Sonic Youth: el derrumbe de una banda eterna

Por: | 05 de marzo de 2014

Sonic youth wallpaper
Durante la presentación madrileña de Estragos de una juventud sónica, su autor fue tajante: “Esto es el final del trayecto, jamás podré volver a escribir un libro semejante”. Tras el shock inicial, pude entenderlo. Está corriendo su reloj biológico, obviamente, pero también asistimos al eclipse de varios modelos. Tal vez nunca más podremos ver una trayectoria como la de Sonic Youth: un grupo de querencia experimental que transitó por sellos marginales, que saltó a una multinacional sin modificar sus planteamientos y que, en la década siguiente, volvió a la independencia.

                                            

En su práctica profesional, Ignacio Juliá (Barcelona, 1956) rompe el tabú que insiste en poner distancias entre periodistas y artistas: trató a Sonic Youth  casi desde sus principios y mantuvo con ellos una relación que Sonic Youth Ruta 66se deslizó hacia una reconfortante amistad (dos de ellos estaban presentes en el citado acto madrileño). Una conexión que hubiera existido de cualquier manera pero que fue facilitada por la prosperidad del negocio musical, que ayudaba a mantener viva una prensa específicamente rockera: Juliá sospecha que los sucesivos anuncios de Sonic Youth que Universal/Geffen publicaba en su revista, Ruta 66, donde no abundaba la publicidad, se debían a una exigencia específica del propio grupo.

A corto plazo, resulta dudoso que se pueda repetir el prodigio de que una discográfica fiche a un grupo difícil  y mantenga esa relación contractual -durante 16 años- esencialmente por prestigio, aparte de permitirle ejercer la función de cazatalentos, con derecho a recompensa económica. Y más problemático aún que sobreviva la prensa musical de papel, no hablemos ya de su prestigio y su capacidad de influencia.

 

Primer clip de Sonic Youth. Con papel estelar para Lydia Lunch.

Reconoce Juliá que la mitomanía le unió a Sonic Youth (esencialmente, a Thurston Moore, pero también al resto, en menor grado). El mitómano, explica, “traga gozoso con el espejismo de una súper personalidad ajena y exagera en ella cualidades y excelencias […] Provenimos, los nacidos en los cincuenta, de una época en que el anhelo de una mayor abundancia en estímulos artísticos, llevaba a sublimar pulsiones estéticas, morales, sexuales o meramente lúdicas en el fantaseo con ese artista que, santo o preferiblemente pecador, permitía además la falacia de compartir una imaginada existencia de aventuras e infortunios. Había en aquella cándida servidumbre  algo emocionalmente deficitario, indudablemente, pero establecía una perspectiva creativa, pues proyectándote en el ser admirado ponías casi tanto en la ecuación como él.”

Sonic Youth Thurston Moore

¿Quién puede alardear de poseer un LP de B. J. Thomas con sentimentalismo imperial en su portada?

Con Sonic Youth, Julià podía compensar la frustración de demasiados años arañando virutas de información a un artista tan ingrato como Lou Reed. Por el contrario, los jóvenes sónicos estaban accesibles y se manifestaban locuaces. Además, eran coleccionistas de discos. Julià comparte con Moore  expediciones de búsqueda de vinilos, una experiencia que uno imagina intimidante: los bolsillos de cualquier rock star son mucho más profundos que los de un periodista musical.

Aunque conviene puntualizar lo de rock star. Sonic Youth es un caso atípico hasta en eso: con treinta años de actividad, no lograron -en sentido estricto- un éxito, una canción cuya resonancia llegara fuera de su público de base. No fue su objetivo, alegan, y no sé si debemos creerlos: facturaron canciones relativamente sencillas y cumplieron con la liturgia del videoclip.

 

El video favorito de Ignacio Julà: de 1995, falso amateurismo y falsos subtítulos

En general, se definieron por su oposición al canon del rock. Buenos conocedores de la mentalidad hipster, iban por delante de los definidores de tendencias: junto a su militancia en la vanguardia ruidista, se escapaban de la estética rockista al reivindicar tempranamente a los Carpenters, Serge Gainsbourg o Madonna, cuyo apellido sirvió para bautizar el capricho de Ciccone Youth. Ocurrencias muy celebradas en el invernadero  de la modernidad neoyorquina y, para que negarlo, ocasionalmente divertidas.

  

Su posición, eso sí, les permitió una extraordinaria libertad, manifestada en abundantes proyectos paralelos, colaboraciones arty, lanzamientos fuera del radar de los grandes medios. ¿Estaban dispuestos a realizar las mínimas concesiones para entrar en la Primera División?

A pesar de contar con el patrocinio de Neil Young, los neoyorquinos chocaron con su equipo técnico cuando se fueron juntos de gira; Kim Gordon lo explica como una muestra del machismo institucional de la aristocracia del rock, incapaz de aceptar a una mujer instrumentista como igual. Desde fuera, se detecta un absurdo fallo de comunicaciones, un conflicto entre subculturas demasiado cool para entenderse.

  

Con todo, Sonic Youth manejó admirablemente su carrera. El hecho de que atrajeran a Nirvana hacia Geffen Records les permitió una estancia más larga de lo previsible en una discográfica grande, con una productividad notable. Ejerciendo de bisagra entre el rock alternativo y el mundo del arte, igualmente protagonizaron abundantes aventuras que evitaron cualquier aburrimiento y embellecieron su perfil mediático.

Se sentían especialmente libres en Europa, donde podían unir fuerzas con la afilada Brigitte Fontaine, los músicos bárbaros  de Jajouka (Juliá guarda bajo llave su plasmación audiovisual, la Sonic Jajouka jam) o la troupe flamenca de Enrique Morente.

 

Pero, finalmente, cabe afirmar que se acomodaron. Lejos de la práctica del rock como ejercicio penitencial, que predica su antiguo compadre Steve Albini, priorizaron otros aspectos de la vida. Huyeron de Manhattan y se dispersaron por suburbios residenciales. Espaciaron sus ensayos y organizaron sus giras en verano, para permitir a Moore y Gordon funcionar como pareja con hija. Eso les relegaba al lucrativo mercado de los festivales, no la mejor plataforma para la música creativa. Y aceptaron conceptos de mercadotecnia como tocar todo Daydream nation.

Desconozco si Estragos de una juventud sónica fue facilitado por un pacto de silencio. Si hemos de creer al periodista, los miembros de Sonic Youth nunca participaron de las actividades recreativas habituales de cualquier músico en gira: la improbable anécdota de la papelina de cocaína que les regalan -y que desaprovechan- les presenta incluso como pardillos en esos menesteres. Por el contrario, Julià comparte algunas de las vivencias propias más deplorables: le honra su valor para evocar el desmadre de la jornada final del Primavera Sound de 2007.

  

Video amateur de Sonic Youth en PS 2005. El plus: impagables imágenes del público.

Lee Ranaldo aclara que no había artificio ni estrategia: “nosotros siempre quisimos mantener nuestra vida en la normalidad y hacer que nuestra música fuera lo más extremada posible”. Se parece mucho al credo profesional de Flaubert: “Soyez réglé dans votre vie et ordinaire comme un bourgeois, afin d'être violent et original dans vos œuvres”.

Según avanza el libro, nada intuimos del virus que corroe secretamente a Sonic Youth. Se manifiesta por sorpresa: la ruptura de la pareja formada por Thurston y Kim, con la inmediata desintegración de la banda. Moore se justifica: “ella se limitaba a quedarse en casa, tirada en el sofá viendo la tele; yo necesito salir por ahí de marcha, a romper cristales”. Julià lo sintetiza en cuatro palabras: “otra mujer, más joven”.

Sonic_Youth_live_ESTOCOLMO 2005

Esta entrada parte de un texto publicado en Babelia el 25 de enero de 2014.

Hay 26 Comentarios

Solo tienen 8 discazos, dijo el paleto, lo demas tampoco es pa tanto.

Yo no conozco a nadie más garrulo que un fan de Sonic Youth.

Ranaldo y Moore ya tocaban con Glenn (gracias) Branca antes de grabar su primer disco en Neutral (que no Neural). Yo de hecho soy más neutral que neural.

hombre, Álvaro, genial el dato de Neural, pero fue en 1982 y Glenn se escribe con dos enes. A ver quién es el que viene del pueblo.

Para mí, lo más fascinante de Sonic Youth son los nombres de los fulanos: Thurston Moore, Lee Ranaldo... ¡y son sus verdaderos nombres! Parecen tomados de la imaginación de algún guionista de Marvel o DC.
Hablando ya en serio, el artículo me parece muy interesante; la única pega, que ya lo leí hace unas semanas en el periodico de papel: sí, lo compré y todo, así que puedo permitirme exigir algo de material nuevo. Claro que, eso de rastrear los nicks de tus ciber - acosadores debe de restar mucho tiempo al trabajo de periodista...

Los Sonic Youth: cuando Glen Branca graba el EP en Neutral Label a Thurston Moore y Lee Ranaldo en 1980, estos tíos entran en la Historia. No me seais paletos.

Aquí otro al que los Flamin Groovies le parecen malisimos. Pura ideología rockero-malote de "cualquier-tiempo-pasado-fue-mejor". En esa misma década, sin necesidad de ningún aparato ideologico impostado ni de plagiar a los Stones y los Beatles la J. Geils Band grabo fantasticos discos de Rock & Roll y R&B obrero que le dan sopa con ondas a los flequillitos estos. Eso, si, Shake Some Action es un clásico a la altura de un Jumpin' Jack Flash o un You Really Got Me, hay que reconocerlo.

En cuanto a Sonic Youth, en su época los escuche con agrado. Hace unos tres años volví a escuchar Daydream Nation y me pareció una turra importante. Habrá que ver que pasa si los vuelvo a escuchar en otros 10 años.

¡oh, si!, ¡innovación, coraje... unos incomprendidos!, ¿Quién da más?, ¡los tengo baratitos, oiga...!
A rebufo de la no-wave, chupando del bote de "White Light/White Heat"... el que entendía de eso era Morente, que para eso se juntó con otros brasas de muy señor mío: Lagartija Nick. Otro grupo mazacote de los que no hay un Dios que se ponga ahora un disco entero. Qué desperdicio de horas de estudio de grabación para grabar patochadas "noise". ¡Dejad de tomar el pelo ya, hombre!

Jodido cuando la gente aprovecha su turno, su replica, su trampolin a la piscina publica para aliviar su vesicula biliar, reacciones desproporcinadas, indignas de mejor causa, algunas de las que se ventilan aqui. Si que tengo, vengo teniendo la creciente sensacion que el Diego ha mudado en una especie de Grisson de la historia de la musica rock. Impecable entomologo, digno CSI, especialista en analisis forense, reveladoras sus autopsias, aunque un poquito tarde "a toro pasado". Los cadaveres nos hablan, y todo eso.

Hubiese apostado a no más de 5 comentarios y me alegro de haberme equivocado. Y nunca desdeño a una bajista de bonitas piernas.

Caramba, Ramón Polanski! Creo que estás bajando el nivel de tus seudónimos. Antes, te esforzabas más. ¿Puedo recordarte los diferentes apodos que has utilizado en este blog a lo largo de dos años? Son los siguientes:


Wee Willie Winkie, Mary Boyne, El Teniente Burreverdi, Elvis Pelvis, Javi, Miles Driftwood, Miguel, Roberto Zimmerman, Fernando, Butch Connor, Nat Chaplin, Nuestro Hombre En Bananas, Alan Bastard, Omega Man, Adolfus Claark, José Andrés, Rick Bandana, Al, Varguitas, Jeff Puente, Otto El Piloto, Tokyo Joe, Evaristo, Juanjo, To Know Him Is Lo Love Him. Henry Sugar, Ray Hicks, PS, Lucas Doolin, Karlos Marks, Juan José, Soy Así, Otilio, Jose, Kif Pichas, David el Gnomo, Juan, Juan Lennon, Ringo Starkey, F L Carreter, Rusty James, Uno Que Pasaba, Jorge Negrete, Crawfish, Polytheme Pam, Alberto, Claudio Chabrol, Juan Luis Godard, Antonio...


Tal vez, lo siento, se me haya pasado alguno. Son MÁS DE CINCUENTA y detrás una sola persona. Debo reconocer que me siento impresionado: demuestras una cultura amplia y gran sentido del humor. Pero, con cariño, te digo: ¿no deberías hacértelo mirar? Puedo enviarte el contacto de un profesional empático y de precio razonable.

No se metan tanto con el periodista, hagan autocrítica. Recuerdo ese concierto en La Riviera, la cara de estupor de la audiencia ante lo que veía y oía era impresionante. Aquí no hemos estado preparados nunca para algo así, no se aprecia la innovación y el coraje del artista, solo nos mola el aspecto lúdico, el cotilleo, ponerse, y el "yo estuve allí", el acto social, como ir a los toros. Ese es aquí el "fraude" de Sonic Youth, que nunca se hizo el mínimo esfuerzo por entenderles. Hubo de ser el gran Enrique Morente, un hombre de mente abierta, quien captara ese arte.

Por ejemplo: ¿vídeo amateur el de SY? No, hombre, vídeo profesional rodado y montado para que parezca amateur por gente como Spike Jonze. Y así unas cuantas en cada artículo.

