El cruel ocaso de Bernardo Bonezzi

Por: | 31 de agosto de 2012

Zombies_la_muralla_china

La extraña despedida de Zombies, en 1982. Gorka De Duo nos recuerda que fue el autor de la portada.

 

En mis recuerdos, tengo identificado a Bernardo Bonezzi con el puro inicio de  la nueva ola (en lenguaje vulgar, la movida). A  finales de 1979, acababa de instalarme en el centro de Madrid; un nuevo vecino, Antonio Gastón, inauguraba El Sol, fastuoso local donde debutaba un grupo llamado los Zombies. Nada que ver con la banda de Rod Argent y Chris White: los Zombies madrileños estaban encabezados por, oíamos maravillados, un quinceañero de origen italiano. Eran tan precoces que parecía que ni siquiera pasaron por la etapa de las maquetas. Pero sí, estuvieron en el radar de Polydor hasta que Bernardo dio un golpe de mano y cambió de personal. Los nuevos Zombies grabaron inmediatamente para RCA; en pocos meses, su Groenlandia sonaba hasta en las radio fórmulas.

La crónica de la movida ha sido tan manipulada que se han olvidado detalles históricamente tan significativos como que la mayor parte de los grupos lanzados en 1980 se estrellaron comercialmente; el país estaba poco preparado para tantas audacias. Groenlandia  fue una de las raras excepciones. Encajaba con la voluntad cosmopolita de aquella insurgencia cultural; hasta se susurraba que la música derivaba de un spot de la televisión italiana (el título original del tema era Megaciclos) Bernardo ejercía de enfant terrible en una banda abundante en personajes carismáticos, como Álex de la Nuez o la seductora Tessa.

ZOMBIES PORTADAEran tan modernos como los Pegamoides o los primeros Radio Futura. Pero mandaba la fuerza centrífuga de Bernardo, que disolvió finalmente el grupo tras dos elepés. Para entonces, ya era un MVP, un most valued player; ayudó a dar definición musical al delirio de Almodóvar & McNamara. En la famosa taxonomía de la nueva ola, “están los que se tiñen el pelo y los que no”, Bernardo se apuntó a los primeros, más visibles y –se supone- más divertidos.

Y encontró un hueco en otra multinacional, CBS, donde creían que el pop se   prefabricaba y quedaba más mono con capas de estética gay. Entre los vapores cabezones del movimiento de los Nuevos Románticos, se montó Bonezzi-St. Louis, sofisticado dúo con vocalista negra y estadounidense. Paloma Chamorro, que pastoreaba el clan de los pelos oxigenados, tiró la casa por la ventana y le dedicó toda una Edad de Oro. Con toda su buena voluntad, fue un regalo envenenado: tan exagerado resultó el hype, tan inseguro el artista, que aquello terminó allí mismo. Finito. The end.

 

El punto neurótico de Bonezzi le alejaba de las batallas cotidianas del pop: la búsqueda de temas comerciales, los pactos con las emisoras, los bolos en los pueblos. Pero sus amplios recursos, su visión musical, su entusiasmo por el cine le permitieron reciclarse en compositor de bandas sonoras. Años de vino y rosas, aunque creí detectar que Bernardo se aislaba socialmente: le veías de vez en cuando en algún concierto o presentación pero ya formaba banda aparte.

 


Hasta que, a principios de siglo, dejó de divertirle ese oficio. Encontró, aseguraba,  demasiada ingratitud en el mundo del cine; consideró como una humillación que Almodóvar le reemplazara a la hora de hacer los scores (algo, por cierto, perfectamente normal en ese negocio). Retomó la idea del artista solista, aunque empezó lanzando, a través de Karonte, discos instrumentales de escaso espectro comercial.

Estuve cerca cuando decidió volver a cantar y ¡pisar los escenarios!. Me refiero a La esencia de la ciencia, ese disco que no existe para tantos redactores de necrológicas (no aparecía ayer en la Wikipedia, ay). Cuando lo escuché, todavía inédito, me quedé horrorizado: por decirlo suavemente, no estaba bien mezclado ni adecuadamente cantado. El síndrome de Juan Palomo: solo en su casa-estudio de la calle Princesa, Bernardo carecía de objetividad para juzgar lo que estaba haciendo. Las discográficas, grandes o pequeñas, no querían saber nada.

No suelo atreverme a ejercer de consejero agorero, nadie te lo agradece, pero le escribí avisándole; necesitaba que lo revisara un ingeniero experto en mezclas, con oídos frescos y profesionales. En contra de lo previsible, aceptó las críticas y rectificó. Además, se lanzó de cabeza al proyecto. Hizo promoción, con entrevistas que le mostraban agudo y culto. Organizó una sólida banda techno-funk para el directo, fabricó merchandising (y varios miles de discos: era una autoedición), se pagó videos, se buscó un manager, montó una gira.

 


Adicto a las redes sociales, con sus miles de “amigos”, creía que ahí afuera había un considerable público esperándole. Un espejismo. Las actuaciones  fueron pinchazos, aunque luego buscáramos excusas apresuradas: “claro, coincidía con el partido-del-siglo”. Como Carlos Berlanga, bebía demasiado; una caída desdichada le permitió anular dignamente algunos bolos que se preveían desastrosos. Pero no renunció a presentarse en Madrid, Sala Caracol.

Allí acudimos muchos supervivientes de la nueva ola, aunque con ausencias curiosas. A cambio, algunos también se trajeron a sus hijos, que no entendían mucho aquella propuesta. Recuerdo el rechazo horrorizado de unas adolescentes ante la aparición de una Tessa desatada, inevitablemente embriagada por los focos. Y la mirada resignada de Bernardo, aguantando que se le quitara protagonismo en lo que pretendía fuera su reivindicación como creador pop: las televisiones se cebaron en ese momento.

 

 

El fracaso, ya se sabe, no tiene padres. Juan, su compañero, intentó evitar su descenso a la depresión, el enrocarse en nadie-me-quiere.  Bonezzi se retiró a lamerse sus heridas. A intentar recuperar algo de la inversión: “si compras La esencia de la ciencia, te lo envio autografiado”.  Su ultimo mensaje en Facebook decía “I’m fading to black”. Me estoy desvaneciendo a negro.

Y ahora, las lagrimas de los cocodrilos. Esos capos del indie, que hace unos meses no le devolvían las llamadas, hoy planeando homenajes al "gran Bonezzi". Y no, en Sony no tienen planes para reeditar sus primeros discos. Hacen bien: siempre saldría un idiota, en blog o en papel, acusando a la malvada multinacional de explotar a los muertos. El problema es que Bernardo QUERÍA ser explotado, pretendía remezclar sus grabaciones con Zombies y St. Louis, insistía en destacar lo ambicioso de sus propuestas. Pero estamos en España, la más cruel de las madrastras. Aquí, ni siquiera matamos a los artistas: preferimos dejar que se mueran. Solos, despreciados, olvidados.

Hay 50 Comentarios

Espero que os guste este homenaje que le hice el año pasado desde el cariño y la admiración:
http://seriebsongs.wordpress.com/2012/08/31/bernardo-bonezzi-o-el-adios-a-la-imaginacion/

Un mediocre supervalorado en el pop nacional. En sus bandas sonoras no me meto.

A Chenan....no se tu edad, ni tus gustos musicales, pero tu resumen de la movida es un disparate. Nunca ha habido, ni creo que vuelva a haber algo similar, (ojala si) no solo en España. Divertido, transgresor y en que años!!!...llenos de fachas rencorosos, terroristas delincuentes, en fin un pais descontrolado, como la misma movida y con algunos excelentes grupos y discos. Sobre todo entre 1979-1984. Despues ya entraron peluqueros, modistos y desgraciadamente, politicos a unirse a la modernidad, y se murió.Yo fui testigo directo como DJ en varios locales, en Vigo, que no fue tan explosivo y masivo como en Madrid, pero no estuvo nada mal. repito 3-4, quizás 5 años y después...bluffff

Hombre, desearía ser explotado, pero en vida, digo yo...

Los dos últimos discos cantados de Bonezzi eran excelentes. Comunicativos, pegadizos. Pero además de las bandas sonoras, y antes de esos discos cantados, están los maravillosos tres discos de música instrumental dedicados a las horas del día. No hay músicos españoles que hayan desarrollado un proyecto como ese. En conjunto forman una obra única (pueden escucharse en Spotify): La hora del lobo, La hora azul y La hora del té. Los últimos años de Bonezzi fueron en realidad muy creativos, con su punto de ambición, curiosidad y ganas de comunicar, creciendo aún y desarrollándose como músico.

Tras su muerte no he podido leer un solo artículo que haga balance completo de su legado. Los fracasos y los éxitos colorean una biografía, pero no califican por sí mismos una obra. Lo que nos deja Bonezzi no son sus kilos, o el hecho de que bebiera mucho o poco, sino su música. En lo personal, seguro que había rasgos más interesantes, y más importantes, que su envergadura o sus hábitos. Todo lo que se ha leído de él, y es lo triste y doloroso, han sido chismorreos y morbo.

El artículo de Manrique estaría bien como pinceladas en un cuadro más amplio, pero desconcierta que un crítico musical no tenga más que decir del músico que fue Bernardo Bonezzi.


