Aviso legal: estas canciones pueden romperte el alma

Por: | 30 de abril de 2012

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Los Flying Burrito Brothers al aire. Chris Ethridge es el primero a la izquierda, al lado de Parsons, con pantalones rosa.

Murió Chris Ethridge el 23 de abril, en su Meridian natal, con 65 años.
Los obituarios dan el obligado listado de las sesiones, la nómina de
artistas con los que tocó. Y creo que minusvaloran su aportación central:
la alianza con Gram Parsons. Juntos compusieron cuatro de los temas
más memorables del territorio del country-rock. Seamos razonables:
¿hay una canción más devastadora que Hot burrito # 1, alías I’m your
toy?. Una petición de reconciliación, una confesión de celos sexuales,
una promesa fútil de buen comportamiento. Todo en tres minutos y
medio.

 

 

Alto, delgado y callado, Chris Ethridge parecía un good old boy de
Misisipí más. Pero era uno de aquellos intrépidos que cruzaron la
barrera invisible para entrar en los barrios negros, para disfrutar de ese
rhythm and blues que comenzaba a denominarse soul. Se fue hacía Los
Ángeles como bajista de Johnny Rivers, un cantante comercial con buen olfato
para el talento. Chris allí conoció a otra alma gemela. Sureño de
Florida, Gram Parsons amaba el country pero su concepto de la Cosmic
American Music también pasaba por la asimilación del soul.

Parsons era un niño rico y malcriado, poco dado al trabajo duro.
Necesitaba colaboradores, se llamaran Chris Hillman o Chris Ethridge,
para materializar sus intuiciones. No solo para componer. Tirando de
encanto personal, Parsons podía permitirse ataviar a los Flying Burrito
Brothers con los audaces trajes de Nudie Cohn, pero eso no bastaba.
El contacto con A & M, el ansiado contrato de grabación, vino a través
de Chris, que conocía a Michael Vosse, el cazatalentos de Herb Alpert y Jerry
Moss para asuntos rockeros. Cabe imaginar el sobresalto de los capos
máximos de A & M al encontrarse con unos jipis vestidos de estrellas
vaqueras, unos hedonistas que hablaban de Los Ángeles como la ciudad
del pecado, futura victima de un terremoto bien merecido.

 

 

¿Una broma? Puedes sacar al chico del Sur geográfico pero no
puedes sacar el Sur cultural del ADN del chico. El concepto estaba
allí –country meets rock- y no faltaban las canciones o la imagen. El
problema era que aquello no caminaba: poco ensayados, con tendencia
a colocarse ANTES del concierto, daban actuaciones penosas. Podían
tener las groupies más hermosas en primera fila pero no sonaban. Los
jefes de A & M se marcharon a mitad de su presentación, en el Whiskey
A Go Go.

 

 

 

Parsons ejercía de diletante dorado. Su idea de la profesionalidad
tendía hacia lo elástico. Por ejemplo, se le olvidaba todo si le invitaban
a una sesión de grabación de los Stones. Cierta noche, en Los Ángeles,
los Burritos actuaban pero Gram no quería moverse: decidió que era
más divertido seguir la juerga con los ingleses famosos. Hasta que Mick
Jagger le hizo ver el compromiso que tenía con sus compañeros: “un
cantante no deja colgado a su banda”. Avergonzado ante el chorreo,
aceptó cumplir.

Keith Gram
Keith Richards y Gram Parsons en la Costa Azul


La psicología popular alega que Jagger recelaba de la atracción
entre Parsons y Richards. Puede también que adivinara que, como
decía otra canción que Gram compuso con Ethridge, aquel millonario
encantador era un demonio disfrazado.Los Stones, por muy deteriorado
que estuviera Keith, mantenían una ética de trabajo y aspiraban a un nivel
de excelencia en discos y directos. Parsons nunca corría la carrera completa.
Desperdiciaba ideas, saboteaba el proyecto común, vivía en la fantasía del
artista genial que se redime en el último momento.

 

 

Chris Ethridge, aunque no rechazaba la fiesta, tenía un concepto más
disciplinado de la música, al viejo estilo. Y aseguraba que no encontraba
hueco para su forma de tocar bajo en la elementalidad rítmica del country.
Se marchó, aunque volverían a coincidir en el futuro, cuando Parsons ya
funcionaba como solista. De esa temporada data una de sus mejores
colaboraciones, She. Salió a comienzos de 1973. A Parsons le quedaban
ocho meses de vida.

 

 

Hay 5 Comentarios

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Hombre, Parsons también tiene canciones buenísimas escritas sin colaboradores: $ 1000 wedding, A song for you, 100 years from now

Me quedo con esto: "no encontraba
hueco para su forma de tocar bajo en la elementalidad rítmica del country." (Diego, con todos los respetos, qué pésima redacción: tiene núcleo -"chicha"- pero no está vertebrada y arroja como resultado una carencia de hilación de cabo a rabo, valga la contradicción. Cúrratelo un poco más, tú puedes).

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Sobre el blog

¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

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Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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