Inversión de la doctrina económica rara

Por: | 10 de diciembre de 2012

Bruce Bartlett es una persona de bien. Una persona de bien, o al menos sí me lo enseñaron a mí, es alguien que se hace responsable de sus acciones, incluidos sus errores. Lamentablemente, la Menschlichkeit o humanidad es una virtud rara en el Estados Unidos moderno, y desde luego en la esfera política, donde nadie admite nunca estar equivocado respecto a algo.

Así que aclamemos todos a Bartlett, que ha escrito un texto conmovedor en la edición de diciembre de The American Conservative acerca de cómo cayó en la cuenta de que el conservadurismo y su doctrina económica no eran lo que él había imaginado y, en particular, sobre cómo cayó en la cuenta de que el análisis keynesiano tenía sentido. Por supuesto, el ensayo de Bartlett no hace más que poner de manifiesto los pocos economistas –ya sea en el mundo de la política/las fundaciones o en el académico— que han estado dispuestos a hacer lo mismo. Es inevitable preguntarse en concreto por los economistas destacados que dieron su apoyo a Mitt Romney en su última campaña.

Ellos tienen que haber sabido que Romney estaba diciendo tonterías, que sus cifras no cuadraban ni remotamente; y algunos de ellos defendieron los que claramente parecen argumentos a todas luces falsos sobre los impuestos, el ciclo empresarial y demás. ¿Era un caso de lealtad política imponiéndose a las normas profesionales? ¿O se trataba de ambición personal por encima de todo? Y no, no es un fenómeno simétrico: el presidente Obama y su gente también juegan un poco con las cifras, pero ni mucho menos hasta ese punto; se trata más de la forma de presentarlas que de intentar contar una historia que es esencialmente falsa.

En cualquier caso, en el pasado he sido un poco duro con Bartlett, y me he preguntado por qué tardaba tanto en ver lo evidente. Pero eso da igual: ha demostrado tener carácter en un país donde eso es difícil de encontrar.

La falsa escasez de talento

Un reconocimiento a Adam Davidson por algo que hacía mucha falta: acabar con el mito de la supuesta escasez de talento que está frenando el avance de la economía estadounidense.

“El secreto que hay tras este vacío de talento es que no es en absoluto un vacío de talento”, escribía Davidson el 25 de noviembre en su columna semanal en The New York Times Magazine. Davidson contaba que había hablado con directores de fábricas que decían “que tenían muchas dificultades a la hora de contratar trabajadores muy solicitados para trabajar por 10 dólares la hora”.

Siempre que vean que se cita a algún empresario quejándose de que no es capaz de encontrar trabajadores con las habilidades necesarias, pregunten qué salario ofrece. Casi siempre, resulta que lo que el empresario en cuestión realmente quiere son trabajadores con mucha formación (y muy cara) que trabajen por un sueldo de mano de obra no cualificada. No es de extrañar que les cueste encontrarlos. Y esto encaja perfectamente con uno de los argumentos clave en contra de la afirmación de que una gran parte del paro de Estados Unidos es "estructural", que se debe a un desequilibrio entre las habilidades y la demanda de mano de obra.

Si eso fuese cierto, veríamos subir como la espuma los salarios de aquellos trabajadores que sí que tienen las habilidades adecuadas. En realidad, salvo raras excepciones, no es así. De modo que lo que verdaderamente hay que preguntar es por qué las empresas estadounidenses no creen que merece la pena pagar lo suficiente para atraer a los trabajadores que dicen que necesitan.

© 2012 New York Times

Traducción de News Clips.

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REVOLUCION FINANCIERA CAPITULO 1

BREVE SIPNOSIS

La caída del muro de Berlín en 1989 no solo marcaba el fin de la guerra fría para los políticos y era vendido al mundo como la conquista de la libertad y la desaparición de la opresión e injusticia de una parte del mismo contra la otra. Era el fin de un sistema, siempre mal planteado y mucho peor aplicado, que había resultado un completo fracaso frustrando las ilusiones de generaciones en su búsqueda de mayor justicia e igualdad social.

Un mundo terminaba de venirse abajo, dejando a su antagonista todo el protagonismo y razón de ser. Por fin prevalecía, lo mantenido en el otro lado, viva el mercado libre, fuera intervenciones del Estado en sus reglas de juego, las regulaciones solo sirven para desfigurar y entorpecer su funcionamiento, la ley de la oferta y la demanda es el primer mandamiento de la economía y ante ella antepondrás todas las cosas.

A partir de dicho momento volvían a cobrar pleno protagonismo las tesis más liberales en el campo económico; Marx, que nunca fue miembro del club quedaba definitivamente enterrado y Keynes, siempre cuestionado, al límite del juego por sus referencias a la economía mixta, que implica la coexistencia del mercado con la intervención pública, para corregir los problemas económicos; la explicación del comportamiento económico en función del que adopta la demanda, sea de manera espontánea o condicionada por la referida intervención pública; el descubrimiento de la Macroeconomía, o cuerpo teórico capaz de ofrecer una explicación coherente y global del funcionamiento del sistema económico nacional, sobre la que apoyar las orientaciones que deba adoptar la citada intervención pública, o la relación de compatibilidad entre equidad en la distribución de la renta para impulsar el crecimiento económico, volvía al ostracismo, si es que no lo había estado siempre y se imponían, definitivamente, los fundamentos de la llamada escuela de Chicago, rescatando en todo su vigor desde su Biblia (Adam Smith) a sus nuevos evangelios (Milton Friedman), cada vez con mayor fuerza y respaldo a todos los niveles.

Por doquier proliferaban las voces de los nuevos gurú de la economía, reverenciados y admirados por una pléyade de viejos y nuevos conversos, iluminados por verdades absolutas, incapaces de ver más allá de los excelentes resultados cortoplacistas que alimentaban una espiral de beneficios sin ningún tipo de plus valía real productiva.

La banca, que hasta la década de los setenta parecía solo haber evolucionado en desprenderse de los manguitos, la visera y las lentes, olvidaba su máxima de que “el dinero donde más seguro está es conmigo”, “nunca lo pondré en riesgo, yo sé guardarlo”, optó por empezar a relegar las buenas prácticas de banca tradicional por las que veían venir como mucho más lucrativas prácticas de banca industrial.

Que ello conllevaba riesgo, que se rompía su razón de ser con los fondos a guardar, también era evidente, pero a cambio los beneficios se presumían inimaginables, prevaleció la codicia.

¿Por qué contentarnos con obtener un prudente diferencial?; disponemos y accedemos al circulante disponible que entregamos a terceros para que ellos obtengan unas cuentas de resultados altamente rentables, ¿por qué renunciar a hacerlo directamente?, compartamos actividad.

Pronto florecieron viejos y nuevos métodos de ingeniería financiera, cada vez más y más sofisticados de los que se empezaron a cosechar ingentes beneficios, nunca anteriormente contemplados en el sector.

No importaba desconocer el por qué de su funcionamiento, que mas daba, lo real eran sus asombrosos resultados.

Sus creadores fueron idolatrados, sus defensores subidos a los altares. ¿Cómo es posible que no lo hubiéramos visto antes?, debieron plantearse algunos.

La respuesta resulto sencilla, hemos estado casi un siglo con la venda intervencionista, con el miedo al otro lado, por fin se hace la luz. Fuera cualquier regulación del mercado que solo lleva a limitar la creatividad y productividad, si hay que recurrir al Estado será para cubrirnos, para garantizar que el sistema se mantenga, nunca para inmiscuirse, que se dedique a controlar a las masas y al mantenimiento del orden con el menor gasto posible, que deje en manos del sector privado toda actividad productiva, que nos encargaremos de, a su precio correspondiente, cubrir las necesidades de la población, vendiéndole a cada cual su necesidad.

El mundo siempre fue así, siempre hubo ricos y pobres, quien quiera bienestar y progreso personal se lo tendrá que pagar, no podemos permitirnos derroche de medios que tenemos que cubrir con nuestros impuestos.

Como veremos más adelante, este capitalismo libertario, desbocado, sin reglamentación, defendido, entre otros, por Friedman y Hayek es una de las fuentes de nuestros problemas actuales.

Paralelamente a la desaparición del muro se iba conformando lo que hoy ya denominamos globalización, se iban ínter relacionando los procesos productivos, la interdependencia del sistema, cada vez mayor, el fortalecimiento de las multinacionales, con la consiguiente deslocalización de empresas, que si bien se consideraba moneda de cambio y práctica habitual, se había estado haciendo con cierta cautela y compromiso al que llevaba, no el sentido común y mucho menos justicia social, sino mas bien el miedo al conflicto ideológico de las masas, que seguían teniendo una referencia de sistema diferente y alternativo, aunque tuvieran que modificarlo y adaptarlo.

Desaparecida la alternativa, desaparece el miedo, desaparece la referencia a lo diferente, se fortalece, quedando única, una visión económica del mundo que se plantea como nuevo dogma lo que hasta ahora había sido cuestionado, ya es evidente que el sistema capitalista es la única y oficial religión, una vez más los viejos tópicos que han condicionado la historia de la humanidad, siempre lo mismo “aunque no lo entiendas debes creer en ello”, es dogma de fe.

Las reglas de juego medio se mantienen pero se cambian los árbitros, los Estados son arrinconados como tales siendo sustituidos por Organismos Internacionales sin competencias ni poderes concretos, donde los puestos ejecutivos son cubiertos con los políticos afines al sistema, que a cambio de imagen, reputación y retribución poco o nada deben hacer mas.

Claro es que, fiel al dogma de no injerencia estatal, se consolidan las Agencias Internacionales de riesgo, que serán las garantes y prudentes vigilantes del sistema, controlando y auditando toda actuación, garantizando en suma la pulcritud y veracidad de sus informes.

Se omite un pequeño fallo y es que las agencias dependen y cobran de sus clientes, con lo que la imparcialidad y exactitud de sus informes, en principio, parece prudente poner en tela de juicio.

El mercado comienza a desarrollar, en unos casos, y a perfeccionar en otros, derivados y más derivados financieros, opacos en su inmensa mayoría con resultados tan inesperados como escandalosos, que nadie cuestiona.

Quien se atreve a dudar de los genios emergentes, que agencia es capaz de decir a su cliente que el riesgo es mayor, o que su calificación es menor.

Además se tiene la bendición de todos los santones, tocados por la gracia de la sabiduría en todos los campos de las finanzas. Al fin y al cabo las grandes directrices de política económica funcionan con las reglas de siempre.

Desde Nueva York a Londres, pasando por los mercados asiáticos y europeos se contempla con indisimulado orgullo el devenir de los mercados, la ganancia rápida.

Sociedades sin base real alguna, irrumpen en los mismos, sus cotizaciones crecen exponencialmente, la ingeniería es la ingeniería. Las bolsas son compañeras inseparables en los medios de comunicación; todo el mundo cree entender de ellas.

Comienza a calar en las mentes aquello de; ¿si no paras de trabajar?, ¿Cuándo tienes tiempo para ganar dinero?

La trampa de la pirámide funciona a pleno rendimiento, necesita que acudan a la misma, ingentes cantidades de aspirantes a dinero fácil, para que los de siempre puedan seguir obteniendo los resultados calculados. En la cúspide de la misma no se vislumbran “pillos”, son sabios, son gurú, son la élite del éxito, encarnan los nuevos altares, quien se atreve a cuestionarlo.

De vez en cuando alguien se pregunta, ¿si las bolsas son mercados financieros que facilitan a las empresas capital y estas obtienen cuentas de resultados en torno al 20 %, como es posible obtener ganancias, de en muchos casos superiores al 100 %?

¡Que ignorante eres!, como se nota que no conoces el funcionamiento de los mercados, ¿Cómo puedes atreverte a cuestionar la sabiduría y conocimientos de los grandes genios de este mundo? Es la economía, imbécil, parodiando la frase de Clinton a Bush en la campaña 1992.

Como no todo puede ser maravilloso indefinidamente, empiezan a sonar pequeñas alarmas a las que nadie hace caso, rápidamente son interpretadas como la ratificación de ir por la buena senda, pequeñas excepciones que utilizamos para confirmar la regla.

Siempre mirándonos el ombligo desechamos que el mundo globalizado e ínter comunicado lo es en su conjunto y no solo en la parte desarrollada del mismo.

El 85 % de su población no es tenida en cuenta para nada, al fin y al cabo si aceptamos como premisa que el capitalismo surge en los alrededores del cincuencento italiano y que la revolución industrial lo hace a finales del siglo XVIII, apenas ha dado tiempo, en la larga historia de la humanidad a pergeñar las reglas de juego.

Mientras han funcionado para una parte del mundo, para que pensar en cambiarlas, además es que acaso alguien demandaba desde la otra parte lo contrario.

La sumisión y la ignorancia, junto a la incomunicación siempre ayudaron a mantener el milagro que permitía mantenerlos al margen del reparto entre los elegidos.

El sistema, que acepta como parte del mismo los dientes de sierra en su funcionamiento, no se plantea sus carencias, ya hemos dicho antes que sus principios son sagrados e inmutables.

Sus crisis cíclicas, son eso mismo cíclicas y como tales asumibles y aceptadas como parte del juego. Siempre las hubo y siempre las habrá, desde la llamada crisis de los Tulipanes en 1637 a la más conocida, el famoso crack de 1929, que logró tambalear y poner en jaque al sistema.

Las colas de entonces no eran del subsidio de paro, eran con un recipiente en la mano para comer. Las masas, en su conjunto, tenían poco que perder, pues las diferencias sociales eran abismales. Los capitales, en síntesis, pugnaban por te arruinas tu y me aprovecho yo.

La economía apenas estaba ínter relacionada por no decir autárquicamente estructurada, y el mundo se encontraba compartimentado con economías de subsistencias.

Acababa de producirse la caída de un Imperio, el británico que daba paso al siguiente, curiosamente se han ido dando en la historia en periodos de cien años.

Es por ello, que al localizarse el epicentro de dicha crisis en Nueva York, lugar emergente del nuevo imperio, fueron probadas las recetas del sistema en plan laboratorio, y como el mismo defiende, en casos así y solo en casos así, apelando al Estado para sacar las castañas del fuego.

Consistió, por un lado en mantener el control de las masas y por otro experimentando, por primera vez en la vida del sistema tanto con los fondos disponibles del mismo, como con aquellos que hiciera falta imprimir, con grandes inversiones públicas en infraestructuras.

Objetivo potenciar el consumo, principalmente interno que permitiera volver a poner en marcha la entonces incipiente actividad comercial e industrial.

Nunca sabremos si habrían sido suficientes, por si solas, las medidas adoptadas de no haber surgido la devastadora guerra mundial, con las consecuentes guerras menores que nos han ido acompañando hasta nuestros días y que lamentablemente sirvieron para mermar el paro y potenciar tanto el consumo como la ingente reconstrucción que siguió.

Lo cierto es que pudo venderse que el sistema se puso a prueba y funcionó. Después, las “pequeñas crisis” acontecidas se han superado, como siempre, soportándolas las grandes masas, puesto que el sistema siempre ha recurrido a la misma receta. Estado, tienes que intervenir, eso sí cuando se arregle te apartas y vuelves a dejarme a mí.

Pero he aquí, que el sistema capitalista maravilloso, una vez vencidos sus complejos y liberado de sus miedos y controles se decide a funcionar en todo su esplendor.

Se olvida, como siempre que funcionaba basado en ignorar la existencia de la mayor parte de población del planeta y pone su producción al ciento por ciento, creyendo inagotable la capacidad de consumo del 15 % de la población sobre la que se sustenta.

Actúa como si nada hubiese cambiado, no tiene en cuenta ni la globalización ni la falta de preparación de nuevos mercados consumidores. Se sigue centrando en su mismo entorno, para que cambiar si nos ha ido bien.

Es incapaz de apreciar que el sistema funcionaba, mejor o peor, entre otras cosas porque producía riqueza, si digo bien producía riqueza, ya que en su misma codicia y sin darse cuenta cayó en la trampa de empezar a producir dinero y solo dinero, empleando para ello dinero. Es decir pasó de utilizarlo como medio para intercambiar las cosas a producto final en sí mismo.

Parecerá un disparate, pero parémonos a pensar. Hemos creado tal ingeniería financiera que no necesitamos producir bienes para obtener plusvalías capitalizando sus beneficios. Nos basta, y evidentemente es muchísimo más rentable producir dinero y solo dinero para acumular el mismo.

Pensemos en la cantidad de derivados sobre derivados. Pensemos en los paquetes inventados de titulaciones. Pensemos en la espiral alcista que se produce en cada transacción de estas. ¿En base a qué?, ¿que valor real tienen en origen y cuál es el que se maneja en sus estadios finales? Estamos especulando con humo, ni siquiera existe fuego.

No es de recibo que pueda ganarse más dinero en una transacción telefónica, que en toda una vida trabajando. Algo falla.

Mientras el sistema, en su digamos concepción original, consiste en mantener, desarrollar e incrementar una sociedad de consumo. Una sociedad que está obligada a consumir, si no lo hace se viene abajo. No importa qué, tienes que consumir permanentemente.

Compraras un coche para ti, otro para tu pareja, otro para tu hijo, etc., cuando todos tenemos coche, tenemos que cambiarlo, cada vez con más frecuencia. Cuando no lo hagamos, tendrá problemas el concesionario y despedirá a empleados, el siguiente paso en la cadena será en la fábrica de producción, que empezará restringiendo turno primero, para terminar despidiendo o cerrando.

Lo mismo podemos aplicar a cualquier otro artículo o producto que necesitemos o pensemos que necesitamos. Terminaremos con un televisor hasta en el balcón y el cuarto de baño, y así indefinidamente.

Lamentablemente, lo mismo cabe aplicar a toda producción, incluso de armamento, quien trabaja en la industria armamentística, justificará la misma, pues de lo contrario piensa que perderá su empleo.

Como convencer a quien el sistema sitúa fabricando armas, de no hacerlo por que causan muertes. Buscará mil interpretaciones defendiendo su trabajo, a cual más peregrina, pero las defenderá convencido y con ardor. Te dirá, cuando no tenga que decir, que es necesario mantener la seguridad y defensa.

Sobra intentar entrar a debate, porque nos es debate de ideas, lo es de razón de ser. Ciertos planteamientos y conceptos se llevan genéticamente, son la impronta de una sociedad extraña que hemos ido acuñando por conveniencia inducida.

El sistema está tan ciego y tan creído en sí mismo, que ni siquiera es capaz de ver, que, aunque solo sea por mera conveniencia, necesitaría desarrollar a la población olvidada para hacerla consumista, si, aunque parezca demagógico.

En definitiva, y aunque resulte hipócrita, serviría para mejorar y elevar sus condiciones de vida al acercarlos a los nuestros.

Pero claro, debemos tener en cuenta que en la situación actual no es posible si no es renunciando, nuestro privilegiado mundo, a parte de prebendas adquiridas. Tenemos que concienciarnos que la tarta ha de ser más repartida, aún corriendo el riesgo de quedarnos sin ella. Tal vez la solución sea galletas para todos.

Necesitamos ayudar a desarrollar el mundo subdesarrollado, en un horizonte de 100 años vista, como mera subsistencia y para tener el tiempo suficiente en cambiar los sistemas productivos actuales a otros más racionales y humanizados.

Continuamente escuchamos la misma cantinela, primero era, tenemos que potenciar el I+D, ahora ha pasado al I+D+I y mañana será el I+D+I+C ó H ó B; cualquier mensaje sirve para ilusionar.

Siendo cierto y asumible a día de hoy que estamos de acuerdo en avanzar en lo anteriormente expuesto, no lo debe ser menos el no despertar falsas expectativas o al menos excesivas expectativas.

Nuestros niveles de desempleo, que son brutales e inasumibles por injustos e insolidarios, creemos solucionarlos mágicamente ¿solo con esto? Acaso no existen niveles alarmantes de paro en los países más desarrollados en I+D+I.

Podemos estar de acuerdo que estar en ello, supondrá no descabalgarse en demasía de otros países que lo tienen y de los que lo sigan, pero, lamentablemente, no será la panacea de solución a un problema que tiene raíces más profundas de las analizadas.

Ponderemos, solo a modo de ejemplo, que tenemos un gravísimo problema de empleo, y eso contando con solo un 15 % de la población total a considerar a futuro. Que para mas abundamiento las esperanza de vida aumenta de forma exponencial.

En nuestro llamado mundo civilizado paso a ser, en los primeros 10.000 años de existencia de la especie humana de unos 40 años y en los últimos 100 años a 80 años, es decir en el último siglo se ha logrado doblar la edad media conseguida en 100 siglos anteriores.

Estos datos, y la mayoría de variables que se manejan, se refieren, como es fácil deducir a nuestro privilegiado mundo, basado en un 15 % de la población del planeta, el resto nunca es tenido en cuenta en pie de igualdad.
http://fraesma.blogspot.com

La situación no permite mas demora. Hay que actuar de inmediato o no tendremos ninguna salida. Existe solución, pero esta pasa por plantear adecuadamente el problema. Entra en el blog e informate. Si estas de acuerdo con lo expuesto, divulga el mismo. No podemos seguir esperando que poderes económicos muy poderosos sigan manejando a su antojo. O nos movemos o seremos enterrados vivos. ENTRA Y SORPRENDETE EN: http://fraesma.blogspot.com

EEUU se hunde por la ausencia de esclavos con talento, o en su defecto de gente con talento que se resiste a dejarse esclavizar: menos mal que queda el talento de los analistas orgánicos que tanto han acertado hasta hoy...
http://enjuaguesdesofia.blogspot.com

Al final, la cuestión es si cabe una política sin que se base en la mentira. Parece que siempre nos están mintiendo y que nosotros nos lo tragamos docilmente. ¿Es un pecado de los políticos solo o a ello contribuimos los ciudadanos por nuestra inmadurez?
http://www.otraspoliticas.com/politica/%c2%bfes-posible-que-el-electoralismo-no-se-base-en-la-mentira

No se que año entregaron el novel a F. V Hayek compartido con Myrdal compartido;es posible que uno sea conocido y paladi de la economia de capital,comercio libre de mercados de capital.y otro por atribuir tal vez de forma mas hermetica un caracter social
divagante en pro de la produción y sus beneficios otro en favor de la repercusión internacional en la organización ,entendemos del comercio internacional pero en un sentido social.El ingreso publico siempre se planea con una finalidad el buen gobierno,las derivas son diferentes y evidencian sus diferencias,sobre todo cuando el comercio se limitaba en mayor medida.
En cualquier caso estamos ante una escasa actividad y lenta repercusión en salarios asi se confunde el hecho de obtener una eco con empleo al medio plazo ,permanencia,estamos ante
problemas y si los obreros se especializan el ingreso esta en el gobierno esto no parece indice de la necesidad de por ej. servicios sociales;por ello los prejuicios al empleo,salarios y privatización,temas de fraude,ante la escasa repercusión de las necesidades de capital,beneficiarse.etc.

El análisis técnico indica alta probabilidad de continuación alcista en el IBEX 35 y el Euro y muestran el Bono Alemán en zona de sobrecompra, oportunidad de operación en corto. A tener en cuenta la volatilidad generada por la caída de Monti en Italia. Encuentre el análisis detallado del mercado Español en el siguiente Video Análisis:
http://www.experium.es/video-analisis/

El análisis técnico indica alta probabilidad de continuación alcista en el IBEX 35 y el Euro y muestran el Bono Alemán en zona de sobrecompra, oportunidad de operación en corto. A tener en cuenta la volatilidad generada por la caída de Monti en Italia. Encuentre el análisis detallado del mercado Español en el siguiente Video Análisis:
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++►►►¿¿¿HARTO/A DE SIEMPRE RECUPERAR EL PESO PERDIDO DESPUES DE UNA DIETA???? ►La Solución: http://su.pr/1xuU15

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Paul Krugman

Sobre el blog

La solución a la crisis económica pasa por la política. Paul Krugman, probablemente el economista más conocido del mundo, lo tiene claro. Desde su posición progresista –liberal, en Estados Unidos; de izquierdas, en Europa- prescribe su receta.

Sobre el autor

Paul Krugman

Cuando recibió el premio Nobel en 2008, Paul Krugman (Albany, Estados Unidos, 1957) ya llevaba casi una década escribiendo columnas en el New York Times. Da clases de Economía y Política Internacional en la Universidad de Princeton, antes lo ha hecho en la de Yale, donde se graduó, en la de Stanford y en el MIT.

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