Abogados, pistolas y dinero: Chess Records

Por: | 29 de julio de 2013

Rolling Stones en Chess
Rara foto de la primera sesión de los Stones en Chess. En un par de dias, hicieron más de una docena de temas.

1964. Primera visita de los Rolling Stones a Estados Unidos. Están excitados ya que han concertado una parada en el 2120 de Michigan Avenue, en Chicago. Exacto: en el estudio de Chess Records, donde se han grabado muchos de los discos bárbaros que les sirven de combustible, de inspiración.

Y Keith Richards recibe una decisiva lección profesional. Allí, subido en una escalera, vestido con un mono, se encuentra con Muddy Waters. El hombre que, con su “Rollin' stone”, ha proporcionado su nombre a estos británicos hirsutos, está pintando el techo, la cara manchada. Puedes ser el más grande en tu campo pero, durante los meses de vacas flacas, conténtate con vivir de la caridad de tu discográfica.

 

Primera parte de un deslumbante documental de la BBC sobre Chess Records 

Echa el freno, responden indignados los veteranos de Chicago. Improbable: Muddy Waters tenía una buena racha en los sesenta. Y era demasiado artista para dedicarse a las chapuzas en un edificio que, esencialmente, se construyó a partir de sus éxitos. Sin embargo, Richards lo reitera en Vida, su celebrada autobiografía: “sé de sobra cómo eran los hermanos Chess: 'si quieres seguir en plantilla, ponte a trabajar'”.

Sería una anécdota más si no incidiera sobre un aspecto delicado del negocio musical de los años cincuenta. Los Chess eran inmigrantes de primera generación, judíos nacidos en Polonia con el apellido Czyz (transformado en Chess, “ajedrez”, por darse un aire fino en el Nuevo Mundo). La ecuación esencial del rhythm and blues y, en menor grado, del rock and roll se resume en disqueros judíos + músicos negros. Ocurría en Atlantic, Modern, Roulette, King, Savoy, Old Town, Laurie, Specialty, Aladdin y otras muchas compañías.

Martin Luther King
Resulta significativo escuchar a músicos negros de la época diferenciar positivamente entre los judíos y el resto de los blancos. Una conciencia compartida de la marginalidad social llevó a ambas minorías a establecer pactos más o menos explícitos. Algunos judíos entraron a grabar música de forma natural, tras trabajar en negocios como las sinfonolas, la distribución de discos o -como Phil y Leonard Chess- los locales nocturnos. Una ocupación no apta para miedosos: Marshall Chess, el hijo de Leonard, recuerda haber jugado con el revolver que su padre llevaba como protección, cuando transportaba los ingresos del Macomba Lounge.

Ya sabemos que esa alianza política entre afroamericanos e hijos de Israel se comenzó a deteriorar con el Black Power y la cuestión palestina. De ahí que anécdotas como la de Keith Richards sean polémicas. Se trata de determinar si los Chess eran, en el mejor de los casos, unos empresarios paternalistas o si se dedicaban a defraudar a sus artistas, la norma general en aquellos tiempos.

Cierto que tres de los pilares del Sonido Chicago -Howlin' Wolf, Muddy Waters, Willie Dixon- demandaron a la editorial de la compañía en los años setenta, alegando que solo recibieron una fracción del dinero generado por un cancionero que se hizo de oro cuando lo descubrieron los Stones y demás. Y en los tres casos se llegó a un acuerdo extrajudicial, lo que sugiere que los compositores tenían argumentos sólidos a su favor. Eso ocurrió, advierto, cuando ya no había Chess Records; el conflicto era con ARC Music.

Chess artists
Al otro lado de la balanza está la fidelidad de las primeras espadas: Wolf, Waters, Bo Diddley, Etta James, Ahmad Jamal, Ramsey Lewis. Aún pudiendo fichar por otras compañías, se mantuvieron al lado de Phil y Leonard Chess. Sólo les abandonó Chuck Berry, aunque luego volvería a Chess. Conviene entender que aquello era más que una discográfica.

Funcionaba como un banco: los artistas pedían -y conseguían- adelantos para cualquier gasto imprevisto. También requerían ayuda en asuntos más escabrosos: el abogado de los Chess intervino en las varias demandas de paternidad que cayeron sobre Muddy Waters, que ya tenía una extensa prole. Lo mismo cuando un artista terminaba en comisaria, algo más frecuente de lo que podemos imaginar.

Chess RecordsHay un par de películas, Cadillac Records y Who do you love, que presentan una visión risueña de tan peculiar empresa. Son más instructivos los libros que estudian su portentosa trayectoria. Felizmente, la música de Chess Records ha estado bastante accesible en España, incluso en colecciones de quiosco. Ahora mismo, con la entrada de buena parte de su catálogo en el dominio público, se pueden encontrar introducciones de precio mínimo, como Hoochie coochie man-The Chess story (Not Now Music). Asombra pensar que música tan feroz se hiciera tan rápido y tan barato: en sesiones de tres horas, se grababan dos o tres temas. Y los músicos cobraban, semanas después, lo que especificaba el sindicato: 41.25 dólares por cabeza (82.50 en el caso del líder). Hoy, si Keith Richards estuviera en el estudio, en tres horas todavía no habría decidido qué guitarra va a utilizar.

  

Trailer de Who do you love. La película fue eclipsada por el star power de Beyoncé en Cadillac Records.

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Y el décimo disco que recomiendo es el EP británico de los Stones grabado en Chicago:

The Rolling Stones / Five By Five / 1964 [EP] Decca

Posteriormente, otra banda de la escena R&B londinense acabaría registrando material allí: los Yardbirds. A sus sesiones en los Chess Studios pertenece uno de los números definitivos de 1965: su apocalíptico (y noise) tratamiento del I'm A Man de Bo Diddley. Salud.

9 formidables álbumes publicados por Chess que no han sido debidamente elogiados a lo largo del tiempo:

1) John Lee Hooker / House Of The Blues / 1959 (grabado en 1951-1954) Chess
2) Bo Diddley / Bo Diddley Is A Lover / 1961 Checker/Chess
3) Chuck Berry / St. Louis To Liverpool / 1964 (grabado en 1957-1964) Chess
4) Etta James / Etta James Rocks The House / 1964 (grabado en 1963) Argo/Chess
5) Billy Stewart / I Do Love You / 1965 (grabado en 1962-1965) Chess
6) Howlin' Wolf / The Real Folk Blues / 1965 (grabado en 1956-1965) Chess
7) Mitty Collier / Shades Of A Genius / 1965 (grabado en 1963-1965) Chess
8) Bo Diddley / The Black Gladiator / 1970 Checker/Chess
9) Laura Lee / Love More Than Pride / 1972 (grabado en 1967-1968) Chess

Salud.

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¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

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Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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