El Big Bang del humor científico

Por: | 12 de mayo de 2013

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De izquierda a derecha,Jim Parsons (Sheldon Cooper), Johnny Galecki (Leonard Hofstadter) Kaley Cuoco (Penny), Simon Helberg (Howard Wolowitz) y Kunal NayyarRajesh Ramayan)

Para aquellos que tachan la ciencia de aburrida: echen un vistazo a las cifras de audiencia de la serie The Big Bang Theory y se llevarán las manos a la cabeza. En Estados Unidos la siguen quince millones de personas. En un episodio emitido en la sexta temporada, la audiencia alcanzó los veinte millones. En comparación, la serie Walking Dead, aunque se emite por cable, llegó a atrapar trece millones de televidentes en sus mejores momentos.

Cuatro científicos extravagantes venden más que una legión de zombis. ¿Por qué?  

¿Cuáles son las razones por las que The Big Bang tiene mucho más éxito que cualquier programa de telebasura que abunda en las parrillas españolas? Me encantaría escuchar y leer lo que los lectores de Planeta Prohibido quieran decir. Pero antes me gustaría exponer algunos argumentos que podrían explicar el fabuloso éxito de la serie.

 Los protagonistas son cuatro científicos, y todos ellos pertenecen al CalTech, el Instituto Tecnológico de California: Sheldon Cooper, un físico teórico, y sin duda el personaje estrella; Leonard Hofstadter, que es un físico experimental;el ingeniero Howard Wolowitz, y el astrofísico Rajesh Ramayan. 

Aparentemente, uno podría pensar que con tanto científico es imposible crear una comedia divertida. El espectador no espera que los científicos sean divertidos. Éste es uno de los puntos fuertes de la serie, la cuál rompe el molde que tenemos muchos en la cabeza del señor que aburre a las ovejas porque se dedica a la ciencia. ¿Por qué? Probablemente porque la mayoría de los científicos que hemos conocido a lo largo de nuestra vida no resultan precisamente gente graciosa y chispeante.

Sheldon Cooper es la estrella porque representa al científico desprovisto de sentimientos, incapaz de enamorarse, alguien que lo ve todo a través de su matraz o la regla de cálculo. Alguien que tiene un insultante sentimiento de superioridad con respecto a los demás, y especialmente con sus compañeros. Es un físico teórico y suele meterse con los físicos experimentales y los ingenieros. Como si estuviera un escalón por encima. Cooper es una magnífica creación de los guionistas, pero hay una parte de verdad en su carácter.

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Los chicos y las chicas de Big-Bang, en una escena de la serie. Cortesía CBS televisión.

Lo que mucha gente desconoce es que, dentro del mundillo científico, hay realmente establecidos asientos de primera, segunda y tercera categoría. ¿Quienes son los súper genios? Los físicos teóricos. Los herederos de Albert Einstein y Stephen Hawking. Los físicos teóricos suelen mirar con aires de superioridad al resto de sus colegas, sean físicos experimentales, astrofísicos, o ingenieros –estos últimos considerados de mente cuadriculada. El chismorreo entre científicos podría resumirse en una frase que dice que los físicos teóricos son "los únicos que se creen que están en las fronteras del conocimiento, y después vienen los demás". 

No estoy diciendo que los físicos sean la gente más inteligente –o antipática–del mundo, pero en su mundillo sí reina esa especie de sentimiento de superioridad que caracteriza la personalidad de Sheldon Cooper, quien suele referirse a Leonard como un físico experimental cuando quiere burlarse de él. Y los guionistas lo saben. Han tomado buena nota de los chismorreos que circulan en la comunidad científica.

Cooper es gracioso porque en su empeño de explicar hasta la última causa atómica de lo que sucede resulta original y ridículo: está bendecido por la ciencia, y el público agradece las extravagancias de un ser tan superior. Es la imagen del científico que está en la luna. Es –o debería ser– antipático, y sin embargo nos gusta. Los guionistas han jugado muy acertadamente con el estereotipo del sabio despistado, pero en vez de presentarnos a un viejo bonachón que no se entera de lo que pasa, Sheldon lanza sus furibundas observaciones al resto del mundo, que está rellenado por necios.

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Los integrantes de la serie, vestidos como los personajes de Star Trek, la Nueva generación. Cortesía de CBS TV

Pero Sheldon brilla también gracias a la réplica que le ofrecen sus colegas, sobre todo Leonard, su compañero de habitación, que es más normal: pero le encantan los cómics y la ciencia ficción, y tiene ese lado friki que nos encanta. ¡Hasta dos uniformes de Star Trek en su armario! Howard es un aspirante a astronauta con corte de pelo a lo Beatle que vive con una madre que nunca aparece y que parece la versión cómica de la madre de Norman Bates, en Psicosis. Y resulta increíble que el más tonto de todos, Rajesh, sea astrofísico. Sheldon esta en el extremo de estos científicos tan frikis, pero los demás, a su modo, también lo son, y continuamente se burlan de él.

Todos ellos gozan además de esa ingenuidad –falsa– con la que solemos observar a los científicos, a los que suponemos personas que son incapaces de ligar con las chicas e incapaces de competir con los deportistas y los actores de cine. (Einstein era un mujeriego y tuvo varias amantes. Y me rumorearon en una ocasión que Carl Sagan se había ganado una bien merecida fama de ligón entre el público femenino. Lo que ocurre es que los científicos no se prodigan en la vida pública como otros).

El contrapunto perfecto a Sheldon es Penny, la chica rubia y guapa que trabaja de camarera y que quiere ser actriz. ¡No pueden existir dos seres en en planeta tan opuestos! Pero los polos opuestos se atraen. Penny observa a Sheldon como un bicho raro; como un chivato enviado a la Tierra por sus jefes alienígenas para estudiar los defectos de los humanos.

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Sheldon y Leonard, frente a Penny. Cortesía CBS Televisión.

Y Sheldon la trata con arrogancia llevada al límite. En un episodio de la primera temporada, Sheldon le explica a Penny el experimento del gato de Schrödinger: el animal esta en una caja con una capsula que tiene veneno, y que se romperá si la partícula que tiene dentro se desintegra o no. Tiene un 50 por ciento de probabilidades de hacerlo. Antes de abrir la caja, ¿encontraremos al gato vivo o muerto? Para el extraño mundo de la física cuántica, el gato existe en los dos estados a la vez, vivo-muerto, y solo lo descubriremos al abrir la tapa.

Los guionistas han usado el gato de Schrödinger para crear unas cuantas escenas cómicas. Su inventiva es desbordante. Sheldon se siente traicionado por Leonard, ya que éste va asistir a una de las fiestas organizadas por Will Wheaton, personaje que Sheldon aborrece. (En realidad es un excelente escritor y actor que interpreta a un personaje muy popular para los fans de Star Trek, la Nueva Generación, el alférez Wesley Crusher).

Sheldon decide bautizar su relación con Leonard como la amistad de Schrödinger, es decir, un estado en el que es amigo y no-amigo a la vez. Cuando Pennny interviene en la conversación, Sheldon intenta explicarle de nuevo el famoso experimento; pero ella le devuelve la jugada, diciendo: "ya conozco la historia de ese gato en una caja que esta vivo, muerto o ambas cosas. Aunque el gato de mi hermano se quedó atrapado en un baúl en su casa de Nebraska, y no tuvimos que abrirlo para saber que estaba muerto".

Esta capacidad para explicar conceptos científicos mientras nos tronchamos de risa es una cualidad genuina de los guionistas, pero para lograrlo necesitan estar al día sobre los conceptos científicos. Tiene que existir una comunicación activa con la ciencia, y se necesita del interlocutor adecuado. Hay un consultor que revisa todos los diálogos. Se llama David Saltberg y es un físico y astrónomo de la Universidad de california en Los Ángeles. Tiene un currículum impresionante. Realizó su postdoctorado en el CERN,y suele viajar a la AntártidaSaltberg se ocupa de los detalles más nimios, incluso de que las fórmulas que aparecen en el apartamento de Sheldon sean correctas. Proporciona escenarios coherentes, y los guionistas le preguntan sobre asuntos que a veces no están ni siquiera descubiertos, o que son teorías especulativas.

Pero el diálogo entre la ciencia y el espectáculo funciona. Cada uno a lo suyo. En un artículo de la revista WiredSaltberg comentó que en ocasiones ha intentado escribir algún chiste para los capítulos, pero que no ha tenido éxito. "El humor es una ciencia muy difícil".

Lo cierto es que para hacer realidad una serie de estas características, los científicos que colaboran tienen  que estar dispuestos a desprenderse de sus propios prejuicios, y el mundo de Hollywood tiene que entender y documentarse bien sobre el mundo de la ciencia para poder crear personajes tan extravagantes como Sheldon Cooper. ¿Podría ser posible una The Big Bang Theory a la española? ¡Que alguien coja el guante!

Hay 5 Comentarios

No solo es posible sino que ya existe, the big van theory, la teoría del furgonetón.. científicos reconvertidos a monologuistas en aras de conseguir una eficaz divulgación de la ciencia. Hasta tienen su propio ex-miembro del CERN, como los chicos americanos.
Más información en http://www.thebigvantheory.com/

Disfrutenlos, no se arrepentirán

Incluso en mi pais tercermundista, tenemos cientificos, quiza sin el "glamour" de los del primer mundo, la mayoria se larga para alla precisamente, y les va muy bien, igual a los ingenieros brillantes; y si, estos seres tienen caracteristicas peculiares, la mas notoria la "estupidez" grabada en su rostro y/o en sus actos, su "debilidad" en su trato con las mujeres(¿sera una tactica?), las cuales suelen verlos como "presa facil"; recibir clases con la mayoria de ellos es espeluznante, generalmente acabamos traumados(nos recuerdan nuestra torpeza a gritos), algunos son muy humanos y les gusta conversar(es decir ellos hablan, uno escucha, no hay mucho que oponer a su sapiencia); es ese "choque de culturas o mas bien de personalidades" lo que hace chistoso el trato, sea en la vida real, o en esa serie magnifica.

El nombre completo es Rajesh Ramayan Koothrappali

¿Rajesh Ramayan?No,se llama Rajesh Koothrappali.

Sheldon no es el científico despistado y bonachón. Sheldon tiene síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista que se caracteriza, a grandes rasgos, por una inteligencia normal o superior, incapacidad para comprender los sentimientos ajenos, ausencia de habilidades sociales, y apego enfermizo a sus rutinas. Y por extraño que parezca, los Aspies suelen tener obsesión por los trenes y su mundo.
Sheldon es el retrato en clave cómica de un Aspie de libro.
Mi hijo es Asperger.

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Planeta Prohibido

Sobre el blog

Un poquito de ciencia impertinente. 2.000 caracteres para divertirse y aprender tomando como hilo conductor los fascinantes hallazgos de la ciencia. Pero además hay atrevimiento. Especulación. La ciencia que tiene sentido del humor. La versión siglo 21 de Robby el robot, el autómata más famoso de la ciencia ficción,El Planeta Prohibido, que era incapaz de herir a los humanos. Nuestro Robby rescata en sus brazos mecánicos a la chica, pero a veces tiene más mala leche queTerminator. En El Planeta Prohibido (PB), una civilización extraterrestre llamada Krell es un millón de veces más avanzada que la humanidad, pero se extinguió en un solo día. Es celuloide, ciencia ficción, claro, pero quizá el conocimiento no baste para salvarnos. Y sin embargo, ¿tenemos algo mejor?

Sobre el autor

(Madrid, 1963) (Madrid, 1963) es periodista y escritor, se licenció en ciencias biológicas y es Master de Periodismo de Investigación por la Universidad Complutense. Autor de cuatro novelas (La Sombra del Chamán, Kraken, Proyecto Lázaro y Los Hijos del Cielo), le encanta mezclar la ciencia con el suspense, el thriller y la historia, en cócteles prohibidos. Fue coguionista de la serie científica de RTVE 2.Mil, ha colaborado para la BBC, escrito para Scientific American y New Scientist, Muy Interesante, y fue jefe de ciencia de La Razón. En El País Semanal se asoma al mundo de la ciencia. Luis habla también en RNE, en el programa A Hombros de Gigantes, sobre ciencia y cine.

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