Prohibido cantar, prohibido tocar

Por: | 10 de septiembre de 2013

Coliseo de Lisboa
Prince en el Coliseu lisboeta: ¿imposible en Madrid? 

Fue la noche del sábado cuando los españoles medio listos se dieron cuenta de la inmensa degradación de la imagen internacional del país. Unas horas antes quizás advirtieron que difícilmente tendría futuro una candidatura cuyos representantes se empeñaban en demostrar su torpeza en la lingua franca. Y sintieron el poder de contagio del chovinismo más pegajoso: escasearon los medios que investigaron serenamente la oferta de los competidores o la flaqueza de la propuesta madrileña, tan parecida a las que ya habían sido derrotadas previamente.

 

Pero resulta fácil juzgar retrospectivamente. Un servidor también pertenece al pelotón de los lentos. Descubrí la enormidad del deterioro del prestigio nacional el pasado agosto, por un asunto Prince-aaffaparentemente menor. Me enteré demasiado tarde de que Prince había ofrecido un show en Lisboa. Fue el sábado 17 y lo debemos considerar una graciosa concesión de Su Majestad Púrpura: las entradas costaban 50 euros, la quinta parte de lo que pide por conciertos similares en Estados Unidos. El marco, además, era atractivo: el Coliseu dos Recreios, un teatro de finales del XIX, rehabilitado hace veinte años. 

Considerando que Prince había residido temporadas en España, lo entendí como un desaire (ya ven lo fácil que resulta dejarse llevar por ese orgullo tan español). Ya de paso por la península, me quejé, podría haber aprovechado para darnos una alegria. Un veterano del show business me tiró de las orejas. Según Emilio Santamaría, los números son desfavorables para una actuación similar. En España, el 31 % de cada entrada desaparece para satisfacer IVA (21 %) y Autores (10 %). En Portugal, sin embargo, son más razonables: 13 % de IVA, 8 % de autores. 

A eso hay que sumar alquiler del local, producción técnica, otros impuestos y dos partidas que no cuentan en el caso de Prince: la tajada del promotor (usa su propia organización) y la publicidad del acto (funciona el boca a oreja de las redes sociales). Aún así, el problema básico son las infraestructuras. Me recuerda Santamaría que -en Madrid, por ejemplo- no tenemos un teatro como el Coliseu, con capacidad para 3.000 personas sentadas (y 4.000 si se quitan las butacas). Tendría que ser, aparte, un espacio tolerante con el rock: Prince se presentaba bajo el seudónimo de Third Eye Girl, al frente de un estruendoso power trio femenino. 

 

Mala suerte...histórica. La burguesía ilustrada española del siglo XIX apostó por otro tipo de foros y eso explica que haya pocos locales equivalentes al Coliseu dos Recreios. Pero no se ha remediado, no se ha querido remediar. En  los 35 años de democracia, hemos visto como enormes inversiones públicas en infraestructura cultural se materializaban en fabulosas ciudades de las artes, museos deslumbrantes, lujosos palacios de la música clásica, templos para el teatro.

En esto sí que hay unanimidad entre las administraciones de diferentes signos: la música popular va a la cola. Si se trata de artistas con cierto aroma cultural, pueden encajarse en las fechas vacías de salas con capacidad para unos centenares de espectadores. Pero pensemos en las figuras que pueden convocar tres, cuatro, cinco mil espectadores. Tendrán que acomodarse como realquilados en polideportivos no pensados para el rock y similares. Y no hay chollos: en los últimos tiempos, los ayuntamientos cobran cara su "generosidad". Queda la opción veraniega de montar el concierto al aire libre, tan sano. El sonido, claro, ya es una lotería. Y habrá que acabar siempre antes de las once, doce de la noche. Esas carencias, esas miserias ¿se pueden disculpar en una metrópoli con ambiciones olímpicas?

 

Me resultó particularmente odiosa la histriónica invitación de la alcaldesa a conocer la vibrante vida callejera de Madrid. El historial de su partido, desde las hazañas del concejal Matanzo, muestra una voluntad continuada de castrar la cultura no oficial. Hemos asistido, asistimos a una batalla constante por cerrar locales y por limitar la música en vivo, siempre escudándose en el sacrosanto descanso de los vecinos. En ningún momento se plantea la dimensión creativa, digna de benevolencia, de los pequeños conciertos. Detestan el modelo de "la movida", a pesar de que fue la última vez que, universalmente, se habló de Madrid en positivo.

No me digan que estoy siendo paranoico. Sé que alcaldías del PSOE y el PSC también tienen abundantes episodios indefendibles pero hay una limitación absurda que muestra la verdadera cara del PP: Madrid fue pionera en prohibir el acceso de los menores de 18 años a los locales donde se hace música. El lenguaje de la normativa muestra que en el PP mandan los meapilas más que los sedicentes liberales: se impide el acceso a “cualesquiera lugares o establecimientos públicos en los que pueda padecer su salud y su moralidad”.

Gestos cara a la galería, grotescas intenciones angelicales para un país que inventó, que tolera el botellón. En Bélgica u Holanda, la edad mínima para disfrutar de un concierto son los 16 años. En Francia o Dinamarca, no hay limitaciones: hasta los niños pueden acudir con sus padres. En general, las prohibiciones de servir alcohol a menores son responsabilidad de los camareros, no de los porteros. 

 

Un exceso de celo, se me dirá. Uno se tragaba esta excusa hasta que llegó la catástrofe de Madrid Arena y nos confirmó lo que se susurraba entre los que viven de la noche. Un caso de libro de crony capitalism, capitalismo de amiguetes, el resultado de compadreos entre altos funcionarios y empresarios con pocos escrúpulos. En la práctica, el Ayuntamiento prefería las sesiones multudinarias de techno a los esfuerzos de unos desharrapados tocando y sudando. Las ideas de "cultura de base" o "crear afición" no computan.

Por lo que se intuye, los "errores" del Madrid Arena no ofrecen enseñanzas éticas; ahora alientan una monstruosa regulación restrictiva en casi todo el país que, en la práctica, puede imposibilitar los directos. Los reglamentos que se están cocinando en Aragón, Galicia etc. son delirantes ocurrencias de funcionarios y políticos sin contacto con la realidad: multas para grupos "provocadores", fianzas para poder montar un concierto, castigos para vocalistas que -cuidadito los del reggae- inciten al "consumo de drogas ilegales"...

Mientras sigan mandando semejantes especímenes, permítanme un secreto regocijo en el rechazo de la candidatura olímpica capitalina. En el improbable caso de que hubieran triunfado en su empeño, los tendríamos ad eternum. Ni siquiera los madrileños se merecen semejante castigo.

Hay 22 Comentarios

¡Cómo va a haber en Madrid una sala apropiada para estas cosas, si se han gastado toda la pasta en esa "Caja Mágica"! Supongo que las autoridades considerarán que el deporte es mucho más beneficioso para la "salud y moralidad" de los jóvenes que el rock and roll.

Armando Ojea, en tu comentario del 10/09/2013 a las 16:57:22 LO HAS CLAVAO. Soy un amante de la música en directo en sala pequeña, pero no concibo que la celebración de conciertos conlleve molestar a los vecinos.

Vaya panorama....

Un placer seguirte como siempre, Diego, aunque sea para tratar una situación tan triste.

Saludos y a quien pueda interesar:

http://wordsandlyrics1972.blogspot.com.es/

Hola a todos.
El gobierno de derechas siempre irá en contra de la cultura y el de izquierdas siempre se aprovechará de los artistas y creadores por lo siglos de los siglos, amen! Ese no es el problema, esa es la realidad. El verdadero problema es que el tejido cultural y del entretenimiento de este país no está reaccionando al ataque sistemático y se ahogando. Este país tiene un grave problema de liderazgo. Necesitamos ideas y personas que las ejecuten. Hoy tenemos Internet pero parece que no hemos entendido muy bien su potencial.

Lau:
Has ido a muchos conciertos de música clásica en tu vida? En Madrid el Auditorio nacional de música no esta vacio precisamente, y me consta que otros, como el Auditori de Barna, o el de las Palmas tampoco precisamente.
Aplaudo sin duda el esfuerzo de nuestrio país de los anos anteriores por ofrecer estructuras de concierto, que antes no existían. Debe ser que a algunos no les gusta la música, si no no entiendo la tirria con que se escriben ciertas cosas.

España, queramos reconocerlo o no, es un país tercermundista, y culturalmente pertenece al cuarto mundo. El absoluto desprecio por el arte y la cultura es patente, y la ignorancia de la mayor parte de la población es palpable.

Qué risa me da leer que en este país se fomenta la música clásica... ¡Me parto! Se crean grandes auditorios y ciudades del arte y demás para aparentar, después se quedan vacíos. Por lo demás, de acuerdo.

Por lo que parece, nadie se atreve con el caché de Dylan. En otras giras, la promotora vendía las fechas a instituciones: ayuntamientos, diputaciones, gobiernos autonómicos. Instituciones que ahora están en la ruina.

Diego, a propósito de tu post: hace semanas que voy revisando la lista de ciudades de la inmimente gira europea de Dylan, y parece ser que esta vez dejará de lado la Península. ¿Tienes alguna información al respecto? ¡Gracias!

Muchas gracias por la puntualización; desde luego eres un maestro y me quito el sombrero ante ti. ¡Cómo echo de menos los ratos que pasábamos en el ambigú!
http://manuel-diasintensos.blogspot.com.es/2013/05/the-beatles-la-banda-prodigiosa.html
Saludos.

Hasta los gringos, que sabemos que en según qué cosas se la cogen con papel de fumar, tienen acotados espacios en bares con música para menores que no pueden beber alcohol. Claro que allá la prohibición va hasta los 21 años. Pero eso si demuestra que es cuestión solo de echarle un poquito de imaginación y buena voluntad a la cosa.

Totalmente de acuerdo, Diego, fue tremendo ver a todo un Elvis Costello este verano disculpándose ante el público porque se le echaba la hora encima y tenía detrás al poli con la porra. Pero es sólo una de las muchas que nos han hecho a los que nos gusta la música: reediciones de discos sin nada de información, ni de chicha (las de Burning sin ir más lejos), discográficas que tiran a la basura fotos y masters (Brighton 64), imposibilidad de que un padre pueda llevar a sus hijos a ver grupos (esta le pasó a un amigo mío con gente tan "atrabiliaria" como Wilco), discos que duran 30 minutos y valen lo mismo que discos que duran una hora. Hace 20 años vivía en París y me moría de envidia (y me muero) por algo como el Zenith. Joder, ¿es tan difícil?
Luego nos quejamos de la piratería

Javieryhon: Totalmente de acuerdo pero la percha eran los JJOO y me centré en Madrid, tengo menos información de otras capitales.
Lo de La Riviera ¿lo dices de broma, verdad? Tengo cariño por el local y por su historia pero imposible compararlo con el Coliseu. Después de sus problemas con el Ayuntamiento, ha ido a peor: el sonido tiende a lo penoso, el calor es brutal muchas veces, el horario se cumple a rajatabla para dar paso a la sesión de discoteca....

2 cosas:
- España es más que Madrid. Eso me lleva a la segunda:
- Seguro que hay algún lugar parecido en aforo (en realidad, en Madrid se me ocurre La Riviera - 2.500 personas, de pie, eso sí).

Aparte de eso, completamente de acuerdo a la crítica que se hace de la situación cultural en Madrid. Al cierre de bares, a normativas que impiden que un bar tenga hilo musical pero le deja poner la tele, a los horarios cada vez más ajustados, etc., etc.

A veces, lo de Hispania casi conmueve: hace unos días puse el telediario por primera vez después de las vacaciones, y veo a todo el mundo entusiasmado porque Madrid iba a ser capital olímpica: Ana Botella hablando en inglés, Gasol en plan coleguilla con el mamarracho del príncipe, Rajoy soltando por el medio mensajes electoralistas, todos frotándose las manos por el pastonazo que iban a sacar, y la peña de a pie, los que menos se van a comer de una movida así, diciendo que esta vez sí, que somos la hostia, que a la tercera va la vencida y que si un fiestazo de cojones en la puerta del Sol. Y al final, hispánicamente, nos fuimos a hacer puñetas.

Don Diego pero es que acaso le extraña? Los políticos son los animales más hipócritas, ávaros y sedientos de poder y dinero que pueden existir. Como ciudadano ellos lo único que quieren de tí es total y completa obediencia (y que pagués los platos rotos, a cuántos de los organizadores y de los funcionarios que están implicados en lo del Madrid Arena están condenados? Cuantos de Cromañon o del Cromañón ecuatoriano que ahora no recuerdo como se llamaba el lugar pero si sé que como siempre, la gente joven y sin ingresos para ir a ver a Prince a EEUU o a a cualquier otro grupo es la que paga los platos rotos).

