Papeles Perdidos

Segundas oportunidades

Heidegger y la casa como apertura

Por: EL PAÍS05/04/2014

Heidegger
Martin Heidegger, visto por Sciammarella.

Por CRISTINA RIVERA-GARZA

En 1951, en la célebre cátedra que dictó en Darmstat, Martin Heidegger equiparó el ser al habitar. Hurgando en las palabras del alemán antiguo, el filósofo argumentó que el verbo construir (bauen) aparece subrepticiamente en la conjugación de la primera y segunda personal del singular del verbo ser (Ich bin, Du bist), de ahí su conclusión: “estar en la tierra como mortal significa habitar”.  Pero estar en la tierra significa también, luego entonces, encontrarse bajo el cielo, formando parte, al mismo tiempo, de un colectivo de mortales. Por eso, habitar es habitar la Cuaternidad—la tierra, el cielo, lo divino, la comunidad—que  Heidegger uniera bajo el principio inevitable del cuidado: “En el salvar la tierra, en el recibir el cielo, en la espera de los divinos, en la conducción de los mortales, acontece de un modo propio el habitar como el cuidar (velar por) de la Cuaternidad. Cuidar (velar por) quiere decir: custodiar la Cuaternidad en su esencia. Lo que se toma en custodia tiene que ser albergado”.

Tanta atención le dedicó Heidegger a la relación entre el construir, el habitar y el pensar (los tres verbos que, sin comas de por medio, sirven de título a la conferencia, y subsecuente ensayo, del 51) que no es para nada sorprendente la publicación de un libro sobre y alrededor de la cabaña que construyó y habitó intermitentemente, aunque por muchos años, al pie de la Selva Negra. En La cabaña de Heidegger. Un espacio para pensar, el arquitecto y profesor de la Escuela de Arquitectura de Welsh, Adam Sharr, no sólo describe con puntualidad, incluyendo planos y fotografías del lugar, la ubicación y el proceso de construcción de la cabaña sino que también se decide, con cierta cautela eso sí, a abrir sus puertas. La idea rectora es que existe una relación no sólo estrecha sino fundamentalmente productiva entre el espacio de la cabaña y el espacio de la página. La casa de “arriba”, como la describiera Heidegger comparándola de manera positiva con la vida superficial y ruidosa de “abajo” en universidades y ciudades varias, constituía su lugar de trabajo: el espacio que, cercano a las montañas y abierto al clima, podía servir como filtro de esa “ley oculta” de esa naturaleza circundante que constituía, con todo, la verdadera materia de la filosofía. La cabaña se convertía así en el espacio alquímico donde el paisaje se transformaba en pensamiento, es decir, en lenguaje.

Su apego a la cabaña y a la forma de filosofía que éste le facilitaba fue tal que, en 1933, cuando la Universidad de Berlín le ofreció un prestigioso puesto, lo rechazó. En “Por qué permanecemos en provincia”, el artículo que publicó justo un año después, explicaba sus razones: “Cuando en la profunda noche del invierno una bronca tormenta de nieve brama sacudiéndose en torno del albergue y oscurece y oculta todo, entonces es la hora propicia de la filosofía. Su preguntar debe entonces tornarse sencillo y esencial. La elaboración de cada pensamiento no puede ser sino ardua y severa. El esfuerzo por acuñar las palabras se parece a la resistencia de los enhiestos abetos contra la tormenta. Y el trabajo filosófico no transcurre cual apartada ocupación de un extravagante, sino que tiene una íntima relación con el trabajo de los campesinos”. Más que un parapeto contra el mundo, la cabaña era, por el contrario, una apertura: la mejor oportunidad de entrar en amplio y denso contacto con él. Además de un espacio, la cabaña también era un método de vida y de pensamiento. El rectángulo de la residencia y el rectángulo de la página vueltos ambos pura habitación. 

Hay ciertamente una serie de peculiares pensadores de la montaña (Thoreau en Walden Pond, Wittgenstein en Noruega, Jung a las orillas del lago Zurich) que desdeñaron la vida agitada y superficial de las ciudades, optando por la vida ruda del campo. No todos conservaron la fe en la vida de provincias, como la denominara el autor de Ser y Tiempo (son legendarias las quejas de Wittgenstein después de su experiencia como maestro rural, por ejemplo) y, juzgando por la temprana relación de Heidegger con el nazismo, la vida campirana no salvó a nadie de (¿o condujo a?) la estupidez política. Pero queda de esa cabaña a los pies de la selva negra una experiencia vital e intelectual que, desde sus inicios en 1922,  volviera visible la estrecha y productiva relación que va del espacio doméstico—de la habitación—al espacio de la página—la habitación.

