La toma de la Bastilla

Por: Josep Torrent | 18 feb 2012

¿Qué tiene de sorprendente que un Cargapolicial
grupo de jóvenes, hartos ya de estar hartos, salgan a la calle para protestar por las malas condiciones en que se encuentran sus centros de estudios por culpa de los recortes presupuestarios? Lo extraño sería que no se manifestasen, que siguieran aborregados en sus aulas mientras contemplan pasivamente la entelequia en que se ha convertido su futuro mientras que los responsables de su frustración despilfarran el dinero sin vergüenza ni pudor. ¿Qué le queda por hacer a un estudiante que se pela de frío en el instituto porque la administración no puede pagar la calefacción y ve cómo los directivos de Ràdio Televisió Valenciana (RTVV) gastan centenares de miles de euros en documentales refritados de una productora de amiguetes que, en cualquier otra cadena televisiva, no costarían más que unos miles de euros? Protestar en la calle no parece que sea una de las medidas más radicales que se puedan tomar. Nada que no hayan hecho los estudiantes desde que el mundo es mundo. Pero algunos creen ver en estas discretas manifestaciones –muy masivas no es que hayan sido- el germen de qué oscura revuelta. Es el caso de la delegada del Gobierno a la que no le ha temblado la mano a la hora de enviar a la Policía Nacional a reprimir las protestas estudiantiles.

            Paula Sánchez de León nos metió en el túnel del tiempo y nos mandó a principios de los 70 del siglo pasado, cuando los temidos grises se encaraban, porras en mano, a grupos de adolescentes que tenían poco más que su voz para enfrentarse a tanta policía. Los alrededores del Instituto Lluís Vives y la comisaría de la calle de Zapadores de Valencia evocaron las imágenes en blanco y negro del antiguo Paseo al Mar, los mismos gritos y las mismas carreras. La misma desproporción entre perseguidos y perseguidores. En Zapadores había casi más antidisturbios que concentrados. De hecho, estos se encontraban rodeados y, como se decía en los viejos y malos tiempos, del cerco solo se pudo salir de uno en uno y con el carnet en la boca. Hay cosas que nunca cambian, ni en dictadura, ni democracia.

            Me pregunto qué espantaba tanto a la señora delegada. ¿Temía acaso que la concentración ante Zapadores fuera la antesala de la toma de la Bastilla? ¿El principio de una revolución que abortara las reformas que está adoptando su partido para conseguir que todos los españoles seamos felices? Quede tranquila la señora delegada. Los adolescentes que se manifestaron el viernes por las calles de Valencia nada tienen que ver con los famélicos parisienses que se alzaron en julio de 1789. Aquí no hay revolución que valga, todavía. Basta con ver en qué acabó el 15-M.

            Tengo para mí que a Paula Sánchez de León lo que le que asusta, lo que realmente no quiere ver, es su propia imagen reflejada en el espejo. Los estudiantes deben recordarle que estamos donde estamos por la pésima gestión de los gobiernos de los que ella formó parte como vicepresidenta. Los que permitieron que un acosador sexual fuera durante años jefe de recursos humanos de RTVV, los que gastaron a mansalva en sueños quiméricos que no se trata de repetir porque la lista ya es conocida de la mayoría, los que despilfarraron sin ton ni son, los que presumieron con Carlos Fabra y su estatua y cuyo presidente, Francisco Camps, acabó por proyectar su personalidad en ese edificio que es el Ágora de la Ciudad de las Artes: Grande, caro, inútil e inacabado. Así fue su gestión que ahora pagamos entre todos. Eso es lo que no quiere ver la delegada del Gobierno.

            La concentración estudiantil de la comisaría de Zapadores no tuvo nada de revolucionaria. Los jóvenes están hartos de que se les tome por imbéciles y ya no se dejan seducir por grandes eventos, espejuelos, modernos timos de la estampita. Su presente es jodido y su futuro más que incierto. Pocos fueron los que salieron, pero la delegada apostó por matar moscas a cañonazos. ¿Qué hará cuando las protestas se generalicen, cuando, de verdad, parezca que quieran tomar la Bastilla?

Hay 6 Comentarios

El ministro de justicia D. Alberto Ruiz Gallardón ha dicho a la prensa que la policía se ha defendido de la violencia, también ha dicho que igualará las penas tanto para menores como para adultos. Y digo yo, si el ministro D. Alberto se estaba refiriendo a los asesinos de Marta del Castillo, Carcaño and Company, porque aquí en Valencia, los niños agredidos salvajemente por agentes de policía nacional españoles, de España, no han roto ni un cristal, no han hecho ni una pintada. Sin embargo a diferencia del ministro, los ciudadanos que hemos visto la tele y leído diversos medios de comunicación hemos visto imágenes aterradoras, durísimas. Todo esto me lleva a preguntarme si D. Alberto lee la prensa en general, o solamente ve un canal de TV.
El PPCV dice que cortar una calle es delito, y no lo pongo en duda, lo que no entiendo es cómo la mayoría de las comisiones falleras disponen de vallas metálicas naranja para cortar la calle o las calles cuando les place y sin avisar previamente, y la policía no aparece con la cachiporra para decirles que están cometiendo un delito.
PD: Hay casos en que el fallerito de turno celebra el cumple y es suficiente escusa para cortar la calle...

Las cosas claras. +100.

Esta tarde a eso de las siete, había una hilera de furgones de la policía en el puente de Aragón. Primero he pensado si haría habido algún atentado, como estabamos un rato parados he conectado la radio, y he escuchado que iban hacia el Luis Vives. El periodista le ha preguntado a un jefe de policía de cuantos efectivos disponía, y este ha respondido que no podía darle esa información al " enemigo".
Así que ahora los niños de dieciseis años que protestan pacíficamente solo con el poder de su voz y la ilusión de labrase un futuro, son el "enemigo" de la policía.
¡Qué vergüenza Dios mío! Esto no ha hecho más que empezar.

Disculpad la errata, quería decir:
"porque quieren estudiar y no pelarse y liarse un peta".
Estos niños han sido apaleados por querer estudiar,un derecho que recoge la Constitución.
El Luis Vives es una institución de prestigio por el que han pasado muchas generaciones de valencianos y valencianas, habiendo recibido una formación extraordinaria y humanista, haciendo honor a su nombre.

En el año 84 estudiaba en un instituto que tenía la calefacción averiada desde que lo inaguraron en los años setenta. Todos en tropel, de todoslos cursos vinimos Valencia a pedir " la cale".
Nos sentamos como estos chavales en el suelo y nadie nos puso la mano encima, ni nos cortó elpaso para exigirnos la documentación y tratarnos como si fueramos "quinquis ".
Y así es como ha tratado la policia a nuestros niños, porque quieren estudiar y pelarse la clse y liarse un "peta" en elportal de al lado.
Acabo de ver la foto de estas dos chiquitas, que no tendrán ni trece años y que podía ser la hija de cualquiera de nosotros y he sentido un escalofrío de terror, un mal presagio.
Angustiada he leído la noticia y lo más llamativo es que Paula León esta muy contenta con su actuación. Me gregunto si tiene hijos, qué le parecería si le hicieran lo mismo a los suyos y a los agentes de policía que también tienen hijos, porque no se han dado la vuelta y han rechazado participar en un incidente tan desafortunado.

excel.lent. tot molt ben dit¡

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

Josep Torrent

es periodista, delegado de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Casado, con una hija y un nieto. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Valencia y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre el blog

La Comunidad Valenciana no es solo corrupción, ni tampoco fallas, sol, playa y paella, aunque el tópico la reduzca a eso. Este blog hablará de los tópicos, como no puede ser de otra manera. Pero también aspira a contar otras cosas.

Categorías

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal