La (triunfal) guerrilla de Prince

Por: | 01 de mayo de 2013

  

Ahora que ya no toca tanta guitarra en directo, un recordatorio de sus poderes

Para decirlo finamente, Prince tiene verdadero arte para tocar las narices. Son pocas las entrevistas que concede pero cada una se salda con grandes titulares y escándalo mediático. Un día, arremete contra Internet, a pesar de que anteriormente él dedicara notables esfuerzos a explotar el mercado digital. Luego, manifiesta su desprecio por las versiones que se hacen de sus canciones, aunque no hay noticia de que rechace los correspondientes derechos de autor.

Proclama su admiración por el orden reinante en los países islamicos; hasta encuentra ventajas en el burka. De lo que piensa sobre el matrimonio gay, procura no hablar: lleva años como Testigo de Jehova y abomina de su época libertina. Por si acaso, advierte que todavía tiene “muchos amigos gays y lesbianas”.

Con todo, su reputación está en alza. Hace unas semanas, fue la estrella de South By Southwest, el festival tejano dedicado a la "música alternativa": un concierto patrocinado por el gigante Samsung, a cambio de un millón de dólares. Mastiquen muy lentamente la bonita paradoja de que, si se hiciera la voluntad de Prince, las empresas de telecomunicaciones tendrían poco negocio.

También en marzo, le consagraron un homenaje, Music by Prince, en el Carnegie Hall neoyorquino. ¿Participantes? Desde D'Angelo a Elvis Costello [más abajo pueden escuchar sus comentarios]. Este verano, viene por Europa, dónde sus entradas están volando. Y muchos artistas estudian su modelo de negocio, que le permite ingresos extraordinarios, superiores a los de muchos colegas de la Primera División. 

 

Justo medio minuto del concierto de SXSW para Samsung, "no se me vayan a acostumbrar mal"

Tras el deplorable conflicto con Warner Music, cuando rechazaba su nombre profesional y trivializaba el gran drama histórico de América al escribir la palabra “esclavo” en la cara, ya no firma contratos de larga duración con las discográficas. Ahora, si tiene música fresca (algo que parece no ser su prioridad), pacta con alguna multinacional para que el álbum se distribuya internacionalmente. Las disqueras pican, con la esperanza de que el acuerdo derive en una relación larga, y a veces reciben Prince_0718desagradables sorpresas: Sony se las prometía tan felices con Planet Earth (2007)...hasta que descubrió que, previo pago de cantidades millonarias, Prince también había acordado que se regalara con la edición dominical de cuatro potentes periódicos europeos. Solo en el Reino Unido, se colocaron cerca de tres millones de copias. 

Pero la clave de su prosperidad reside en sus directos. Desde hace bastante tiempo, Prince suele funcionar como su propio promotor, al menos en Estados Unidos. Alquila grandes o pequeños recintos, deja que corra el boca a oreja y, una vez descontados los gastos, no tiene que repartir la taquilla con nadie. Ha probado experimentos astutos como entregar su nuevo disco (Musicology,2004) a los compradores de entradas para la gira correspondiente. Eso le permitió volver a la clasificación de los más vendedores, obligando de paso a la cabreada revista Billboard a revisar las reglas para confeccionar sus listas, a fin de que nadie repitiera la jugada.   

Se siente justificado a la hora de buscar dinero fresco. Como Duke Ellington, considera que su instrumento principal es su orquesta, una banda extensa -22 personas en su última encarnación- a la que exige devoción y paga con regularidad. Ha comercializado incluso sus legendarios conciertos privados, que se celebraban en locales exclusivos tras el final de algún show oficial. Hoy se rentabilizan con entradas costosas. Y sin obviar reglas estrictas: sus hombres de seguridad expulsan incluso a algún VIP que cree que, en su caso, no se le aplicaba la prohibición de introducir móviles de última generación.

 

Haciendo el paripé (pienso) con una Beyoncé que parece querer imitar a las concursantes de un talent show.

No le importa caer antipático. En contra de cualquier lógica, mantiene una guerra intermitente contra los fansites, los sitios de Internet donde se juntan sus sufridos admiradores. Pretende impedir que circule gratuitamente su música e incluso intentó ampliarlo a la difusión de su imagen. Con YouTube y similares, la pelea es prolongada. No se cree, y tiene bastante razón, que empresas tan sofisticadas no sean capaces de desarrollar filtros para su música: “si son capaces de eliminar el material porno ¿cómo no pueden evitar que se cuelen los videos no autorizados por el artista?”

Cuidado, no es que Prince tenga la solución para monetizar el disfrute de la música en la era digital. Ha puesto en marcha servicios basados en la suscripción que dejaron irritados a muchos seguidores, al cerrarse sin muchas explicaciones cuando los contables comprobaron que no salían de los números rojos.      

 

Participantes en el homenaje neoyorquino a Prince evocan su relación con el personaje

De cualquier forma, Prince tiene pocos competidores en su liga. Aplica la lección de Las Vegas al apostar que los fans viajaran a ver unos directos bien publicitados. Fue una de esas hazañas -llenar 21 noches el O2 londinense- lo que llevó indirectamente a Michael Jackson a su destrucción: se empeñó en batir el récord, con 50 conciertos. La relación entre ambos resultó conflictiva: Prince le envió una caja con objetos que un horrorizado Michael pensó que obedecían a rituales de vudú. Sin embargo, Jackson bautizó al menor de sus hijos como Prince Michael II (no se confundan, el mayor también es conocido como Prince). Por su parte, Prince recuerda al desaparecido de vez en cuando, tocando un llenapistas de los Jacksons, “Shake your body (down to the ground)”.  

Prince2dormitorioTampoco le hablen de Madonna. Entre los dos hubo un flirteo que quedó en nada. Durante su choque con Warner, se quejaba de que la empresa invertía sus recursos en ella, cuando él se consideraba el artista de la compañía con mayor potencial comercial. Curiosamente, Madonna cumplía una de las condiciones de las mujeres de Prince: lo que en Estados Unidos llaman origen “étnico” (italiano, en su caso). Sus sucesivas esposas fueron Mayte García y Manuela Testolini. Se le relacionó luego con la vocalista Bria Valente, de verdadero nombre Brenda Fuentes.

Ante el asombro de muchos íntimos, no llegaron a vivir juntos. Su mansión en Beverly Hills, alquilada al jugador de baloncesto Carlos Boozer, suele abrirse ocasionalmente a fiestas donde acuden famosos de Hollywood, como la pareja Penelope Cruz-Javier Bardem. El entretenimiento está garantizado: el señor de la casa toca y luego deja a un DJ trabajando. Hay go-gos en acción, incluyendo algún especímen masculino. Tampoco falta la comida, aunque sea vegetariana. Pero no hay ni rastro de las orgías soñadas por algunas mentes calenturientas.   

 

Incluso con cinco entrevistadoras que le adoran, Prince larga poco. Fuente: The view (ABC)

Esta entrada amplia el texto "Prince gana su guerra contra todos", publicado el 28 de marzo en Revista del sábado, en EL PAÍS

Hay 13 Comentarios

Diego, no te enteras. El hijo de Michael Jackson se llama Prince por el padre de Katherine Jackson... nada que ver con Prince el cantante.

Si hay una anécdota graciosa que alguien del entorno de Prince contó sobre la rivalidad que ambos mantenían. En un concierto de James Brown y BB King en el Beverly Theater en 1983 (por cierto, está en youtube y es fabuloso) James hizo subir al escenario a MJ, tras hacerle una presentación magnífica. Michael bailó y cantó un poco y convenció a James para que llamara a Prince al escenario. Prince estaba más colgado que un chorizo de cantimpalo y se excedió un poco. Incluso al bajarse se colgó de una especie de farola que se rompió, jajaja.
Y aquí es donde los del entorno de Prince dicen que MJ hizo llamarlo porque sabía que estaba un poco perjudicado... bueno, las malas lenguas ya se sabe. Quién sabe. Contaron que en la limousine de vuelta a su casa, Prince estaba que trinaba por lo que había sucedido.

También dijeron que ambos se enviaban cintas y de vez en cuando se veían. Hay otra anédocta en casa de Prince jugando al pin pong y con una actriz de Hollywood de fondo... pero ésa que os la cuente Diego.

Vaya por dios, yo pensaba que estábamos conversando civilizadamente... qué lástima.

Cateto: se me nota mucho, ¿verdad?. A ti no se te nota nada el fanatismo absurdo, retrógrado (muy del siglo XX, por cierto) que te sale por los poros. De verdad, sal un poco más al mundo, diviértete y relativiza de vez en cuando. Bowie, alguien sin duda admirable normalmente, también se arrodilló ante el cadáver fresco de Freddy Mercury y no por ello vamos a decir que Queen era un grupo sagrado. ¿O sí?

Dirty: cómo se nota que no has escuchado ningún disco esencial de Prince (y tiene bastantes).

Pero vamos, por repetir una obviedad: Sign O the Times es LA obra maestra, por antonomasia, de los 80. Lo confirmó hasta David Bowie, que a esas alturas ya estaba por encima del bien y del mal, y dijo aquello de que "los 80 son de Prince".

En todo caso, yo digo siempre lo de "tastes, tastes". Ahora, negar la relevancia de Prince en la música moderna de los últimos 50 años, roza en la ceguera más aguda.

