La peor actuación de Bob Dylan

Por: | 22 de febrero de 2012

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Ron Woods, Bob Dylan y Keith Richards, en el Live Aid de 1985. / Bob Green

Quizás eso sea una exageración. Pero si se podemos afirmar que la aparición de Bob Dylan en Live Aid  fue catastrófica, un desastre amplificado por la dimensión universal del público que el 13 de julio de 1985 seguía aquella transmisión. Unas cintas pirateadas revelan que Bob efectivamente ensayó con sus acompañantes, Keith Richards y Ron Wood, pero que quizás iban demasiado seguros de sus poderes.

Dylanófilos como Clinton Heylin destacan que Bob no compartía la filantropía que se desató en el mundo del pop para combatir la hambruna de Etiopía,  complicada por uno de aquellos enfrentamientos (proxy wars) tan característicos de la Guerra Fría. Con todo, Dylan tragó: necesitaba ganarse el perdón por la antipática “etapa gospel” y aceptó participar en We are the world, aparte de comprometerse a pasar por Live Aid. Lo hacía además como deferencia a Bill Graham, el poderoso organizador de conciertos, que se ocupaba del tramo estadounidense del evento. Pero no tenía banda y rechazó la oferta de Graham de prepararle un combo estelar.

 

EN CASA DE RONNIE
A cambio, no se le ocurrió otra cosa que alistar como apoyo instrumental a dos de los campeones olímpicos del hedonismo rock: Ron Wood y Keith Richards. Ambos estaban más que dispuestos: como  dice Richards en la grabación, “¡vamos a hacer historia!”. Ensayando en el apartamento neoyorquino de Wood, Richards quiso poner al día a Dylan de la actualidad del rock: le informó que había una banda inglesa, Dire Straits, que le estaba copiando. Es muy posible que Keef ignorara que Bob venía siguiendo a Dire Straits desde 1979 e incluso que había grabado con Mark Knopfler en Slow train coming o Infidels.


Dylan knopflerAsimismo, Dylan tuvo el tacto suficiente para rechazar una sugerencia de Richards, que pretendía tocar Careless ethiopians, el éxito de Toots & the Maytals. Aunque lo de Descuidados etíopes sea una filípica rasta, con origen bíblico (Ezequiel 30:9), alguien podía interpretarla como un reproche a los desdichados habitantes de Etiopía. Keith se quedó con la copla: grabaría el tema con el propio Toots Hibbert, en un disco de homenaje al jamaicano.

Sabiendo el final, uno escucha esas cintas –hechas el día anterior y la mañana del concierto- con el mismo fascinado horror que reservaríamos a las conversaciones en el puente de mando del Titanic. Aunque le creemos el más descerebrado, fue Ron Wood quién sugirió que aprovecharan el viaje –Live Aid se desarrollaba en Filadelfia- para trabajar más los temas. Nah, Dylan decidió que viajarían como reyes: tres limusinas, una por artista. Hey, es para caridad pero no vamos a privarnos de ningún lujo.

CON EL CULO AL AIRE
Ronnie retoma la aventura ante la grabadora de Heylin. Todavía recuerda su asombro: ya en bambalinas, Bob continuaba especulando sobre qué temas podría preferir el promotor Bill Graham, inconsciente de que les iba a juzgar el planeta entero. A todo esto, parece que no les había acompañado ningún manager efectivo, ni siquiera un humilde pipa que chequeara lo que les esperaba.

Y gran batacazo. Salieron como unos espontáneos, a tocar y cantar frente a una cortina (detrás, se está montando el gran final). Por si no fuera penoso en lo visual, descubrieron que no se oían: habían desconectado los monitores de escenario. Más desastres: Wood debió ceder su guitarra a Bob, la armónica sonaba a acordeón resfriado, Richards disimulaba haciendo posturitas, Dylan parecía dudar sobre la pertinencia de la letra de Blowin’ in the wind.

El repertorio, eso también fue garrafal. When the ship comes in anuncia que un día triunfará la justicia, aunque sin la carga de resentimiento social de su lejana inspiración, la brechtiana Pirate Jenny. No está, vamos a decirlo piadosamente, entre las cien canciones más conocidas de Dylan. Lo mismo que la tercera, The ballad of Hollis Brown, horripilante murder ballad de un labrador con mala suerte que termina tirándose a un pozo. Después de haber lanzado a su mujer y sus siete hijos.

