El mito de la plaza de toros de Valencia

Por: Josep Torrent | 11 nov 2011

Plaza

La plaza de toros de Valencia se ha convertido desde hace años en un icono para los dos partidos mayoritarios en todas las citas electorales. Llenarla –“reventarla”, dicen ellos- es un objetivo irrenunciable tanto para el PP como para el PSOE que utilizan el coso de la calle Xàtiva como un termómetro que mide la fortaleza de sus organizaciones. La mera sospecha de la existencia de dificultades para ocupar su aforo al completo hace que las direcciones de campaña de ambos partidos se piensen dos veces la conveniencia de utilizar tan totémico reciento. Desde su victoria en 1995, los populares no han renunciado en ninguna ocasión a exhibir su musculatura “reventando” la plaza en todas las ocasiones. Los socialistas han sido más selectivos. Sus continuas y continuadas derrotas no invitan a la parroquia a desplazarse alegremente para escuchar a sus líderes. Cierto es que en las elecciones generales de 2008 y en las últimas autonómicas de este año, consiguieron abarrotar la plaza; pero en esta campaña al equipo de Pérez Rubalcaba les tembló las piernas y optó por un recinto más asequible, cual es el pabellón de deportes donde juega sus partidos el Valencia Básquet.. La renuncia se justificó por el mal tiempo y, ciertamente, el chaparrón que cayó en Valencia el pasado domingo 6 justificó lo acertado de la medida; pero los populares han aguantado chuzos de punta en ese coso y no corrieron a refugiarse en ningún pabellón.

Hay mucho mito sobre la capacidad de la plaza de toros de Valencia. Los organizadores exageran sistemáticamente la cantidad de espectadores que caben en la misma para presumir de haber reunido a más de 25.000 personas. Es una pura  fantasía que la mayoría medios sostiene porque es una cifra acreditada desde los primeros mítines de la transición democrática. La realidad es muy otra. El  aforo oficial de la plaza no llega a los 11.000 espectadores. Si se incluyen los asistentes al mitin que encuentran su acomodo en el ruedo,  y siendo generoso, la cifra podría superar los 17.000, que no está nada mal. Pero ya verán como el domingo el PP dirá que “más de 25.000 personas han abarrotado la plaza de toros de Valencia… y bla, bla, bla”.

Hace unos años, allá por 1935, Manuel Azaña dio un mitin multitudinario en el estadio de Mestalla que entonces podía acoger a 25.000 espectadores. El campo se llenó por completo y miles de personas no pudieron acceder al recinto. Las crónicas de la época hablan de 35.000 asistentes. Más tarde, los líderes de la CEDA, José María Gil Robles, y Luis Lucía  decidieron contrarrestar la demostración de fuerza del político de Izquierda Republicana y dieron un mitin simultáneo en Mestalla, la plaza de toros y la Hípica de Valencia. Hasta 60.000 personas se cuenta que asistieron a escuchar a los dirigentes de la derecha española y valenciana. El único político contemporáneo que intentó con éxito equipararse a estos grandes movimientos de masas fue José María Aznar en 1993 que llenó el campo de Mestalla con 40.000 personas.

Un veterano dirigente del PP me explicó hace muchos años, cuando su partido penaba en las filas de la oposición, el secreto para llenar la plaza de toros de Valencia: “Dinero y autobuses”. No hay otro. Siempre fue así y lo seguirá siendo. Y el coso taurino de la ciudad de Valencia seguirá siendo un hito para los grandes partidos, al tiempo que un mito falso.

Las cifras de Azaña, Gil Robles y Luis Lucía siguen desafiando el tiempo. Aquellos sí que debieron ser grandes mítines.

 

Hay 1 Comentarios

A mí lo que realmente me llama la atención es la tremenda necesidad que tienen ellos mismos de demostrar a su propio partido que pueden hacer ruido y llenar un estadio, una plaza de toros o lo que sea.

Los ciudadanos que no militamos en ningún partido nunca asistimos a este tipo de actos que están hechos -prefabricados, diría- que están hechos para sus propios corderitos. A mí me da cierta vergüenza ver ahí la gente "tragándose" un discurso sin apenas pensamiento crítico, tan solo engullendo sin más discursos que en muchos casos se limitan a cuatro o cinco frases repetidas y plagadas de "titulares" que la mayoría de veces no son ciertos.

Pero vamos, si ellos quieren hacerlo pues que lo hagan. Les das un banderín y a corear. Pero eso no es un discurso para ciuadadanos porque los ciudadanos son críticos y no se tragan tanta tontería.

Es una lástima la democracia de partidos que hemos creado -gracias a dios las nuevas tecnologías están creando una nueva sociedad civil que habiá muerto. Lo peor de todo es que resulta ser consecuencia de un fracaso de base. En los partidos políticos, en las primeras edades, los que se meten suelen ser familiares de personas que ya están ahí o personas que no tienen una formación política -bueno, no hablemos ya de las deficiencias de la educación: debate, investigación, curiosidad- sino personas que asumen como propio unas ideas, unos líderes que han de defender como sea y que en el futuro serán esos líderes, concejales, diputados que tendrán una calidad democrática inferior.

Bueno, bueno, que me voy del tema y me pongo de mal humor. La plaza de toros... una consecuencia de la adoctrinación. Menos mal que aquí tenemos "La plaza redonda" para tratar estos temas.

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Sobre el autor

Josep Torrent

es periodista, delegado de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Casado, con una hija y un nieto. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Valencia y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre el blog

La Comunidad Valenciana no es solo corrupción, ni tampoco fallas, sol, playa y paella, aunque el tópico la reduzca a eso. Este blog hablará de los tópicos, como no puede ser de otra manera. Pero también aspira a contar otras cosas.

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