La tarta de las cien velas (o la receta para cumplir un siglo en plena forma)

Por: | 28 de julio de 2013

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Póster promocional de Horizontes Perdidos, de Frank Capra. Columbia Pictures.

 

Resulta fascinante esa obsesión en nuestra especie por la búsqueda del paraíso: un lugar donde la felicidad es un estado permanente, y sobre todo, un lugar donde no se envejece. Con solo mencionar la palabra Shangri-la, una ficción geográfica salida de la mente del novelista James Milton, evocamos un lugar misterioso y escondido en el Tíbet

En la memorable película de Frank Capra, (Horizontes Perdidos) un diplomático inglés, Roger Conway, se dedica a rescatar a todas las mujeres y niños de Bakul, una localidad china en la que la revolución está matando a la gente. Conway aparece como el líder que organiza la partida de los aviones de evacuación.

Conway es un héroe con corbata y sombrero, vestido de traje. Toma ese último avión en medio de un ataque y rescata, curiosamente, a un paleontólogo británico, que lleva consigo un tesoro dentro de una caja: la primera vértebra de un megaterio –un extraordinario mamífero gigante que vivió hace 8000 años–descubierta en Asia. El diplomático británico y sus compañeros no saben que su vuelo está en manos de un misterioso piloto chino, que les lleva hacia un destino insospechado, en medio del Tíbet.

La película, extraordinaria –recuerda la mejor tradición del comic de aventuras desde Indiana Jones a Capitán América–nos descubre una comunidad de monjes que rescatan a Conway y lo trasladan a Shangri-La: un lugar extraordinario por el que se entra a través de un túnel. En el exterior, el viento y la nevisca rugen. En el interior, luce el sol y las montañas rinden tributos a las praderas verdes, los cultivos, y las casas de la comunidad.

De acuerdo con el monje, el lugar se beneficia de un extraño fenómeno de aislamiento. Pero Conway descubrirá que aquellos que viven allí son una especie de prisioneros que no pueden salir. Si lo hacen, envejecerán de golpe. Shangri-la es también una prisión.

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Brad Pitt, envejecido, en el film El Curioso caso de Benjamin Button. Alguien que nace viejo y va rejuveneciendo, o una genética al revés. Paramount Pictures / Warner Bros. Pictures.

La película rodada en 1937 trata como un asunto extraordinario la existencia de una comunidad de monjes de cien años. No nos debe extrañar. En España, la esperanza de vida en 1900 rondaba los 35 años; en 1950 se acrecentó hasta los 61,13 años –caso el doble. Ahora, se vive mucho más, hasta los 82 años, por término medio. Los avances médicos, que han revolucionado la existencia del hombre en el último siglo como en ninguna otra época de la humanidad, tienen mucho que ver.

Y el número de centenarios ha aumentado también de una manera asombrosa. De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística, en España había 7.190 centenarios en 2009. Ni siquiera Frank Capra lo habría imaginado tras rodar Horizontes Perdidos: Shangri-la ha perdido su condición de geografía fabulosa para instalarse en otra geografía no menos enigmática y misteriosa: la de nuestros genes, y en concreto, los genes de la longevidad.

Yo conocí a uno de esos centenarios. Se llamaba Luisa, era la abuela de mi mujer, y puedo dar fe de que su longevidad y vitalidad resultaba simplemente asombrosa. A los cien años la mujer se valía perfectamente por sí sola. Subía escaleras, madrugaba todos los días, y mostraba un oído y un apetito envidiables. 

Luisa falleció en 2008, pero siempre sospeché que su Shangri-la se escondía en algún lugar recóndito de su genoma. Otros centenarios que tuve que entrevistar para un reportaje de El País Semanal me contaron que no habían tenido una vida fácil. Soportaron una guerra civil y pasaron hambre y necesidades. Pero sobrevivieron a los demás, incluso a las generaciones posteriores que disfrutaron de comodidades impensables y que nunca les faltó alimento que llevarse a la boca.

Los estudios de la doctora Mónica de la Fuente, de la Universidad Complutense de Madrid, son realmente intrigantes. Después de extraer la sangre de 21 centenarios para su análisis, esta experta y su equipo comprobó que las células defensivas, los glóbulos blancos, mostraban una efectividad y energía similar a la de los jóvenes sanos de entre 30 años. Un sistema inmune equilibrado y activo es un seguro contra muchas enfermedades que asaltan la vejez.

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En uno de los episodios de la película En los Límites de la Realidad, dirigido por Steven Spielberg, un grupo de ancianos encuentra una fórmula para rejuvenecer. Warner Bros.

Los genes son parte de una explicación mucho más misteriosa. Los últimos estudios sugieren que no hay un Shangri-la en los cromosomas; no existe esa región especial que agrupe mutaciones especiales que solo se dan en los centenarios. 

Pero sí existen marcadores genéticos o variantes en personas con una edad excepcional, de 110 años. Cuantas más variantes tienen, más parecen vivir. El equipo de Paola Sebastiani, de la Universidad de Boston (Estados Unidos), ha realizado un test genético que permite predecir, si una persona va a llegar a los cien años con una probabilidad del 77 por ciento.

Claro que hay investigadores que se inclinan por rebajar la influencia genética en la balanza de la longevidad. Pesa más lo ambiental. Dan algunos consejos para vivir más, entre ellos, el de comer menos. Aunque también argumentan que un poquito de estrés –un cierto nivel de actividad que nos saque de una existencia pasiva–podría ser hasta bueno para la salud.

Lo cierto es que el Shangri-la geográfico convencional sigue siendo un misterio. La ciencia sabe que en Japón hay un gran número de centenarios, que gustan además de dar largos paseos. Si se compara con la población japonesa de Hawai, los ancianos japoneses viven mucho más. ¿Por qué? Quizá comen diferente –más pescado que carne– y gustan de dar largos paseos. En realidad, resulta un misterio no resuelto aún.

Hay 2 Comentarios

Está claro que la gente que vive en el campo tiene una vida más saludable y viven más que los que viven en la Ciudad.

Tanta contaminación, comida rápida, extréss no tiene que ser bueno...

Pues yo hace unos días me quedé alucinada cuando vi que hay una dieta famosa en Alemania en la que incluyen la cerveza y está dando muy buen resultado: http://xurl.es/h2jx8

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Planeta Prohibido

Sobre el blog

Un poquito de ciencia impertinente. 2.000 caracteres para divertirse y aprender tomando como hilo conductor los fascinantes hallazgos de la ciencia. Pero además hay atrevimiento. Especulación. La ciencia que tiene sentido del humor. La versión siglo 21 de Robby el robot, el autómata más famoso de la ciencia ficción,El Planeta Prohibido, que era incapaz de herir a los humanos. Nuestro Robby rescata en sus brazos mecánicos a la chica, pero a veces tiene más mala leche queTerminator. En El Planeta Prohibido (PB), una civilización extraterrestre llamada Krell es un millón de veces más avanzada que la humanidad, pero se extinguió en un solo día. Es celuloide, ciencia ficción, claro, pero quizá el conocimiento no baste para salvarnos. Y sin embargo, ¿tenemos algo mejor?

Sobre el autor

(Madrid, 1963) (Madrid, 1963) es periodista y escritor, se licenció en ciencias biológicas y es Master de Periodismo de Investigación por la Universidad Complutense. Autor de cuatro novelas (La Sombra del Chamán, Kraken, Proyecto Lázaro y Los Hijos del Cielo), le encanta mezclar la ciencia con el suspense, el thriller y la historia, en cócteles prohibidos. Fue coguionista de la serie científica de RTVE 2.Mil, ha colaborado para la BBC, escrito para Scientific American y New Scientist, Muy Interesante, y fue jefe de ciencia de La Razón. En El País Semanal se asoma al mundo de la ciencia. Luis habla también en RNE, en el programa A Hombros de Gigantes, sobre ciencia y cine.

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