Los gobiernos de nuestros paises son una partida de lameculos que en lugar de darle a su gente educación, salud, vivienda y demás cosas que están, por lo general, consagradas en un librito llamado Constitución (letra muerta) prefieren gastarse el dinero del erario en pagar gastos de viaje y viáticos a funcionarios que van a otros paises a hacer lobby, a sobar chaquetas y en otros casos a hace el ridículo (esta señora Botella, a quién le responde por haberse gastado la plata de los contribuyentes en ir a Argentina a chapurrear palabritas en inglés?), ustedes como españoles, olvidense ya de eso de la imagen del país en el exterior, es solo una excusa barata para no protestar y fingir que todo está bien, como colombiano me han castigado una y otra vez con el dichoso cuento de la imagen en el exterior (imagen por la cual protestar te convierte de inmediato en un guerrillero pero aceptar dinero de una superpotencia para armar un ejercito, contaminar tierras y demás barbaridades son aplaudidas) si siguen metiéndoles hasta en la sopa lo de la imagen en el exterior van a terminar aún mas ensartados de lo que están,DESPIERTEN YA!!!

PD Disculpe el cariz político que tomó el post pero en el fondo debe admitir que toda la discusión gira en torno a lo político.

Muy oportuno, Armando. Como sabes, los locales llevan años adelantando la hora de comienzo de conciertos. La clave está en la hora de cierre, que es lo que permite sobrevivir a los hosteleros. En un mundo ideal, los locales que ofrecen música en directo -puestos de trabajo, oferta cultural- deberían estar bonificados en ese aspecto. En mi experiencia personal, son los clientes de (algunas) discotecas los responsables del barullo en el exterior; la música suele estar aislada y no te llega ni el bajo....

Entiendo que las actuaciones musicales deben hacerse en lugares habilitados adecuadamente para ello. Una de las condiciones a exigir es el total aislamiento acústico del local. Por una razón: la música es un espacio de libertad, y por tanto su consumo no puede ser obligatorio. Obligar a otros a escuchar música a la fuerza atenta contra el espíritu de la música, de la misma forma que obligar a otros a jugar a un juego atenta contra el espíritu del juego. Los vecinos tienen derecho a vivir en sus casas sin que tengan que consumir música que no han decidido escuchar, ni alta ni baja, para ello. Va contra el derecho básico a la inviolabilidad del domicilio. Lo mismo pasa con el espacio público, que no debe ser invadido acústicamente por la música de locales de actuación, de la misma manera que no tiene que ser invadido por los sermones de las iglesias. Los contenidos sonoros, que se queden dentro de los locales , especialmente habilitados, a los que la gente pueda acudir a consumirlos de foram voluntaria.Y muchísimos de los bares y locales en los que se hacen actuaciones non cumplen esos requisitos, que para mí son de sentido común. Firmado: un músico profesional que quiere ir a tocar dignamente , sin tener que estar pendiente de la llegada de la policía, y a su vez, vecino de un local que hacía actuaciones y que ya no las hará hasta que esté acondicionado realmente para ello.

Lo has clavado, Diego.

Y en el caso de Prince, desgraciadamente, llueve sobre muy mojado: hace eones que no da un concierto en España, y por no ver, no vimos SOTT en directo, ni Lovesexy, en los años en que Prince era el niño bonito de Mo Ostin. Por cierto, del concierto en Dortmundo, que sí retransmitió Radiocadena Española y también TVE, se cumplieron ayer 25 años.

Ahora bien, habría que contar -aunque sea de pasada- que igual Ana Moura tiene también algo que ver en que Prince haya tocado dos veces en Portugal, durante los últimos años, y ninguna en España. Más info aquí:
http://www.princevault.com/index.php/Dream_Of_Fire
http://www.princevault.com/index.php/18_July,_2010

ad aeternum, maestro, preposición equivocada.
Salutem plurimam tibi dico,

Johannes C.

Pleno al quince,usando simil quinielistico,o target destroyer usando la lengua que tantos problemas acarrea al españolito medio,que se podia esperar,tal vez nuestros diriguentes capitalinos no han paseado por las calles de nuestra defenestrada ciudad candidata,no hay banco sin su inquilino(digo banco de sentarse y de cajero)tal vez en la visita del COI a Madrid les enseñaron otras cosas mas bonitas,desde luego si les sacaron de copas se tuvieron que aburrir soberanamente ,Madrid lamentablemente no existe y lo apunta alguien que humildemente fue activista y agitador nocturno durante 30 años,sera la edad,un abrazo, desde el exilio voluntario, a todos los madrileños y ti Diego por ser tan certero.Rafa

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Planeta Manrique

Sobre el blog

¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

Sobre el autor

Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

El Amplificador

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal