La dualidad de Fernando Vallejo

Por: | 17 de febrero de 2014

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Adjetivos sobre el estilo literario de Fernando Vallejo: provocador, rabioso, feroz, corrosivo, mordaz, descarnado, iracundo, trágico, virulento, despiadado, insoportable, descorazonador, iconoclasta, sardónico, irredento, rebelde, deslenguado, luciferino, explosivo, desvergonzado, desolador, escatológico, conflictivo, violento, arrollador, áspero, desgarrador, furioso, pasional, hiriente, soez, sarcástico, hostil, heterodoxo, incorrecto, indomable, despiadado, brutal, desgraciado, loco, cabrón, hereje, desesperanzador, aberrante, caustico, desmesurado.
Sólo se siente a gusto escribiendo en primera persona. Considera que es la única manera en puede decir su verdad: “escribo como pienso que puedo tener un efecto más definitivo. Como vivo en un mundo hipócrita utilizo las palabras más precisas para que no queden dudas sobre lo que sostengo.”
Su primer libro fue Logoi. Una gramática del lenguaje literario, una especie de manifiesto que ha marcado toda su obra. Es su amor por la lengua española: “siempre he buscado escribir en un español correcto, sin los descuidos de casi toda la gente que escribe en español. Yo voy a ser el último defensor de este idioma.” 

 


Tiene más de 20 libros publicados a un ritmo discontinuo. La biografía del poeta colombiano Barba Jacob, El mensajero, le llevó diez años de investigación. Mi hermano el alcalde, en cambio, lo escribió en seis semanas. Pero de entre todos sus títulos siempre hay algunos que destacan. 
La virgen de los sicarios es una historia de amor y violencia. En ella, Fernando (“un personaje, no el autor”) regresa a Medellín después de 30 años de ausencia. En la casa de su amigo José Antonio le presentan a Alexis, un adolescente que vive en las laderas, que se convertirá en su amante y guía por la ciudad. Pero Alexis es un sicario cuya devoción por la Virgen María Auxiliadora no le impedirá toparse con la muerte. Un día le disparan desde una motocicleta. Desolado, Fernando conoce a Wilmar, otro muchacho que también pertenece a una banda criminal. Es muy parecido a Alexis y por eso le gusta. Cuando los dos están a punto de irse del país, asesinan a Wilmar. Es la espiral de violencia que envuelve a Medellín y a Colombia entera. Y al escribirla hizo de La virgen de los sicarios la transposición de Muerte en Venecia a América Latina.
En El desbarrancadero cuenta la enfermedad y la muerte a causa del Sida de su hermano Darío y reflexiona sobre la enfermedad, la familia, la violencia, la iglesia, entendiendo todo esto como lo peor de la sociedad de su país de nacimiento: “Colombia asesina, malapatria, ¡país hijo de puta engendro de España! ¿A quién estás matando ahora, loca?”
Porque considera que la Iglesia es “una empresa criminal” y porque quería echarle en cara la culpa que la religión le hacía sentir cuando se masturbaba pensando en sus compañeros de colegio, escribió La puta de Babilonia (título tomado del Apocalipsis): “La puta, la gran puta, la grandísima puta, la santurrona, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora…”
En El don de la vida repasa su “libreta de los muertos” ante su compadre y emite juicios acerca de sus obsesiones. “No hay civilización, sino barbarie. Ensalcemos a la naturaleza y no a la humanidad”, concluye.
Adjetivos sobre estilo personal de Fernando Vallejo: noble, amable, tranquilo, tierno, amoroso, dulce, tímido, huidizo, introvertido, melancólico, indignado, sincero, lúcido, duro, claro, preciso, discreto, modesto, cordial, sencillo, atento, ocurrente, risueño, afectuoso, benévolo, espontáneo,  tremendo, conmovedor.
“¿Por qué será que hay gente que no distingue entre el autor y sus personajes? Hay muchos rasgos autobiográficos en mis libros, sí, pero las cuenta un loco. Un personaje. Yo soy yo. Otro.” Uno conversa con él y lo primero que llama la atención es el contraste entre su personalidad y sus historias. Con su acento paisa que no ha abandonado, sus suaves ademanes, su piel tersa, sus ojos oscuros, sus manos de pianista, comunica paz y amistad.
Es colombiano naturalizado mexicano. Es escritor, biólogo, músico, cineasta y defensor de los animales. “A los animales los considero mis prójimos. Me repugna que los tengan pudriéndose en los mataderos y que las religiones no los respeten.” Por eso en 2003 donó los 100 mil dólares del Premio Rómulo Gallegos a la fundación “Mil Patitas” que rescata de las calles de Caracas, Venezuela, a perros y gatos. “Para que ningún hijoeputa los siga maltratando.” No le dio el dinero a los “niños abandonados” porque eso sería seguirle el juego al Papa: “no quiere que se use el condón, ¡pues que él recoja a todos esos niños!”
Vive en el silencioso séptimo piso de un edificio de la colonia Condesa de México DF. Para los días tocando el piano, navegando en Internet, oyendo los discos de José Alfredo Jiménez, Leo Marini, Daniel Santos y los principales exponentes de la música clásica. Comparte todo esto con su compañero David Antón, dramaturgo y escenógrafo, y con Kim, una perra de ojos azules a la que le lava los dientes todos los días. Carlo Coccioli, un escritor italiano avecindado en México, le decía a Vallejo que Kim era la reencarnación de la actriz Mary Douglas. Pero como él no cree en la reencarnación, pues…
Es hijo de un abogado que fue ministro y senador de Colombia. Mandó al carajo la relación con su madre. Su hermano Silvio se suicidó con un tiro en la cabeza. Pero lo que más le dolió fue la muerte de su hermano Darío a causa del Sida: “Uno se va muriendo de a poquito. Uno no se muere de golpe. Se va muriendo con la muerte de sus familiares más queridos, de sus amigos.”
En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2010, cuando lo invitaron a hablar sobre “la función social del editor”, pero ante el público dijo que eso no le interesaba y prefirió hablar sobre el futuro del libro: “los libros electrónicos se pueden manipular: cambiarles el tipo de letra, la interlínea, la caja, la sangría; y al poderles cambiar uno la tipografía también les puede cambiar el texto, y eso es gravísimo. Por ahí va a empezar el acabose. ¿Se imaginan cuando a la canalla de Internet le dé por poner en un libro ajeno y firmado por otro las calumnias y miserias propias y lo eche a andar por el mundo? ¿Qué va a ser del autor?... Por mí, que se roben todos los libros míos. Me hacen un honor. Total, no me gustan. Ah, pero eso sí, que no me los toquen. Ni una tilde. Ni una coma. Eso para mí es sagrado. Yo un trueno lo oigo, no lo escucho.”
Es vegetariano. Le gusta “molestar a los hipócritas.” No lee novelas. Está a favor de la libertad sexual “siempre y cuando no esté ligada a la reproducción porque este planeta ya está superpoblado.” Ya no le gusta el cine porque después de hacer tres películas se dio cuenta de que “es muy poca cosa”.
Detesta las entrevistas: “Los periodistas aniquilan al escritor. Todo lo tergiversan, todo lo banalizan, todo lo estupidizan. ¿Dice uno algo bien? Lo repiten mal. ¿Se equivoca uno? Dejan la equivocación. ¿Dice uno una frase genial? La borran...”
Fernando afila la pluma contra sus cargas existenciales, el cruento dolor de su pasado y la falsedad de lo cotidiano. Vallejo vive apacible entre notas musicales, páginas de Internet y sus compañeros Antonio y Kim. Vallejo inventa a Fernando para licuar su dualidad. Su estilo literario y su estilo personal arrasan por separado con lo que se les ponga enfrente. Al mismo tiempo, Fernando Vallejo abraza y quema. Fernando Vallejo ataca de frente a la hipocresía y a la simulación. Construye diatribas contra el país que lo vio nacer, contra sus pesadillas, contra la capacidad del ser humano para agredir y horrorizar a sus semejantes.
Por eso lo leen.
Por eso no lo leen.

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Hay 6 Comentarios

Ese venerable hipócrita, quiere demostrarse inteligente y autoritario para que no dañen su monumental ego a costa de su microscópica autoestima, no obstante es un gran ejemplo de la ambigüedad humana al hacer lo que todos hacemos por naturaleza que no es otra cosa mas que no respetar la individualidad del otro, es cierto que la religión en el mundo puede tener aristas podridas, pero que institución o dogma en el mundo no esta mal entendido o mal empleado?

Este tipo aburre y los demás también.

Amigo Juan: Una sola pregunta. ¿podría usted decirme, mencionarme o nombrarme algún país en el mundo que no esté lleno de putas y ladrones?

de los 46 adjetivos sobre el escritor, solo falto uno, frentero, porque le dice a la sociedad que lo vio nacer, la de la doble moral, la verdad que callamos, sobre un país inviable, lleno putas y ladrones.

Hola, amigos. La nota sobre Vallejo podía haber sido escrita hace 10 años y valdría lo mismo, seguramente. El rasgo más destacado de Vallejo es, como buen colombiano, la desmesura. Lo dijo García Márquez, aunque a Vallejo no le guste. En el fondo, es envidia. Pero cado es cada uno y tiene sus cadaunadas. Vallejo no necesita envidiar a nadie porque tiene un montón de valores propios, como persona y como escritor. Pero es desmesurado, se sale de sus casillas, exagera permanentemente, no matiza, no distingue, tiene pocos colores, apenas el blanco y el negro. O conmigo o contra mí. Dice algo genial o simplemente ocurrente y por el tono hace creer que el resto es lo mismo. Y no es verdad. Vallejo, como buen colombiano, es carretudo y como paisa, mucho más. La misma mirada crítica que él sostiene con valor hacia obras y autores, habría que tenerla con él Ha dicho muchas tonterías, pero lo que grabó sobre Darwin me parece excelente y muy bien sustentado. Vale la pena escucharle. En cambio, su famosa obra "La puta de Babilonia" es una obra pedregosa, harta y muy mal escrita. Lo que pasa es que el tema apasiona y cuando la gente ve la cantidad de improperios que le dirige a la Iglesia, le asusta pero le llama la atención y sigue leyendo. Su actitud hacia Colombia tiene muchas razones válidas pero se ha dejado llevar del resentimiento y ha sido inviariable y cómoda. Le conceden premios y es aclamado como un torero pero muchas veces es por pura inercia de la gente. No hay sentido crítico en muchas oportunidades y puede seguir diciendo lo que le dé la gana, así sea una burrada más, que la gente lo seguirá escuchando con devoción, entusiasmo y papanatería. En fin, Vallejo es toda una figura literaria que ha escrito alguna que otra cosa buena; el resto, pura carreta. Como todos los escritores de éxito, necesita seguir vendiendo.

No lee novelas porque el en sí es una novela, una ficción.

Fernando Vallejo,cambió a la violenta Colombia,por el pacifico Mejico,vaya paradoja.

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Periodista en Serie

Sobre el blog

Las “víctimas” de un periodista en serie son muchas y constantes. No tiene relación con ellas. Las elige al azar y sin que tengan conexión unas con otras, en un área geográfica determinada, como Iberoamérica. Les arrebata su historia y la hace pública sin ningún pudor. No planea “entregarse” ni realizar “ataques suicidas.” Este blog es su particular SALA DE RETRATOS. Pasen y lean.

Sobre el autor

Víctor Núñez Jaime es un escribidor de historias. Estudió periodismo y literatura hispanoamericana. Sabe que el periodismo es más de nalgas que de cabeza, porque hay que estar sentado durante largos ratos escribiendo, corrigiendo... Es autor de tres libros: Un periodista ante el espejo, Los que llegan. Crónicas sobre la migración global en México y Una cabrona de Tepito. Ha ganado, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Cultural (México) y el Premio a la Excelencia Periodística de la sociedad Interamericana de Prensa. Con libreta y pluma en mano, sale a por las historias. Contrasta estadísticas con los testimonios de la gente. Visita a los escritores y periodistas de renombre. Está obsesionado con el buen uso del idioma español. Le apasiona leer y estudiar. Devora libros. Él es lo que ha leído. Y también lo que ha escrito.

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