El negocio de la sanidad

Por: Josep Torrent | 29 abr 2012

La Fe

La propuesta que dio a conocer el viernes el Consell para mejorar la eficiencia en la gestión de la sanidad pública es, como poco, inquietante. El proyecto, presentado como un intento de racionalizar servicios que, de hecho, ya están privatizados en los hospitales y que son tan dispares y disímiles como las resonancias magnéticas, las comidas que se sirven, la limpieza de los centros o los servicios de ambulancias, tiene como objetivo ahorrar 263 millones agrupando todos esos servicios bajo un único gestor, dejando las prestaciones asistenciales sanitarias a cargo del sector público. Una loable idea si no fuera porque de inmediato surgen numerosos interrogantes. El plan, tal y como se expone desde el Consell, consiste en reprivatizar lo ya privatizado para hacerlo más eficaz porque, se entiende, el actual modelo no funciona todo lo bien que debiera. Si es así, ¿por qué se pretende acrecentar lo que ya se ha demostrado que no funciona? ¿Qué garantías hay ahora que no existieran antes de que va a ser eficaz? ¿Qué va a pasar con las actuales concesiones, adjudicadas de acuerdo con unas condiciones que deberían respetarse? ¿Van a aceptar resignadamente agruparse en un único gestor que les diga cómo tienen que hacer su trabajo? ¿Los actuales concesionarios están cobrando por sus servicios más de lo que debieran y por eso resultan tan caros? ¿Qué hace la consejería de Sanidad? Son muchas las cuestiones que no aclara el Consell y que no se responden con vagas referencias al modelo existente en Suecia que, además, no se compadecen con la realidad del país escandinavo.

El hecho es que el Consell, de una manera u otra, está sacrificando el Estado del bienestar en aras de conseguir el objetivo del déficit que se le ha impuesto desde el equipo económico de Mariano Rajoy. Los inmigrantes sin papeles serán los primeros en ser expulsados del sistema, pero no serán los únicos. El proyecto que presentó el pasado viernes el vicepresidente José Ciscar no es, todavía, la privatización del sistema público de la sanidad; pero si su antesala. No tardaremos mucho en ver cómo el representante del sector privado en la dirección de los departamentos sanitarios impone sus criterios dentro de hospitales públicos donde se podrá comer a la carta, existirán habitaciones individuales y servicios personalizados siempre que el paciente o sus familiares puedan permitirse el lujo de poder pagárselo. La sanidad es un negocio y la habrá para ricos y para pobres. El Gobierno garantizará un paquete de prestaciones sanitarias básicas para todos; a partir de ahí las desigualdades serán enormes.

Pero durante la transición hacia ese nuevo modelo todos los usuarios de la seguridad social tendremos que apretarnos el cinturón. Las empresas privadas tienen que ganar dinero, es lo suyo. Y la que se haga cargo del control de los actuales concesionarios tendrá un doble objetivo: Ahorrar 263 millones y alcanzar su margen de beneficio. ¿Logrará ambas cosas a costa de las ganancias de las actuales empresas privadas que gestionan los servicios? No parece lo más probable. Más sencillo será recortar las prestaciones para que todos, salvo el paciente, salgan ganando. Menos calidad en la comida, menos resonancias magnéticas, menor frecuencia en el cambio de sábanas y toallas de los hospitales y en la limpieza de las habitaciones. Nada que no se haya visto en series de televisión o nada que no ocurra ya en muchos países de la Unión Europea. Nada es gratis. Eso sí que es un hecho. Pero, por favor, que no nos tomen por imbéciles hablando sobre modelos suecos, eficacia o eficiencia. Pervertir el lenguaje para hacer irreconocible la realidad es indecente.

Ayer, por cierto, se echó de menos a los líderes de los partidos de la oposición. Ninguno de ellos tuvo tiempo para explicar personalmente su opinión sobre un cambio tan trascendental en el Estado del bienestar. Se limitaron a mandar las habituales notas de prensa de fin de semana. Tendrían cosas más importantes que hacer, aunque no consta.

Hay 7 Comentarios

nos interesa es que nos puedan curar y aliviar el dolor, que reduzcan en lo que quieran menos en eso...

Juega al mejor simulador político, económico, y militar; gratuito y por navegador web: http://xurl.es/n2yw0

Las decisiones de ahorro tomadas sin un modelo claro por el que luchar siempre perjudicarán a los usuarios, calidad de los servicios y a los profesionales en la medida que irán perdiendo motivación. Se echa en falta un consenso a nivel nacional de expertos. Se echa definir por que modelo queremos luchar y calcular que es lo que nos cuesta. Quizás el modelo es viable, aún. Quizás lo que hay que reformar son los Gerentes y Administración Sanitaria que no han echo sus deberes y que siguen ganando dinero sin realizar reformas eficaces, como por ejemplo:
1.- potenciar la Atención Primaria, para que sea gestora de casos y tenga capacidad de decisión. Mal si por paciente hay 3-5 minutos y un volumen desorbitado.
2.- Retirar todos los contratos con clínicas privadas y que lo hagan los profesionales de la sanidad pública.
3.- Regular un perfil de medicamentos basado en el razonamiento en función de la eficacia, experiencia y coste económico.
4.- Dejar de aprobar fármacos que inundan el mercado sin demostrar ventajas y a coste más caro
5.- Motivar a los profesionales para que den la mejor calidad a coste más barato posible, pero caminando hacia la excelencia.
6.- Los servicios de Urgencias deben ser servicios de Urgencias, más del 60-70 % de los usuarios no deberían gastas ese dinero.
7.- Potenciar la visita domiciliaria de crónicos, Equipos de Soporte Domiciliarios, Enfermería gestora de Casos.
8.- Somos uno de los países que más fármacos consume, algo está pasando. Debemos mejorar la prescripción.
9.- Involucrar a las empresas privadas, sobre todo para que desarrollen fundaciones en aquellos aspectos que la sanidad pública no llega. ¡No todo es ganar dinero¡
10.- Rezar para poder envejecer con dignidad y no estar en un pasillo de supermercado, por un sueldo de 300 euros, que nos sirva para comprar los medicamentos.
Gracias

Si algún día esto es necesario para que el sistema sea sostenible (que no lo sé), tengo claro que primero deberían caer los privilegios (y sueldos) de los 100.000 "profesionales de la política" que tenemos en este país (el que más tiene de Europa). Sólo entonces, deberíamos empezar a meter mano por otros lados (muy a mi pesar). Lo que no puede ser es que estos rufianes estén metiendo 9000 euros limpios al bolsillo todos los meses y que haya gente que tenga que pagar por una resonancia o unos tratamientos verdaderamente necesarios.

Todos los trucos para ligarte mujeres clickando sobre mi nombre.

Los Hombres Belstaff Blazer

Belstaff Cazadora hombre

Los Hombres Belstaff Bombardero,

Hombres chaqueta Belstaff

Belstaff Mujeres de la Blazer

Mujeres Chaqueta Belstaff

Ventas y bajos Con Envío Gratuito una región de España, cualquier

Nuestra tienda: http://www.belstaffsale.co.uk/

100% auténticos bolsos de diseño para asegurar que las compras por favor, introduzca la siguiente URL

http://www.bolsosoutlet.net/

http://www.designerhandbags.uk.com/

http://www.designer--handbags.co.uk/

http://www.bagireland.net/

Perdón por utilizar este blog pero necesito ayuda.
.
Algo me funciona mal en el "El ojo izquierdo" de JMI y en "La voz de Iñaki, pues de un tiempo a esta parte no entran mis comentarios. ¿Alguien me puede ayudar?.
.
Gracias y perdón de nuevo

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

Josep Torrent

es periodista, delegado de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Casado, con una hija y un nieto. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Valencia y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre el blog

La Comunidad Valenciana no es solo corrupción, ni tampoco fallas, sol, playa y paella, aunque el tópico la reduzca a eso. Este blog hablará de los tópicos, como no puede ser de otra manera. Pero también aspira a contar otras cosas.

Categorías

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal