Algo falla

Por: | 21 de abril de 2013

Conocidos los muchos y complejos problemas que sufre la población española, el título "Algo falla" permite un amplio abanico de temas sobre los que hablar.

Esta época del año es especialmente deliciosa para un aficionado al fútbol como yo. La mítica Copa de Europa, ahora bajo la definición anglosajona de Champions League, llega a su apogeo. Este año es especialmente atractiva, en mi opinión van a competir los cuatro mejores equipos de Europa. Dos españoles y dos alemanes. No, no voy a seguir hablando de fútbol aunque me permito la licencia de transmitir a los no futboleros la gran cantidad de satisfacciones que provoca a quienes nos gusta. El origen de este post es la diferencia en el precio de las entradas de un mismo partido según el país donde se juegue (la eliminatoria es a doble partido para los no interesados en la materia). El mayor coste de la entrada en España es de 100 euros, según la información que leo. Un dineral para la mayor parte de la gente, pero más en una situación de severa crisis económica como la que atravesamos (no vale decir que los ricos no tienen crisis porque no solo los ricos van al fútbol).

A partir de aquí comienzan las especulaciones sobre la causa. Algunos dirán que es lógica la diferencia porque el Real Madrid y el Barcelona tienen más presupuesto para pagar los sueldos multimillonarios que perciben sus estrellas balompédicas. Me da la impresión que la principal diferencia en los ingresos estriba en el merchandising, es decir, en la venta de camisetas y derechos de imagen. Pero para no concentrar la polémica en este tema puedo buscar otras comparaciones, por ejemplo el precio de una comida o una cerveza no sólo en una ciudad alemana (no es difícil encontrar precios más baratos que en España) sino también en Bruselas o, incluso en París, en el caso de la comida, como pude comprobar recientemente al cenar en el mismo centro más que dignamente (con una copa de vino), por 18 euros, sin tener que buscar mucho. Les reto a que se tomen una simple cerveza (nada de cerveza de abadía con doble fermentación mirando la grandiosidad de la Gran Plaza de Bruselas) en la Plaza de Santa Ana de Madrid y comprueben el precio.

Estoy hablando de hostelería, una actividad donde España tiene oferta para dar y tomar. No solo perdemos en entradas de fútbol, en esta última comparación también salimos maltrechos y por no alargar el comentario, también en la mayor parte de los capítulos de la vida cotidiana. Cuando la recesión dura ya casi cinco años no parece lógico acabar con un IPC en 2012 del 2,9% (dic/dic) aunque se hayan producido subidas de precios públicos y del IVA.

La pregunta entonces es por qué pasa. Compruebo los impuestos y, no me parecen inferiores en esos países, más al contrario su presión fiscal (sobre PIB) es bastante superior a la de España. No un poco, bastante (8,8 pp del PIB más en Alemania que en España, 13,7 pp del PIB más en Bélgica y 15,1 pp del PIB más en Francia en 2011). Bueno, habrá que mirar entonces los salarios, al ser éste un factor intensivo en algunas de las actividades productivas. Tampoco encuentro explicación en los salarios al comprobar que el coste laboral por hora es superior en Alemania (26,9 euros), en Francia (32,28 euros) y Bélgica (33,41 euros) que en España (20,49 euros por hora). Si los culpables no son los salarios y los impuestos, hay que buscar otras causas. Se me ocurre pensar que el coste de la energía es mayor. Hace poco leí en un periódico que el precio de la electricidad en España era en 2011 un 31,4% superior a la media.

Bien algo hemos encontrado, pero el precio de la luz no puede justificar por sí solo el desaguisado en diferencial de precios. Le doy vueltas a la cabeza y se me ocurre otra variable con incidencia en este asunto, el precio del alquiler que deben pagar los empresarios para desarrollar su actividad. Desgraciadamente no hay estadísticas fiables en este área pero la información que oyes por ahí y, sobre todo, la estrechez del mercado de alquileres en España permite pensar que los precios de los alquileres de aquí son superiores a los vigentes en los países de nuestro entorno y, parece que entonces la renta obtenida por la propiedad es excesiva sin ajustarse a las necesidades de una economía sana y, menos a las actuales condiciones de recesión. Vaya, me digo, otra vez el alquiler aparece como una causa con influencia en un problema grave de este maltratado país.

Después de realizar este examen de urgencia (se me ha ocurrido mientras venía en el Metro al trabajo), queda otra causa, el beneficio empresarial. La información disponible en la anterior etapa de bonanza y en la recesiva que sufrimos ahora, muestra su falta de compromiso con una evolución de los precios adecuada a las necesidades del país. Por supuesto el reproche no es extensible sólo a los empresarios, ni siquiera a todos los empresarios, pero sí a los suficientes para que su incorrecta conducta fastidie bastante las posibilidades de recuperación de nuestra economía y deteriore la calidad de vida de muchos españoles.

No es imprescindible ir a un partido de futbol, tampoco tomar cafés o cañas fuera de casa, pero sí lo es disponer de un lugar para vivir, comprar comida, acceder a un transporte a precios razonables o disponer de una gafa si tu vista no es buena. Por tanto, como en las fábulas, una moraleja, si tenemos que ser como los alemanes, también debemos serlo en disponer de unos precios adecuados a nuestras posibilidades, porque debe dejar de ser una utopía vivir con unas condiciones mínimas de dignidad con 1.000 euros al mes.

Hay 10 Comentarios

La economía pretende presentarse como ciencia, fundamentalmente desde la Escuela de Chicago y sus modelos matemáticos que permitirían prever el comportamiento de los mercados espontáneamente regulados.
Se presenta como tal y se pretende que no entran en sus análisis postulados ideológicos o políticos y por tanto sus principios han de ser tan aceptados como la gravedad o el tercer principio de Arquímedes.
La ciencia, sin embargo, basa su conocimiento en la experiencia, es decir, que sus principios son corroborados por lo que puede observarse en la realidad y cuando esta desmiente esos principios cualquier ciencia considera no que la realidad esté equivocada sino que sus principios eran erróneos o falsos.
No sucede así con la economía. Si cualquier ciencia tuviese los errores, fallos, previsiones falsas que tiene la economía, continuamente puestos en evidencia por los más altos organismos y autoridades económicas que fallan continuamente en sus previsiones, esa ciencia abandonaría inmediatamente como erróneos tales principios pues no se ajustan a la realidad y sus leyes son incapaces de preverla.
La economía, por el contrario, parece pretender que es la realidad la que se equivoca cuando no se ajusta a sus principios y modelos matemáticos. Simplemente porque no es ciencia sino ideología, porque es dogmatismo, creencia y fe, usados como cualquier dogmatismo ideológico se ha usado a lo largo de la historia, como medio de legitimar el poder y el control social de una élite, en este caso económica.
Por tanto que nos vengan con el discurso de la realidad y la objetividad. Dejaremos de creer en sus ídolos cuando estos exijan sacrificios sangrientos. Y ya está empezando a pasar. Están acabados. El emperador está desnudo cada vez para más gente.

Cuando decimos que algo falla, se entiende que la mayoría de los elementos que contemplas en vuestro análisis funcionan. Yo diría, mas bien: qué funciona?
Así, contemplo que la mayoría de los elementos que contempla el análisis, no funcionan y son solo unos pocos los que mantienen su inercia.

Cuando los ciudadanos dejan de tener dinero disponible para gastar, las empresas tienen problemas para vender sus productos. Cuando bajan sus precios para aumentar sus ventas, en muchas ocasiones no se cubren los gastos y hay que cerrar.

La situación de España es muy compleja y tendrá que pasar algún tiempo hasta que se pueda vivir dignamente con 1000 euros al mes, algo que sucederá a costa de un empobrecimiento generalizado del país.

Excelente articulo don Miguel Angel, claro, concreto, veraz, excelente.

Vídeo de la Plataforma en Defensa de las Libertades Democráticas (PDLD)." Con l@s trabajador@s. Por las libertades”: http://www.youtube.com/watch?v=T4tgXDJ1H6g

Lo que pasa marian es que España es uno de los países donde más desigualdad social hay. Algo tendrán que ver los márgenes de beneficios empresariales con esto ¿no?
Además cualquiera que tenga un mínimo de experiencia laboral sabe cómo funcionan aquí las cosas. El típico empresario español tiene una pequeña o mediana empresa, no tiene formación empresarial sino un conocimiento práctico adquirido por la experiencia en determinado sector, y acostumbrado a considerar en relación directa la obtención de beneficios con la bajada salarial, pues carece de la formación necesaria para ver otros elementos distintos que le procuren competitividad y es incapaz de concebir el capital humano como un activo importante que hay que cuidar. Por eso lo primero que hacen ante dificultades es despedir, pues nunca invirtieron en formación de personal y su negocio tiene una escasa capacidad tecnológica con empleados fácilmente sustituibles.

Tampoco hay que criminalizar a los empresarios. El artículo ya da pistas en otros sentidos, ¿cómo se compite con otras empresas a las que el crédito o la energía las sale mucho más barato? ¿cómo se comparan precios de comercios a los que el suelo o el local les cuesta la mitad?
Hay una forma de simplificar el problema, diciendo que lo que hay que hacer es facilitar el despido de trabajadores y bajarles el sueldo.
Y hay otra forma de simplificar el problema, criminalizando a los empresarios que sólo buscan dar el pelotazo.

La burbuja inmobiliaria, la cultura del pelotazo, provocó, además de los perniciosos efectos en su sector que conocemos, que todos los nuevos empresarios de todos los sectores se pusiesen como objetivo hacerse ricos en el más breve tiempo posible y eso sólo se consigue con márgenes muy altos.
No quedan casi empresarios que busquen una rentabilidad moderada y sostenible.
La empresa como mina a la que hay que explotar lo más rápido posible

Estoy totalmente de acuerdo con el artículo. En los múltiples viajes que he tenido el placer de realizar ,y desde hace años, he ido observando como costaba más un alquiler en Granada que en Amsterdam ( por supuesto para pisos de similares características). Hace años criticaba esa especulación excesiva que "campaba" tanto en empresarios como en ciudadanos que esperaban tener beneficios multimillonarios especulando con los precios.
Un país que sólo espera hacerse rico rápido y sin esfuerzo no puede funcionar de forma adecuada. Lo siento pero sin entrenamiento un equipo no puede ganar la champions.

Mira que es difícil si uno se pone a mirar por ahí entre cientos sino miles de artículos sobre economía encontrar alguno que hable del excesivo margen de los beneficios empresariales (incluyendo como actividad empresarial, que lo es en muchos casos, el alquiler de locales y viviendas). No, aquí se habla de reforma laboral, de rebaja de cotizaciones, de fomento a ese nuevo nombre de "emprendedores" (con connotaciones distintas a si los llamáramos patrones, por ejemplo), con medidas como facilitación de jubilaciones anticipadas que era escandoloso que hasta hace dos días el Estado corriera con todos los gastos, ERES hechos alegremente, deducciones impositivas por casi todo, desde compra de coches a cualquier cosa, etc, etc, etc..., esto en todas las empresas, pequeñas, medianas y grandes, por no hablar de la inmoralidad de las grandes empresas y patrimonios para eludir impuestos como SICAVs y mil fórmulas por las que no pagan más del 1%.
Quien ha ido dando tumbos por diferentes trabajos en este peculiar mundo empresarial español sabe la catadura moral del 90% del empresariado español. No hacía falta saber economía para prever los resultados que tendría la reforma laboral.
Aquí el peso de la crisis la están soportando los asalariados tanto públicos como privados, Por muchos incentivos que tengan, por muchas rebajas fiscales y facilidades para despedir que se les den, aquí los precios no se mueven pues sigue siendo mentalidad predominante el hacerse rico lo más pronto posible. No son la gente del sur de Europa lo vagos que nos dicen que somos, de hecho, cuando salimos a trabajar fuera los empresarios franceses o alemanes quedan contentos de nuestro trabajo, capacidad, preparación y rendimiento. En lo que nos diferenciamos fundamentalmente es en la mentalidad empresarial que hay en este país, una mentalidad de pícaros en busca permanente del pelotazo al abrigo de la administración.

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Sobre el blog

Un espacio para pensar con rigor y ánimo constructivo sobre las cosas que influyen en las relaciones económicas, las privadas y públicas, que interesan a las personas. Esas muchas cosas que además tienen un perfil ético con mucha influencia en el desarrollo de una sociedad.

Sobre el autor

Miguel Ángel García Díaz

: Responsable del Gabinete Económico Confederal de Comisiones Obreras y Profesor colaborador en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

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