Incertidumbre en la OCDE

Por: | 25 de septiembre de 2013

Una de las características del discurso económico desde 2008 ha sido el papel extraordinariamente destructivo desempeñado por la mayoría de los tecnócratas internacionales, aunque no por todos. Ante el desempleo elevado y la baja inflación, las principales instituciones – la Comisión Europea, el Banco de Pagos Internacionales (BPI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) – han pedido sistemáticamente unas políticas que deprimirían más todavía las economías avanzadas.  

Ángel Gurría

Lo que ha sido interesante de estas recomendaciones es que no se derivan, como cabría esperar, de una aplicación rígida de los modelos económicos convencionales. Al fin y al cabo, los modelos convencionales dicen que la política fiscal contraccionista es contraccionista, y que no debería emprenderse cuando esos efectos adversos no pueden compensarse con una política monetaria más laxa.

Y desde luego, los modelos convencionales no dicen que se deberían subir los tipos de interés ante un desempleo elevado y una inflación baja. Sin embargo, por alguna razón, las personas de estas instituciones decidieron que lo que había que hacer era endurecer tanto la política fiscal como la monetaria, inventándose historias sobre la marcha – yo no las llamaría modelos – para justificar sus exigencias.    

Supongo que deberíamos llamar a estas personas simplemente “cratas”, porque el “tecno” se ha tirado por la ventana y ha sido sustituido por la intuición, o algo parecido.
En cualquier caso, la OCDE es, o bien el peor, o bien el segundo peor infractor, ya que el BPI no le anda a la zaga en cuanto al endurecimiento de la política monetaria. Según los propios cálculos de la OCDE, el “balance primario subyacente” de la eurozona como conjunto ha pasado de presentar un déficit significativo a presentar un superávit significativo desde 2009, un cambio de aproximadamente el 4% del producto interior bruto. Teniendo en cuenta lo que sabemos ahora sobre los multiplicadores, esto debería haber contraído el PIB en la eurozona en al menos un 5%, y probablemente más, en relación con lo que habría pasado sin austeridad. Y, como era de esperar, a la eurozona le ha ido muy mal, con una recesión prolongada y ahora con un crecimiento débil incluso cuando está creciendo. Entonces, ¿qué podría explicar esto?    

Bueno, tiene que ser la “incertidumbre”, según el economista jefe de la OCDE.

¿Qué otra cosa podría ser si no?

© 2013 The New York Times

Traducción de News Clips.

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Paul Krugman

Sobre el blog

La solución a la crisis económica pasa por la política. Paul Krugman, probablemente el economista más conocido del mundo, lo tiene claro. Desde su posición progresista –liberal, en Estados Unidos; de izquierdas, en Europa- prescribe su receta.

Sobre el autor

Paul Krugman

Cuando recibió el premio Nobel en 2008, Paul Krugman (Albany, Estados Unidos, 1957) ya llevaba casi una década escribiendo columnas en el New York Times. Da clases de Economía y Política Internacional en la Universidad de Princeton, antes lo ha hecho en la de Yale, donde se graduó, en la de Stanford y en el MIT.

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