¿LABRIEGO EN ETIOPÍA O GRANJERO EN EEUU?
Aquí descarriló el tren. Dylan quería romper una lanza por los “campesinos” de su país. Su argumento  era que TAMBIÉN había que ayudarles. Ignoraba las distancias entre Primer y Tercer Mundo; equiparaba así una tragedia brutal, la que se desarrollaba en África, responsable de más de un millón de cadáveres, con la crisis financiera de algunos prósperos cultivadores estadounidenses, atrapados por las hipotecas y desahuciados de sus tierras. La voluntad dylaniana de llevar la contra le colocaba otra vez en una postura aberrante.

Y aún así, le harían caso: de Live Aid surgió Farm Aid. Otra historia de famosos unidos, que ya no cabe aquí. Aunque Bob había aprendido la lección…musical. En Farm Aid se escudó con Tom Petty  & the Heartbreakers, más el refuerzo de rotundas coristas negras. Ensayaron antes una semana entera en los Universal Studios. Debió pensar: una y no más, Santo Tomás.

Hay 66 Comentarios

Que previsibles sois, criaturas del dios Dylan. En la entrevista de Jot Down, que imagino que se hizo hace días o semanas, Manrique habla de sus problemas con los fundamentalistas dylanianos. Y os clava, vamos como si os hubiera parido. Reproduzco parte de la entrevista:


¿Cómo llegas a Dylan?


A Dylan llego como todos, por el Like a Rolling Stone (1966). Cuando sale al Olympia de París con un traje, con una guitarra Fender, muy bajito, con un pelo casi afro y sus Ray-Ban negras…


Una especie de rey de los hipster. Recuerdo del documental de Scorsese toda la chulería de Dylan, respondiendo al público que le tacha de judas con I don’t believe you! You’re a liar!


El tío más impresionante que podrías ver. Y encima poeta.


¿Qué te recriminaban los fan de Dylan por tus opiniones sobre él?


Aquí hay mucho fan reciente de Dylan y muchos de ellos entran en la religión Dylan como “alguien que no puede errar“. Es alguien que tiene tanto estilo, que incluso cuando falla uno debe de admirarlo. Yo vengo de otro tiempo, de los que descubrimos Highway 61 Revisited (1965) o Blonde on Blonde (1966) e incluso John Wesley Harding (1967) y Nashville Skyline (1969) y de repente sabemos que el tío es bueno… pero no siempre lo es, porque no tiene exigencia o no se esfuerza por hacer discos. No creo que eso de tocar ciento y pico noches cada año sea buena idea con la edad que él tiene. Entonces, cuando dices “atención, este Dylan no es el bueno, hay otros Dylan mejores” muchos fan se enfadan muchísimo. Existe una agresividad total ya que son gente que han decidido aceptar que todo lo que hace Dylan es genial, y yo no lo comparto. Creo que se ha equivocado muchas veces, y no se ha preocupado de lo que es hacer un disco. Hacer un disco es un proceso muy diferente de tocar en directo, es otra cosa, no tiene nada que ver. Y Dylan es de los de llegar y si lo puede hacer en dos horas mejor. Por eso, cuando empiezas a criticarle y con cierto sentido de frustración, que ha sido grande, cuando ves sus discos inciertos. Esos conciertos que son flojos, esa voluntad de destrozar las canciones y convertirlas en otra cosa. Un artista americano que no recuerdo decía “si Like a Rolling Stone suena como suena es porque ha habido 20 interpretaciones ante de llegar a esa“. Pero no creo que tocar una versión distinta sea bueno siempre. Creo que no es lo mismo el rock que el jazz, que una canción tienes que respetarla, no se puede adaptar la melodía tan fácilmente.


Y no es del todo cierto lo de la improvisación de Bob Dylan en los conciertos, lo hemos visto en los últimos años y se limita a cantar una misma melodía vocal sobre la música de distintas canciones. No reinventa. ¿Hay un tipo de fan de Dylan, como puede pasar con Springsteen, los Beatles o los Stones, que adolece de que su único contacto con la música es él y se ciega?


