Donde la gente quiere vivir

Por: | 02 de mayo de 2013

Hay en marcha un interesante debate sobre si el aumento de la población conduce necesariamente a un aumento de los precios del suelo con el paso del tiempo. Bill McBride, que escribe el blog Calculated Risk [Riesgo calculado], dice que sí: “Una de las razones fundamentales del incremento de los precios inmobiliarios es que algunas zonas tienen un suelo limitado, y al incrementarse la población, el valor del suelo aumenta más rápido que la inflación”.     
Noah Smith, que es analista y profesor de economía, disentía en una reciente entrada en su blog porque, escribía, el suelo no es especialmente escaso, y cuando vemos unos precios elevados del suelo en algunas zonas metropolitanas, se deben a los efectos de la aglomeración, que podría seguir distintas direcciones con el paso del tiempo.

Lubbock
Mi reacción inicial ante el comentario de Smith fue que podría no tener mucha importancia porque las nuevas zonas metropolitanas son muy difíciles de crear: puede que haya mucho suelo alrededor de Lubbock, Tejas, pero nadie va a mudarse allí, por lo que la población más numerosa tiene que apiñarse en las zonas metropolitanas que ya existen. Pero luego me di cuenta de que la cosa tampoco podría quedar ahí. Incluso si la gente quisiese quedarse en las zonas metropolitanas existentes, podría irse a “ciudades limítrofes” situadas en los, valga la redundancia, límites de estas zonas metropolitanas, de tal manera que la densidad de población relevante –la densidad que hace que el suelo en las aglomeraciones urbanas o cerca de ellas sea caro– podría no aumentar cuando la población total de la zona metropolitana crece.     

Y tenemos nuevos datos. Un nuevo informe de la Oficina del Censo publicado el año pasado, titulado Pautas del Cambio de la Población Metropolitana y Micropolitana: de 2000 a 2010, calcula “la densidad ponderada en función de la población”, que es una media ponderada de la densidad en las secciones censales, en las que las secciones no están ponderadas por zona territorial sino por población; esto nos da una idea mucho mejor de cómo vive la persona media.
Como señalaba Richard Florida, un director de The Atlantic, en el blog The Atlantic Cities en octubre, la nueva medición permite apreciar mucho mejor cómo difieren las zonas metropolitanas. Por ejemplo, según la medición estándar de la densidad, Los Ángeles tiene en realidad una densidad mayor que Nueva York, básicamente porque Los Ángeles está rodeado de montañas, lo que limita el tamaño que puede alcanzar las zonas en expansión y de cercanías. Pero Nueva York tiene un núcleo urbano que, en cierta manera, Los Ángeles no tiene, y no cabe duda de que tiene una densidad ponderada en función de la población muchísimo más elevada.     

Los Angeles

Lo que quería, sin embargo, eran tendencias, y el censo ha calculado esta medida tanto para las zonas metropolitanas como para los conjuntos nacionales en 2000 y en 2010. Aportaré un par de datos. En primer lugar, aunque EE UU es un país enorme y poco poblado, con menos de 90 personas por milla cuadrada (2,59 kilómetros cuadrados), el estadounidense medio vive en un barrio bastante densamente poblado, con más de 5.000 personas por milla cuadrada. La próxima vez que alguien diga que las localidades pequeñas son los “EE UU verdaderos”, tengan en cuenta que los verdaderos EE UU verdaderos –los EE UU en los que viven la mayoría de los estadounidenses– se parecen más o menos al área metropolitana de Baltimore. 
En segundo lugar, sin embargo, aunque la población estadounidense y, por tanto, la densidad de población, aumentó cerca de un 10% a lo largo de la última década, el estadounidense medio estaba viviendo en un barrio un poco menos denso en 2010 que en 2000, ya que la población se ha extendido dentro de las zonas metropolitanas.  
Si lo prefieren, empezamos a ser menos un país de Bostones y más un país de Houstones
Esta es, creo, la situación actual de la geografía urbana en la que es probable que, en el mejor de los casos, la relación entre el incremento del conjunto de la población y los precios del suelo sea difusa. Por eso, creo que el argumento de Smith se impone, aunque el argumento de McBride de que parece que los precios inmobiliarios reales tienen tendencia a aumentar sigue siendo importante y tiene que explicarse.

© 2013 New York Times
Traducción de News Clips.

Hay 9 Comentarios

Gracias por su respuesta Luis. El problema reside en el hecho de que los criterios economicos, respondan o no a demandas reales o puras especulaciones, tienen una logica que no contempla en absoluto las limitaciones territoriales, sus ecosistemas o sus capacidades a regenerar recursos (por ejemplo, agua, suelo rural, vegetacion, etc). Una densidad humana baja en un sistema que depende de la transformacion de la energia ( en nuestro caso, mayoritariamente "fosil) para su funcionamiento no es ecologicamente sostenible.
Buenas tardes

Respuesta al último comentarista: Krugman no intenta hacer ordenación del territorio en esta columna, solo cuestiona la posible vinculación del incremento de los precios del suelo (por encima de la inflación) con el crecimiento de la población, axioma que no parece del todo convincente. Nuestra experiencia con la burbuja inmobiliaria demuestra que gran parte del incremento de precio del suelo es puramente especulativo, no derivado de un incremento de la demanda real. Es decir, en buena medida los precios inmobiliarios se retroalimentan a sí mismos por su alta rentabilidad momentánea, hasta que revientan, y su incremento no se explica, al menos no fundamentalmente, por el incremento de población. Los datos que ofrece Krugman para EEUU demuestran que al menos en ese país el crecimiento poblacional tiene abundante suelo nuevo en el que localizarse, y, curiosamente, aunque entre 2000 y 2010 ha aumentado tanto la población como la urbanización, la densidad media ha disminuido ligeramente, esto en buena medida gracias a nuevas tecnologías de transportes y comunicaciones y a nuevas formas de vida y trabajo, más "descentralizadas", como algún otro comentarista también ha apuntado.

Apertura de nuevos territorios ? A quien y como? Es decir que clases sociales podran vivir en otros territorios antes impensables? La clases medias altas viviran en los espacios rurales conservados, trabajaran por internet y los pobres en las mega urbes? Eso se llama DISTOPIA...La ordenacion del territorio no puede regirse unicamente por criterios "economicos"...Los economistas (aun con premio Nobel) no tienen AUTORIDAD para hablar de CIUDAD y urbanismo.

Es posible que la apertura de nuevos territorios antes impensables, para residir, tiendan a nuetralizar el aumento de los precios de aquellas áreas urbanas de amplia concentración demográfica como New York, Méjico, Hong Kong, Tokyo etc. Y esto tiene que ver más, con una comunicación fluida. que transporta por diferentes medios electrónicos diversa información, que artícula lo que conocemos como síndrome de la globalización.

B, la ciudad que describe es la Ciudad Moderna, teorizada a principios de siglo (1920/ 1930), que segrega por funciones y clases sociales. Es decir que expresa un modo de produccion industrial ( preciso que NO he dicho "capitalista") y en la cual todavia vivimos: el tiempo de la ciudad es necesariamente "largo". Lo dicho separar unidades de produccion ( fabricas) del "habitat" fue necesario por cuestiones higienistas y de seguridad. Ahora bien, hablar de "sinergias" implica "mixidad" lo que necesariamente conlleva "densidad". Para no llagar a la congestion de los espacios, es necesario llegar a una concentracion de actividades y personas optima, es decir "sostenible". El dilema es que estos problemas tecnicos y especificos del urbanismo y sobre todo sus soluciones van en contra de todas la leyes del mercado.
La alternativa al coche existe. Transporte colectivo o semi colectivo: autobuses, trenes (cercanias, metro ) tranvias, taxis, coches compartidos, etc...
Usted habla de paisajes naturales, no se olvide de los espacios agricolas: De donde proviene lo que comemos los urbanos?
Pero todo esto no tiene sentido si no sabemos responder a una simple pregunta : Vivimos realmente en una ciudad post-industrial?
Saludos

Estoy de acuerdo en que en algunos aspectos ecológicos se ven favorecidos por la densidad: fundamentalmente que se destruye menos paisaje natural. Otros sin embargo se ven perjudicados como el gran consumo energético que diariamente supone desplazarse en coche desde ciudades dormitorio hasta los centros de trabajo. Se abren paso cada vez más las teorías que tratan de no compartimentar las ciudades con el fin de que se tenga todo más a mano evitando desplazamientos (energía y tiempo perdidos), y además tampoco hacerlo en base a esa compartimentación clasista donde determinadas zonas tienen todos los servicios y otras carecen de ellos y de nuevo aquí lo racional se topa con los símbolos de clase que son los que finalmente determinan los precios del suelo. Esas sinergias son interesantes para los intereses de un determinado colectivo en función de sus particulares intereses, pero por ello mismo pueden resultar perjudiciales para el desarrollo armónico de la totalidad de la ciudad.Y como decía antes ya no es precisa estrictamente la presencia física en determinado lugar para establecer sinergias mediante redes y medios de comunicación. Pero no es fácil porque para qué sirve el dinero sino para acceder a esos lugares simbólicos que marcan diferencias en función precisamente de su precio.

Tema complicado.Desde ciertos puntos de vista en la actualidad a los precios de los inmuebles se les añade la SEGURIDAD existente en la zona donde se sitúa.Hay ciudades donde la alta moral de sus habitantes marca la preferencia de quienes buscan ubicarse en una ciudad. Es decir las "simbologías" hoy tambien estan en estado crítico.

Eres urbanista b? La densidad es mas rentable por sus sinergias y mas ecologica aunque conlleva problemas de congestion...
Nada facil.
Buenas.

La aglomeración actual no responde a necesidades reales sino a simbologías.
Con el vertiginoso desarrollo de los medios de comunicación no hay razones reales que lleven a las empresas y oficinas, y con ellas a sus trabajadores que necesitan vivir razonablemente cerca, a apiñarse en determinados lugares. Sólo el prestigio, la representación, la imagen, el símbolo, que da ocupar un lugar físico en determinado sitio lleva a las empresas a concentrarse en determinados lugares y encarecen con ello enormemente el suelo.

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Paul Krugman

Sobre el blog

La solución a la crisis económica pasa por la política. Paul Krugman, probablemente el economista más conocido del mundo, lo tiene claro. Desde su posición progresista –liberal, en Estados Unidos; de izquierdas, en Europa- prescribe su receta.

Sobre el autor

Paul Krugman

Cuando recibió el premio Nobel en 2008, Paul Krugman (Albany, Estados Unidos, 1957) ya llevaba casi una década escribiendo columnas en el New York Times. Da clases de Economía y Política Internacional en la Universidad de Princeton, antes lo ha hecho en la de Yale, donde se graduó, en la de Stanford y en el MIT.

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