Un ambicioso plan para el cambio climático

Por: | 13 de junio de 2014

Hace poco tuve una discusión con una persona que se sentía decepcionada por el presidente Obama. Esta persona se quejaba de que el presidente no había estado a la altura de las expectativas de sus partidarios. Mi respuesta, por lo visto, le sorprendió: a medida que se abre paso a través de su segundo mandato, Obama me gusta cada vez más.

Obama

Por supuesto, uno se sentirá decepcionado si creía que una retórica brillante podría transformar nuestra vida política, o que Obama conseguiría, por pura fuerza de voluntad, convertir a los derechistas chiflados en centristas. Pero yo nunca me he tragado nada de eso. De hecho, siempre me han irritado los discursos inspiradores, que me hacían pensar que Obama no comprendía a qué se estaba enfrentando.

Lo importante, en cambio, eran los logros concretos, las cosas que, con el tiempo, cambiarían a mejor a Estados Unidos. Y, al final, Obama ha cumplido. La reforma sanitaria está funcionando, y, poco a poco, la multitud que pedía su derogación está esfumándose.

Y ahora, el medio ambiente.

La reciente propuesta del presidente de reducir la contaminación provocada por el carbono de las centrales eléctricas no basta por sí misma para salvar el planeta, y, al igual que la reforma sanitaria, podría no llevarse a cabo si un número suficiente de magistrados del Tribunal Supremo decidiese que sus lealtades partidistas están por encima de la ley y la política sensata. Pero si el plan entra en vigor, podría tener repercusiones enormes. Se podría reanudar la diplomacia del clima, y, si se llega a aplicar algo parecido a la limitación y el comercio de derechos de emisiones, se comprobaría que es mucho más barato de lo que los agoreros aseguran, lo cual debilitaría los argumentos de los anti-ecologistas en la misma medida que el éxito de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible ha debilitado los de los enemigos de la cobertura sanitaria universal.

Así que realmente es alentador. Solo espero que el presidente se mantenga en sus trece. Y la buena noticia es que empiezo a creer que lo hará.

El confort del carbón

La Cámara de Comercio de Estados Unidos lanzó recientemente su ataque preventivo contra la normativa del Gobierno de Obama sobre las centrales eléctricas. Lo que la Cámara quería era mostrar que el impacto económico de la normativa sería devastador. Y yo estaba deseando ver cómo había maquillado los números.

Pero mientras llegaba la diatriba, ocurrió algo curioso. Evidentemente, la cámara decidió que quería preservar su credibilidad, así que subcontrató el análisis. Y aunque intentó tergiversar los resultados, lo que descubrió en realidad fue que unas medidas drásticas sobre los gases de efecto invernadero tendrían un coste económico sorprendentemente bajo.

El pretendidamente terrorífico titular de la cámara era que la normativa costaría a la economía estadounidense 50.200 millones anuales en dólares constantes de aquí a 2030. El cálculo corresponde a un plan para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% con respecto a sus niveles de 2005, o sea, son medidas de verdad.

¿Es mucho 50.000 millones de dólares? Según las previsiones a largo plazo de la Oficina de Presupuestos del Congreso, el Producto Interior Bruto real anual para el período 2014-2030 será, por término medio, de 21,5 billones de dólares. Es decir, la Cámara nos está diciendo que podemos conseguir reducir significativamente los gases de efecto invernadero por un 0,2% del PIB. ¡Qué barato!

Es verdad que la cámara también dice que la normativa costaría 224.000 puestos de trabajo de media al año. Eso es un mal planteamiento económico. En Estados Unidos, el empleo está determinado por la interacción entre la política macroeconómica y la relación subyacente entre inflación y desempleo, y no hay ninguna buena razón para pensar que la protección del medio ambiente pueda reducir el número de puestos de trabajo (a diferencia de los salarios reales).

Pero incluso a simple vista, esta es también una cantidad pequeña en un país con 140 millones de trabajadores.

Por eso yo me estaba preparando para arremeter duramente contra el mal planteamiento económico de la Cámara, pero lo que esta ha mostrado en realidad ha mostrado es que, aunque haya pagado por el estudio, la economía de la protección del clima por lo visto es muy sencilla.

Traducción de News Clips.

© 2014 The New York Times.

Hay 7 Comentarios

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Lo más preocupante es que aún hay muchos ciudadanos que no se creen lo del cambio climático ni, por supuesto, que se deba a las emisiones de CO2 a la atmósfera provocadas por la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbon, gas...). Como ya ha comentado alguien en este foro, a los escépticos les aconsejo encarecidamente el epidodio 12 de la serie 'Cosmos', con demostraciones científicas de de lo que se les viene encima a las próximas generaciones.

Publicado por Menoslobos: "... lo que realmente afecta al empleo no es la política macroeconómica sino las medias estructurales..."

Uy si, eso es lo que se está haciendo en España, y las cifras de creación de empleo son apabullantes, dan vértigo.

Que cachondo, que equivocado y que vanidoso Krugman :"En Estados Unidos, el empleo está determinado por la interacción entre la política macroeconómica y la relación subyacente entre inflación y desempleo". Vamos, que según Krugman el empleo solo depende de las medidas macroeconómicas del gobierno y la reserva federal...Eso se llama neurosis narcisista.

En fin que Krugman escucho aquello del cetris paribus cuando empezo a estudiar y sigue pensando en esos términos. Pero resulta que el entorno real (en parte económico pero no macroeconómico) es lo más decisivo (todo eso que deja fuera el ceteris paribus en macro).
Esto es el entorno TECNOLOGICO-ORGANIZATIVO-JURÍDICO-ESTRUCTURAL lo más importante para el empleo (y las medidas verdes propuestas inciden en ese campo, pues afectan a la estructura y el marco juríico y por tanto pueden generar o destruir empleo).

En fin, que esa frase de Krugamn expresa una vanidad elevada a la décima potencia.

Por cierto, esto no significa que me parezca mal el plan verde del gobierno americano, mi crítica va solo a la macroeconomititis que pade el vanidoso Krugman.

Parece mentira que no se de cuenta que una política económica igual apllicada a dos estructuras económicas diferentes, no va a generar el mismo empleo. Y esto sin contar que a medio y largo lo que realmente afecta al empleo no es la política macroeconómica sino las medias estructurales (regulativas, jurídicas, de inversiones) y el progreso científico-técnico-organizativo.

Según la serie Cosmos del National Geographic,tenemos Tierra para varias generaciones "aun" pero si no se hace algo ya,lo tenemos crudo, no me gustaría ver a la Tierra (bueno nuestros hijos) ser un planeta tipo Venus y sin un lugar donde emigrar,mal muy mal las espectativas que se perciben.Nos estamos cargando nuestro clima y despues...¿que?

Por comparar el efecto de la distancia desde donde se mira con el peso de la realidad, vivida a pie de obra.
Solo mirando desde la altura de un avión comercial, vemos lejos la tierra y apenas se perciben los cultivos y las ciudades, o la industria.
Y no digamos si miramos desde una nave espacial.
Entonces solo se ve la bola del planeta girando.
Pero los problemas creados con el clima por culpa de la contaminación de la tierra, del aire o del agua están ahí, a ras de suelo.
Y se manifiestan bien claramente, se derriten los polos los termorreguladores del planeta, se calienta el aire y se forman los tornados, y las tormentas enormes.
Se esquilman los fondos marinos, y se mueren los bosques.
Despoblando el planeta de vida.
Andando para atrás.
Hasta que salten las alarmas y no podamos resguardarnos ante el imprevisto, agotados los recursos en salir del paso cotidiano.
Solo con el efecto del sol nos podemos quedar todo el mundo calvos por abusar del aire.
Y no le damos importancia.
Ya veremos lo que se tarda en reconocerlo, sin tener a donde ir dentro de la bola del mundo.
A mil millones de kilómetros de distancia del puerto habitado más cercano.
Mejor no iría no estropear el barco.
El único que tenemos.

El capital nunca permitirá cualquier solución incompatible con su codicia. Y el medio ambiente y el impulso de las renovables no es lo suficiente lucrativo aún como para que imponga sus condiciones en el mercantilismo planetario.

http://casaquerida.com/2014/06/10/diaz-abrumadorez/

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Paul Krugman

Sobre el blog

La solución a la crisis económica pasa por la política. Paul Krugman, probablemente el economista más conocido del mundo, lo tiene claro. Desde su posición progresista –liberal, en Estados Unidos; de izquierdas, en Europa- prescribe su receta.

Sobre el autor

Paul Krugman

Cuando recibió el premio Nobel en 2008, Paul Krugman (Albany, Estados Unidos, 1957) ya llevaba casi una década escribiendo columnas en el New York Times. Da clases de Economía y Política Internacional en la Universidad de Princeton, antes lo ha hecho en la de Yale, donde se graduó, en la de Stanford y en el MIT.

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