A mí, si de algo me sirvieron los Stones y Dylan, fue para mirar qué había detrás y debajo, por dónde vienen. Es una tarea muy lenta, y en aquel tiempo los discos de determinados artistas eran dificilísimos de encontrar. Me asombra esa gente que sólo escucha Dylan o Springsteen… pues tío, estos son sólo eslabones de una gran cadena. Ignorar esos elementos me parece absurdo, el mundo es más grande que Dylan, los Beatles o los Rolling Stones. Quedarte con un sólo artista puede ser muy reconfortante, porque, además, con Dylan hay una profundidad oceánica, con 120.000 piratas, pero el gusto está en la investigación, la gente paralela, a los que influye. Es mucho más rico que quedarte en “yo voy a la Romería de Dylan y no me hables de otros santos. Sólo me interesa San Antonio de Padua” (risas). Por eso hablo de los dylanitas, porque hay un elemento profundamente religioso, de decir “este es mi Dios“. Hay una canción de un cantautor llamado Coppel que se llama El mayor fan de Bob Dylan del mundo, y cuenta desde dentro cómo son los fans, cómo la gente se queda callada hasta que llega el estribillo y la reconoce. Es un tipo tan a la contra, que rompe tantas expectativas, que es difícil, pero creo que todavía se le puede criticar. Mira, a mí me gusta muchísimo toda la música cuando Dylan se electrifica, cuando el folk rock se pone de moda y provocó modas de artistas imitándole en Francia como Antoine y toda esa gente. La fórmula del folk rock cuando la coge Calamaro me parece extraordinaria, el propio Dylan no lo hace. Ese ritmo muy marcadito, con palabras escupidas, me parece maravilloso.


Crees, también, que tiene un poco de autoparodia: Self-Portrait (1970). Buscaba provocar un poco.


El Self-Portrait es la respuesta a los discos piratas. Sale un disco llamado The Great White Wonder (1969), y es un disco pirata de grabaciones de su padre y su madre. Él dice “¿Eso es lo que queréis?”, y lo da. Pero hay mucha diferencia entre un pirata y un oficial, las patochadas que había en el Self-Portrait… Ahí estaba, en efecto, provocándonos.

Que previsibles sois, criaturas del dios Dylan. En la entrevista de Jot Down, que imagino que se hizo hace días o semanas, Manrique habla de sus problemas con los fundamentalistas dylanianos. Y os clava, vamos como si os hubiera parido. Reproduzco parte de la entrevista:


¿Cómo llegas a Dylan?


A Dylan llego como todos, por el Like a Rolling Stone (1966). Cuando sale al Olympia de París con un traje, con una guitarra Fender, muy bajito, con un pelo casi afro y sus Ray-Ban negras…


Una especie de rey de los hipster. Recuerdo del documental de Scorsese toda la chulería de Dylan, respondiendo al público que le tacha de judas con I don’t believe you! You’re a liar!


El tío más impresionante que podrías ver. Y encima poeta.


¿Qué te recriminaban los fan de Dylan por tus opiniones sobre él?


Aquí hay mucho fan reciente de Dylan y muchos de ellos entran en la religión Dylan como “alguien que no puede errar“. Es alguien que tiene tanto estilo, que incluso cuando falla uno debe de admirarlo. Yo vengo de otro tiempo, de los que descubrimos Highway 61 Revisited (1965) o Blonde on Blonde (1966) e incluso John Wesley Harding (1967) y Nashville Skyline (1969) y de repente sabemos que el tío es bueno… pero no siempre lo es, porque no tiene exigencia o no se esfuerza por hacer discos. No creo que eso de tocar ciento y pico noches cada año sea buena idea con la edad que él tiene. Entonces, cuando dices “atención, este Dylan no es el bueno, hay otros Dylan mejores” muchos fan se enfadan muchísimo. Existe una agresividad total ya que son gente que han decidido aceptar que todo lo que hace Dylan es genial, y yo no lo comparto. Creo que se ha equivocado muchas veces, y no se ha preocupado de lo que es hacer un disco. Hacer un disco es un proceso muy diferente de tocar en directo, es otra cosa, no tiene nada que ver. Y Dylan es de los de llegar y si lo puede hacer en dos horas mejor. Por eso, cuando empiezas a criticarle y con cierto sentido de frustración, que ha sido grande, cuando ves sus discos inciertos. Esos conciertos que son flojos, esa voluntad de destrozar las canciones y convertirlas en otra cosa. Un artista americano que no recuerdo decía “si Like a Rolling Stone suena como suena es porque ha habido 20 interpretaciones ante de llegar a esa“. Pero no creo que tocar una versión distinta sea bueno siempre. Creo que no es lo mismo el rock que el jazz, que una canción tienes que respetarla, no se puede adaptar la melodía tan fácilmente.


Y no es del todo cierto lo de la improvisación de Bob Dylan en los conciertos, lo hemos visto en los últimos años y se limita a cantar una misma melodía vocal sobre la música de distintas canciones. No reinventa. ¿Hay un tipo de fan de Dylan, como puede pasar con Springsteen, los Beatles o los Stones, que adolece de que su único contacto con la música es él y se ciega?


A mí, si de algo me sirvieron los Stones y Dylan, fue para mirar qué había detrás y debajo, por dónde vienen. Es una tarea muy lenta, y en aquel tiempo los discos de determinados artistas eran dificilísimos de encontrar. Me asombra esa gente que sólo escucha Dylan o Springsteen… pues tío, estos son sólo eslabones de una gran cadena. Ignorar esos elementos me parece absurdo, el mundo es más grande que Dylan, los Beatles o los Rolling Stones. Quedarte con un sólo artista puede ser muy reconfortante, porque, además, con Dylan hay una profundidad oceánica, con 120.000 piratas, pero el gusto está en la investigación, la gente paralela, a los que influye. Es mucho más rico que quedarte en “yo voy a la Romería de Dylan y no me hables de otros santos. Sólo me interesa San Antonio de Padua” (risas). Por eso hablo de los dylanitas, porque hay un elemento profundamente religioso, de decir “este es mi Dios“. Hay una canción de un cantautor llamado Coppel que se llama El mayor fan de Bob Dylan del mundo, y cuenta desde dentro cómo son los fans, cómo la gente se queda callada hasta que llega el estribillo y la reconoce. Es un tipo tan a la contra, que rompe tantas expectativas, que es difícil, pero creo que todavía se le puede criticar. Mira, a mí me gusta muchísimo toda la música cuando Dylan se electrifica, cuando el folk rock se pone de moda y provocó modas de artistas imitándole en Francia como Antoine y toda esa gente. La fórmula del folk rock cuando la coge Calamaro me parece extraordinaria, el propio Dylan no lo hace. Ese ritmo muy marcadito, con palabras escupidas, me parece maravilloso.


Crees, también, que tiene un poco de autoparodia: Self-Portrait (1970). Buscaba provocar un poco.


El Self-Portrait es la respuesta a los discos piratas. Sale un disco llamado The Great White Wonder (1969), y es un disco pirata de grabaciones de su padre y su madre. Él dice “¿Eso es lo que queréis?”, y lo da. Pero hay mucha diferencia entre un pirata y un oficial, las patochadas que había en el Self-Portrait… Ahí estaba, en efecto, provocándonos.

Y aclararle a más de uno que se cita aquí dos cosas : Dylan ya no toca con Joan Baez y hace décadas que no toca Hurricane en los conciertos .

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=cjNbsaqDwKg#t=314s

menudo bukake dieguito. como te gusta chupar golfo!!TOMA (_)_)=======D

¿ Y PARA QUE COÑOS QUIERES UN PIANO EN TU CASA SINO PUEDES PONER A MICHELLE PFEIFFER SOBRE ÉL ? DYLAN LOS UTILIZA PARA PONER ESTO
http://www.youtube.com/watch?v=cw0u0UbF56Y&feature=related

ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh en las gafas _)_)======D ~~~~

http://www.youtube.com/watch?v=cjNbsaqDwKg

TOMA MANRICONA!!!!
(_)_)======D ~~~~

Diego A. Manrique, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Si yo fuera el hombre que era hace cinco años, usaría un lanzallamas contra este lugar. Desquiciado. ¿Con quién coño cree que está hablando? He vivido mucho, ¿sabe? Hubo un tiempo en que podía ver. Y le aseguro que he visto a chicos como estos, más jóvenes incluso, con los brazos arrancados, con las piernas destrozadas, pero no hay nada como la visión de un espíritu amputado. No hay prótesis para eso. Haceros la Net y dejaros de gilipolleces .

Junta unas letras sobre esto anda

http://www.youtube.com/watch?v=1eVUf7BWU58

Oye DAM no tienes un podcast o algo? o internet no te deja subirlos por mediocres e indocumentados?

http://www.youtube.com/watch?v=hXk1iO0nLaQ

“ Mientras cenaban, tomo pan, y después de bendecir lo partió, se lo dio a ellos y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y Tomando el cáliz, habiendo dado gracias, se lo dio y bebieron todos de él. Y les dijo: esta es mi sangra de la Nueva Alianza, que será derramada por muchos. En verdad os digo que ya no beberé del fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba nuevo en el Reino de Dios” (Mc 14, 22-25).

Steve , yo puedo escuchar , escribir y relacionar pero no puedo enseñarte a leer . Manrique hace por enésima vez un batiburrillo de frases inconexas propias de quien no sabe mezclar medicinas en el sótano . Otra rabieta de niño pequeño en forma de artículo - lástima que no se imprima en papel de periódico para poderlo poner como alfombra en la jaula de mi periquito - porque Dylan no le dio el caramelo que esperaba . Y tu, pequeño Steve, apártate que Manrique no necesita a escuderos y babosos que le rían la gracia . Para eso ya tendrá espejos en su casa .
El País debería acelerar la contratación del otro personaje de la farándula de periodismo musical - ¿ Eso existe ? - Julian Ruiz .
Ya te luciste el otro día hablando de los Stones y ahora esto . Desaparecistes del ambigú para acabar estando en la trastienda del periodismo . Los escenarios son para los valientes y el backstage es para las gruppies

Esteve estás enamorado?

iba a intentar desarrollarlo pero para qué? si el que lee esto es un infra

leer a Manrique es peor que comer mierda.

Ay que malos malisimos son los críticos que se meten con Su Bobnidad!
¿Como es que no hablan de alguno de los 130 conciertos que da todos los años?
Pues igual porque no están disponibles al completo en YouTube y porque no tienen una historia tan fuerte como la de Live Aid, con estrellas invitadas como Ron Wood y Keith Richards.
Lo que yo veo aquí es poco valor, por no decir cobardia moral de los dylaniacos como FHG, que se lian con el número de hijos que tira Hollis Brown al pozo y no dicen nada sobre su comparación entre los granjeros de Missouri y los de Etiopía. Que arte para destacar lo menor y evadirse de lo principal.
De paso, se lanza una advertencia contra El país por su
información cultural ¿en comparación con qué? ?El ABC?
?El Mundo?
Al final, el mensaje es: Manrique o El País, no se os ocurra volver a meteros con MI ARTISTA.

Suscriptor y lector del País, siempre me ha fascinado el, en mi opinión, bajo perfil de la sección cultural y especialmente musical del medio, que languidece frente a la competencia. La aparición de DM es otro paso más tristemente en este sentido. Carezco de capacidad para saber si sus artículos son o no profundos y sistemáticos en otros casos, pero ya intuía que BD acabaría cayendo. Y ahí como dicen los penúltimos comentaristas una mueca de hilaridad aparece viendo el desaguisado, lo que me lleva a pensar como seran los otros artículos...pero más allá de los errores de los siete hijos y el pozo (madre mía, por cierto lee la letra de la canción y entenderás por qué apareció en el concierto) lo que me pregunto es: a que viene un artículo sobre este mediocre concierto, cuando BD hace 130 al año...en fin, para cuando toca volver a criticarle?

A ver, compañero. Eres tú el que parece obsesionado. A Manrique le preguntan por 13t y responde....lo que responde.

Tú lo relacionas con Dylan y ya no sabemos si el pecado es hablar de Trecet o de Dylan. No me parece blasfemia lo del Peor Concierto de Dylan, está ahi para quién se atreva a ver y escuchar el desastre.

Dice usted de Ramón Trecet en una entrevista reciente que " El problema de Ramón es que tendía a ser terriblemente radical: lo que yo pienso es la realidad y el resto está equivocado. Se dedicaba a dar clases no solicitadas a artistas, a compañeros de radio. No coincidía con sus criterios, pero me fastidia ahora que lo pienso, cuando fui nombrado director adjunto, me metí en una vía que me llevaba a colisionar con él. Cuando en realidad los conflictos de Trecet no eran conmigo, eran con otras personas. Me molestaba la demagogia de algunos de sus planteamientos “el rock se ha muerto“, “las discográficas no sirven para nada“. Esos planteamientos de señor de casino provincial a las cinco de la tarde después de haberse tomado el copazo de coñac y fumado el Farias. No lo compartía, pero ojalá Ramón hubiera seguido allí. " ¿ Crítica lo que siempre hace usted , gran dama del periodismo musical patrio , con Bob Dylan ? ¿ Tan mal le va en su nueva andadura que necesita arremeter nuevamente con los mismos " copia y pega " de siempre ?
De las debilidades humanas la obsesión suele ser la más estúpida de ellas.

Cómo disfruto con estos artículos, y con esas dosis de "el amplificador".

Lo de los trolls picajosos que andan sueltos es anecdótico.

ohhhhhhhhh! !!!good god this is amazing!!!

Manrique no te enteras de nada, pareces un loco que persigue a la ex. Espero que pronto tengas otro programa para que te lo quiten por paquete.

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Planeta Manrique

Sobre el blog

¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

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Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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