La amenaza (muy real) de los ciberparásitos

Por: | 28 de abril de 2013

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Carátula del film, La Red. Cortesía Sony /Columbia Pictures

 

Una de las películas que más me gustaron en la década de los noventa es La Red, de Irwin Wrinkle, estrenada en 1995. En ella, Angela Bennett, una programadora de ordenadores (Sandra Bullock) se ve envuelta en una conspiración en la que un grupo de ciberterroristas, los pretorianos, se dedican a sabotear los sistemas informáticos de los institutos públicos para poder vender al gobierno estadounidense un programa de protección contra los virus llamado Gatekeeper. Su objetivo no es solo forrarse: el software tiene un troyano –una "puerta" llamada "pi", que no es otra cosa que la manera de colarse en cualquier lugar para robar todos los datos.Información es poder.

Bullock es una mujer extravagante, un poco friki (derivado del término inglés freak, extravagante); no vive para otra cosa que los ordenadores, apenas tiene amigos, y en sus vacaciones en México se lleva a la playa su ordenador portátil. Allí conoce a un joven que aparentemente es como ella, pero que en realidad trata de matarla. Todo gira por supuesto alrededor de un pequeño disquete –un minidisco optico– que un amigo de Bullock le envió por correo, comentándole ese signo "pi" del dichoso programa en una de las esquinas. 

Los ciberterroristas tratan de matar a Bullock y de apoderarse del disco. En un mundo analógico de televisores de tubo donde los ordenadores eran trastos de oficina, borran el perfil de Angela Bennett e incluyen una ficha criminal con su foto en los ordenadores de la policía, creando una falsa identidad; la desposeen de sus fondos y tarjetas de créditos; manejan los historiales clínicos de hospitales para que las enfermeras suministren de forma letal y sin saberlo penicilina a uno de los pocos amigos de Bullock que es alergico a ella. Y hasta son capaces de paralizar el sistema informático de un aeropuerto.

Todo transcurría en una sociedad americana que se despertaba a Internet, cuando estaba aún en estado prehistórico aquí en España. Ahora, y solo trece años después, en un mundo de tabletas y teléfonos inteligentes, lo raro es encontrar a alguien en los aeropuertos que mire al frente y de cara sin la testuz doblada hacia abajo, donde esta la pantallita de marras. Mucha gente se ha convertido en frikis: caminantes magnetizados por sus trastos electrónicos enganchados a la red.

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El mundo de Sandra Bullock en La Red: ordenadores de tubo y disquetes. Sony/Columbia pictures.

 El propio Clint Eastwood decía en una entrevista con El País Semanal que todavía pertenecía a ese tipo de ser humano capaz de levantar la vista y ver el mundo real, llevando además un libro en la mano. Y me acuerdo de haber leído no hace mucho un artículo de The New York Times en el que el autor confesaba emocionado que había contemplado una puesta de sol espectacular, perdiendo la oportunidad de fotografiarlo con su iPhone. ¡Recomendaba a los lectores que experimentasen algo así!

Aparte de la progresión geométrica de miopes – para regocijo de los ópticos–lo que me pregunto es: ¿hasta qué punto los peligros expuestos en La Red se están cumpliendo en esta sociedad que no puede concebir las cosas sin internet?

Bien, Internet puede fallar y colapsar una oficina bancaria y crear algún problema en los aeropuertos, pero siguen siendo el tiempo meteorológico, la masificación de las líneas aéreas, y los conflictos laborales los peores enemigos de todo turista; los hospitales están sin duda cada vez más informatizados. Y aunque sigue siendo concebible la falsificación de datos con fines criminales, tampoco es algo frecuente, al menos en el sistema sanitario. Al igual que los ficheros de la policía: uno no deja en sus servidores las huellas digitales salvo por algún delito, y siempre se puede sacar el viejo carné de identidad.

Los peligros proceden de los estafadores, que se han digitalizado: los correos tipo fishing (del término inglés pescar), que imitan las páginas web de las sucursales bancarias pidiendo nuestros datos y la cuenta –algo que jamás debe hacerse–y los correos electrónicos que nos tientan con heredar fortunas de desconocidos si les mandamos dinero, un poco el timo del toco-mocho digital.

    ¿Y la usurpación de identidad?

En el Reino Unido se dieron en 2010 unos 80.000 casos de usurpación digital, aunque en general los defraudadores no obtuvieron beneficios económicos de sus víctimas– lo que no quiere decir que lo harán a la menor oportunidad–sino información personal, tales como números de teléfono, contraseñas, etc, para cometer sus propios delitos.

Pero hay algún caso real que sí se acerca a lo que se contaba en La Red. Harold era un ciudadano británico respetado en su vecindario hasta que la policía le arrestó una mañana acusándole de tener pornografía infantil en su ordenador personal, según un informe CIFAS, el Servicio de Prevención de Fraudes del Reino Unido. Resultó que alguien había usurpado sus datos personales meses antes para sustraerle una pequeña cantidad de dinero de su tarjeta de crédito, cosa que el hombre solucionó con su banco. Harold es inocente, por supuesto, pero los vecinos aún murmuran.

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Una imagen del film Por la Cara. Copyright 2012 Bob Mahoney

Las cuentas y los ahorros siempre corren peligro. Por término medio una persona se expone unas 13 horas semanales en la red, con el consiguiente riesgo de que su ordenador o teléfono queden infectados por virus que tratan de robarnos toda nuestra información personal. Y eso es hoy mucho más fácil que en los tiempos cinematográficos de nuestra guapa Sandra Bullock. A la gente le encanta compartir su intimidad en las redes sociales a veces con todo tipo de fotos. En el film Por la Cara, de Jason Bateman, se narra la historia de un ejecutivo al que una mujer de Florida clona su tarjeta de crédito, y le mete en un buen lío.

 Pero, si me apuran, hay otros ciberdelitos que son mucho más comunes hoy en día, y que personalmente, y en una escala global, están produciendo un nuevo tipo de parasitismo digital.

En su magnífico libro, Free Ride (The Bodley Head London), el periodista Robert Levine argumenta que el parasitismo digital ha convertido internet en un mercado gratis, cuando las expectativas que se tenían de la red era que se convertiría en un mercado libre.

Internet tendría que haber sido un medio para beneficiar a los creadores, a las corporaciones y a las pequeñas compañías independientes, que invierten para crear productos de calidad y venderlos. Es muy fácil de entender. En los tiempos del vinilo, la gente entraba a las tiendas y se gastaba 15 dólares para comprar un disco. Ahora, internet ha hecho posible que desaparezca el coste que supone el vinilo y la distribución para llegar al consumidor.

Pero la gente no se gastaba quince dólares en el plástico, sino en la musica que llevaba, nos recuerda Levine.

Eso se ha acabado: la red se ha convertido en el camino para que las compañías a las que Levine denomina parásitas como Google o Youtube hagan inmensas fortunas distribuyendo gratis el trabajo por el que otras compañías han pagado.

Levine proporciona unos datos incontestables. Irrefutables.

–Casi una cuarta parte del contenido que circula por internet consiste en contenidos piratas.

-Los productores de contenidos y los medios se las tienen que ver con una nueva generación de consumidores que exigen música, libros y películas a su manera, siempre disponibles en la red, a cualquier hora, en cualquier formato, y sin coste.

Internet ha creado gigantes como Youtube que se benefician de la distribución sin invertir un céntimo en los artistas. Sus creadores sabían de antemano que las tres cuartas partes de lo que iban a distribuir tenían derechos de autor.

El jefe de productos de Reuters, Anthony DeRosa, ha descrito el negocio online como una especie de "feudalismo digital": "pensamos que estamos utilizando a Youtube, cuando en realidad es Youtube el que nos está usando a nosotros".

-Google gasta millones de dólares en pagar a los lobbies para debilitar las patentes y el copyright en Estados Unidos. (Lo que me recuerda a la estrategia que durante décadas siguieron las tabaqueras, gastando inmensas fortunas para presionar a los grupos de influencia al diseminar la idea de que no se puede demostrar que el tabaco producía cáncer)

–Los medios tradicionales no están en problemas al no dar lo que piden los consumidores. Simplemente no pueden obtener dinero de ello. 

¿Qué se puede hacer?

