Las razones de Ripstein (y II)

Por: | 19 de agosto de 2013

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“Rip.” Paz Alicia Garciadiego le dice a su compañero de vida y de trabajo “Rip.” Me contó que en el año 2000, después de realizar La Virgen de la Lujuria, le planteó a su esposo otra historia para filmar. Era el primer borrador de Las Razones del Corazón. Pero Arturo Ripstein le dijo que necesitaba un descanso, que luego leería su propuesta. Ese “luego” llegó hasta 2009 y la llevaron a cabo en 2010. 
Cuando Paz Alicia comienza a escribir un guión busca un equilibrio “entre lo que se quiere y lo que se puede y estructura la historia de manera progresiva. “Porque el final nos dice cómo armar la historia, a dónde queremos llegar. Se la cuento a varias personas y en el momento en que alguien me escucha con toda la atención del mundo sé que tengo una gran historia. La dejo reposar un mes y si, pasado ese tiempo, la sigo teniendo en la cabeza sé que voy a dar la vida para lograr filmarla. Entonces voy con Rip y se la cuento. Vemos todos los peros y las necesidades que puedan surgir, cuál es el tema fundamental que está detrás de esa historia, nos preguntamos si eso es lo que realmente queremos contar y comienzo a seleccionar y a ordenar escenas pensando en dos horas de pantalla. Este trabajo puede durar años, ¿eh? Así es el proceso.”
En el proceso de armar Las Razones del Corazón hubo un especial cuidado en los diálogos para que reflejaran reflexiones verosímiles. “Los diálogos de los personajes son concomitantes a los planos de Rip. Son planos con alas, porque la cámara se mueve, vuela. Yo, simplemente, trato de que las palabras acompañen a la cámara. Y desde hace más de diez años, cuando hicimos Así es la vida, trato de que los diálogos tengan el mayor ritmo y sonoridad posibles.”
Ese ritmo lo lleva Emilia, la protagonista a la que da vida Arcelia Ramírez. La actriz, más delgada que nunca y tan atractiva como siempre, me explicó después: “Cuando leí el guión”, dijo con media sonrisa, “volví a leer Madame Bovary, vi algunas de las películas sobre el personaje que se han hecho, y yo creo que pasó algo muy importante. Estaba viviendo en París y le dije a Arturo que si quería que fuera preparando el personaje. Y me dijo: “no quiero que hagas nada, lo único que quiero es que te pongas muy contenta porque vas a hacer el personaje”. Eso me dio mucha confianza, algo fundamental para acceder a un personaje así. Finalmente, el trabajo concreto comenzó tres semanas antes de empezar la filmación. Hicimos trabajo de mesa y hablamos sobre la trayectoria emocional del personaje en cada una de las escenas. Era un desafío muy grande el hecho de que sean sus dos últimos días, entonces había que sostener un estado de ánimo de crisis y desesperación durante toda la película.”
Arcelia reconoció que fue necesario cuidar la precisión de los diálogos. “Eso fue todo un desafío porque la escritura de Paz Alicia parece muy coloquial pero está muy bien construida. Después hubo que asimilar la coreografía y la puesta en escena de cada uno de los planos-secuencia, porque Arturo trabaja así. Para mí, con formación teatral, fue muy gozoso, porque hacer el cine en cortes tiene sus ventajas y desventajas. Pero trabajar en plano-secuencia y de una toma a otra ir haciendo precisiones aquí y allá, fue muy gozoso. Es trabajar en el cine como si fuera teatro.”

Arturo Ripstein acudió en 2011 por octava vez al Festival de San Sebastián para presentar una de sus películas. Ya había obtenido dos Conchas de Oro por Principio y fin y por La perdición de los hombres y el Premio Especial del Jurado por El lugar sin límites. Quiso una tercera Concha pero no la obtuvo. El reconocimiento fue para Los pasos dobles, una producción española sobre historias y aventuras de los habitantes de Mali.
Entonces Ripstein concedió una entrevista al diario vasco Gara y arremetió contra el festival, su director y el jurado. Dijo que esta edición había sido “lamentable”, que un festival que recordaba serio, entre los cinco de Europa, de repente se había vuelto “subnormal”, que el director del certamen sólo era un experto en “peliculitas de miedo”, por haber sido director de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián durante más de 20 años; que la actriz Frances McDormand, ganadora de un Oscar por Fargo, presidenta del jurado, era “una actriz que no ha salido nunca de Pensilvania y además los gringos nunca entienden nada, nunca han visto una película con subtítulos, no saben leerlos”; que el guionista y director Guillermo Arriaga era “un enemigo personal en la competencia por el hecho de ser mexicano”; que Sophie Mantingeux es una fotógrafa “desconocida”, al igual que al director noruego Bent Hamer y que a Álex de la Iglesia “le había ganado una Concha de Oro en el festival del 2000 y eso no lo olvida.” En suma, dijo, “la dirección del festival en este momento ha logrado convertirlo en un festival en vías de desarrollo” y se trata de “un lugar que me gustaba muchísimo y no volveré”.
Días después emitió un comunicado arrepintiéndose de lo que dijo: “habló la ira. Esa furia agónica de la derrota. Y la ira es como una borrachera. No la pude controlar. Y como era una entrevista donde dije lo que dije, me arrepiento una vez más. (…) Hago mías las palabras de Jorge Luis Borges cuando escribió... 'No es que tenga razón, es que así soy'...”
Y el asunto quedó zanjado. Aquel día de otoño, en medio de ese jardín madrileño, prefirió hablar sobre el tema central de su nueva película. “Yo creo que el amor es una emoción muy peligrosa. En su primera fase es enormemente antisocial, nada existe salvo yo y el objeto de mis amores. Es una emoción muy extraña. Muy rápidamente el amor se domestica y se vuelve otras cosas. A mí me gustaba esta pasión desenfrenada, delirante de Emilia, que represento de un modo muy esquivo, hasta el punto de que cabe preguntarse si es un amor que existe de verdad. Trato de recoger todas sus contradicciones y los personajes se transforman unos en otros, trascienden su condición de arquetipos.” Arturo Ripstein no sonreía. Pero no estaba serio. FIN

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Periodista en Serie

Sobre el blog

Las “víctimas” de un periodista en serie son muchas y constantes. No tiene relación con ellas. Las elige al azar y sin que tengan conexión unas con otras, en un área geográfica determinada, como Iberoamérica. Les arrebata su historia y la hace pública sin ningún pudor. No planea “entregarse” ni realizar “ataques suicidas.” Este blog es su particular SALA DE RETRATOS. Pasen y lean.

Sobre el autor

Víctor Núñez Jaime es un escribidor de historias. Estudió periodismo y literatura hispanoamericana. Sabe que el periodismo es más de nalgas que de cabeza, porque hay que estar sentado durante largos ratos escribiendo, corrigiendo... Es autor de tres libros: Un periodista ante el espejo, Los que llegan. Crónicas sobre la migración global en México y Una cabrona de Tepito. Ha ganado, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Cultural (México) y el Premio a la Excelencia Periodística de la sociedad Interamericana de Prensa. Con libreta y pluma en mano, sale a por las historias. Contrasta estadísticas con los testimonios de la gente. Visita a los escritores y periodistas de renombre. Está obsesionado con el buen uso del idioma español. Le apasiona leer y estudiar. Devora libros. Él es lo que ha leído. Y también lo que ha escrito.

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