Primero conquistaremos Praga...

Por: | 20 de febrero de 2012

MartakubisovaConSoldados


Tiene Leonard Cohen cierto aire de profeta. Y ejerce de ello. En 1988, publicó First we take Manhattan, que se abre así: “Me condenaron a veinte años de aburrimiento/ por intentar cambiar el sistema desde adentro.” Sin saberlo, Leonard estaba sintetizando el destino de una gran figura del pop checoslovaco, Marta Kubisova, estrella en solitario y como parte de un grupo, victima del ostracismo por su respaldo a la Primavera de Praga. Lo cuenta el periodista polaco Mariusz Szczygiel, en su mordicante Gottland  (Acantilado).

En noviembre de 1989, un realizador invitó a la Kubisova a grabar una canción para su película, Seres extraños. Cuando apareció en el estudio, varios de los técnicos -¡y la señora de la limpieza!- se marcharon, alegando compromisos urgentes. Al comunismo le quedaban tres telediarios en aquel país pero nadie quería arriesgarse a ser acusado de confraternizar con la cantante maldita.

CANCIONES CONTRA BLINDADOS

Los tanques del Pacto de Varsovia entraron en Praga en agosto de 1968. No hubo respuesta armada, ya que los checoslovacos siempre han sido conscientes de su debilidad militar ante los países que les rodean. Sí se manifestó una resistencia cívica, en la que destacó Marta Kubisova. La cantante de música ligera se radicalizó en aquel momento. Grabó Blues de la taiga, donde evocaba el destino -¡Siberia!- del puñado de moscovitas que protestaron contra la invasión en la Plaza Roja. Siguieron inciertos meses de preparación para lo que se llamó normalización: la purga que barrería a los proponentes del “socialismo de rostro humano”. Marta continuó actuando, aunque había órdenes de restringir sus apariciones en los medios, evitar que ganara en el concurso anual El Ruiseñor de Oro. Pero no iba a salir indemne.

ESTRELLA PORNO (SIN SABERLO)

Los servicios secretos checos eran expertos en difamación. Al escritor disidente Jan Procházka le desacreditaron montando la grabación de una discusión política con imágenes que sugerían que vivía a todo lujo en París, un engendro que se emitió por la televisión estatal en prime time. A Marta la hicieron protagonista de una revista porno danesa, Gatitas Calientes, una falsificación disimulada con impresión profesional en buen papel.

MartaKubisovaCon deleite, el Partido se ocupó de los intelectuales: despojados de sus puestos, les forzaron a trabajar con sus manos, en alcantarillas, factorías, bosques, tiendas. Marta tuvo suerte: se dedicó a fabricar ositos de juguete. Pero no la redujeron al silencio: fue la personalidad más conocida que firmó la Carta 77, redactada para protestar por la rabiosa persecución del grupo Plastic People of the Universe. Debía estar muy despistada: preparó una misiva para que una estrella occidental denunciara el acoso a los rockeros checos. El destinatario del mensaje era…Johnny Cash. No hay constancia de que el Hombre de Negro lo recibiera. Volvió a ser objetivo de la policía política. Estaba divorciada y solían detenerla hacia las dos de la tarde, para que no pudiera recoger a su hija a la salida del colegio. Avisó entonces a su amigo Václav Havel: renunciaba a su papel de portavoz de Carta 77.

LOS CHICOS DORADOS Y LA CASPA

Hoy sabemos que aquel manifiesto a favor de la libertad de expresión fue la semilla que, doce años después, se convertiría en la avalancha de la Revolución de Terciopelo. Reivindicada por las fuerzas democráticas, Marta volvió a cantar. En Historias del presente, el libro de Timothy Garton Ash sobre la Europa del Este en los noventa, ahora reeditado por Tusquets, hay una crónica sobre la reaparición de los Golden Kids en 1994. Su nombre hace suspirar a los checos que vivieron los sesenta: fue un trío dedicado a las versiones de éxitos anglosajones, donde Marta actuaba con dos vocalistas de menor edad. La vuelta, cuenta Garton Ash, exhibe toda la cutrez del capitalismo recién llegado. Los patrocinadores del espectáculo rifan un Fiat Uno y regalan botellas de champán a los cantantes. Las fábulas de la Europa poscomunista no son tan nítidas como desearíamos. En los Golden Kids cantaba la chispeante Helena Vondrackova, que fue el negativo de Marta: firmó la respuesta oficial contra la Carta 77, no sufrió la “normalización” y tampoco fue objeto de depuración tras la irrupción de la democracia.

Marta Kubisová par Karel

Sigue triunfando, igual que otro conformista, Karel Gott  -“el Presley y el Pavarotti checos juntos en una sola persona”- a cuyo museo hace referencia el título del libro de Mariusz Szcygiel. Mientras, Marta Kubisova se presenta hoy en un local diminuto, para treinta personas. Su música rara vez ha trascendido a Occidente: solo su Hey Jude, que aparecía en la versión cinematográfica de La insoportable levedad del ser. Munster publicó Né!, una vibrante antología de sus grabaciones entre 1966 y 1970. Intenten imaginar a una Shirley Bassey checa, llena de brío y esperanza. Aquí hay una moraleja pero me la guardo; resulta un tanto deprimente.

Hay 11 Comentarios

Una cosilla que me he encontrado hoy vía Radio Praga

‘Un Pollo en el Reloj’, disco esencial del rock checo, cumple 40 años - Radio Praga -

http://www.radio.cz/es/rubrica/notas/un-pollo-en-el-reloj-disco-esencial-del-rock-checo-cumple-40-anos

Klaus, lo de Oscar es un chiste privado relacionado con un post anterior del blog

http://blogs.elpais.com/planeta-manrique/2012/02/mi-noche-con-la-ex-de-spinetta.html

Si hubo algo entre Václav y Marta, tuvo que ser antes de casarse con Dagmar Havlová, La segunda mujer le marcaba de cerca y la única presencia femenina que toleró en la enfermedad final fue una monja, la hermana Veritas.

Sabia que Václav había tenido dos mujeres pero nunca había oido que tuvo rollo con Marta Kurbisova. ¿Está eso confirmado?

qué bueno oscar jajjajajajaja...no meneallo sancho, no meneallo

La "moraleja deprimente" que Manrique dice haberse guardado para sí en su último post está contenida en un párrafo final alternativo, suprimido por su autor en esta publicación, al que hemos tenido acceso:

"Luego del show de Marta Kubisova en un diminuto local de Praga, la invito a cenar en un lugar tranquilo. Alguien me susurra: "Fue la amante de Václav Havel"!

Me quedo conmocionado: he leído sobre sus andanzas, a veces dramáticas. Sin embargo, nos liamos a hablar y congeniamos. Comparte mil historias sobre Havel: terminaron mal pero mantuvieron fuertes vínculos. Simpatizamos tanto que, al rato, estamos haciendo manitas y dándonos el pico. Con discreción, con ternura.

Nos vamos juntos. Sin embargo, mientras esperamos al taxi, me descubro incómodo. Intento explicárselo: “mejor lo dejamos aquí.…es por Václav…me parece que le estoy robando algo”. Ella ríe con amargura: “Tú sabes, esto me ocurre todo el rato”. Se me queda cara de -sí, exacto- gilipollas. Gallego y gilipollas."

Speváčka s unikátnym temno zafarbeným hlasom sa popri Karlovi Krylovi stala umeleckým symbolom Pražskej Jari (1968). Kritika jej prvý album Songy a Balady (1969) hodnotí ako jeden z najlepších v československej populárnej hudbe. Z obdobia 1969-1970 trojnásobný Zlatý Slávik, keď zvíťazila pred speváčkami ako Pilarová, Vondráčková či Hegerová. Vtedy do jej umeleckého a osobného života na 20 rokov vstúpil totalitný režim, takže na javisko sa vrátila až v roku 1989. Marta Kubišová hovorí o problémoch umelca, neziskových aktivitách či obľúbených spevákoch a tiež spomína na smrť Palacha či Havlovu premenu.

Mola la versión de 'Aleluya'

Diego, ¡qué gran artista, que personalidad! Una muestra de cómo se pueden cambiar las cosas desde abajo. David y Goliat. Estaré al tanto (o loro) para cuando actúe en el "cafetín" del Ungelt Divadlo y te aviso. Tu te pagas el avión y yo invito a las pivo (cervezas). Ahoj.

Aparte de 'Hey Jude', tiene una muy buena version de 'Aleluya' de Luis Eduardo Aute, bajo el título de 'Magdalena'

http://www.youtube.com/watch?v=pnQR8yOoEYg

Magnifica voz.

¡qué ojos, mon dieu!

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¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

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Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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