La peor herencia

Por: Josep Torrent | 15 feb 2012

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Resulta irritante la facilidad con que se carga contra el Estado de las Autonomías por la pésima gestión llevada a cabo por sus responsables políticos. Las declaraciones de la presidenta del Colegio de Médicos de Valencia, Rosa Fuster, no tienen un pase. Reclamar a estas alturas la devolución de las competencias de sanidad al Gobierno central no es otra cosa que pura demagogia propia de quien, como Fuster ha navegado, con más pena que gloria y con bandera panameña, por la política local. Si la presidenta de los médicos valencianos gustara un poco menos del populismo y atendiera algo más a la realidad, bien podría destacar que la calidad de la sanidad pública que todavía disfrutamos es gracias al Estado de las Autonomías que, ciertamente, se endeudó para construir centros de salud y hospitales comarcales donde antes había consultorios en plantas bajas tercermundistas y sin medios con que atender a los usuarios.

El despilfarro de la Generalitat en aeropuertos sin aviones, parques temáticos ruinosos y calatravitis provinciana no justifica salidas de pata de banco como la efectuada por Fuster, que dice hablar en nombre de la mayoría de los médicos de Valencia. Su posición es tanto más oportunista por cuanto jamás se la oyó –ni a ella ni a ninguno de sus colegas- protestar por esa construcción neofranquista que es la nueva Fe, levantada para mayor honra y gloria del PP y contra toda lógica hospitalaria y asistencial. Ese sí es un despilfarro; pero todo el mundo calló. Hubiera sido mucho más económico y más eficaz haber mejorado las instalaciones de la antigua Fe o haber dotado de más medios humanos y materiales el Arnau de Vilanova, que es toda una vergüenza de hospital. ¿Dónde estaba el Colegio de Médicos de Valencia y su presidenta para poner cordura ante tanto dislate?

Es fácil echarle el muerto al Estado de las Autonomías. Sale gratis y hay mercado para comprar discurso tan populista. Pero la deuda y el despilfarro tienen siglas, nombres y apellidos. En el caso de la Comunidad Valenciana, PP y Francisco Camps. Esa es la peor herencia que nos han dejado: Arruinar la ilusión y al esperanza por el autogobierno. El mismo que acabó con el tercermundismo sanitario.

La autonomía se nos escurre entre los dedos. Y actitudes como la presidente de las Cortes, Juan Cotino, segunda autoridad de la Comunidad Valenciana, ayudan a descreer aún más en nuestras instituciones. Expulsar a un diputada del pleno con la excusa de una camiseta cuando, en realidad, lo que pretendía era evitar un debate sobre la gestión del expresidente Camps en la fórmula 1 es otra muestra –una más- de la escasa calidad democrática que tienen algunos dirigentes del PP, intolerantes ante todo aquello con lo que no están de acuerdo o, simplemente, no les gusta.

Hay 4 Comentarios

El desgobierno Valenciano nos ha llevado a una recesión política , social y económica de tal magnitud que nos va costar varios decenios superarla. Pero aún así la mayor recesión se da en el abandono democrático de las instituciones Valencianas y, por si esto no fuera poco, Los Ciudadanos Valencianos, el pueblo llano Valenciano se ha dejado arrastrar por el Populísmo barato y rastrero que han estado practicando nuestros Gobernantes. Lastima de un tiempo dejado pasar en balde y que nos ha privado a los Valencianos de alcanzar el nivel democrático, social y económico que nos debió aupar en la cabecera del Estado Español

Les culpables no són les autonomies, sinó els seus gestors. El que demana esta dona és d'invidents mentals. És com reclamar l'abolició del carnet de conduir perquè n'hi ha conductors borratxos... ja sabem que ella, pobra, preferiria una, grande y libre, potser, Rosa, que si et canvies de jaqueta dos o tres voltes més, pugues acabar explicant-ho en un hemicicle... llàstima que una altra Rosa (la Diéz )ja t'haja robat el nom de pila... perquè una em recordeu a l'altra.

+1

Es que hemos sufrido un despropósito de tal envergadura, que como ciudadanos nos da vergüenza ajena, vernos a nosotros mismos dando soporte a semejantes líderes salvadores.
La finca particular en la que se ha convertido la gestión de lo público con el dinero de todos clama al cielo y no es para menos.
Se pasan por el arco de triunfo las llamadas de atención y las recriminaciones de jueces, oposición y medios.
Es que da igual, impunemente.
En la finca mando yo, y los demás pagan.
Y ahí siguen arreando al ganado, que luego por mayoría absoluta les saca en hombros por la puerta grande.
Aun no han quitado los andamios y ya hay que desmontar las pistas del famoso aeropuerto, un pastón.
Porque las pistas no son reglamentarias.
O sea otra chapuza nacional como las muchas a las que nos estamos acostumbrando.
Eso si con el dinero de todos, faltaría más.

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Sobre el autor

Josep Torrent

es periodista, delegado de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Casado, con una hija y un nieto. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Valencia y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre el blog

La Comunidad Valenciana no es solo corrupción, ni tampoco fallas, sol, playa y paella, aunque el tópico la reduzca a eso. Este blog hablará de los tópicos, como no puede ser de otra manera. Pero también aspira a contar otras cosas.

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