gesto de escribir, desde Lisboa, la ciudad natal. Releyendo el Libro del desasosiego (Seix Barral 2008), siento no solo por su melancolía, su incapacidad de adaptarse al mundo, su padecer, Pessoa es único, sino porque desde el inicio renuncia a la permanencia, y acepta una discontinuidad inherente a la existencia, una contingencia resuelta en la frase, un verbo que se queda colgado en el vacío. Vacío de la vida, fragmentación del tiempo, Pessoa recrea con una intensidad una de las patologías más clásicas de la ciudad, la neurosis. Él siempre huyó del afuera, su personalidad, extremadamente porosa, no lograba trascender el espacio público para instalarse en él, lo inquietaba, le daba desasosiego. Hay un cambio que se produce en esa Lisboa de Pessoa, el paso lento, a la era industrial. El paso de la iglesia al centro comercial lo hubiese espantado, del parque a la cabina de Internet, peor. El mundo no está globalizado, pero tiende a pretenderse universal y a crear espacios por donde las personas vagan sin reconocerse, es la inmensidad de la Plaza de Comercio y es el muelle, Cas de Sodré: Mi conciencia de la ciudad, es por dentro, conciencia de mí.

Pessoa nunca dice nada de forma categórica, su prosa es caprichosa, transpira y padece cuando avanza, es el vagabundeo de una hoja, decía él, a veces aparece una elipsis, pero son raras, siempre navega, surfea sobre las crestas de la experiencia y luego, ese vértigo mortal. Es un lenguaje hablado y hablante, pese a que se dice solo,  se oyen las voces, los gritos, el estrépito continuo de la ciudad: me despierto con el ruido del tranvía

Hace un mes estuve en Lisboa y me fui al café de la Plaza de Comercio, ahí estaba todo el “templo Pessoa”, ofrecido a la turista, él hubiese abominado ver todo eso, ese lugar vacío, donde ninguna llama viva arde, solo la evocación de un nombre convertido en Nadie, una marca de consumo al final de cuentas.

Pessoa-libro-desasoegoPessoa es el fluir del Tajo y el ruido del tranvía, pasado y presente, el ritmo natural y humano, y el deshumanizado y rápido de la máquina, es la ciudad de Lisboa infestada de los mismos espacios seculares que incitan al consumismo: una tienda de Camper, un Burguer King, otra de ropa, Zara, Mango, oh, desasosiego, oh saudade, alejarse hasta el barrio del Alfama, perderse en una calle, huir de la infame turba… El libro de la intranquilidad, como también se le conoce, está más cerca de Saudade,  de un sentimiento indeterminado, casi metafísico, es ese insomne delirante que fue Pessoa, y la ciudad, su identidad y su síntoma más literario. Pessoa es el ayer en presente, es lo que todos y todas estamos sintiendo cada vez con más intensidad: vivimos una vida de desdoblamientos, de ciudades que se acumulan, de nombres, Lisboa, tenemos que caminarla piedra por piedra.

 

* Patricia de Souza es autora de la novela, El último cuerpo de Úrsula (reeditada por Excodra, 2013)

 

Consulta AQUÍ la serie completa LA VUELTA AL MUNDO LITERARIA.

1- Viaje a la Babilonia de Gilgamesh

2- Vacaciones en la Nueva Zelanda, de Mansfield

3- La implacable Sudáfrica, de Coetzee

4- Canadá: la maqueta del mundo, de Robertson Davies

5- Japón: ¿Te buscas o te pierdes?, con Amélie Nothomb

6- Londres, la adolescencia nos hará libres,  a los ojos de Kureishi

7. El corazón del Brasil de Guimaraes Rosa

8- El Caribe paradisiaco e infernal de Jean Rhys

9- La divina locura de Hungría, de László Krasznahorkai

10- De Pozzuoli a Pasteum. fuentes para Virgilio en trenes de cercanías 

11- De Esmirna a Pérgamo: una ruta mítica para Alejandro

12- Inventando el ballet en el Louvre, con Catalina de Médicis

13- La inmortalidad está hecha de piedra y de ficción, en Bomarzo

14- Justine no está en Alejandría, de Durrell

15- Viajes circulares en Dublín, con Enrique Vila-Matas

16- La Indochina de Duras o la experiencia infinita.

17- El México en llamas de Elena Garro

 

comentarios 23

23 Comentarios

Publicado por: Pessoa 23/08/2013

Me ha gustado el fondo que intenta transmitir la autora, pero da la impresión de que este artículo se ha escrito deprisa y corriendo, sin cuidado y sin ninguna revisión (ni por parte de la autora ni del medio), y eso, en un periódico como este, me parece una absoluta falta de respeto al lector.

Publicado por: HANNA 23/08/2013

Amarilis, para usted.


Canta Amarilis, y su voz levanta
mi alma desde el orbe de la luna
a las inteligencias, que ninguna
la suya imita con dulzura tanta.


De su número luego me trasplanta
a la unidad, que por sí misma es una,
y cual si fuera de su coro alguna,
alaba su grandeza cuando canta.


Apártame del mundo tal distancia,
que el pensamiento en su Hacedor termina,
mano, destreza, voz y consonancia.


Y es argumento que su voz divina
algo tiene de angélica sustancia,
pues a contemplación tan alta inclina.

Publicado por: Amarilis 23/08/2013

Patricia de Souza es una gran escritora peruana.

Publicado por: HANNA 23/08/2013

Lo cierto es que todo estilo, cualquier puntuación, como la carencia en absoluto de ella, un mínimo juego, un rasgo, o docena y media de ellos, de originalidad, etcétera, etcétera, son bienvenidos a casa siempre, pero si cumplen como debe cumplir un gitano; empero, a los chicos de Enseñanza Secundaria Obligatoria y de Bachillerato, mientras dura su formación, es decir, aun no leyeron lo suficiente, no se hacen cargo, no maduraron, no son responsables ni conscientes de qué dicen, ni siquiera si querrían decir algo, también etcétera, es bueno dejarlos sentaditos a la puerta hasta que logran alcanzar una elemental coherencia, con su pizquita añadida de belleza, del tipo que sea, algo que extrañe, desconcierte, descoloque incluso, por ponerme en aspiración mayor.


En ese sentido, si uno de ellos escribe: Pessoa, 'que quiere decir persona, nadie', hay que recordarle de inmediato aquello de la complicidad con el lector, a quien ha de suponerse semiculto al menos. Y si lo redactado fuera esto otro: "Releyendo el Libro del desasosiego (Seix Barral 2008), siento NO SOLO POR su melancolía, su incapacidad de adaptarse al mundo, su padecer, Pessoa es único, (?) SINO PORQUE desde el inicio renuncia a la permanencia...", dulce, pero firmemente, en este otro caso convendría indicarle: hala, vuelve a intentarlo, bonita, mucho ánimo... En fin, que no, al menos haber experimentado con uno de nuestros más eximios, y laureados y premiados, narradores nacionales de relumbrón, de los que no citaré nombre alguno, por que me resulte gratis, pero con Pessoa, no, caramba.

Publicado por: balam 23/08/2013

me parece pedante dar cátedra desde esta tribuna...¿quiénes somos nosotros para dar lecciones sobre "escribir bien"?. Me parece un poco desplazado y sin argunmentos, así no se habla de lo más importante, lo que dice este artículo sobre llos tiempos en que vivimos.

Publicado por: Mistral 23/08/2013

Insisto en que el estilo es algo que pertenece a la autora, si entendemos estilo como sintaxis. Desde ese punto de vista, la puntuación está donde "debe estar", y no donde "debería". No tengo idea de lo que es la "ortotipografía". Para terminar, creo que en este artículo hay algo más que "reglas gramaticales" no respetadas... creo que un día Francis Bacon dijo: si hubiese aprendido a pintar no pintaría... por lo demás, repito, el artículo me parece muy interesante.

Publicado por: Una Persona que vive en lisboa 23/08/2013

Mistral, no hablamos de que sea perfecto. Hablamos de que cumpla con unos mínimos en su análisis literario, en su estilo y (si no es mucho pedir) en la ortotipografía. Esto es el suplemento literario del que se supone mejor periódico nacional. Creo que es normal esperar que sus escritores sean profesionales...

Publicado por: Mistral 23/08/2013

Todo artículo es perfectible y no se justifica tanto comentario furibundo. En todo caso el lapsus en el lenguaje escrito es algo común en los escritores. Por otro lado, las ideas son intensas y arriesgadas. No había leído a Pessoa desde ese punto de vista. Yo me quedo con eso.

Publicado por: Noch ein Bier, bitte! 23/08/2013

Dominicanito, no me convences. Y di la verdad: tú tampoco te lo crees, lo del lapsus.

Publicado por: Mistral 23/08/2013

Hay aquí una especie de ágora desencadenada, el deseo de querer encontrar el mismo lenguaje de "la calle", más bien, pocas ganas de "leer". Nadie es generoso con algo que no quiere ver... síntoma de la época, se construye un castillo y alguien llega y dice: quémenlo. ¿ De qué lenguaje hablamos, del común o del literario? Mucho ruido y pocas nueces...

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