José Alfredo sigue siendo El Rey

Por: | 09 de diciembre de 2013

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Que suene el mariachi y destapen el tequila. Que se escuchen las letras desgarradoras e hirientes de José Alfredo. Que se ahoguen las penas de amor. Y que así nos quedemos a gusto. Porque para el cantautor y, por extensión, para el público, era casi imposible disociar sus canciones de las cantinas y del alcohol.
José Alfredo Jiménez murió hace 40 años de cirrosis hepática. Tenía 47 años y más de 200 canciones convertidas por él y otros intérpretes en éxitos internacionales. Nació en Dolores Hidalgo, Guanajuato (centro de México) y era un niño cuando se fue con su familia al Distrito Federal. Ahí creció jugando al fútbol y sirviendo mesas. Un día, en el restaurante donde trabajaba, empezó a tararear melodías con un guitarrista del trío Los Rebeldes. Pronto los músicos lo invitaron a la radio y, desde entonces, su nombre se haría fundamental para el folklore mexicano.
Comenzó a grabar discos, ofrecer conciertos y a participar en películas. Su música encantó al público al instante. Dice el crítico musical Jaime Almeida que José Alfredo era un hombre de su tiempo: “Como macho mexicano atribuyó a las mujeres la causa de la perdición en el alcohol. En su obra se detecta que siempre creyó en la sinceridad incondicional como algo suficiente para sostener una relación exitosa de pareja; y que cuando la relación fracasa la culpable resulta ser siempre la mujer. En sus historias, cuando la amada abandona o elige a otro, brotan fuertes impulsos de venganza y desprecio como defensa contra el dolor y el duelo por la pérdida.” 
El Rey es casi un segundo himno nacional en México y una canción muy conocida a nivel mundial, interpretada por artistas de varias nacionalidades y con ritmos diferentes.
Fue muy importante para carreras como la de Chavela Vargas. Manuel Arroyo, el hombre que llevó a cantante de La llorona a los escenarios internacionales, cuenta la aparición de Chavela en el funeral de José Alfredo Jiménez, cuando ésta se encontraba perdida en el alcohol y ausente del mundo:
Había caído la tarde cuando se escuchó un mariachi. A su frente venía, sin pistola se supone, el “Indio” Fernández. “¡A José Alfredo no se le despide con rezos y llantos!”, tronó el actor famoso, “¡se le despide cantando!”. Nadie osó contradecirlo, y durante más de una hora rindió tributo a José Alfredo aquel mariachi del Tenampa, el mismo que le había acompañado en su última noche de parranda, hacía ya muchos meses, poco antes de ingresar por última vez en el hospital. Mientras sonaba el mariachi la gente seguía desfilando con reverencia y las beatas aguardaban el momento de reanudar sus rezos, que hicieron en cuanto se fueron los músicos de regreso a Garibaldi, y el “Indio” no se sabe a dónde.[...] Una de las amigas que acompañaban a Paloma (esposa del cantautor) le pidió permiso para ordenar que sacasen de allí a aquella mujer, por considerar su actitud irreverente. Pero Paloma se negó: aquella mujer era amiga de su marido y tenía derecho a comportarse como quisiera, no le parecía que estuviese haciendo ningún escándalo. Pasaron horas y la mujer, ausente a todo lo que la rodeaba, seguía cantando recostada en el ataúd. Cuando acabó con la primera botella sacó la que llevaba en el otro bolsillo. Era ya de madrugada cuando se incorporó, y sin despedirse de nadie se fue caminando sola, tan sola como había llegado. Esa mujer era Chavela Vargas.
Las canciones de José Alfredo Jiménez siguen siendo las más frecuentes en las serenatas. ¿Llegará el día en que dejen de ser vigentes?:
Ya llego tu enamorado
el que nunca correspondes,
ya llego hasta la ventana
desde donde tú lo escuchas
pero donde tú te escondes.
(…)
Ya se va tu enamorado
ya se va de tu ventana
no quisiera despedirme
pero sé que aunque no quiera
he de regresar mañana
mientras la pasión me dure
y tu voluntad me aguante
no habrá noche de tu vida
que no vengan mis mariachis
y mi voz a despertare.

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Periodista en Serie

Sobre el blog

Las “víctimas” de un periodista en serie son muchas y constantes. No tiene relación con ellas. Las elige al azar y sin que tengan conexión unas con otras, en un área geográfica determinada, como Iberoamérica. Les arrebata su historia y la hace pública sin ningún pudor. No planea “entregarse” ni realizar “ataques suicidas.” Este blog es su particular SALA DE RETRATOS. Pasen y lean.

Sobre el autor

Víctor Núñez Jaime es un escribidor de historias. Estudió periodismo y literatura hispanoamericana. Sabe que el periodismo es más de nalgas que de cabeza, porque hay que estar sentado durante largos ratos escribiendo, corrigiendo... Es autor de tres libros: Un periodista ante el espejo, Los que llegan. Crónicas sobre la migración global en México y Una cabrona de Tepito. Ha ganado, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Cultural (México) y el Premio a la Excelencia Periodística de la sociedad Interamericana de Prensa. Con libreta y pluma en mano, sale a por las historias. Contrasta estadísticas con los testimonios de la gente. Visita a los escritores y periodistas de renombre. Está obsesionado con el buen uso del idioma español. Le apasiona leer y estudiar. Devora libros. Él es lo que ha leído. Y también lo que ha escrito.

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