El republicano moderado es historia

Por: | 02 de abril de 2012

Santorum
Mark Thoma ha pillado no hace mucho a Kevin Hassett jugando para el equipo republicano. En su blog, Economist’s View, cita un artículo de opinión de Hassett publicado en la edición digital de National Review en el que este escribe: "No es una casualidad que el sector privado esté arrancando aunque los estímulos gubernamentales se estén reduciendo…  La actividad contenida que ha reprimido durante años la incertidumbre respecto a  las políticas de Obama por fin se está liberando. Demos gracias a Dios por los atascos".

Thoma compara esto con una interlocución durante una vista del Congreso en febrero de 2001 en la que Hassett afirmaba: "A los economistas que han estudiado esto les ha sorprendido bastante que la política fiscal en tiempos de recesión sea razonablemente eficaz. Lo único es que los jefes intentaron dar un primer empujón que era demasiado flojo y que por lo general los golpes fuertes no llegaron hasta bien entrada la recesión. De modo que la razón por la que la política fiscal no nos ha sacado antes de la recesión es que empezamos tarde".

La verdad es que no es ninguna sorpresa. Pero el hallazgo de Thoma me ha hecho pensar si hay algo que pueda llevar a los intelectuales conservadores razonables y moderados a aceptar el hecho de que en el partido republicano ya no hay cabida para ellos y qué podría ser ese algo.

Porque existe gente así, o al menos existe esa postura. Uno puede creer que el Estado del bienestar es demasiado grande sin creer que los parados no son más que unos vagos; puede creer que una política monetaria, y sobre todo una política fiscal, más activista sea un error, sin practicar la macroeconomía del oscurantismo. Evidentemente, yo discrepo, pero puedo entender que una persona razonable sostenga esos puntos de vista.

Pero no son puntos de vista que prevalezcan, o que se consideren siquiera marginalmente aceptables, en el Partido Republicano de hoy en día. El partido moderno es, en lo que respecta a los problemas sociales, el partido de Rush Limbaugh y Rick Santorum; y en cuanto a los temas económicos, es el partido de Ron Paul y Arthur Laffer. Nadie que tenga ambiciones políticas dentro del Partido Republicano se atreve a desafiar estas opiniones; los intentos de defender a Mitt Romney se basan  enteramente en la premisa, o tal vez la esperanza, de que todo lo que dice es mentira (lo que en cualquiera de los casos parece una buena suposición).

Y no, no hay nada comparable en el otro lado. Es verdad que el presidente Obama juega a veces a los equívocos, pero tanto por sus palabras como por sus actos, es un político moderadamente liberal y ligeramente intervencionista a quien ni los liberales ni, para ser francos,  los conservadores moderados deberían encontrar especialmente alarmante.

Así que, ¿cuándo abandonan el barco los conservadores razonables? David Frim, un analista y exasesor del presidente George W. Bush, y Bruce Bartlett, exasesor del presidente Ronald Reagan, ya lo han hecho, pero ¿quién más?

Claro que, a lo mejor, la gente que nos parece razonable en realidad no lo es. Algunos blogueros supuestamente libertarios han bajado la guardia y se han manifestado a favor de la vil ley de Virginia que obliga a las mujeres que quieren abortar a someterse a una ecografía transvaginal y apoyado a Rush Limbaugh después de que llamara “fulana” a una estudiante de derecho que defendía los anticonceptivos.

Pero yo creo que lo que estamos viendo básicamente es una ambición cínica, una falta de ganas de acabar con las esperanzas de tener un cargo e influencia en el futuro que es lo que entrañaría el admitir que este no el Partido Republicano de antaño.

Traducción de News Clips.

© 2012 The New York Times.

Hay 9 Comentarios

Malditos sean por los siglos de los siglos: no tanto por liquidar esperanzas de crecimiento democrático, sino por el juego canalla y siniestro (que no logrará prevalecer porque, sencillamente, el planeta no aguanta sus políticas) de llevar en sus riendas la mentira de que no existe alternativa al gigantesco y futil saqueo de un sistema financiero inviable, violador, idiota.

El problema es que Krugman JAMAS vio un demócrata extremista. Alguien que ve extremistas en casi todos los miembros del partido contrario pero no en el suyo es obviamente un partidista extremista él también y nos revela su perspectiva. Obama, por ejemplo, quiere liquidar el rol del carbón (y el del gas, y nuclear, e hidro) en la electricidad pero no se anima a decirlo. Dice defender el escudo antimisiles pero le promete a Medveev, con micrófono abierto, liquidar el escudo antimisiles en seguida de las elecciones. Y eso qué es: un moderado?

por favor, cuidad mas la traduccion porque cuesta mcuho entenderlo.

¿Es capaz de leer en castellano quien traduce los artículos de Krugman?. NO SE ENTIENDE NI LA MITAD. Además, los comentarios son de otros artículos. ¿Va a desaparecer El País? ...si ya no es capaz de mantener un mínimo de calidad técnica... ¿pasaron de becarios a traductores automáticos chinos?

La censura franquista era kafkiana, ya lo dijo Berlanga: vetaban estupideces y se le colaba lo gordo. El censor del foro, abierto a propósito de la entrevista a Tim Robbins, le pasa otro tanto. He manifestado en el mismo que resultan inquietante comprobar algo que muchos hemos pensado: que la existencia del terrorismo justifica el poder desmesurado. Así con ETA y GRAPO, en España. Así con Al Qaeda, en EE.UU. Los gobiernos justifican las mayores atrocidades contra la democracia, el recorte de derechos, porque el terrorismo alimenta al Leviathan –el contrato de Hobbes no es tan amable como el de Rousseau, sin embargo es más real: el Estado ofrece seguridad a cambio de libertad; es lo que se ha conocido como el polizei etat- De ahí que el terrorismo sea el mayor enemigo de la democracia, porque “distrae” de la reivindicación de los derechos ciudadanos. Sin embargo, comprobamos que el Gran Hermano sigue funcionando – ¿o tal vez es la mojigatería berlanguiana, unida a la incultura y a la estupidez de los administradores de los foros que no están a la altura del trabajo que tienen que desarrollar y por el que le pagan-?

Sea lo que sea, y es lo que vengo a denunciar, ¿cómo me puede vetar un texto sacado de la propia entrevista, y sobre el que llamo la atención por resultar inquietante?: “No conozco muy bien el caso. No sé muy bien quiénes son las FARC ni lo que piden ni dónde se sitúan políticamente. Pero, en 1984 el rebelde es Goldstein y ejerce una función en esa sociedad. Nunca lo eliminan. Es una amenaza constante. ¿Qué función cumplen los grupos guerrilleros? ¿Son realmente un mecanismo para mantener a cierta parte de la población alerta y encabronada? ¿La actuación de cualquier grupo terrorista cumple la función de enfurecer a cierta parte de la población con el único propósito de legitimar determinadas actuaciones de los Gobiernos? No lo sé. Solamente dejo esas cuestiones en el aire. En 1984 se habla de una guerra que nunca termina y que siempre está a punto de terminar y el protagonista llega a poner en duda que esa guerra no sea otra cosa que una invención propagandística mantenida por los que están en el poder.”


La entrevista no tiene desperdicio y aprovecho para recomendarla.

¡Los caretos de la foto dan miedito! ¿Por qué no podrán autoflagelarse ellos sólos? La espiritualidad no pone esas caras amenazantes que ven el mal por doquier. No me inspiran confianza. ¡Cuidado!

El titular me ha parecido muy acertado. Cuando el mundo está tratando de que la religión no se mezcle en cuestiones trascendentales (la guerra y la paz, por ejemplo. Los derechos humanos o la economía) aparecen políticos que dicen amparar o estimar a una poderosa secta religiosa.
El capítulo en el que el de la foto narra que se acostó con el cadáver de su hijo, no me parece sino una cuestión personal en la que tanto el amor como la tendencia macabra pueden tener la misma cabida) . Inclinándome sobre la primera posibilidad literariamente se ha abordado muy bien el asunto (Paula, de Isabel Allende).
¿Pero qué tiene que ver esto con la política, la economía, la salud, la política exterior, o los Derechos Humanos?
¿Cómo puede hablar (entiendo de amor) quien está dispuesto a dejar sin asistencia sanitaria a la población que no tiene seguro médico en tiempos de recesión económica?
Me quedo con los moderados, por supuesto. ¡Salud por encima de todo!

Todo se radicaliza hoy en día, las posturas medias no existen http://economia-eficiente.com/

El establishment jugando al juego de la silla en un espectro de acción política cada vez más reducido. Se le llama decadencia acelerada, como en todas partes, del modelo democrático.
Escuchemos a Ocupy Wall Street, o aquí al 15-M -o volveremos a oír tamborradas fascistoides...
http://enjuaguesdesofia.blogspot.com

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Paul Krugman

Sobre el blog

La solución a la crisis económica pasa por la política. Paul Krugman, probablemente el economista más conocido del mundo, lo tiene claro. Desde su posición progresista –liberal, en Estados Unidos; de izquierdas, en Europa- prescribe su receta.

Sobre el autor

Paul Krugman

Cuando recibió el premio Nobel en 2008, Paul Krugman (Albany, Estados Unidos, 1957) ya llevaba casi una década escribiendo columnas en el New York Times. Da clases de Economía y Política Internacional en la Universidad de Princeton, antes lo ha hecho en la de Yale, donde se graduó, en la de Stanford y en el MIT.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal