Los inicios: rock and roll en la pista del circo

Por: | 15 de noviembre de 2012

 

 Price NoDo


Hace ahora cincuenta (¡50!) años que comenzaron los festivales de grupos en el Price, punto de inflexión para la música juvenil en España. Una actividad vista con sospecha tanto por el franquismo como por la oposición.

El domingo 18 de noviembre de 1962, el Circo Price presentó una novedad en su programación: una matinal dedicada a “la música moderna”. Ya se habían celebrado festivales similares en colegios o en recintos universitarios madrileños pero el Price suponía un salto cualitativo –estaba en la plaza del Rey, donde ahora se alza el edificio del Ministerio de Cultura- y cuantitativo: cabían 2.200 espectadores. Tuvo gran impacto mediático, llamó la atención del No-Do... y generó una lucha sorda en las sentinas del régimen. A principios de 1964, tras quince sesiones, las matinales fueron prohibidas por la Dirección General de Seguridad, sin margen para recursos.

 

Price-La LEYENDAEsa historia tragicómica se narra ahora en triple CD llamado La leyenda del Price (Rama Lama), cien canciones apoyadas por un librito de 44 páginas. Su compilador, José Ramón Pardo, advierte que no hay grandes maravillas en ese repertorio: “las discográficas ficharon a todos los conjuntos y solistas medianamente decentes pero luego no supieron tratarlos. Las grabaciones solían ser pobres -se grababa mejor en Barcelona- y encima se empeñaban en que cantaran versiones de temas extranjeros, no creían en su creatividad.”  Se tocaban éxitos estadounidenses e italianos, se empezaba a traducir a los Beatles.

Sin embargo, allí había cantera. En el primer cartel aparecen Los Cinco Estudiantes, antecesores de Los Brincos, Los Tonys (con Micky y ¡Fernando Argenta!), los potentes Pekenikes y los más almidonados Relámpagos (donde tocaban Pablo Herrero y José Luis Armenteros, luego populares compositores). A última hora se sumaron Los Diamond Boys, un impactante grupo gibraltareño que contaba con Albert Hammond.  Exacto, el de Nunca llueve en el sur de California y padre de uno de los Strokes.

Pardo y demás firmas que aparecen en La leyenda del Price evocan un tiempo insólito, abundante en inquietudes juveniles que se manifestaban en lo que se denominaba revistas orales o revistas habladas: “eran como los programas magazine de la radio pero sin radio, en vivo. En los salones de actos de colegios se invitaba a personajes de actualidad junto con artistas. Dado que los conjuntos eran autosuficientes, que no eran los típicos vocalistas que necesitaban orquesta de acompañamiento, siempre tenían un hueco.”

 

 

Los Sonor y su "Los cuatro muleros" (1964). Los instrumentales españolizados fueron tendencia


Las carencias también resultan inimaginables. Las guitarras eléctricas, los amplificadores y los bafles podían ser de fabricación casera, obra de manitas locales como el ingeniero José Polo. Eso explica que tuvieran ventaja los retoños de familias acomodadas o pertenecientes a la cúpula del régimen. Se compraban instrumentos "de verdad" a los grupos foráneos de visita. También se colaban por las fronteras. Juan Pardo se trajo de Washington, donde su padre era agregado militar en la Embajada española, una guitarra y un amplificador que fueron la sensación. Hoy, su primo José Ramón Pardo no quiere ni recordar cómo sonaba aquello en directo: “no había PA [amplificación para el recinto] y no existían las mesas de mezclas. Alguien se colocaba enfrente, en la misma pista, y daba sugerencias para equilibrar el sonido”.

El lugar tenía otros condicionantes. Miguel Ángel Nieto, organizador de los festivales, recuerda una noche de sábado cuando avisó a los músicos, que estaban montando sus modestos equipos, que iban a entrar seis elefantes rumbo a sus jaulas. Se lo tomaron a chufla -"¿vienen también elefantas?"- pero, todos huyeron cuando, efectivamente, irrumpieron media docena de paquidermos, protagonistas de un número circense.

PriceNieto, futuro periodista, tuvo el arte de convencer a los gestores del Price, personificados en Arturo Castilla, de la conveniencia de montar aquellos espectáculos, similares a los que se desarrollaban en Londres o Paris. Todo gracias al ansia generacional por comunicarse: en algunas sesiones, se pagó más a los empleados de la sala que al total de los músicos. Ellos actuaban gratis, aparte de una cantidad fija para los gastos de transporte: 200 pesetas para los solistas, 600 para los grupos.

Pero funcionó. Había hambre de música y nadie protestaba por el coste de las entradas, que iban de las 10 a las 35 pesetas. ¿Quiénes eran los espectadores? En los asientos de pista estaban parejas burguesas: pocas diversiones había en Madrid un domingo por la mañana. El grueso del público tendían a ser estudiantes, ellos con su corbata y ellas con su permanente. Aunque Micky señala que también acudieron bandas barriales, como los Ojitos Negros, de temida reputación.

Un inciso: no se hablaba de rock and roll, una música estigmatizada por su reputación escandalosa. En realidad, allí se tocaba a Chuck Berry, Larry Williams, Ray Charles, Little Richard, Jerry Lee Lewis. Pero el ritmo de moda era el twist y hasta Mike (Miguel) Ríos se presentaba como “el rey del twist”. Aunque también tenía enemigos: Nieto ha desempolvado en el Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares, un informe que sugería prohibir las radiaciones de discos de twist por considerarlo pernicioso para la salud y el decoro; se alega que dicho baile ha sido declarado inmoral ¡en Irán!. Tomen nota: el franquismo se miraba en el espejo del país del Sha.

El que se reunieran jubilosamente dos millares de jóvenes sí que despertó sospechas. Pardo destaca el papel de Pepito Grillo de Emilio Romero, que usó el periódico Pueblo para denunciar aquella “histeria colectiva”. Los grises, siempre presentes, intervinieron para desalojar a grupos de reventadores, despachados no se sabe por quién. Desde posiciones más liberales, también hubo reconvenciones: Adolfo Marsillach publicó un texto deplorando aquella eclosión de “rebeldes sin causa”. Madrid era entonces un pueblo, donde todos se conocían. Unos cuantos asistentes al Price acudieron a protestar al domicilio de Marsillach; el actor no estaba en casa pero su empleada doméstica se asustó y llamó a la Policía Armada.

Es muy posible que aquel arrebato callejero acelerara la guillotina: "¿me dice usted que unos mocosos se manifiestan por esa música de melenudos?". No se agradeció que aquellos chicos bienintencionados hicieran esfuerzos por electrificar un repertorio apto por todos los oídos: La leyenda del Price incluye éxitos del cine, el "Madrid" de Agustín Lara, piezas como "Zorongo" o "El relicario". Subversivos no eran.

 
Imagenes posteriores al Price (Megatón Ye Ye, 1965)

 

Según José Ramón Pardo, hacia el final hubo un descenso de calidad en los grupos que pasaban por el Price: “los mejores se estaban profesionalizando y tenían otros compromisos. Por ejemplo, Micky y los Tonys actuaban tanto en la base de Torrejón como en el Castellana Hilton, entonces el hotel de las estrellas de Hollywood que rodaban en España”. Pero esa apreciación actual no quita el impacto que supuso su suspensión, tras quince meses sin mayores incidentes. Miguel Ángel Nieto hizo un intento desesperado, apelando al comisario -"bigotito fino, cara de úlcera de estomago"- que firmó la prohibición. Le contó que allí no ocurría nada raro; le sugirió que autorizara otra sesión y que acudiera él mismo como invitado. Todavía recuerda la furia de la respuesta: “si continúa usted diciendo que la policía actúa sin la información debida, ordenaré su detención por injurias. Y doy por no escuchado que intenta llevar a un comisario de policía a ese fango que tanto le gusta. ¿Algo más?”.

 

  

Fue en 1966 cuando aparecieron canciones que reivindicaban la diferencia...indumentaria

Una versión breve de este reportaje se publicó el pasado mes en El País Madrid.

Hay 12 Comentarios

No te equivoques, hay un pipiolo que hace música y es el hijo de Albert Hammond, por dios... (no tengo discos del padre; uno de The Strokes; lo que quiero decir es que siempre me acordaré más del padre que del hijo; más cerca de mi inconsciente musical está el padre, sorry)

Eso de tildar de "almidonados" a los Relámpagos quiero pensar que es por haberlos escuchado poco y cierta querencia al tópico; Minnesotta fats, Diplodocus o una de las mejores versiones que recuerde del "Misrlou" (rugosa, cruda, de verdá) lo atestiguan. Y eso sólo en el negociado early y rock and roll. Bwana y sus percusiones abracadabrantes o esa perla de psicodelia planeadora (de una pieza, ligera, soleada e hipnótica) que atiende por Danza nº8 dan fe.

Le sigo desde hace esones pero esa cada vez más evidente faena de aliño, especialmente con la musica española grabada en los sesenta me chirría y sorprende. Es un vivero de continuas sorpresas generalmente maltratado.

Un saludo

Soy así.
Porque fue el primer director de Radio 3 que le despidió, lo ha contado con detalle en este lugar.

Una entrada interesante sería contar la evolución de los ex-Brincos Juan Pardo y Junior (reflejo del nivel tan precario y marujil de los artistas pop de este país), e indagar a su vez en el papel de gafe oficial del primero.

40 años de Glam Rock: La ascensión y caída de Ziggy Stardust y el Guerrero Eléctrico:

http://www.zoomnews.es/estilo-vida/cultura-y-espectaculos/40-anos-glam-rock-ascension-y-caida-ziggy-stardust-y-guerrero-ele

Ya empezamos: “Una actividad vista con sospecha tanto por el franquismo como por la oposición”. Pero qué oposición, hombre de dios: ¿la quinta columna? ¿la resistencia francesa?

Quitando el habitual toque pedantorro, es la primera vez en mucho tiempo que Manrique nos sorprende con un artículo potable.

¿Por qué "¡y Fernando Argenta!"?

siii!!! y ojalá duren 50 años más!!! saludos!!

Estudié en el CEU hace no muchos años. Miguel Ángel Nieto vagaba por los pasillos de la universidad ejerciendo de reliquia, figura más o menos común en la universidad. Jamás nadie que le hubiese visto en esas creería que antes fue un moderno. De las cosas que se entera uno.

Bueeeno... De todo esto que habla hoy Manrique tenéis toneladas de información en Pop Thing. Los enlaces son tan numerosos que es mejor utilizar el buscador interno para encontrar los artículos sobre cada grupo. Pero aquí van unas muestras: una entrevista con Miguel Ángel Nieto, sobre aquella época http://www.popthing.com/zona_pop/fonorama_entrevista_con_m_a_nieto_parte_i.php Los Sonor y sus EPs (y LPs, que fueron varios) http://www.popthing.com/pop_thing/noticias/los_sonor_y_sus_eps_19631965.php Los Estudiantes, vistos por un testigo ocular http://www.popthing.com/zona_pop/pop_espanol_de_los_60_los_estudiantes.php la transición de Los Estudiantes a Los Brincos, en 1964 http://www.popthing.com/zona_pop/pop_espanol_de_los_60_de_estudiantes_a_brincos.php y más, más, más. En estos temas, Pop Thing es la referencia, creo yo.

Poco ha cambiado la escena pop hispana de hoy respecto a entonces. Iríamos a peor incluso a no ser por Radio3. ¿Alguna apuesta española que tenga posibilidades abroad?

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Sobre el blog

¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

Sobre el autor

Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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