No todas las mujeres aman a Leonard Cohen

Por: | 20 de abril de 2012

Compartió cama con Janis Joplin, Rebecca de Mornay y mil más pero, atención, no todas las mujeres aman a Leonard Cohen. Al menos, ya hay una condenada precisamente por ODIAR ACTIVAMENTE al autor de Hallelujah. Kelley Lynch ha sido declarada culpable de acoso por un jurado de Los Ángeles y pasará 18 meses entre rejas. Ella le sometió a llamadas incesantes, aparte de enviarle miles de correos, frecuentemente amenazadores e insultantes. Desafiaba así dos ordenes de alejamiento, que prohibían cualquier contacto con el artista cuya carrera dirigió durante 17 añosCohen-1

(FOTO: El descanso del guerrero: Leonard Cohen, fotografiado por su compañera de los ochenta, Dominique Issermann)


Exactamente, ya la han identificado: Kelley es, para la eternidad, La Manager Desleal. En 2004, tras abandonar el monasterio budista de Mount Baldy, Leonard descubrió que de sus cuentas se habían esfumado millones de dólares ("el dinero para mi jubilación"). Económicamente, estaba en las últimas: debió hipotecar su casa. Tras ser despedida, Kelley fue demandada al año siguiente. Un juez la condenó a pagar nueve millones y medio de dólares a Cohen, algo que Kelley nunca hizo.


LA PESADILLA

Kelley perdió su familia, desapareció, aseguran que se convirtió en una homeless e  inició una campaña obsesiva de hostigamiento al cantante. Le atacaba en todo medio o foro abierto, aparte de enviar una catarata de hostiles mensajes de voz y emails a Leonard y sus asociados. Ninguna broma. Lynch acusaba a Cohen de infinidad de delitos, incluyendo relaciones impropias con su hija Lorca. Le ha denunciado ante todas las autoridades posibles, invitando incluso a Phil Spector a demandarle por "falso testimonio". Como si el productor no tuviera suficientes problemas…

Carezco de simpatías por Kelley Lynch. Discúlpenme por personalizar pero esta señora me la jugó. En los noventa, llamaba desde California para preguntar, por ejemplo, si el tal Enrique Morente era un artista de fiar ("por supuesto, Kelley").  Me aseguró la presencia de Cohen en Montreal, para realizar un reportaje con destino a Ronda Iberia. Leonard no se presentó y el reportaje, para el que también se desplazó un fotógrafo, se hizo sin él; posteriormente, la revista de Iberia se negó a pagarme, alegando que el texto –El Montreal de Leonard Cohen- no se ajustaba a lo encargado, “Con Leonard Cohen en Montreal”. Cabronadas del mundo del freelancer.

Leonard-cohenConKelleyLynch
(FOTO: Kelley Lynch y Leonard Cohen,en tiempos más felices)

 

¿SOLA O EN COMPAÑÍA DE OTROS?

A pesar de esos antecedentes, tengo la sospecha de que no se contó todo sobre el famoso desfalco de Kelley. Había por medio complicadas jugadas para evitar impuestos, aparte de un gestor de inversiones, Neal Greenberg, que demandó a Leonard en cuanto éste pidió explicaciones sobre el vaciado de sus cuentas. Lynch se llevaba el 15% de los ingresos del cantante pero además gastaba alegremente su dinero: los cargos de su tarjeta de American Express eran costeados por Cohen. Se me ocurre, pienso, me parece que es posible que ella también fuera victima de "magos" de las finanzas.

Ciertamente, no era una manager fiable. Convenció a Cohen para que vendiera a Sony los royalties que podía generar su discografía y su catálogo de canciones. A cambio, recibió una cantidad millonaria de la que –naturalmente- ella se llevó una rica tajada. Son esos los millones que desaparecieron. Demasiado tarde, según él, Leonard se enteró de que ese tesoro generaba alrededor de 400.000 dólares al año, suficiente para vivir retirado al (modesto) nivel al que estaba acostumbrado.

La ruina súbita empujó a Leonard a volver a grabar y actuar, con el resultado triunfal de todos conocido.  Aunque de su repertorio hayan desaparecido canciones gamberras, como el famoso Don’t go home with your hard-on (en traducción delicada, No vuelvas a casa con una erección), grabada con Bob Dylan, Allen Ginsberg y otros colegas bien lubricados con alcohol. Lo menciono por la tendencia de Cohen a meterse en, como se decía antes, “líos de faldas”.


NO  METAS LA…

No será Leonard Cohen el último artista en ser despojado por sus fieles empleados. Ni en desafiar el viejo dicho de la polla y la olla: reconoció haber tenido una fugaz relación sexual con Kelley Lynch. ¿Una debilidad congénita? Conservo en la memoria imágenes inquietantes de un Leonard frágil, escoltado por sus posesivas mujeres, incluyendo a alguna que ciertamente no estaba a su altura creativa (Sharon Robinson, responsable de la paupérrima producción de Ten new songs). Formaban una guardia pretoriana, más interesadas en vetar el acceso al artista que en permitirle interactuar con sus viejos conocidos.

Volviendo a la desdichada relación entre Leonard y Kelley. Lo extraordinario es que, en esos 17 años de colaboración, el cantautor no detectara síntomas de desequilibrio en su manager. El misterio está en averiguar si esto es una recreación de Luz de gas o, más probable, un remake de Atracción fatal.

Hay 10 Comentarios

Hay millones, que digo, cientos de mujeres que no tienen ni pajolera idea de quien es Leonard Cohen en este país. Como hay mogollón de machos que no han oído en su vida a Aretha Franklin. Reconozcámoslo, la gran masa, no sale de los jodidos 40 Principales o Cadena Dial. Tenemos un pasado gris y oscuro, donde la cultura musical se arrastró por lo más vulgar y recibíamos a los Beatles como si fueran de Plutón.

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Vaya, por lo menos aqui una se entera de lo que hay detras de la condena de la manager. Las noticias que se han publicado podían estar escritas por el abogado defensor de Cohen. Da un poco de rubor ver tal seguidismo de la estrella.

Perdone, amigo, pero está usted completamente equivocado: TODAS y digo bien, TODAS, las mujeres estamos enamoradas del maravilloso Leonard, y esta desquiciada señora lo único que ha manifestado con su actitud y comportamiento es eso mismo. Es que cada una lo mostramos de una manera, y ya se sabe que el amor y el odio andan rozándose... WE LOVE YOU, LEONARD!

Perdone, amigo, pero está usted completamente equivocado: TODAS y digo bien, TODAS, las mujeres estamos enamoradas del maravilloso Leonard, y esta desquiciada señora lo único que ha manifestado con su actitud y comportamiento es eso mismo. Es que cada una lo mostramos de una manera, y ya se sabe que el amor y el odio andan rozándose... WE LOVE YOU, LEONARD!

Ne nuevo le molesto. No me importa -al contrario, que se conozca públicamente- que me conteste por este medio, aunque, si le parece más cómodo, puede contactar conmigo en info@gutierrezherrera.es.
Abuso de usted y le pido también el nombre del presentador, con su raya a un lado, corte de pelo a navaja, que hablaba sentado en un taburete alto, con traje oscuro, camisa blanca y delgada corbata, también oscura, siempre lisa de color.

Sr. Manrique:
Quiero servirme de sus conocimientos para rogarle que me facilite, si le es posible, una información que no logro obtener. Se trata de saber el nombre de un programa de la sobremesa de los dominfgos en TVE , de entre los años 67 y 72 -por fijar un período de tiempo en la búsqueda-, sobre jazz, con actuaciones en vivo y grabadas, claro. Me importa mucho esta información porque desde ese momento -estaría yo entre los 13 y 17 años- empecé a amar el jazz y toda la música que vino después.
Muchas gracias por su atención.

Esta historia humaniza a Leonardo, como le llamaba Morente. Por un polvo, o polvos, pone a una desquiciada como representante. Lo paga, en millones de dólares.NO HAY POLVO GRATIS.

Amigo Cohen, la mujer y la sartén, ya se sabe.

Todos los genios, de cualquier rubro que sea, son seres humanos. Y todos, por lo tanto, suceptibles de ser estafados o de estafarnos. No es el 1º ni será el último.
www.odiaconmigo.blogspot.com

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Planeta Manrique

Sobre el blog

¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

Sobre el autor

Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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