 Cualquier persona sabe lo que es un parásito. Suele decirse erróneamente que los parásitos viven dentro de sus huéspedes sin causarles mayores molestias, con el falso argumento de que si el huésped muere, ellos también. No es cierto. Las enfermedades parasitarias como la esquistosomiasis o la malaria matan millones de personas cada año. Los parásitos no desaparecen con esos decesos. Tanto el protozoo de la malaria como el gusano que causa la esquistosomiasis son capaces de matar –en el primer caso, se estima que hasta medio millón de niños al año, según la OMS. Pero al mismo tiempo, causan fiebres, sufrimiento e incapacidad.

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Imagen del mosquito Culex quinquefasciatus que transmite la encefalitis. Cortesía de James Gathany, Centers for Disease Control and Prevention.

 

¿Qué es exactamente un parásito digital? Para Levine, Google es el perfecto ejemplo: aquél que saca enormes beneficios al parasitar –distribuir–el trabajo de otros sin pagar un centavo.

Los ciberdelitos a los que me refiero consisten en apoderarse de los trabajos ajenos. Una vez que muchos internautas se acostumbran a no pagar para obtener lo que quieren, ya no hay vuelta atrás. Sí, es ridículo argumentar que existe alguna especie de pecado moral si un amigo mío me presta un DVD, nos dice Levine. Pero resulta mucho más ridículo pensar que uno tiene un derecho inalienable para ver Iron Man 3 sin pagar por ello simplemente porque ese es su deseo. Sobre todo cuando aquellos que están defendiendo este derecho reciben financiación de las compañías que quieren distribuir películas gratis.

No me interpreten mal. Me encanta la tecnología. Me gasté los dos primeros sueldos como periodista en un ordenador portátil en los tiempos en los que se usaba maquinas de escribir. Internet es fabuloso. Permite que la variedad de opiniones y las creaciones de todos se expresen sin los límites del tiempo y del espacio. Siempre estaré a favor de eso. Es una revolución que ha cambiado el mundo.

Pero mucho me temo que el daño que los parásitos digitales están ocasionando se pueden transformar en un cáncer irreversible. Si las nuevas generaciones nacen sin aprender a pagar por los músicos, los escritores o los cineastas que les gustan, será casi imposible reeducarlos. Y como resultado, la rica variedad de lecturas, películas independientes, o composiciones de jóvenes talento que buscan una oportunidad, desaparecerá.

 

 

Hay 32 Comentarios

Para angora, si un hijo sale artista... no me gustaria nada la verdad, la mayoria son una panda de drogatas que quieren forrarse a la costa de todos jajaja, en fin, no he dicho q no quiera pagar la cultura, pero en realidad siempre he creido q la cultura deberia ser de acceso gratuito, a cargo del estado, que les pague a los artistas un dinero como a un funcionario... y he pagado por cultura, ojo cultura... no "cultura" pero no tengo pq pagar el gangman style porque sea pegadiza la cancion, vamos,.... en fín con gente que se quiera forrar a costa de todos y con poco o el mismo esfuerzo q los demas, así es como nos va.

Creo que muchos de ustedes no comprenden que un novato de la literatura o la música no tiene ninguna oportunidad si todo su esfuerzo se pierde en el frenesí que es Internet hoy en día.

Otra cosa muy distinta son los precios, qué pueden resultar elevados para la gente que no tiene el poder adquisitivo. Eso desde luego ha de adaptarse al consumidor, pero apuesto a que ninguno de ustedes querría que le robasen la cartera porque el cuero que la forma resulta atrayente al ladrón.

La piratería no es otra forma de distinción social. El hecho de que haya sueldos millonarios no implica que haya que utilizar el 'ojo por ojo, diente por diente'. No es robar a los ricos para dárselo a los pobres, eso es simple demagogia. La cultura es universal, de acuerdo, pero hay pequeños artistas y emprendedores que no tienen una sola oportunidad porque la gente decide que el valor de su obra es por derecho gratis. No hablamos de Cervantes, si no de los pequeños (pocos) artistas del presente que están condenados por el pasado.

Estimados Sres.:

Antes de dirigirme al Defensor del Lector, quisiera expresar mi malestar ante las graves acusaciones por parte del autor.

Del articulo parece entenderse que la copia de obras artisticas tales como peliculas, musica o libros constituyen un "ciberdelito". Entiendo que por ello se refiere a "delito cibernetico". Delito, en cualquier caso.

La legislacion espanola permite la copia privada a todos los ciudadanos a traves de la de Ley de Propiedad Intelectual (LPI) en su articulo 31.2.

Acusar a ciudadanos de ser "piratas", "parasitos" o "ciberdelincuentes" por ejercer su derecho a la copia privada es indigno de este periodico y pudiera considerarse que entra en el terreno de legal de la calumnia. Esta no es la primera vez que este periodico hace publicas acusaciones de este tipo.

Espero que mas lectores se decidan a poner fin a este abuso, comenzando por dirigirse al Defensor del Lector para plantear una queja a este respecto y ofrecer una oportunidad para la enmienda antes de considerar otras vias.


J.

Alucino con algunos de los comentarios. El tal "Angelito" dice que tiene cargas familiares y que por eso no piensa pagar por la cultura!!! Mejor no le salga un hijo artista porque desde luego ha dejado claro que no piensa pagar por los resultados de su esfuerzo y su trabajo... Ya puestos, podríamos pedir a médicos, basureros, aparejadores, abogados... que trabajaran gratis, a ver qué les parece... Qué lástima de sociedad.

Si quiere hablar de parásitos debería empezar por las mafias de las sociedades de gestión de derechos autor (organizaciones privadas) que roban continuadamente a los artistas, a los consumidores, a los no consumidores y al contribuyente en general vía la administración. Cobran por sus artistas asociados y por los que no lo son y todo ese dinero se lo reparten entre ellos sin dar ninguna explicación ni descuento a nadie (ni siquiera a sus propios asociados). Entérese de cómo funciona el Subpublishing entre sociedades de distintos países y cual es la razón de ser de ese tipo de contratos. Eso si que es parasitar sobre la cultura... ¿Sabe usted que la familia del autor del "Paquito chocolatero" lleva años pleiteando con la SGAE porque ésta se niega a reconocerle sus derechos como herederos del autor intelectual?

Tal vez valdria la pena empezar por definir lo que se considera arte. ¿Es arte el gangnam style? ¿Es arte el rap? ¿Se consideran arte las canciones de Alejandro Sanz?

El autor parece que conmemora con cada frase el nacimiento de la burguesía: viva la propiedad privada...si es solo mía. El autor me podría indicar desde cuando se ha pagado por ver arte? Quizá Praxiteles cobraba por cada espectador que admiraba las curvas de sus estatuas, o quizá el Maestro Mateo cobraba a cada peregrino que pasaba delante de su pórtico de la Gloria. No sé, pero cada vez estoy más convencido que lo perverso de este sistema camina hacia el cobro de cada nota que escuchemos, aunque sea en contra de nuestra voluntad.
Ah....y la industria del "arte/entretenimiento"...que se reconvierta, como ha tenido que hacer la industria naval, o la agroalimentaria.

Bueno, los consumidores no somos estúpidos, nos quieren vender "cultura" a un precio desorbitado... pues no... y mas si se dedican a hacer productos como "shakira" "beyonce" etc, musica q va bien para escucharla en la disco o mientras haces limpieza hasta q te hartas luego de un mes... pues como que pagar por eso los que tenemos cargas familiares... la clase media vamos, q somos muchos... pues como que no! !

Esto tiene mucho de falacia. Yo me vuelvo loco para conseguir peliculas españolas para mis alumnos en EE.UU y no encuentro nada gratis y si quiero pagar o los precios son prohibitivos o no ha distribucion en EE.UU. Pero repito eso de GRATIS es una falacia. Encuentro algunos libros gratis pero si los quiero comprar o no estan disponibles o los precios son astronomicos.

Si el autor del artículo es capaz de decirme dónde puedo descargar una película en Alta Definición (formato .mkv) pagando, le aseguro que nunca más buscaré el "gratis". Como es obvio, el precio debería ser razonable.
Un saludo.

Gracias por aportar un poquito de sentido común entre tanto parásito.

