Stanley Kubrick, reticente gurú del pop

Por: | 13 de agosto de 2012

 

 

 
 
Se ligaba comprando discos: ahí arriba está la prueba. Ocurre al principio de A clockwork orange, la novela de Anthony Burgess, versión Stanley Kubrick: Alex (Malcolm McDowell), jefe de los drugos, se maquea y va a ligar. En una tienda de discos, conecta con dos jovencitas aburridas, que chupan helados mientras repasan la oferta musical. Terminan los tres en su dormitorio, donde se dedican a un vigoroso mete-saca, que Kubrick resuelve acelerando la acción.

Vaya obsesión: los directores de cine foráneos llegaban al swinging London y se empeñaban en mostrar que los jóvenes británicos follaban como conejos (en la novela, ugh, se trataba de sexo forzado). Es más, los cineastas creían que la nueva raza se dedicaba con entusiasmo a los tríos; un día de estos recuperaremos una escena matemáticamente similar del Blowup, de Michelangelo Antonioni. Hasta se repite una actriz: Gillian Hills. Cierto que también los directores locales estaban fascinados por el troilismo: imposible olvidar el menáge a trois de Mick Jagger, Anita Pallenberg y Michelle Breton en la turbadora Performance.


Y sí, aunque se estrenara en 1971, A clockwork orange  contiene elementos de película pop. Se supone que transcurre en un odioso futuro cercano pero el Londres de Kubrick es nítidamente sesentero. La escena de la tienda de discos –la Musik Bootick- se rodó en el sótano del drugstore  de Chelsea, hoy convertido en un McDonald’s, entonces un establecimiento muy pop. Era galería comercial pero también farmacia:  es citado en la solemne You can’t always get what you want, de los Rolling Stones, cuando el protagonista acude a comprar una medicina -¿heroína?- para la que tiene una receta legal.

Aprovechemos para rizar el rizo. A clockwork orange, como Only lovers left alive, fue una de varias las novelas que los Stones pensaron comprar para convertir en película, en su estrategia de potenciar el generacional Nosotros versus Ellos. Aunque no consiguieran los derechos, la idea estuvo coleando durante  dos o tres años: el productor Si Litvinoff encargó un guión y ofreció el paquete –con Mick Jagger como Alex- a John Schlesinger, el realizador de Midnight cowboy; añadió que los Beatles estaban interesados, no se sabe si poniendo dinero o para la banda sonora.  Schlesinger rechazó implicarse. Detectó que aquello era un caramelo envenenado: la novela tenía una poderosa estructura narrativa pero planteaba enojosas cuestiones políticas, sociales y filosóficas.  

 

 

Clip de Temptation, por Heaven 17

Ya sabemos que A clockwork orange se convertiría en causa célebre. En Estados Unidos, provocó debates sobre la violencia y los métodos aceptables para combatirla, la libre voluntad y su modificación científica, el poder del Estado. Hasta se estudió su estética futurista: la revista Time incluyó, al lado de la crítica puramente cinematográfica, una valoración visual, a cargo de Robert Hughes, el penetrante crítico de arte australiano,que nos dejó días atrás.  Al otro lado del mar, la discusión se agrió.

Naranja mecánica libroUnos meses después de su estreno, parte de la prensa británica adoptó su tono más campanudo de indignación moral, al destacar varios actos de violencia juvenil que, según su punto de vista, estaban “inspirados” por la película. El neoyorquino Kubrick, que se había instalado en el Reino Unido buscando tranquilidad para crear, cortó la polémica sin contemplaciones: ordenó a Warner Bros. que la película no se exhibiera en el país de Isabel II mientras él viviera. Y así se hizo. A rajatabla. Solo al año siguiente de su muerte, en 2000, volvió a distribuirse.

Sin embargo, La naranja mecánica circulaba clandestinamente. En los ochenta, por ejemplo, se podían conseguir copias en video doméstico en la zona alta del londinense Camden Market, en puestos apartados donde había un intenso tráfico de VHS piratas con actuaciones musicales. Ese carácter de obra prohibida explica que su look prendiera con tal fuerza en el rock británico: el uniforme, incluyendo maquillaje, de los drugos  era tan pop como amenazador. La estética urbana desarrollada por el diseñador de producción John Barry anticipaba tanto el punk como la new wave de los sintetizadores. 

 

 

The Sharks y Sophistication (imagen fija)

Incluso, el Top Ten que aparece en la tienda de discos sirvió para bautizar grupos. Los artistas que triunfan en el mundo de Alex son

1. Goggly Gogol: “Mass in G”
2. Johnny Zhivago: “Really play”
3. The Humpers: “Sweaty club”
4. Heaven Seventeen: “Inside”
5. Bread Brothers: “Dogs and cats”
6. The Sharks: “Switch me on”
7. The Blow Goes: “Downy”
8. The Legend: “Jelly roll”
9. Cyclops: “Black Christmas”
10. Comic Strips: “Art nouveau”

¡Claro que algunos les suenan! Casi todos los grupos allí mencionados se han materializado en los cuarenta años pasados desde la llegada de la película, a veces en más de una ocasión y en diferentes países. El más visible fue Heaven 17, escisión de The Human League que ofrecía “música de calidad y distinción” con argumentos izquierdistas. Curioso, dado que el “socialismo” de A clockwork orange resultaba más intimidatorio que humanista.

Cuando se congela la imagen, hay dudas respecto al nº 6:  ¿pone  The Sparks o The Sharks?. Ya hemos mencionado aquí a los Sharks de Chris Spedding, como posibles inspiradores del Should I stay or should I go, de The Clash; los Sparks de los hermanos Mael realmente ya existían poco antes de que se estrenara La naranja mecánica. Pero ¿masajeó el ego de Kubrick esa incidencia en el santoral del rock? Consumidor de alta cultura, Stanley no se sintió impresionado. Además, había decretado que la película no existía en la Gran Bretaña.

 

 

Reconstrucción de Doctor Mostaza
 
Los dos primeros nombres de la lista sugieren la influencia cultural rusa, que también se hacía evidente en el dialecto de los drugos, el denominado nadsat. Una de las cantinelas políticas de Anthony Burgess era que, en la conferencia de Yalta, los Aliados habían regalado la mitad de Europa al Ejército Rojo (en realidad, no era suya asi que ¿cómo podría hablarse de regalo?). Aunque la semilla primigenia de La naranja mecánica estaba en otros bárbaros: cuatro soldados estadounidenses que, en 1944 y en una calle de Londres, robaron y apalizaron a Lynne, la primera esposa de Burgess. Una historía sucia y siniestra: Lynne estaba embarazada y abortó.

Hay 18 Comentarios

MA, entre la ira de Dios, las víctimas de Hiroshima y la celesta de Bartok, con perdón, no puedo imaginar más horror. Esperando que pueda caber algún humor en tanta desgracia, te diré que el gran Kubrick tenía muchísimo más gusto, eso sí, que las selecciones que hace el plasta de Jaime Robbie Robertson para los últimos Scorsese, música ''''culta'''''' incluída.

Entre las referencias pop no musicales a mi me llamó mucho la atención la de los cómics a través del test de frustración que le hacen a Alex al final de la película

Veo Luis que te has quedado algo ¡pillado' en mi comentario.Indico que el no tiene nada que ver con las partes clásicas si bien hizo mucho en su aspeto electrónico que para mi era una construcción tipo compositiva,pero recuerda que"Timesteps" es una composición suya.Todos sabemos algo de lo que hablamos y blah blah blah.

Vamos, que los padres del punk son Malcolm McDowell y Malcolm McLaren.

Además eligió música de Dimitri Sostakovich para su ultimo filme, con Nicole Kidmann y Tom Cruise.

En "The shining" la música no es horror, es musica culta (sin comillas también), a bote pronto recuerdo el inicio, con una adaptación del himno latino Dies Irae del medievo, el "trino por las víctimas de Hiroshima" de Penderecki y fragmentos de esa obra maestra que la "Música para cuerdas, percusión y celesta", de Bártok.
Tendría que volver a ver la película para acordarme de más.

En el Cinemanía de las 200 mejores películas, el bueno de Stanley se coloca en cabeza con 7 títulos (por delante de Hitch -6- y de ¡Tarantino! -5-)
Los estilos musicales de las mismas:
-Barry Lindon (181): clásica, ''''culta''''
-¿Teléfono rojo?..(161): cachondeo inteligente. The Fall
-Senderos de gloria (137): folk, protesta, cantautor
-La chaqueta metálica (109): hard, heavy, metal, trash
-2001 (38): contemporanea, ''''culta''''
-El resplandor (25): el horror
-Y por fin, La naranja (13): y sí, señores, puro pop (para gente de entonces), pero como buen proteico le viene bien todo, incluida alguna de autoinculpación (¿qué tal John Wayne Gracy de Sufjan Stevens? ¿Probamos?

Trivia: Grandes álbumes ¿Quién los grabó? http://www.dwaroo.com/Play_Quiz.aspx?Gid=1829

Si, pero resulta que Manrique es principalmente crítico musical, y este blog esta dedicado a ello. Es loable la información viniendo de quien viene, pero pasa de puntillas sobre lo más importante de Kubrick, en lo que a música se refiere.

¿Y dónde habla Manrique en el título de MÚSICA pop? habla de pop y el pop es mucho más que música. Si no veis que la película está repleta de estética pop (que no música) es que hay algo que no cuadra. El korova milk bar es pop, la casa del escritor es pop, la decoración de la casa de la señora de los gatos es pop... a veces criticamos por criticar, la verdad.

Lo que yo no sabía era que los drugos originales fueron soldados USA. Como decían los ingleses, que les tuvieron que alojar durante la guerra, "overpaid, oversexed and over here".

Mentiras yo no veo ninguna, lo que si me parece es un hilo argumental un poco débil para dedicarle un artículo, como dije antes y aunque duela, Kubrick estaba mucho más interesado en otros mundos musicales mas que en la musica popular.

Joé yoyo, supongo que te habrás quedado muy agusto, pero podrías indicarme dónde están todas las mentiras que dices,por favor, que yo debo ser muy tonto y no las pillo?

Podeis borrar mi comentario mil veces... censura !!
Digo lo mismo que antes.
Se ha quedado bien a gusto con las chorradas y mentiras que ha escrito en el artículo.
No tiene ni idea de "Clockwork Orange".
¿Y este es crítico? puff.

Dejad de censurar las opiniones de la gente.

Como casi todos los directores de cine, Kubrick era un snob. Se apuntaba a la última tendencia para hacerse el moderno y comercializar esta película. Seguramente detestaba el timbre del sintetizador pero contrató a Walter Carlos. Hoy ficharía a Beach House y volvería a escuchar en casa sus discos del sello Deutsch Gramophon. Seguro que se horrorizó de que su película influyera sobre los grupos que mencionas.

Kubrick era un apasionado de la música de jazz y la clásica, con lo que el artículo ofrece argumentos cogidos con alfileres. Los momentos musicales más memorables del maestro en toda su filmografía son clásicos y contemporáneos, asi a bote pronto la 9ª sinfonía de Beethoven y la obertura de "la urraca ladrona", o en "El Resplandor" con Bartok, Penderecki y música medieval arreglada, o 2001 con Strauss, Strauss y Ligety, de excelente gusto todos...pero pop en su música. Con el título de reticente salvas algo el artículo, pero hay que ser más riguroso, o dar al césar lo que es del césar. Pese a que se haya convertido en un icono popular, las referencias cultas de Kubrick son claras, y para más inri el escritor Burgess era compositor de obras sinfónicas y de cámara, de pop o rock nada de nada.

RPor, lo que está muy mal es ensalzar la figura de Walter Carlos y afirmar que "se hizo cargo de todo exceptuando las partes clásicas", cuando lo que verdaderamente hizo fue coger obras maestras clásicas y transformarlas. Y por supuesto con su gran parte de mérito como pionero de la música electrónica y de sintetizadores, por lo que estoy de acuerdo que a Carlos se le debe mucho. Pero que ensalces la figura de Carlos, llamándole compositor, y ni tan siquiera nombres a Henri Purcell (del que coge "Música para el funeral de la Reina María) o a Rossini, me parece de una injusticia y falta de coherencia galopante.

¿Donde esta la música de Walter Carlos mas tarde Wendy por su transformismo? La banda sonora del film le corresponde, Stanley fue demasiado egoista, pues hasta en la grabación, si no miras los temas no ves el nombre de Carlos que practicamente se hizo cargo de todo exceptuando las partes clásicas. Muy mal no mencionarlo en el artículo en mi humilde opinión. Y la música que compuso no la considero pop.

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¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

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Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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