* Cristina Rivera-Garza, su último libro es El mal de la taiga

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comentarios 12

12 Comentarios

Publicado por: guiaviajes 05/04/2014

Pero si Heidegger, Celine, Hamsun, eran nazis y por tanto están exentos de toda consideración, ¿verdad?

http://www.guiaviajesa.com/selva-negra/

Publicado por: PABLO 05/04/2014

Alex, tus comentarios no son mas que descalificaciones personales, y en ningun momento aportas datos que contradigan lo que se afirma o aporten nuevas dimensiones al debate.

Publicado por: DIOGENES 05/04/2014

Vamos por puntos:

1º, Heidegger NO se toma en serio a Nietzsche. Lo que ocurre es que con el nazismo y la ferviente propaganda de la hermana de Nietzsche su pensamiento se convierte sin quererlo ni beberlo en un fenómeno de masas durante el nazismo. Por la década de los 30 se vuelve casi una obligaciión tener que enseñar Nietzsche en las facultades de filosofía nazis. A Heidegger le dicen: mira, este es Nietzsche y tú como profesor lo tienes que dar en clase con especial cariño porque es un genio del pensamiento germánico. Y para tener a sus jefes contentos él se esmera en darlo. Pero la cuestión es: ¿Cómo decidió enseñar a Nietzsche Heidegger? Desde la miope y esclerótica óptica de su sistema de pensamiento, afirmando, de forma esperpéntica, que Nietzsche era un metafísico porque, entre otros motivos, al hablar del eterno retorno y la voluntad de poder Nietzsche intentaría hablar, en realidad, del Ser ¡Al igual que Platón, que al hablar del "mundo de las ideas" intentaría hablar del Ser! O al igual que Kant, que al hablar de la "cosa en sí" querría, en realidad, hablar del Ser; o Schopenhauer, también, que al hablar de la "voluntad" (la Nada o Nirvana) querría hablar del Ser. Y es que cabe recordar que Heidegger defendía, desde hacía ya muchos años atrás cuando aún veneraba a Husserl por la posición académica que éste ocupaba, eso de que todos los filósofos habían intentado hablar del Ser en tanto que un ente (un cosmos o un mundo de objetos, cosas, entidades ya materiales ya espirituales o de cualquier otra índole, en fin, un Dios) o en tanto que Nada (no ente). Su "novedosa" propuesta filosófica, entonces, consistía en EXIGIR hablar del Ser en tanto que Ser; tarea que resulta del todo absurda (imposible) -Como él mismo reconoce.

2. Sí, Alex, no te engañes; Heidegger fue un pusilánime, y si no que le pregunten a la despechada de Hannah Arendt. De hecho, me parece a mí que era un tio tan cobarde que no tenía suficientes agallas ni para ser un nazi convencido ni para hacer lo que hizo Nietzsche con todo este movimeinto ideológico de Bayreuth que terminó desembocando en el Nazismo: apartarse completamente de ellos y denunciar toda la inmundicia que arrastraba ese histriónico y populachero entusiasmo germánico -Si te has estudiado a fondo el Nazismo sabrás que los ideales de Bayreuth representaban, de hecho, los más altos ideales espirituales a los que aspiraba el Nazismo).

3. Heidegger, intelectualmente hablando, sólo es un hijo de su tiempo. En otras palabras, fue un nihilista y cuando intentó superar el nihilismo (la idea que nacemos simplemente para morir) sólo tuvo valor de "cagar" (o parir) esa idea absurda del Ser. Seamos claros en este aspecto: la filosofía de Heidegger es, sencillamente, absurda ¡Nos lleva al absurdo! A un laberinto sin salida... Bueno, como tantas otras filosofías apojéticas, agnósticas, místicas, irracionales, en fin, vacías.

4. Dices que "afirmar que Nietzsche es un autor más relevante que Heidegger resulta, a estas alturas, injustificable". Sólo te voy a decir que los editores no piensan lo mismo ¡Y google tampoco!

5. Un tío cuyo pensamiento concluye con esa famosa fórmula "sólo un Dios nos puede salvar", simplemente denota un personaje que está muy jodido a nivel intelectual. Tener que terminar apelando a Dios, siendo honestos, indica una enorme falta de recursos. De aquí ese famoso dicho que dice algo así como (lo apunto de memoria): Dios es el parche con que tapamos nuestras miserias, limitaciones e ignorancias.

6. Me llamo DIOGENES porque me pajeo con júbilo y a carcajada limpia en estos lugares públicos siempre frecuentados por gentes con ideas tan bien arregladas y correctas; como la tuya Alex. Sin duda, tu sí que conoces bien el pensamiento de Heidegger y sabes de qué hablas; te mereces un diploma.

En fin, un placer correrme por aquí un rato. Mientras tanto, tírate al monte y espera que se te revele tu Ser... Vaya sin sentido, para reír y no echar gota.

Publicado por: alex 05/04/2014

Hola Diógenes. Para poder verter opiniones tan gratuitas y desproporcionadas sobre la propuesta filosófica de Heidegger -discutible desde luego, pero decisiva como pocas en el curso de la filosofía del siglo XX- te habrás "intoxicado" con ella pues si no ha sido así estarías hablando arbitrariamente de algo que simplemente ignoras (y a estas alturas pensar que Nietzsche es un autor más relevante que Heidegger es una cosas bastante increible por no decir injustificable, además Heidegger fue el primer filósofo en tomarse en serio la lectura de Nietzsche, considerado hasta entonces un escritor extravagante y poco más); pero permíteme que dude de que hayas estudiado seriamente a Heidegger: lo único que traslucen tus palabras es miedo a pensar más allá de lo que te dicta el redil de la inercia del sentido común. Vamos que para llamarte "Diógenes" deberías estar menos acaparado por lo que es "políticamente correcto" (si ha habido un auténtico Diógenes en nuestro tiempo ese ha sido Heidegger -pues no ha tenido miedo a pensar en contra de los "ídolos" de los que hablaba Francis Bacon). ¡Un poco de rigor y menos prejuicios infundados!

Publicado por: LIBERTAD CONSTITUYENTE 05/04/2014

Conocemos la noticia sobre la publicación ayer en Alemania de la segunda parte de los Cuadernos negros (1931-1971) de Martin Heidegger. Trevijano analiza sobre si la ideología nazi y antisemita de Heidegger influyó en su obra filosófica, sobre todo en la parte de pensamiento filosófico referente a la verdad. http://www.ivoox.com/rlc-11-03-2014-ucrania-rusia-yatsenyuk-obama-rajoy-audios-mp3_rf_2911573_1.html

Publicado por: pajetta 05/04/2014

Martin Heidegger, un faro, un maestro del pensamiento mundial. Su "Sein und Zeit" quedara por siempre como guia de hombres de buena voluntad. Muy superficial y algo pretestuoso judicar sus obras por sus simpatia politica. Somos solo TIEMPO y nada de SER.

Publicado por: Diogenes 05/04/2014

Alex, ¿sabes quien iba de enteradillo por el mundo? Heidegger. Y lo que contó sobre el pensamiento de NIetzsche, todo, fue una burda mentira. Una mentira con un único propósito: justificar esa basura de filosofía suya del Ser -Una palabra vacía para una noción absurda.El problema de Heidegger, en el fondo, no fue que defendiera o congeniara con los Nazis, sino que fue un auténtico pusilánime, eso sí, con mucho orgullo pedante. En fin, mi recomendación es esta: si queréis perder el tiempo e intoxicaros mentalmente leeros Heidegger.

Publicado por: luis salas 05/04/2014

Heidegger, Celine, Hamsun, eran nazis y por tanto están exentos de toda consideración.

Publicado por: elvIRA MADIGAN 05/04/2014

Parece que ambos comentarios adolecen de "extravío". ¿ Qué tiene que ver Heidegger con los "iluminados españoles?
Cuando éstos, en contra de la opinión del maestro Sánchez Albornoz, han tropezado de nuevo con la misma piedra.
¿Por qué ustedes no sometieron a los sangrientos comunistas a una revisión?
¿Por qué se han alentado los nacionalismo-hitlerianos, donde se juega con el bienestar de un pueblo?
El maestro Heidegger confesó a Jaspers en 1950 que "sentía vergüenza de haber colaborado por corto tiempo. Su vergüenza fue la de haberse equivocado". Él tenía que rehabilitarse a sí mismo. Nada de lo que verdaderamente acontece al "ser" son simples palabras, es el recorrido pensante-interior-.
Y los franceses-que son los de la comisión- no se ven a sí mismos con la guillotina. ¿Fue justo el bombardeo de Dresde?
Lamentablemente, ningún país se libra de la sangre vertida. Todos van bautizados en sangre.

Publicado por: Alex 05/04/2014

Lamentablemente lo que expone el señor que firma como Pablo -que va de enteradillo- son un montón de falsedades e infundios desinformados que circulan entre gentes perezosas incapaces de leer con seriedad y respeto la obra de uno de los pensadores más sugerentes y relevantes del siglo XX. Lo que dice este comentarista es una burda mentira, nada más. Y cuando alguien miente simplemente -lo sepa o no es su problema personal- lo que ya no puede hacerse es intentar 'razonar' con él: aquí no hay ya lógica que valga. Solo podemos pedirle que se informe mejor (por ejemplo leyendo un texto de Habermas titulado "Heidegger: obra y visión del mundo") y que después de hacerlo intente aportar algo significativo al debate de las ideas. Lo que de todos modos resulta delirante es que se crea depositario de la lógica y la racionalidad alguien tan cargado de estúpidos prejuicios. Chao pescao: estudia y aprende.

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