Adictos a la Red (y cada vez más miopes)

Por: | 16 de junio de 2013

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Cartel promocional de A Ciegas. Miramax Pictures.


No cabe duda que la película A Ciegas (Blindness en ingles) de Fernando Meirelles se ha convertido, bajo la inspiración de la novela de José Saramago, Ensayo sobre la ceguera), en un clásico de la ciencia ficción cinematográfica. El film tiene a Juliane Moore cuyos únicos ojos sanos son el faro de un grupo de personas que se han quedado repentinamente sin visión, incluido su marido, Mark Ruffalo, un oftalmólogo contagiado por esta epidemia. La sociedad los aparta, temerosa, y los hacina en un antiguo manicomio.

El film es una crítica social al sistema y las autoridades, por sus reacciones histéricas ante la epidemia, o la estupidez de colocar monitores de videos con instrucciones para ciego en las salas. Los militares llegan incluso a matar a ciegos que imploran comida en los patios de la cárcel. Es la peor parte del sistema represivo.

Pero la epidemia termina por alcanzar a todo el mundo. De repente, los seres humanos se quedan ciegos. Nadie sabe las causas. ¿Qué importa? La privación de la vista hace salir lo peor y lo mejor de cada uno. Meirelles muestra la depravación de otros grupos de ciegos del propio manicomio que se adueñan de los alimentos que les hacen llegar, que explotan perversamente al resto, y que transforman el lugar en una versión más real que metafórica del infierno.

Claro que no es la única vez que el cine se ha interesado por historias de epidemias de cegueras. En El día de los Trífidos (1962) –basada en la novela de John Wyndham– una fabulosa lluvia de meteoritos deja ciegos a quienes se dejan seducir por el espectáculo. Como consecuencia, la mayoría del mundo se queda sin vista; los aviones se estrellan, y cunde el caos por las calles de Londres.

1962 The day of the triffids - La semilla del espacio (ing) (bq) 01

Póster sobre la famosa película de Philip Yordan, El Día de los Trífidos.

La mejor escena es la de una niña que se ha librado de la epidemia y que busca a sus padres, que vaga entre adultos ciegos y atemorizados en una estación, y que casi está a punto de caer en las garras de uno de ellos que quiere secuestrarla de por vida para usarla como lazarillo. Claro que la invasión de las plantas asesinas es la parte más risible de este clásico de la ciencia ficción.

Pero no hace falta inventarse una epidemia de ceguera para comprobar un hecho preocupante. He realizado algunos viajes en avión últimamente. Si uno se  fija en la gente en cualquier aeropuerto internacional, descubres que casi nadie levanta la mirada. La mayoría de los pasajeros tienen la testuz gacha, puesta en las pantallitas de los smartphones o las tabletas.

Hay una adicción a internet generalizada. Y esa manía de mirar el mundo a través de una pantallita minúscula puede estar contribuyendo a explicar la epidemia de miopía que se está apoderando de gran parte de la humanidad. Un futuro de obesos, pero también miopes.

¿Creen que exagero? Echen un vistazo a las conclusiones de un trabajo publicado el año pasado en la revista médica The Lancet, realizado por el investigador Ian Morgan, de la Universidad Nacional de Australia:

-En las ciudades de China, JapónCorea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur, entre el 80 y el 90 por ciento de los adolescentes tienen miopía. Entre un diez y veinte por ciento serán miopes de muy alta graduación.

–En los años setenta, el porcentaje de miopes en Guanzhou era tan solo de entre el 20 y el 30 por ciento, según estudios históricos consultados por Morgan y su equipo. La revolución de Mao cerró muchos colegios y universidades. El tirano impulsó una purga de intelectuales. Hasta el punto de que los que llevaban gafas quedaban señalados como intelectuales indeseables.

Dos o tres generaciones después, el aumento resulta inexplicable en China.

Entre el 20 y el cuarenta por ciento de los niños en la mayoría de las naciones occidentales son miopes (incluido España, cuyo porcentaje podría ser del 25 por ciento, según algunos estudios).

La miopía resulta por culpa de la elongación del ojo, la curvatura de la cornea aumenta, y con ello la progresiva incapacidad de enfocar objetos lejanos. La ciencia ha desvelado que existen mutaciones en una docena de genes que provocan la enfermedad. Por ello, la miopía se hereda.

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Juliane Moore y Mark Ruffalo en una escena del film A Ciegas. Miramax Pictures.

Pero, de acuerdo con Morgan, la genética no basta para explicar esta explosión de los miopes en sólo dos o tres generaciones. La selección natural no opera en tan corto espacio de tiempo. En Singapur, por ejemplo, el aumento de miopía es evidente en tres grupos étnicos, chinos, malayos e indios.

¿Por qué este aumento?

Echen un vistazo a Australia. La Inmensa mayoría de los niños juegan al aire libre y pasan sus vidas fueras de sus hogares. La miopía allí apenas sobrepasa el 10 por ciento. Morgan nos sugiere que volvamos la mirada sobre África, donde la miopía es prácticamente "inexistente".

Morgan cree que tiene que ver con el modo de vida de los pequeños y adolescentes. La vida en el exterior, bañada en luz, estimula la dopamina, un neurotransmisor que impide la elongación del ojo. Un niño en Singapur emplea apenas media hora en salir a la calle. Un niño australiano, por término medio, está unas tres horas fuera. ¿Simple casualidad?

No solemos llevar los ordenadores, las tabletas y smartphones para consultarlos en el campo, en una excursión, o a la luz del día. Una de mis aficiones favoritas es llevarme un buen libro si voy al campo (aunque soy consciente de que la lectura y las bibliotecas están también asociadas con las gafas, pero los beneficios superan los inconvenientes). En cambio, estos aparatitos nos recluyen en nuestras casas. No están hechos para brillar en un buen día primaveral, con abundante luz natural. Tanta pantalla está contribuyendo a incrementar la miopía. 

Es una explicación parcial de este inquietante fenómeno, aunque no resulta suficiente. Pese a ello, el Colegio Nacional de Óptico y Optometristas de España no tiene dudas: en 2020, un 33 por ciento de los adolescentes españoles desarrollarán miopía por culpa de las nuevas tecnologías.

Hay 9 Comentarios

Como bien dicen, los aparatitos electrónicos no son los culpables única y exclusivamente. El forzar la vista a enfocar prolongadamente cosas a corta distancia es lo que aumenta las posibilidades de padecer miopía.

Me alegro por ti

Varios apuntes:
1. Gracias a dios la miopia no es una enfermedad, simplemente un defecto refractivo con una solucion relativamente facil. Solo se puede considerar enfermedad si hablamos de miopia magnas con afectaciones retinianas.
2. Desde hace decadas ( principios de siglo XX) se sabe que la gente que permanece mucho tiempontrabajando en vision proxima, es mas propensa a desarrollar miopia, no es culpa ni d las pantallas ni d internet.
3. El problema es q no se sabe cual es el motivo por el cual la miopia aumenta con el trabajo en vision proxima, pero est relacionado con la acomodacion y el cristalino NO CON LA CORNEA
4. Se sabe tambien que los asiaticos tienen una mayor prevalencia de defectos miopicos por motivos geneticos desconocidos, y si ha aumentad en las ultimas decadas, es porque la poblacion comienza a estudiar y leer mas

articulo interesante pero lamento decir que MUY MAL DOCUMENTADO

Que las pantallas producen miopía es indudable. Pero yo viví en Japón antes de la era de internet y móviles, y la mayoría de la población era ya miope, más de la mitad de los estudiantes, por ejemplo. Ahora bien, todos leían muchísimo, en metros y trenes, libros minúsculos con caracteres diminutos. Las letras pequeñas y las horas de lectura y reclusión producen miopía. Cuanto más leemos, más miopes nos volvemos. Tener muchas horas al día desde pequeños los ojos enfocados en algo que está a medio metro de nosotros, sea una pantalla o un libro (o una piedra), nos produce miopía, más o menos severa, pero indefectiblemente lo hace, ya que el ojo se acostumbra a enfocar en lo cercano. Esto lo digo el último día de la feria del libro, aunque quizá a las sociedades no les venga tan mal algo de miopía. Un estudio de los USA de hace ya más de diez años decía que los mejores pilotos de caza eran miopes, ya que tenían mejor capacidad de concentración pues estaban acostumbrados a estudiar y leían mejor cifras pequeñas en pantallas y diales, y eso era más necesario en los aviones modernos.

Yo estoy seguro que la autora tiene razon. No hay mas k ver como va la gente en el metro... Para la actualidad economica, para ver a mis amigas boxeadoras en la chica de wyq, www.warrantsyquinielas.com

yo estoy enganchada a estos aparatejos.http://la-alevosia-de-juliette.blogspot.com.es

Como bien dicen no solo es Internet, son las ciudades en las que los edificios apenas si te dejan ver el horizonte. Afortunadamente a la par que el aumento de la miopía, también aumenta el conocimiento de la ciencia. Ahora ya es posible corregir la miopía a través de operaciones láser. Dentro de no mucho, será posible seleccionar los genes que provocan la miopía y anularlos. Hoy es ciencia ficción, pero mañana será lo habitual. Habrá quien se oponga a la manipulación genética, pero también los hubo que se oponían a aceptar que la Tierra era redonda, o que incluso quemaban vivo al que dijera que por nuestras venas corre la sangre.

Desde hace muchos años trabajo en ordenadores y he preguntado a muchos oftalmólogos diferentes si la pantalla puede ser la culpable. La respuesta ha sido siempre que no se sabe, porque no es la única actividad que nos fuerza a mirar de cerca. Las muchas horas que pasamos en el cole, las muchas tareas, la lectura, la televisión, la disminución de las horas de juego afuera... Todo es MUY anterior a internet, que quizás se masificó hará unos 15, 20 años y desde luego muy anterior a las tabletas, laptops, smartphones y ebooks. Honestamente, yo veo nada más otro de esos estudios que pretenden culpar a la última tecnología de cosas que vienen pasando de mucho antes y que en el fondo son solo culpa nuestra.

Buf pues yo me paso el día en el ordenador, así que acabaré fatal de la vista. Buen artículo. Aprovecho para dejaros un enlace muy bueno que está haciéndome cada día más miope: http://xurl.es/dzjlq

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Planeta Prohibido

Sobre el blog

Un poquito de ciencia impertinente. 2.000 caracteres para divertirse y aprender tomando como hilo conductor los fascinantes hallazgos de la ciencia. Pero además hay atrevimiento. Especulación. La ciencia que tiene sentido del humor. La versión siglo 21 de Robby el robot, el autómata más famoso de la ciencia ficción,El Planeta Prohibido, que era incapaz de herir a los humanos. Nuestro Robby rescata en sus brazos mecánicos a la chica, pero a veces tiene más mala leche queTerminator. En El Planeta Prohibido (PB), una civilización extraterrestre llamada Krell es un millón de veces más avanzada que la humanidad, pero se extinguió en un solo día. Es celuloide, ciencia ficción, claro, pero quizá el conocimiento no baste para salvarnos. Y sin embargo, ¿tenemos algo mejor?

Sobre el autor

(Madrid, 1963) (Madrid, 1963) es periodista y escritor, se licenció en ciencias biológicas y es Master de Periodismo de Investigación por la Universidad Complutense. Autor de cuatro novelas (La Sombra del Chamán, Kraken, Proyecto Lázaro y Los Hijos del Cielo), le encanta mezclar la ciencia con el suspense, el thriller y la historia, en cócteles prohibidos. Fue coguionista de la serie científica de RTVE 2.Mil, ha colaborado para la BBC, escrito para Scientific American y New Scientist, Muy Interesante, y fue jefe de ciencia de La Razón. En El País Semanal se asoma al mundo de la ciencia. Luis habla también en RNE, en el programa A Hombros de Gigantes, sobre ciencia y cine.

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