El cerebro que surgió de la Guerra Fría

Por: | 12 de junio de 2013

Schultz

Dwight Schultz, como Robert Oppenheimer, contempla la detonación de la primera bomba atómica en el film de Roland Joffe. Paramount Pictures.

Resulta espléndido el film Creadores de Sombras (1989), del siempre fiable director Roland Joffe. Es quizá la mejor película sobre la puesta en marcha del Proyecto Manhattan en 1942, la iniciativa estadounidense para construir la bomba atómica antes que los nazis.

Tenemos aquí a Dwight Schultz, el oficial loco de esa serie tonta que es El Equipo A, dando sorprendentemente vida al físico Robert Oppenheimer, el director científico del proyecto. Y sobre todo, la férrea dictadura del general Leslie R. Groves, un militar con formación de ingeniero cuyo máximo deseo era matar japoneses después de Pearl Harbour, interpretado por un soberbio Paul Newman, al que obligan a permanecer al frente del proyecto para construir la bomba definitiva.

Después de aquel agosto de 1945, dos bombas atómicas lanzadas contra civiles inocentes, el mundo cambió. Fue también el momento del comienzo de la Guerra Fría. A partir de 1946, cuando ese horror empezó a quedar al descubierto para la sociedad americana, se instaló el terror hacia los soviéticos, ya que éstos se harían con la bomba tres años después. 

Nadie podía imaginar las terribles consecuencias físicas y psicológicas que la bomba atómica dejaría en el mundo entero. En realidad, ahora seguimos padeciendo ese tipo de secuelas, aunque las hemos hundido en el inconsciente. Pero la ciencia ha logrado encontrar algo asombroso gracias a todo esto.

57203
Una explosión atómica. Créditos: Weissman, Livet, Sanes, and Lichtman/Harvard University

El temor a la aniquilación absoluta –que no hizo mella en la estrecha mente militar de Newman– se tradujo en más de 500 pruebas nucleares durante las siguientes décadas. Con cada detomación nuclear, el increíble calor generado se transformaba en hielo entre las dos superpotencias. A principios de los años sesenta se acordó no explotar bombas en la atmósfera –aunque se permitieron pruebas subterráneas.

Uno no entendía muy bien qué tipo de información de utilidad puede extraerse de esos ensayos después de comprobar el sufrimiento de la población de Hiroshima y Nagasaki. Por ello me resulta fascinante la historia del trabajo de un biólogo molecular llamado Kirsty Spalding, del Instituto Karolinska en Estocolmo, que ha logrado desvelar uno de los grandes misterios del cerebro humano precisamente por culpa de los ensayos nucleares que consolidaron esa guerra fría. Rompiendo además un dogma que decía que nacemos exactamente con el mismo número de neuronas con el que moriremos.

Spalding ha publicado en la revista Cell, tras más de una década de investigaciones,  algo que ha dejado atónitos a los científicos –y los no científicos: la evidencia de que el cerebro fabrica cada día 1400 neuronas de nuevo cuño en una zona especial del hipocampo, relacionada con la memoria.

¿Cómo es posible? ¿Cómo pudieron ayudar las detonaciones atómicas a romper un dogma sagrado de la neurociencia? El trabajo de Spalding tiene características detectivescas, dignas de la mejor tradición novelesca del gran maestro John le Carré, en plena Guerra Fría.

Hasta 1963, las detonaciones de las bombas dejaron en la atmósfera ingentes cantidades de un isótopo del carbono, el carbono 14. Con la prohibición de las pruebas atmosféricas, se puso fin a la liberación de este carbono 14, que por naturaleza decae con el tiempo. Cada 5730 años, la mitad de cualquier cantidad dada de este isótopo se desintegra en carbono 12.

El carbono 14 se usa en la datación de objetos de hasta 60.000 años, pero las células del cuerpo humano lo absorben e incorporan a sus estructuras cuando se dividen. El trabajo de Spalding demostró que la relación isotópica entre C-14 y C-12 en una célula funciona como una especie de reloj del tiempo, una marca que indica el momento de la renovación celular.

01_brainside_lg
Esquema del cerebro humano, mostrando el hipocampo. Cortesía de los National Institutes of Health.

Pero la técnica de medición tenía que afinarse de una manera extraordinaria para el exámen del cerebro, y más en concreto, la de una masa de neuronas –el giro dentado–que forman parte de esa estructura, el hipocampo, –que tiene una forma que recuerda a la de un caballito de mar. Gracias a él, consolidamos nuestros recuerdos.

Los científicos sospechaban que esa zona concreta podría fabricar nuevas neuronas, pero no tenían manera de demostrarlo. Esa masa gris sólo pesa seis gramos, pero contiene 22 millones de neuronas. El C14 está en una neurona de cada quince. Imaginen el trabajo: hay que extraer su ADN y determinar la relación de isótopos.

Spalding extrajo muestras de este tejido cerebral de 55 personas ya fallecidas que dieron su consentimiento previo, lo purificó, lo transformó en diminutas pastillas de carbono, que tuvieron que ser analizadas en el acelerador de partículas del Laboratorio Lawrence Livermore en California.

    Precisamente este laboratorio, uno de los mejores del mundo, fue creado en 1952 para la producción de bombas de hidrógeno –la superbomba. Los americanos estaban asustados por el hecho de que los soviéticos se hicieran con la bomba atómica tres años antes, y dieron un paso más hacia la creación y detonación de la superbomba, en aquel 1952: la bomba de hidrógeno. Pero los soviéticos le siguieron el paso tres años después.

Tumblr_lw157nptNg1qkge9po1_1280
Paul Newman, interpreta al general Leslie R. Groves, en el film Creadores de Sombras. Paramount Pictures.

    Los resultados del estudio de Spalding han requerido más de una década para perfeccionar la técnica de análisis, más la aplicación de un complicado modelo matemático para determinar el ritmo al que se crean nuevas neuronas. Pero dentro de nuestra cabeza, el milagro ocurre cada día. El cerebro humano –el mismo que inventó las armas más terribles– es capaz de regenerarse. Algún día hablaremos en detalle sobre el holocausto nuclear y sus inimaginables consecuencias, pero prefiero quedarme con este hecho esperanzador, la creación de nuevas neuronas, y la esperanza de que ese conocimiento sea usado en el futuro quizá para combatir enfermedades degenerativas que hoy son incurables.

 

 

 

Hay 11 Comentarios

Rulphier | 12/06/2013 16:47:26: Hace 25 años corregi a un ESTADOUNIDENSE que decia que su pais era America... Yo le decia que no, pero el se reia como sabiendo lo que decia, ahora podriamos decir terreste, pues todo es de los EEUU... Enhorabuena españoles, ya sois todos unos americones!

EL MAYOR CRIMEN COMETIDO CONTRA LA HUMANIDAD FUERON DOS: HIROSHIMA Y NAGASHAKI Y SÓLO LAS PERSONAS DE MUY MUY BAJA INTELIGENCIA PUEDEN PENSAR QUE ESO FUE LO QUE ERA NECESARIO PARA TERMINAR LA GUERRA: HUBIERA SIDO SUFICIENTE DETONARLA A 10 KM DE LA COSTA DE UN PEQUEÑO PUEBLO PARA DAR UN AVISO... O CONTRA UNA FLOTA DE BARCOS DE COMBATE... NO EN UNA CIUDAD CON MILES Y MILES DE INOCENTES... FUE UN CRIMEN POR EL QUE EL PRESIDENTE DE EE.UU DIO GRACIAS A DIOS (TEXTUAL) POR TENER EN SUS MANOS LA BOMBA.

Raul: 4º acepción de americano según la RAE: Estadounidense
Atentamente

Ya va siedo hora de que se archiven de una vez por todas los mitos elucubrados por los griegos, como que una persona que sufre un infarrto no regenera las células del corazón muertas, y sí que lo hace (despacio pero sí), o que las neuronas no se reparan

Creo que es mas potente la bomba neuronal que la bomba atómica. La neuronal fabrica ideas, emociones y deseos; la atómica, en cambio, fabrica muertos que quedan en el recuerdo (el archivo neuronal). Las neuronas producen locos, en especial los relacionados con la avaricia de sexo, riqueza y poder. La ventaja de la atómica es que hace borrón y cuenta nueva, y la desventaja de la neuronal es que nunca borra el desperdicio mental.

Detrás de la bomba soviética estaba este deleznable ser, Laurentius Beria: http://www.losmundosdehachero.com/viaje-a-mingrelia-laurentis-pavlovich-beria-el-genocida-rastrero/ entre unos y otros, todos fastidiados

Se escribe "estadounidenses", NO "americanos", para referirse a los ciudadanos de los Estados Unidos.
Atentamente

Buena película, tanto por el lado histórico como se fue gestando el proyecto Manhattan como científico conociendo la evolución y problemas que surgen al desarrollar la bomba. Por mi parte me quedo con una frase, cuando el general Groves (Paul Newman) la víspera del ensayo nuclear se dirige al jefe de prensa ..."...Redacte un artículo para si tenemos éxito, otro para el caso de fracasar y otro si nos desintegramos..."

La imagen de la bomba atómica no es una fotografía, sino una recreación. El pie de la imagen induce a error.

"Creadores de sombra", una película documento muy interesante, sobre la gestación de la bomba atómica en EEUU durante la Segunda Guerra Mundial, el famoso Proyecto Manhattan. La película es muy valiosa desde el punto de vista histórico, militar y científico. Además, sobresalen los trabajos interpretativos de Dwight Schultz, Paul Newman y Laura Dern, entre otros buenos secundarios. Muy recomendable.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Planeta Prohibido

Sobre el blog

Un poquito de ciencia impertinente. 2.000 caracteres para divertirse y aprender tomando como hilo conductor los fascinantes hallazgos de la ciencia. Pero además hay atrevimiento. Especulación. La ciencia que tiene sentido del humor. La versión siglo 21 de Robby el robot, el autómata más famoso de la ciencia ficción,El Planeta Prohibido, que era incapaz de herir a los humanos. Nuestro Robby rescata en sus brazos mecánicos a la chica, pero a veces tiene más mala leche queTerminator. En El Planeta Prohibido (PB), una civilización extraterrestre llamada Krell es un millón de veces más avanzada que la humanidad, pero se extinguió en un solo día. Es celuloide, ciencia ficción, claro, pero quizá el conocimiento no baste para salvarnos. Y sin embargo, ¿tenemos algo mejor?

Sobre el autor

(Madrid, 1963) (Madrid, 1963) es periodista y escritor, se licenció en ciencias biológicas y es Master de Periodismo de Investigación por la Universidad Complutense. Autor de cuatro novelas (La Sombra del Chamán, Kraken, Proyecto Lázaro y Los Hijos del Cielo), le encanta mezclar la ciencia con el suspense, el thriller y la historia, en cócteles prohibidos. Fue coguionista de la serie científica de RTVE 2.Mil, ha colaborado para la BBC, escrito para Scientific American y New Scientist, Muy Interesante, y fue jefe de ciencia de La Razón. En El País Semanal se asoma al mundo de la ciencia. Luis habla también en RNE, en el programa A Hombros de Gigantes, sobre ciencia y cine.

Archivo

mayo 2014

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal