Japón: no eches a perder algo bueno

Por: | 24 de septiembre de 2013

Hasta ahora, a la Abeconomía le estaba yendo muy, muy bien. Las autoridades japonesas, al señalar que el Banco de Japón ha cambiado, que no aumentará los tipos de interés cuando la economía se anime, y que su objetivo va a ser alcanzar una inflación positiva constante, y también al indicar que se creará un estímulo fiscal a pesar de los altos niveles de deuda, han logrado un cambio radical extraordinario en el rendimiento económico a corto plazo.  

Shinzo Abe ¿Pero acabará siendo contraproducente este breve éxito? Esto, de un reciente artículo en el Financial Times, me preocupa realmente: “La economía japonesa creció en el segundo trimestre a un ritmo significativamente más rápido de lo que se informó en un principio, aumentando así las posibilidades de que el primer ministro Shinzo Abe siga adelante con el incremento del impuesto del IVA, que es muy discutido, aunque se podría compensar con un mayor gasto público”.   

Verán, es posible que Japón pueda mantener el crecimiento con el incremento de este impuesto, pero también es posible que no. ¿Por qué no esperar hasta que el crecimiento esté firmemente consolidado y, más concretamente, hasta que la deflación esperada haya sido sustituida con seguridad por la inflación esperada?  

Retrasar el aumento del IVA, sostendría yo, sería lo prudente incluso en el aspecto puramente fiscal. Una de las consecuencias graves de la deflación japonesa combinada con unos tipos de interés cercanos a cero ha sido que los tipos de interés reales japoneses han sido hasta hace poco significativamente más elevados que los de otros países avanzados, y eso es considerablemente preocupante cuando tienes una deuda heredada muy grande. La bajada de esos tipos reales (y, en menor medida, la disminución del valor real de la deuda existente) es muy importante para la situación fiscal a largo plazo; es una insensatez poner en peligro los progresos en ese ámbito en nombre de la responsabilidad fiscal.    Sí, Japón va a necesitar más ingresos con el tiempo, pero la reflación debería ser prioritaria. Es muy mala señal el que se hable siquiera de esto ahora mismo.

© 2013 The New York Times.

Traducción de News Clips.

Hay 1 Comentarios

Hombre, parece que Krugman parece dispuesto a que los economistas queden en el mismo ridículo (incluído él) cuando se produza el siguiente petardazo justo sin que ellos se enteren. Y claro que no todos los economistas piensan igual, pero es que que Krugman solo se interesa por los más mediáticos y, por supuesto, sigue en sus tredes de despreciar las matemáticas o rebajarles el rango y al final lo que le queda a la gente como opinión de los economistas es lo que dice Krugman...Por cierto, de momento, si valoramos en dolares o euros las rentas japonesas, la Abeconomía ha empobrecido a Japón. Vamos, que, de momento, tampoco parece que tenga un exito real (en yenes sí, pero es que el yen se ha devaluado un 20% desde que empezó la fiesta de Abe) y no se ve como van a rebajar el déficit y la deuda. Lo siento por los japoneses, pues en las dos últimas décadas, a pesar de la crisis y los periodos deflacionarios, el japones medio (y por tanto, una mayoría de japoneses) había mejorado su poder adquisitivo gracias a la fortaleza del yen unida a una relativamente buena situación del empleo gracias a las particularidades del sistema japones. Se comprenden ahora las urgencias por el tema fukushima y que las importacioines de crudo crean un problema grave de déficit, pero había otras soluciones mejores.

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Paul Krugman

Sobre el blog

La solución a la crisis económica pasa por la política. Paul Krugman, probablemente el economista más conocido del mundo, lo tiene claro. Desde su posición progresista –liberal, en Estados Unidos; de izquierdas, en Europa- prescribe su receta.

Sobre el autor

Paul Krugman

Cuando recibió el premio Nobel en 2008, Paul Krugman (Albany, Estados Unidos, 1957) ya llevaba casi una década escribiendo columnas en el New York Times. Da clases de Economía y Política Internacional en la Universidad de Princeton, antes lo ha hecho en la de Yale, donde se graduó, en la de Stanford y en el MIT.

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