Bruce Willis al rescate

Por: | 13 de enero de 2013

  WILLIS

DEEPIMPACT
Fotos. Cortesía de Touchstone/Bruckheimer Films (Armageddon)/Dreamworks Pictures (Deep Impact)

Nos acaban de asegurar que el asteroide Apofis, que tiene un tamaño de poco más de trescientos metros, no chocará contra la Tierra en 2036. Lo dice la NASA. Ahora bien, imaginen, tan siquiera un momento, que dentro de unos años hay nuevos cálculos, o sucede un imprevisto, cambia la trayectoria de la roca, algo pasa. ¿Por qué no? Nuevo titular. Enero de 2016. El Apofis chocará contra la Tierra en septiembre de 2018 si no hay nada que lo impida. Imaginen por un momento que se trata de una posibilidad real. Entonces, ¿qué?

Dejénme anticiparles algunas consecuencias. Los blogs de ciencia como Planeta Prohibido subirían al top de los más leídos (aunque un servidor espera que eso suceda pronto sin la ayuda de ningún asteroide). En las redacciones de medios de todo el mundo los jefes clamarían por los periodistas científicos, como en el film Deep Impact: ¿donde demonios se han metido los de ciencia? Sumen a eso un cierto caos generalizado en imágenes, desde profetas saliendo de los túneles de metro clamando por el fin del mundo hasta supermercados abarrotados de gente que hacen su agosto un mes antes de la tragedia. Eso ya lo hemos visto en las películas, que contradicen lo que dicen muchos estudios: ante una catástrofe, la gente, en vez de caer en el caos, se comportaría de una forma mucho más altruista (dependiendo, claro está, del grado de la catástrofe). ¿Sorprendidos? Sigan leyendo.

La ciencia nos dice que un asteroide de medio kilómetro (solo un poco más grande que Apofis) arrojaría al chocar contra nosotros humo y polvo suficiente como para oscurecer el Sol durante dos años, arruinando todas las cosechas mundiales. Eso provocaría automáticamente una hambruna a nivel mundial. El impacto liberaría una energía equivalente a millones de toneladas de TNT, y levantaría una inimaginable cantidad de rocas fundidas y lava a la baja atmósfera, que caerían como una lluvia de fuego que duraría días, quemándolo todo. Y si la roca cae en el océano, que es lo más probable, desplazaría el agua, produciendo olas de maremotos que tendrían kilómetros de altura, arrasándolo todo en un radio de centenares de kilómetros. Michael Rampino, de la Universidad de Nueva York, piensa que un asteroide así podría arrasar un continente entero como Europa. Si cierran los ojos y aumentan el tamaño, la amenaza crece hasta lo increíble. Una roca de diez kilómetros mataría al 75 por ciento de todas las especies actuales. Un objeto de 20 o 30 kilómetros podría esterilizar la Tierra. Casi nada. Una cosa. Sabemos que algo así ya ha ocurrido antes, catástrofes magnas. La Tierra sabe lo que es un impacto de un bólido de diez kilómetros. Pregúnteles a los dinosaurios. La única ventaja de ser grande es una detección precoz. Ahora bien, ¿se imaginan como serían los dos años posteriores al anuncio de la catástrofe?

Vale. ¿Qué hacemos? Me apuesto con ustedes a que casi todo el mundo volvería sus ojos a los abandonados silos de los misiles nucleares. Desde películas como Meteoro, Armageddon o Deep Impact, las armas nucleares han pasado de ser los demonios de nuestra civilización a nuestros salvadores. Pero esta imagen idílica, la de muchos misiles rusos y americanos viajando juntos para pulverizar la roca de los demonios, es, según el astronomo Phil Plait, falsa. Lo cierto es que no tenemos ni idea de lo que sucedería, puesto que no se han hecho estudios teóricos sobre el impacto de un misil nuclear contra un asteroide.

Tomen el caso de Matilda 253. Es un buen pedazo de roca de 50 kilómetros de tamaño que flota entre Marte y Júpiter. Si se le ocurriera dirigirse hacia la Tierra, solo nos quedaría rezar. La densidad de Matilda es similar a la de la gomaespuma, el poliestireno. Es una roca ligera, pero un misil nuclear sería el equivalente al asestar un fabuloso puñetazo a un saco de arena. Otros asteroides son más duros y tienen núcleos metálicos. ¿Sería suficiente? En el mejor de los casos, podríamos disgregarlos en trozos más pequeños, pero eso equivaldría a repartir la catástrofe por todo el planeta. Mala cosa.

Así que recurramos de nuevo al cine. Tanto en Deep Impact como en Armageddon, los sesudos científicos aseguran que la mejor de las opciones no es volar el asteroide, sino perforarlo, realizando pozos de hasta 50 metros de profundidad para depositar allí los ingenios nucleares. Por eso la NASA recurre a Bruce Willis, alias Harry Stamper, un perforador de una plataforma petrolífera que se ríe de los barcos de Greenpeace lanzándoles bolas de golf en pleno océano.

A las petroleras hay que agradecerles la tecnología para perforar pozos a más de dos kilómetros, pero en un asteroide con una gravedad muchísimo menor el asunto es muchísimo más complicado. De hecho, la NASA quiere enviar un robot a Marte para perforarlo, excavando unos pocos metros en el subsuelo marciano. Además, el viaje a un asteroide puede durar semanas, quizá meses. Sólo sabemos llegar hasta la Luna, un viaje de ida y vuelta de poco más de una semana.

¿Y cómo reaccionaremos? Aunque lo sepamos con antelación, seguramente habrá tensiones entre los militares y los científicos. Hasta puede que una lucha. Es una constante de las películas de catástrofes que seguramente se reproducirán en la vida real. Al final, los militares y los científicos civiles de la NASA llegan a un consenso, colaborar juntos para evitar lo inevitable. El consenso es el arma favorita que tenemos para neutralizar grandes amenazas, nos viene diciendo el cine de ciencia ficción desde los años cincuenta. Así que tomemos buena nota. 

 

 

Hay 20 Comentarios

Me enteré ayer por un conocido de este nuevo blog en El País. Tiene buena pinta. La divulgación de la Ciencia no es nada fácil (hay muchos términos especializados y muchos tecnicismos), pero seguro que Luis Miguel Ariza presenta los temas de manera amena. Un saludo,

Felicidades por la iniciativa.

"La única ventaja de ser grande es una detección precoz". Muy bueno, Luis Miguel! Mucha suerte y muchas visitas! :-)

Blog curioso donde los haya, desde luego está totalmente fuera de los tópicos. Lo visitaré más a menudo, apoyo tu iniciativa y espero que sigas con ello. ¡Ánimo, lo fácil es empezar lo difícil es mantenerse!

Fantástico! Te acerca al mundo de la ciencia de una forma entretenida e interesante. Como gran admirador del intrigante mundo científico y del autor, seguiré este blog con entusiasmo. Enhorabuena!

interesante y nuevo!! sigue publicando cosas asi, te seguiremos

Fantástico blog! Los dos primeros posts son muy interesantes. ¿También hablarás de ciencia y series? Comentar algún aspecto de Fringe sería muy interesante. Enhorabuena.

Luis Miguel, me alegro de que hayas iniciado este blog, creo que la divukgación de la ciencia len este país o necesitaba.

Cuando de la Política y de la Economía sólo llegan malas noticias, un blog como el tuyo es una corriente de aire fresco. Enhorabuena, Luis Miguel

Gran blog para todos aquellos a los que nos fascina todo este mundo de la ciencia. Mi más sincera enhorabuena sr Ariza. Has empezado muy bien, ahora toca seguir en la misma linea.

Fascinante y entretenido como lo son sus reportajes en El País Semanal.

Muy interesante el blog. Alguna vez había leído cosillas sobre este tema pero nunca explicadas de un modo tan entretenido. Enhorabuena

Excelente Blog , algo fresco y distinto ...ya se sabe que el futuro no se alcanza solamente se inventa todos ls días . Recomiendo seguirlo muy de cerca nos acerca a la realidad futura ...

Muy buen artículo! La verdad es que es un tema que todos nos planteamos sin llegar a ninguna conclusión, además de creer que es algo que no nos tocará a nosotros. Pero lo cierto es que como bien dices, ya ha ocurrido antes... Da miedo! Gracias por exponerlo desde este punto de vista. Un saludo!

Una amiga mía me ha recomendado este blog y ¡me ha encantado! ¡Fantástico! ¡Sigue así!

Fantástico !! Por fin algo interesante aunque ciertamente inquietante. No se si decirte que mejor no saber que hay rocas gigantes por ahí arriba .... Realmente somos tan ignorantes en ciencia que blog como este me harán suscribirme a El País ! Enhorabuena sr Ariza

Fantástico !! Por fin algo interesante aunque ciertamente inquietante. No se si decirte que mejor no saber que hay rocas gigantes por ahí arriba .... Realmente somos tan ignorantes en ciencia que blog como este me harán suscribirme a El País ! Enhorabuena sr Ariza

Muy interesante el blog, temas como éste son tan desconocidos como intrigantes. Lo seguiré con mucho interés.

Muy bueno, deberían haber empezado con este blog mucho antes. Sigue así!

Enhorabuena a Luis Miguel Ariza por esta interesante iniciativa. Era necesario un blog que difundiera la ciencia de esta forma. Lo seguiremos a partir de ahora

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Planeta Prohibido

Sobre el blog

Un poquito de ciencia impertinente. 2.000 caracteres para divertirse y aprender tomando como hilo conductor los fascinantes hallazgos de la ciencia. Pero además hay atrevimiento. Especulación. La ciencia que tiene sentido del humor. La versión siglo 21 de Robby el robot, el autómata más famoso de la ciencia ficción,El Planeta Prohibido, que era incapaz de herir a los humanos. Nuestro Robby rescata en sus brazos mecánicos a la chica, pero a veces tiene más mala leche queTerminator. En El Planeta Prohibido (PB), una civilización extraterrestre llamada Krell es un millón de veces más avanzada que la humanidad, pero se extinguió en un solo día. Es celuloide, ciencia ficción, claro, pero quizá el conocimiento no baste para salvarnos. Y sin embargo, ¿tenemos algo mejor?

Sobre el autor

(Madrid, 1963) (Madrid, 1963) es periodista y escritor, se licenció en ciencias biológicas y es Master de Periodismo de Investigación por la Universidad Complutense. Autor de cuatro novelas (La Sombra del Chamán, Kraken, Proyecto Lázaro y Los Hijos del Cielo), le encanta mezclar la ciencia con el suspense, el thriller y la historia, en cócteles prohibidos. Fue coguionista de la serie científica de RTVE 2.Mil, ha colaborado para la BBC, escrito para Scientific American y New Scientist, Muy Interesante, y fue jefe de ciencia de La Razón. En El País Semanal se asoma al mundo de la ciencia. Luis habla también en RNE, en el programa A Hombros de Gigantes, sobre ciencia y cine.

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