Pues yo creo que está sobrevalorado. ¿Quién aguanta un disco suyo completo, sea de la época que sea?. El ninguneo de los últimos treinta años está justificado. Semejante cantamañas, que ya sólo se escuda en la técnica y en sus delirios de estrellita consentida y venida a menos.

Diego: De nada, no era un cumplido: pienso sinceramente que eres el mejor escritor sobre música en España, y no soy el único que lo piensa. En cuanto a los shows recientes, te puedo confirmar que la banda (mínima: Hannah Ford en tambores, Ida Nielsen en bajo, Donna Grantis a la guitarra y Prince a la guitarra también) está funcionando a la perfección, y los conciertos son un "back to basics" que está dejando al personal boquiabierto. Si estás interesado en más información, no dudes en escribirme (la dirección aparece en estos comentarios).

Jose Angel: Cateto/Jose es el nick que llevo usando en internet desde 2004. Soy un viejo (o no tan viejo: tengo 46 tacos) fan de la música de Prince, y cuando comencé a usar este nick, lo de "Cateto" era una especie de broma, porque soy de pueblo y a mucha honra... aunque dejé el pueblo con 14. Pero todo esto es irrelevante: me alegro de que te gustara el artículo, y desde luego el solo de guitarra en el homenaje a Harrison fue de los que hacen época. Y me alegro aún más de que una figura tan superlativa como la de Prince esté recibiendo, de nuevo, atención por parte de los medios. Su importania creo que se ha ninguneado en exceso durante mucho tiempo, y más aún en España. Y, por desgracia, músicos de su nivel aparecen muy, muy, muy de cuando en cuando.

Leí el artículo de Rockdelux y éste en su momento y ahora y no deja de sorprenderme el interés por un artista al que aquí no se le ha hecho mucho caso, ¿no?, a pesar de andar ya por su tercera fase gloriosa.
Sí quiero agradecer a Cateto/Jose (¿qué clase de apelativo es?) que no se olvidara del solo (de guitarra, claro) del While My Guitar Gently Weeps, con Tom Petty y co., pura rabia y sentimiento, técnica, habilidad, destreza y ¡espectáculo.......!

Gracias! Es bueno tener lectores tan atentos. Lo del alejamiento de la guitarra...me juraron que en Austin solo tocó teclado (y brevemente).

Ah, se me olvidó comentar que el subtítulo del primer video es también erróneo: precisamente en la gira que está realizando ahora mismo por la Costa Oeste de los Estados Unidos, está tocando fundamentalmente guitarra, y además está recibiendo unas críticas extraordinarias (conozco algún fan muy, muy hardcore que dice que es la mejor gira desde 1995... y es son palabras verdaderamente mayores). Quien tenga curiosidad, que busque grabaciones, que hay ya varias circulando por internet.

Diego, desde la admiración de un lector tuyo desde hace muchos años, déjame decirte que este artículo está lejos de los mejores que has escrito. Mucho cliché y mucha leyenda (como eso de que Prince sigue organizando los tours por su cuenta: ni en US es cierto, pregunta a AEG o Live Nation y te lo confirmarán. Eso ocurrió hace muchos años, y precisamente la resurrección de Prince "coincidió" con la fase en la que volvió a trabajar con grandes promotores, tanto en USA como en Europa).

Modestamente, en Rockdelux de Abril de 2013 se publicó un artículo donde se repasa la carrera de Prince desde 2000, y donde intenté separar el grano de la paja, y los chismes de la realidad. Prince es un genio de la música, pero de ahí a decir que "ha ganado todas las guerras" creo que dista un trecho grande.

En todo caso, este comentario sólo pretende ser civilizadamente crítico, sobre un ejemplo menor del mejor escritor sobre música que tenemos en España.

Hola
No estoy muy de acuerdo con lo de paripé, Prince siempre hace muchos medleys de cualquier tipo. Lo que si es fácil pensar es que estuviese "ligeramente impresionado" por la presencia física de Beyoncé.
Por otra parte Beyoncé siempre es muy entusiasta en directo y, en esta ocasión, esta más justificado, cantan canciones de Purple Rain, cuando ella era una niña y añaden dos trocitos, meparece, de temas suyos.
Lo que tiene su "aquel" es que ella casi rompe a reír cuando Prince cumple el no muy inteligente ritual de tirar la guitarra. Tal vez por eso ya casi no la toca en directo, se le estarán acabando las suyas... y no quedaran muchos voluntarios dispuestos a dejársela.
Estupenda entrada. Un saludo

Hecho en falta un obituario de Bob Brozman, acuérdate de él Diego!

Este fragmento corresponde a Jinetes en la Tormenta (edit Espasa). Interesantísimo.

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Sobre el blog

¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

Sobre el autor

Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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