Aquí os dejo un video que he hecho en recuerdo de Bernardo. Qepd.
http://www.youtube.com/watch?v=0_K41y6hyNs

Clasico articulo destructivo de DAM, estrangulando mientras parece que abraza.

Por cierto el titulo original de Groenlandia no era Megaciclos, Megaciclos fue el titulo original del tema que con los años fue "La mascara de Chac"

Clasico articulo destructivo de DAM, estrangulando mientras parece que abraza.

Por cierto el titulo original de Groenlandia no era Megaciclos, Megaciclos fue el titulo original del tema que con los años fue "La mascara de Chac"

El articulo es excelente al igual que demoledor, he ido siguiendo a Bernardo a lo largo de los años y el articulo no puede ser mas acertado, hay cosas como el duo Bonezzi-St Louis donde Manrique realmente lo clava con su descripcion del programa que le perpetro Paloma Chamorro que era todo un desproposito y que si ya tenian pocas posibilidades de tener exito, el programa acabo con todas.

El paso a las bandas sonoras me parecio algo de lo mas logico porque no nos engañemos, Bonezzi era tan buen compositor como penoso interprete, cantaba muy mal y tenia cero carisma sobre el escenario, por lo que me parecio de lo mas coherente su retirada del mundo del pop.
Lo que jamas podre entender es por que decidio volver al mundo del pop con lo estupendamente bien que le iba como musico a sueldo, supongo que por mucho exito y dinero que ganara con sus bandas sonoras tendria la espinita clavada de no haber triunfado nunca en el mundo del pop y supongo tambien que le daria cierta rabia que cohetaneos de la movida aun siguieran teniendo un exito que a el siempre se le nego (Manrique suma otro tanto al decir una verdad como un templo, que los primeros discos de la nueva ola fueron sonados fracasos y que fue a posteriori cuando canciones como "Groenlandia" consiguieron su popularidad)

Sus ultimos dos discos en solitario eran un quiero y no puedo, me sorprendio mucho que quisiera salir a actuar con el segundo disco de esta nueva era, dado su mal estado de forma pero no se corto y si tenia que cantar delante de 18 personas (algo que vivi) lo hacia sin ningun problema y agradeciendo a la gente el haber venido, otra cosa es que por dentro se le estuvieran llevando los demonios.

Ha sido un triste final de un compositor excelente que enfoco mal su obr en los ultimos años.

Estoy de acuerdo con el artículo de Diego. Soy de la quinta de Bernardo y evidentemente aquel temazo fue el que abrió lo que se denominó como movida madrileña.

Hace unos meses pude hacerme seguidor de su página en Facebook, e incluso fuí a la presentación de su disco en la FNAC de Madrid y le saludé personalmente. Tengo que decir que daba pena aquella presentación, estábamos 4 gatos y la mayoría eran conocidos.

Creo que Bonezzi cayó en el error de pensar que en la "era internet" todo es tan fácil como montarse unas cuentas de red social (Facebook, Twitter, ...) y hacerse una autopromoción. No es el primer ni el último caso que tendré que presenciar.

Además, y como han dicho por ahí, Bonezzi no entendía la red social, creía que podía presionar a sus "fans" para que le compraran y se enfadaba cuando publicaba algo en Facebook y la gente no le seguía la conversación. Un día estuve hablando con él por privado y fue para decirle que Facebook no funcionaba así, que una marca no se potencia presionando ni haciendo spam, que en la red hay que ofrecer cosas de calidad y no entrar en discusiones. Como cuando evidenció en público la bronca que tuvo con su grupo, con insultos y demás cosas que lo único que hacen es manchar su imagen.

Ahora me arrepiento de no haber sido todavía más contundente con él, aún arriesgo de haberme mandado a la mierda, pero si de algo adoleció Bonezzi en sus últimos tiempos fue de gente mucho más crítica con todo lo que hacía y hacerle ver que debía poner los pies en la tierra y dejarse asesorar.

Ahora ya es tarde y lo que importa es que ya no está para poder ofrecernos todo lo que llevaba dentro pero mal enfocado.

Diego Manrique, como siempre, genial. El retrato de su ocaso es perfecto, y muy en particular nos lo parecerá a los que le hemos seguido este último año y pico en el Facebook. Sintiéndome presionado por él (como los demás) pero casi sintiendo pena (como los demás), este verano le compré todos sus discos "autografiados", no sin antes mandarle un privado diciéndole que el ataque a sus seguidores no era adecuado, y dándole ánimos. Nunca entendió lo de las redes sociales, nunca supo entender al público, nunca pudo aceptar su ocaso profesional (y físico) y, efectivamente, su último disco fue un despropósito (con buenas canciones pero un despropósito). Yo le seguía, le daba los buenos días en el Facebook, y he sufrido mucho su muerte como la de alguien próximo.

Y cómo echamos de menos a Diego en Radio 3...

STOP HOMOFOBIA

El enlace

Jot Down Cultural Magazine | José Antonio Montano: Espejismos - http://www.jotdown.es/2012/09/jose-antonio-montano-espejismos/

El artículo de DAM ha generado este otro de JAM

José Antonio Montano: Espejismos

Bueno, viendo el vídeo yo diría que Tessa estaba embriagada por algo más que por los focos. Por otro lado, sin pretender discutir el talento de Bonezzi, no deja de ser curioso que, aparte de algunas bandas sonoras meritorias, sea recordado casi exclusivamente por una de sus primeras composiciones, sino la primera: Groenlandia. Recuerdo que a mi, fan de la movida, la canción me encantó en su momento, y me dediqué a seguir la trayectoria de Zombies primero y de Bonezzi en solitario después... sin éxito. Ni por su parte ni por la mía, que en vano esperaba no ya otro hit a la altura, sino alguna canción memorable. Con todo, descanse en paz.

"La esencia de la ciencia" y "El viento sopla donde quiere", los dos últimos discos pop de Bonezzi son obras maestras. ¿Quién necesita hoy a las indies o a Sony? ¡Tenemos Spotify! La mejor forma de recordar a Bernardo es escuchar su música. Lo demás es solo ruido.

Yo creo que B.Bonezzi pasara a la historia de la musica pop por Groenlandia. Tengo su edad y mi gusto evidentemente esta influenciado por haber vivido esa epoca dia a dia especialmente a traves de radio 3. Parece que era un buen compositor de musica de peliculas, pero no lo puedo juzgar porque no lo he escuchado. Eso si, parece que habia perdido un poco la conciencia de sus limitaciones y el sentido de la autocritica, al menos desde el punto de vista de la musica como medio para ganarse la vida: el video en el que canta vestido de enfermero hubiera sido mejor no hacerlo.

Seria un detalle cultural y una obligación moral por vuestra parte firmar la portada de mi autoria que encabeza este artículo. Muchas Gracias.

Como dijo el gran "Loquillo" en cierta ocasión, "No hemos aprendido nada de los 80", cuan veraz... en la movida se desató la creatividad, ilusión y originalidad de jovenes (da igual que fuesen niños de papá o no) que querian hacer cosas nuevas, distintas a lo que nos tenian acostubrado, Raphael, Maritrini, Serrat... se abrió un mundo de color y sonido que encandilo, no solamente a los jovenes españoles, sino a mucha gente fuera de nuestras fronteras. Os imaginais si esto hubiese pasado en Francia, Alemania o Italia, hubiese sido mas grande que "El Mayo del 68" pero sucedio en España y esto nos privó que temas de culto como "Escuela de calor", "La chica de ayer" o "Groenlandia" entre muchas otras se convirtiesen en temas mundialmente conocidos. Harian falta en este pais muchos B. Bonezzi, para intentar paliar toda la mierda musica que se hace aquí y sobretodo la que nos encasquetan de fuera sin poder remediarlo. Me gustaría que se volviese a hacer buena musica en este País, pero una vez mas no nos dejan las multinacionales. " SON MALOS TIEMPOS PARA LA LIRICA".

Gran artìculo Diego A. De hecho el único que dice algo más allá de los cuatro tòpicos.

Digais lo que digais, Tessa estuvo genial. Es una diva

Veo por aquí demasiada peña que tiene una fe en la capacidad de los periodistas musicales para hacer que se vendan discos que ríase usted de los fans de la vidente del Escorial. Pero bueno, uno ya está tan acostumbrado a la atrevidísma ignorancia de la gente que comenta en foros y blogs que una payasada más no importa.

Querido Diego, tu articulito llega un poco tarde, ¿no te parece?. que pena me dais tu y los de tu profesion....

Diego estuvo en el concierto de la Caracol. Yo hablé con él y doy fe, eso de que no lo vio nadie es falso de toda falsedad. Allí estuvieron, que yo recuerde así bote pronto, Mario Vaquerizo, Paloma Chamorro, Paco Clavel o Eduardo Madina entre otros. Y el artículo soberbio, como todos los de Diego.

Un chico con 13 años componiendo canciones pegadizas habría triunfado en cualquier sitio. Aquí triunfó en mala época. Drogas, estética gaya y demasiado plástico.
La canción, plagio o no, era buena en su época y ahora nos devuelve a los que vivimos aquella época adolescente a un tiempo que era mucho mejor que este, para nuestra desgracia.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Planeta Manrique

Sobre el blog

¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

Sobre el autor

Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

El Amplificador

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal