La Guerra Mundial Z o Brad Pitt contra las hormigas zombi

Por: | 15 de julio de 2013

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Brad Pitt y su familia hacen frente a un inesperado ataque zombi en Filadelfia. Cortesía de Paramount Pictures.

 

El pasado junio Planeta Prohibido asistió al visionado de la película Guerra Mundial Z, que se estrenará en España a principios de este agosto. Tranquilos, no vamos a desvelar el final –ciertamente inesperado– ni a dar más pistas sobre el argumento, ya bastante conocido, de un funcionario de la ONU que tiene que hacer frente a las hordas salvajes de zombis en diversas partes del mundo. Brad Pitt apareció por sorpresa antes del inicio de la película, despertando la locura de muchas –y muchos– en el cine Capitol de Madrid, con un saludo de poco más de un minuto. Pero más allá del marketing, hay dos cosas muy divertidas para analizar tras visionar este blockbuster de verano: la ecología y los insectos.

No es ningún secreto que los zombis que acosan a nuestro guapo Pitt y su familia están muy lejos de los que conocemos gracias a Walking Dead y otras películas, a saber, tipos lentos y torpes, que caminan a trompicones, y que no se distinguen precisamente por sus reflejos. En esta ocasión, la novedad es que los seres de ultratumba son casi tan rápidos como el velocista Carl Lewis. Saltan de la azotea de un edificio a otra con pasmosa facilidad.

    Los zombis además tienen un comportamiento colectivo que les permiten agruparse y moverse como si fueran una colonia de insectos. Ese comportamiento parece inspirado –cinematográficamente hablando–en las colonias de hormigas guerreras, más popularmente conocidas como marabunta.

La marabunta nunca se ha cruzado en mi camino. Pero no hace mucho hablé con un botánico español que trabaja habitualmente en Guinea y se quedó estupefacto cuando se topó con el avance de estas hormigas nómadas durante la noche. Su equipo tuvo que proteger su tienda y los alimentos con círculos de fuego alimentados con gasolina. Durante aquella madrugada las linternas solo descubrían una manta oscura que lo cubría absolutamente todo. No en vano estas colonias están compuestas por millones de insectos voraces.

Incluso las hormigas eran capaces de cruzar un río, me comentó. Sacrificaban sus cuerpos  para formar un puente que permitía el tránsito del resto de la colonia al otro lado de la orilla. Hay espectaculares escenas en la película del buen Brad que inevitablemente aluden al comportamiento de la colonia de hormigas guerreras carnívoras. 

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Cartel promocional del film The Naked Jungle (traducido al castellano como Cuando ruge la marabunta)

Claro que el cine no ha tratado con el debido respeto a esta clase de hormigas. En el film de Charlton Heston, Cuando ruge la marabunta (1954), del director Byron Haskin –el mismo de ese gran clásico del cine de invasión marciana llamado La Guerra de los Mundos– las hormigas carnívoras arrasan con una plantación y matan a más de una persona en minutos.

Y en la última película de Indiana Jones, Spielberg dota de poderes extraordinarios a unas hormigas rojas que son capaces de paralizar a un soldado soviético muy fornido hasta llevarle a su nido, meterlo dentro, y devorarlo en un periquete.

La realidad es muy diferente. La enciclopedia Britannica nos dice que las hormigas guerreras de la subfamilia Dorylinae son nómadas y se hacen notar “por la destrucción de la vida vegetal y animal a lo largo de su camino”. Caminan formando columnas hasta que encuentran un lugar para la colonia. La hormiga reina pone sus huevos, y poco después las propias larvas son transportadas a hombros de las trabajadores mientras la colonia emprende otro nuevo viaje.

Si usted es una araña o un insecto y se topa en el camino de la marabunta, está condenado a muerte. Pero no en el caso de las demás criaturas. Los chimpancés del Congo se alimentan precisamente de hormigas guerreras. Estos monos han aprendido a fabricar utensilios específicos para extraer los insectos de sus hormigueros, según recoge la revista the American Journal of Primatology. Las fieras hormigas son para ellos un rico alimento virtualmente inagotable.

No hay hormigas asesinas de personas. Y tampoco la marabunta deja la desolación tras de sí. 

El estudio más riguroso sobre estas colonias de insectos guerreros realizado en la especie Eciton burchellii abarca desde 1952 –dos años antes del estreno del film de Heston–y 2009. Fue realizado por el fallecido entomólogo Carl Rettenmeyer y demuestra que este enjambre de hormigas también es capaz de limpiar el terreno y servir platos suculentos a más de trescientas especies. 

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Uno de los malos de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal es devorado por hormigas rojas. Cortesía de Amblin Entertaintment

Por ejemplo, las legiones de hormigas hacen que otro ejército de milípedos, cucarachas e insectos palo salgan de sus refugios, presas del pánico. Hay hasta 29 especies de aves que se han especializado en seguir a la marabunta para dar cuenta de este festín servido sin esfuerzo.

Los zombis que persiguen a Pitt tienen a su favor la lógica de la matemática y la estadística. Claro que los zombis no existen, pero estos dos aspectos funcionan en el guión. En la actualidad, y salvando a los insectos, roedores, las bacterias y otros seres diminutos, la especie humana constituye el animal grande más numeroso de la Tierra. En estos momentos hay unos 7.165 millones de personas en el planeta. 

En comparación, se estima que hay unos 1.500 millones de cabezas de ganado. Si, como sucede en el film, la población mundial fuera cayendo víctima de alguna epidemia zombi con mucha rapidez, a los convertidos no les bastaría todas las reservas de vacas para conseguir la carne que necesitarían. Y a medida que nuestros amigos no-muertos fueran creciendo en número, parecería lógico que dirigieran sus preferencias alimenticias hacia los humanos –nosotros–que aún no hubiéramos sido infectados. Uno de los inconvenientes de la superpoblación.

Hay 4 Comentarios

Bueno, independientemente del rollo de las hormigas, los amantes del cine de zombies estamos esperando ansiosos el estreno de la peli.
A ver que tal...
http://cuidadoconloshuevos.blogspot.com/

Y el artículo va de ...?
http://bicicleta-electrica.blogspot.com/

El cine busca la sorpresa y la exageración. Aunque las hormigas asesinas no existan, venden. Poco más o menos como los zombis. Parece que el cine últimamente se centra en catástrofes humanas que destruyen la población (véase la reciente After Earth que trata de animales que han evolucionado para matar al hombre). El argumento de esta última tiene algunos fallos lógicos, por ejemplo, cómo los animales evolucionaron hasta ser letales para los humanos cuando éstos se habían ido cientos de años atrás. Reúne muchos elementos interesantes -aunque la película no lo sea tanto- a ser discutidos.

Es solo curiosidad y que soy un poco cotilla, pero ¿es verdad que Brad Pitt ha dejado a Angelina y ahora sale con esta chica?: http://xurl.es/bqq4r

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Planeta Prohibido

Sobre el blog

Un poquito de ciencia impertinente. 2.000 caracteres para divertirse y aprender tomando como hilo conductor los fascinantes hallazgos de la ciencia. Pero además hay atrevimiento. Especulación. La ciencia que tiene sentido del humor. La versión siglo 21 de Robby el robot, el autómata más famoso de la ciencia ficción,El Planeta Prohibido, que era incapaz de herir a los humanos. Nuestro Robby rescata en sus brazos mecánicos a la chica, pero a veces tiene más mala leche queTerminator. En El Planeta Prohibido (PB), una civilización extraterrestre llamada Krell es un millón de veces más avanzada que la humanidad, pero se extinguió en un solo día. Es celuloide, ciencia ficción, claro, pero quizá el conocimiento no baste para salvarnos. Y sin embargo, ¿tenemos algo mejor?

Sobre el autor

(Madrid, 1963) (Madrid, 1963) es periodista y escritor, se licenció en ciencias biológicas y es Master de Periodismo de Investigación por la Universidad Complutense. Autor de cuatro novelas (La Sombra del Chamán, Kraken, Proyecto Lázaro y Los Hijos del Cielo), le encanta mezclar la ciencia con el suspense, el thriller y la historia, en cócteles prohibidos. Fue coguionista de la serie científica de RTVE 2.Mil, ha colaborado para la BBC, escrito para Scientific American y New Scientist, Muy Interesante, y fue jefe de ciencia de La Razón. En El País Semanal se asoma al mundo de la ciencia. Luis habla también en RNE, en el programa A Hombros de Gigantes, sobre ciencia y cine.

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