La red también permite financiar el cine. Como ejemplo están los más de 5 millones de dólares que se han recaudado a través de kickstarter.com para poder crear una película sobre la serie de Veronica Mars. Los modelos de financiación están cambiando.

la industria musical y cinematográfica han educado mal a generaciones de consumidores, al generar y promocionar productos culturales de usar y tirar. No es raro que la gente esté dispuesta a pagar poco -- o nada -- por ellos.

¿Nadie cree que pirateando nos cobramos lo que nos han robado? ¿como puede costar un cd en España la mitad que en EEUU cuando tienen el doble de poder adquisitivo y la discográfica produce a nivel mundial? ¿Cómo puede un libro en formato digital costar un solamente 10% menos que en papel cuando el coste de almacenamiento en formato digital es 0.0000000001 euros? ¿Es que los autores nunca se van a dar cuenta que son los distribuidores los que les han estafado y les siguen estafando?

El modelo esta obsoleto, las discográficas y similares han de cambiar. En tiempos de crisis solo las empresas con estructuras eficientes sobreviven, y este no es su caso ;). La crisis nos afecta a todos, si no me sobra el dinero, no hay motivo para que me lo gaste en esta gente.

No esposible justificar el robo.

Ay ese Cervantes! No me creo que no leyeras la parte donde dice: "La cual dicha pena sea la tercia parte para la persona que lo acusare, y la otra tercia parte para nuestra Cámara, y la otra tercia parte para el juez que lo sentenciare."

Es muy sencillo "desparasitar" la red: Los Estados han de obligar a esas multinacionales (Youtube, Google, etcétera) a pagar elevados impuestos, los cuales deben revertir, directamente, en derechos de autor y en ayudas directas a la creación. ¿No es posible... o no quieren? Mucho me temo que los Estados no son otra cosa que filiales de esas grandes transnacionales, de ahí la resistencia a enfrentar el tema.

la gente paga por aquello que lo merezca. es la gran revolucion de nuestro tiempo. has intentado vender un contenido propio en las redes comerciales españolas? es una mafia cerrada, cohesionada en modo tal que nadie pueda entrar y ganar un centimo sin ellos. afuera se mueven cifras por el 70% de royalty en la autopublicacion. los vampiros ibericos piden el 30% y como si fuera poco hay que pagarles para que te consideren (no para entrar a vender). gusanos que se merecen su suerte

Y yo me pregunto, ¿de quién es el aire que respira el autor de este post?. Puede que él también sea un parásito, si se puede demostrar de una forma científica.

¿Si no tenemos ni trabajo ni sueldo cómo quieren que paguemos por ello?

A aquellos comentarios largos que enlazan datos para establecer una premisa, con insistencia, y que para dar categoría a tales opiniones y hasta peso científico, se nombran, creo que con un uso inapropiado (poca relación con lo que se argumenta). Como ejemplo, ARTE. Hay mucho escrito para entretenerse sobre el asunto y filosofar, escritos por humanos que tienen la función biológica de comer. Pero no hace falta leer tanto y sí acordarse de algunos temas de la escuela en la que se nos dijo cómo se originó el arte y dónde. En las cavernas, no para entretener a la tribu, sino para PROCURAR la comida del día siguiente. Las pinturas rupestres las veían el brujo y el jefe del clan, no toda la tribu, porque eran SAGRADAS. NO se pintaba para deleitar a la prole, sino para comunicar con los espíritus. Después, cuando el espíritu se transformó en Dios, y éste en el rey ilustrado, con oro suficiente para mantener a su sueldo y esclavitud al manitas de la época, se decoraron palacios para la posteridad y alimento de la vanalidad de los déspotas. Ahora que somos modernos y nos hemos merendado siglos de Historia del Arte, y dudamos sobre el atributo, caro no es arte, arte no es barato. Ni siquiera se trata de esto, sino de entretenernos, si es gratis nos entretiene, si no no, por tanto puede ser gratis y bueno a la vez??? No es esto un principio de fascismo ??? No nos están poniendo ante un espejo trucado ??? Lo buscadores son cómodos, ingeniosos, productivos y son éticos ??? Cuánto de sus beneficios revierte realmente en la población que los usa ??? Todo tiene un precio, otro asunto es que sepamos cual, y quien lo paga, y de esto no se ocupan los buscadores.

De algún modo se tendrá que llegar a un punto intermedio. El manido discurso de "no pago por el disco pero pago por el concierto" + "es que los grandes artistas están forrados" + "pobrecitos músicos que ven un porcentaje ridículo de la venta de cada disco y estan explotados por las multinacionales" roza lo ridículo. Detrás de cada disco, dvd, película, etc hay una INDUSTRIA. Sí INDUSTRIA. Eso significa que si pagas 15€ por un disco en FNAC estás dando dinero a FNAC + la Distribuidora + la fábrica de discos + el diseñador + al estudio de grabación + al masterizador + la gente que haya podido hacer el videoclip + la gente que trabaja en la discográfica + el compositor + el intérprete + los músicos + las revistas, radios o televisiones que obtienen ingresos por publicidad + la empresa de carteleria que ha puesto carteles en tu calle, etc, etc, etc. Es decir pagar por un disco supone generar puestos de trabajo relaccionados con la cultura. Y eso amigos, no tiene precio. Robar es robar tanto online como en la tienda.

El problema no es la gratuidad, el problema es que se ha acabado ya prácticamente con la clase media y los mas afortunados son mileuristas Si yo ganase un sueldo decente, digamos 3000 euros al mes, no me molestaría en tener un ordenador descargando contenidos de entretenimiento de forma continua. Sería aun posible abrir una tienda de discos y no arruinarse. Pero todo ha cambiado no solamente el modelo de negocio de la cultura ha cambiado. Es la distribución de riqueza. Los parásitos no contamos céntimos esperando llegar a fin de mes, los parásitos piensan en miles de millones de dólares y hace tiempo que decidieron que la clase media con un poder adquisitivo holgado sobraba y estropeaba las cuentas de resultados.


Por la cual, por os hacer bien y merced, os damos licencia y facultad para que vos, o la persona que vuestro poder hubiere, y no otra alguna, podáis imprimir el dicho libro, intitulado El ingenioso hidalgo de la Mancha, que desuso se hace mención, en todos estos nuestros reinos de Castilla, por tiempo y espacio de diez años, que corran y se cuenten desde el dicho día de la data desta nuestra cédula. So pena que la persona o personas que sin tener vuestro poder lo imprimiere o vendiere, o hiciere imprimir o vender, por el mesmo caso pierda la impresión que hiciere, con los moldes y aparejos della, y más incurra en pena de cincuenta mil maravedís, cada vez que lo contrario hiciere.

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Planeta Prohibido

Sobre el blog

Un poquito de ciencia impertinente. 2.000 caracteres para divertirse y aprender tomando como hilo conductor los fascinantes hallazgos de la ciencia. Pero además hay atrevimiento. Especulación. La ciencia que tiene sentido del humor. La versión siglo 21 de Robby el robot, el autómata más famoso de la ciencia ficción,El Planeta Prohibido, que era incapaz de herir a los humanos. Nuestro Robby rescata en sus brazos mecánicos a la chica, pero a veces tiene más mala leche queTerminator. En El Planeta Prohibido (PB), una civilización extraterrestre llamada Krell es un millón de veces más avanzada que la humanidad, pero se extinguió en un solo día. Es celuloide, ciencia ficción, claro, pero quizá el conocimiento no baste para salvarnos. Y sin embargo, ¿tenemos algo mejor?

Sobre el autor

(Madrid, 1963) (Madrid, 1963) es periodista y escritor, se licenció en ciencias biológicas y es Master de Periodismo de Investigación por la Universidad Complutense. Autor de cuatro novelas (La Sombra del Chamán, Kraken, Proyecto Lázaro y Los Hijos del Cielo), le encanta mezclar la ciencia con el suspense, el thriller y la historia, en cócteles prohibidos. Fue coguionista de la serie científica de RTVE 2.Mil, ha colaborado para la BBC, escrito para Scientific American y New Scientist, Muy Interesante, y fue jefe de ciencia de La Razón. En El País Semanal se asoma al mundo de la ciencia. Luis habla también en RNE, en el programa A Hombros de Gigantes, sobre ciencia y cine.

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