Günter Wallraff, el periodista indeseable (y II)

Por: | 31 de marzo de 2013

Walraff 

(...) Vean aquí la primera parte de esta entrevista con el periodista alemán

El método de trabajo de Wallraff es el del camaleón. Ha desarrollado la capacidad de mimetizarse  en el ambiente donde realiza su trabajo. Cuando siente la amenaza de ser descubierto, más le vale dominar el miedo y los nervios. Para él, apropiarse de otra identidad es la mejor forma de obtener información de ámbitos comúnmente inaccesibles para los periodistas. De esta manera, ha delineado una de las corrientes del periodismo de investigación: el periodismo encubierto. Y también ha agregado un nuevo vocablo al argot periodístico: wallraffear.
No obstante, la mayoría de los códigos deontológicos reprueban que el periodista no manifieste explícitamente a sus interlocutores su profesión y sus objetivos. “Obtener información mediante el engaño no es ético.” Pero Wallraff  en su “Discurso de defensa”, incluido en El periodista indeseable, argumenta: “A fin de cuentas, el que vive y siente algo en su propia carne saca unas conclusiones mucho más rápidas y mucho más decisivas que si solamente ha escuchado o leído algunas informaciones a este respecto.”
—¿Cuál es su límite?
—Nunca entraría en la vida íntima de las personas. Siempre la he respetado. Eso es por ética. Siempre he hecho cosas riesgosas. Hay que calcular muy bien, planificar.
Después de los dos años en los que Günter Wallraff fue el turco Alí, el periodista regresó a su casa para encontrarse con su esposa y sus hijas. Pero su esposa le tenía una sorpresa: quería el divorcio. Le dijo que no soportaba sus ausencias y que si para él era más importante su trabajo, se quedara con su trabajo. Que ella (ironías del destino), había conocido un verdadero turco con el que quería casarse.

Haber trabajado en condiciones infrahumanas también le dejó secuelas serias en su salud. Durante un tiempo su columna vertebral dañada lo postró en una silla de ruedas porque le era casi imposible caminar. Gracias a una operación pudo recuperarse y últimamente es capaz de correr varios kilómetros. “Quisiera resistir tanto como los tarahumaras de México. He leído que corren demasiado”, comenta.
Otro de los obstáculos que Wallraff ha tenido que enfrentar en su carrera han sido los procesos judiciales en su contra. El primero fue en 1969 por “usurpación de funciones”. Antes de que lo absolvieran, se defendió: “El método que he elegido era muy poco ilegal en relación a los subterfugios y las maniobras ilegales que de este modo he revelado.” Lo demandó también el consorcio Springer, dueño del periódico Bild, cuando publicó Primera Plana. El hombre que fue Hans Esser en Bild, con el fin de que prohibieran el libro. Algunas de las empresas en las que trabajó como Alí también lo llevaron a los tribunales. En 2003, lo acusaron de ser un espía al servicio de la Stasi durante la Guerra Fría. Pero nadie pudo demostrarlo. “Al contrario, yo fui víctima de la Stasi: me espiaron sistemáticamente”, sostiene. Si no fuera por las excelentes ventas de sus libros, Wallraff no habría podido superar todos estos  juicios.
A principios de los años noventa, Günter Wallraff refugió en su casa de Colonia, Alemania, a uno de los hombres más buscados del mundo: el escritor indo-británico Salman Rushdie, autor de Los versos satánicos, a quien, en 1989, Jomeini, el dirigente religioso de Irán, le emitió una fatua por considerar que era una obra contra el Islam. Durante días enteros, rodeados por los agentes de Scotland Yard, intentaban hacer a un lado el miedo para charlar, tomar una cerveza o jugar ping-pong. En 1994, Wallraff recolectó firmas para boicotear a Lufthansa, aerolínea que se negaba a transportar a Salman Rushdie “por cuestiones de seguridad”. Ante la presión, la empresa terminó por ceder.
—¿Cuál es su consejo para los jóvenes que se inician en el periodismo?
—Que aprendan otra profesión paralela. No basta con las nociones periodísticas. Busquen un tema para capacitarse. Lo de hoy es la especialización. Deben mantener contacto con los más vulnerables y marginales. Hay muchos periodistas que no se acercan a ellos. Conózcanlos. Salgan a la calle.
—Hace años dijo que se disfrazaba porque en Alemania la libertad de información era muy limitada. Hoy sigue cambiando de identidad. ¿La situación sigue igual en Alemania?
—En Alemania hay una buena libertad y pluralidad. Pero lo que ha aumentado es la propaganda en los medios masivos. Más propaganda y menos periodismo. Tiene que ver con la situación de los migrantes y su la integración, la educación y la pobreza en Alemania. Hoy hay poca gente con muchos recursos y un gran sector de la población que está más pobre. Una buena parte de la famosa clase media alemana corre el riesgo de caer en la pobreza.
—En Alemania y en la Unión Europea en general, cada vez se endurecen más las medidas contra los migrantes...
—Ocurre lo siguiente: Alemania tiene un problema demográfico porque tenemos una población mayoritariamente vieja. A largo plazo, estas políticas contra los migrantes van a ser contraproducentes porque necesitamos gente. No podemos cerrarnos. Necesitamos políticas de integración. Si la sociedad no se renueva, está condenada a la muerte.
Wallraff sólo sabe decir dos cosas en español: gracias y hasta luego. Y después de mirar el reloj se impacienta por pronunciarlas. Guntherwallraff2

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Periodista en Serie

Sobre el blog

Las “víctimas” de un periodista en serie son muchas y constantes. No tiene relación con ellas. Las elige al azar y sin que tengan conexión unas con otras, en un área geográfica determinada, como Iberoamérica. Les arrebata su historia y la hace pública sin ningún pudor. No planea “entregarse” ni realizar “ataques suicidas.” Este blog es su particular SALA DE RETRATOS. Pasen y lean.

Sobre el autor

Víctor Núñez Jaime es un escribidor de historias. Estudió periodismo y literatura hispanoamericana. Sabe que el periodismo es más de nalgas que de cabeza, porque hay que estar sentado durante largos ratos escribiendo, corrigiendo... Es autor de tres libros: Un periodista ante el espejo, Los que llegan. Crónicas sobre la migración global en México y Una cabrona de Tepito. Ha ganado, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Cultural (México) y el Premio a la Excelencia Periodística de la sociedad Interamericana de Prensa. Con libreta y pluma en mano, sale a por las historias. Contrasta estadísticas con los testimonios de la gente. Visita a los escritores y periodistas de renombre. Está obsesionado con el buen uso del idioma español. Le apasiona leer y estudiar. Devora libros. Él es lo que ha leído. Y también lo que ha escrito.

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