Hombre, no creo que se deban confundir las críticas con la mala baba. Los SY no son precisamente los Rolling Stones, y el viejo Manrique hace tiempo que no levanta cabeza (igual desde que largó lo de su affair con la novia de Spinetta, jeje...) No, en serio, Manrique cayó en la marmita a mediados o finales del siglo pasado, y desde entonces cree que con manejar cuatro datos imprecisos y soltarlo todo mezclado de manera que no se entienda nada pero suene bonito, ya tiene un artículo listo para que lo lean los incondicionales más ilusos. Lo bueno de este blog es que se pueden leer esos artículos sin apoquinar, ya que a veces, cada vez más de tarde en tarde, hay alguno legible e incluso interesante, aunque el nivel general es bastante pobre, y en eso creo que estamos todos bastante de acuerdo. Pero bueno, igual es todo envidia, vamos...

Yo creo que Manrique tiene el síndrome de Obélix. Cayó en la marmita de pequeño y ya no le produce efectos tanta mala baba (también conocida como envidia).

Grupo viejuno ya desde su mera conjunción, produce bostezos solamente recordar su nombre... Esas poses tan aburridas de por sí, ese soniquete infumable que sólo "impresiona" a los cuatro talluditos que se niegan a crecer.. ¿aguantar un disco completo suyo a estas alturas?. No, gracias.

¿Los Flamin´ Groovies malos de cojones? Pues a mi que siempre me han parecido (y me siguen pareciendo)cojonudos... Por cierto, que algún día Diego dará la receta para aguantar estoicamente tanta mala baba. "Palabras necias, oídos sordos", supongo. Yo me pondría mal del estómago.

Fabulosos Sonic Youth. Irregulares en sus discos pero con una actitud (y un aptitud) envidiable. Nunca se vendieron y siempre hicieron lo que quisieron. Para mi son los verdaderos anti-rockstars. Y Daydream Nation es un monumento.

La cita en franchute es la típica manricada, el Manrique touch, y encima es un copiado/pegado de wikipedia, va a citar Manrique en francés a Flaubert...

¿En 2014 y todavía Julià dando la soberana brasa con estos sujetos? El asunto ya sólo puede generar risa. Sonic Youth: probablemente, el mayor fraude de la historia de la música popular, junto a Eric Clapton (otro que tal...). Mitologías-turra del todo incomprensibles, habiendo tanta, pero tanta, música increíble por escuchar. A ver cuando, por cuenta propia, empiezan a investigar en la historia de la música quienes, como rebaño, han tragado con el fuckin' timo Sonic Youth. Salud.

Sonic Youth ha formado parte de mi vida y le tengo bastante aprecio y respeto. Considero que ha sido un grupo musical que aún día hay pocos que alcanzan el nivel transgresor e expirental, frescos y eléctricos también. Pop rock bueno.
Los ví en directo en una ocasión en la Riviera, Madrid, telonero otro grande: Beck con una harmónica y una caja de ritmos. Espectaculares.
Luego vendría la electrónica de The Prodigy y los Chemical Brothers, necesita más experimentación.
Un saludo a todos y que disfruten de la música :-))

Qué bien escrito está, si quieres que el lector no llegue hasta el final... La cita en francés. No se vayan a pensarq ue escribo para todos...

Juventud sónica y vital.
Daydream Nation, obra maestra del rock, escúchala aquí... http://undia-undisco.net/2014/02/16/sonic-youth-daydream-nation/

Recuerdo con (cierta) nostalgia aquella portada y aquellos Rutas. Pero para qué engañarnos, Sonic Youth son una puta mierda como muchos de los grupos que ensalzaban en la revista (mira que los Flamin’ Groovies eran malos de cojones, y el Juliá y el Gonzalo flipaban con ellos), y el libro tanto da que lo haya escrito Juliá como que lo haya escrito Shakespeare.

Tan sólo matizar que el videoclip de The diamond sea, a pesar de su factura de collage aparentemente amateur, fue dirigido por fans, sí, pero qué fans: Spike Jonze, Lance Bangs, Dave Markey, Steve Paine y Angus Wall.

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Sobre el blog

¡Tanta música, tan poco tiempo! Este blog quiere ofrecerte pistas, aclarar misterios, iluminar rincones oscuros, averiguar las claves de la pasión que nos mueve. Que es arte pero, atención, también negocio.

Sobre el autor

Diego A. Manrique

, en contra del tópico que persigue a los críticos, nunca quiso ser músico. En su salón hay un bonito piano pero está tapado por montañas de discos, libros, revistas. Sus amigos músicos se enfadan mucho.

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