Un fracaso colectivo

Por: Josep Torrent | 03 may 2012

AVE-3

El documento elaborado por la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) sobre La financiación pública de la Comunitat Valenciana y sus consecuencias económica (www.ave.org.es) es el relato del fracaso colectivo de los políticos y de la sociedad valenciana. Esta sería la parte negativa. La positiva vendría dada por  la ruptura del tópico según el cual los responsables de las arcas autonómicas han despilfarrado sin ton ni son el dinero en grandes eventos de dudosa rentabilidad o que han gastado sin tasa ni mesura. Todo un alegato contra quienes desde el Gobierno de Mariano Rajoy y desde el nacionalismo españolista y la más rancia ideología centralista vienen poniendo en tela de juicio el Estado de las Autonomías  con sofismas económicos para cargar sobre las autonomías el coste del
déficit público. Xavier Vidal-Folch, en su artículo Delenda est autonomía http://economia.elpais.com/economia/2012/02/29/actualidad/1330549181_948694.html ya explicó que el sistema está perversamente diseñado, exigiéndose a las autonomías un sacrificio seis veces superior al pedido al Gobierno central. En esa línea el estudio concluye que la deuda española ha crecido desde 2007 en 29 puntos sobre el PIB. El 79% del aumento corresponde a la Administración Central y el 19,5% a las comunidades autónomas.

El detallado informe de AVE demuestra palmariamente que los modelos de financiación autonómicos diseñados por Eduardo Zaplana, con el PP, y por Pedro Solbes durante la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero han sido extraordinariamente lesivos para los intereses de los valencianos. El porcentaje de endeudamiento -el segundo más elevado de España tras Cataluña- no se corresponde con el gasto por habitante, que es un 22% menor que la media española, mientras que el sistema penaliza a la Comunidad que recibe un financiación 9 puntos por debajo de la media. Todos los parámetros analizados por los autores del estudio son demoledores. De hecho, los ingresos del sistema de financiación no cubren los gastos de educación, sanidad y protección social. Con una financiación per cápita similar a la media la deuda autonómica sería 7.781 millones de euros  menor que la actual y el cumplimiento del objetivo de déficit fácilmente alcanzable, siempre y cuando los sucesivos gobiernos del Consell no hubieran aprovechado ese diferencial favorable para seguir endeudándose, cuestión que tampoco cabe descartar alegremente.

El menor gasto público como consecuencia del saldo fiscal negativo en la Comunidad Valenciana ha tenido otros efectos: Reducción de la actividad de las empresas que prestan sus servicios en el sector público, con sus derivada de problema financieros para las mismas; limitación de la colaboración público-privada y de los recursos para el fomento del desarrollo tanto en infraestructuras, como en I+D+i o en el a poyo a la internacionalización del tejido productivo.

Sin duda ha habido despilfarro. El 12% que se ha destinado a grandes eventos o a financiar aeropuertos sin aviones puede parecer un porcentaje relativamente escaso en el global del endeudamiento; pero no lo es en absoluto si se consideran las deficiencias existentes en educación o sanidad. Los alumnos asisten a clase en barracones, la dotación económica para las becas, aún con el reciente incremento, está diez veces por debajo de la media española, los recortes aplicados en investigación han sido dolorosos y la privatización de la gestión de la sanidad pública para ahorrar más de 400 millones probablemente no habría hecho falta. Despilfarro ha habido, cierto, pero no tanto como para explicar la pésima imagen de la Comunidad Valenciana en el resto de España.

Con ser mala la financiación autonómica, resulta mucho peor la pasividad con que la clase política y la sociedad civil han venido aceptando esta discriminación respecto de otras comunidades. El estudio realizado por los profesores Francisco Pérez, José Antonio Perez. Vicent Cucarella y Rafael Beneyto ha venido a rasgar el manto de silencio servil que, durante tantos años, ha caracterizado a los acríticos
poderes valencianos, tan satisfechos como estaban con los ingresos que la burbuja inmobiliaria. Ha tenido que llegar una crisis de proporciones inmensas para sacarles del letargo. El trabajo financiado por AVE emplaza a todos los partidos políticos, sin excepción, a pronunciarse sobre un modelo caduco, rígido e ineficiente. Veremos qué dice el presidente de la Generalitat o cómo se comporta el secretario general del PSPV, Ximo Puig.  El problema de valencianos es, como escribiera Joan Manuel Serrat allá por 1981, “que no nos salen cuentas / que las reformas nunca se acaban/ que llegamos siempre tarde / donde nunca pasa nada”. Tal que ahora mismo.

Hay 8 Comentarios

hace muchos años por algunos ya se pensaba que hay que seguir el camino de los vascos y catalanes. ahora el camino tambien lo marcan ellos. pero sensatamente creo que mas los vascos y navarros que ellos si han ganado alguna guerra. un saludo. p d yo estoy derrotado.

Com comenteu ambos, Josep i Vicent, el PSPV té ahi una oportunitat, si va de bo, de demostrar un canvi radical respecte del que ha sigut sempre.

Com comenteu ambos, Josep i Vicent, el PSPV té ahi una oportunitat, si va de bo, de demostrar un canvi radical respecte del que ha sigut sempre.

Una reflexió fantàstica i enormement pertinent. A veure si comencem a dir les coses com són i, a partit d'aquest punt, comencem a crèixer com societat i comunitat política. Perquè els partits que tenim també són el que són perquè, entre d'altres coses, els votem. Facin el que facin, segons sembla.

Pel que fa al nou secretari general del PSPV, Ximo Puig, esperem que actue en coherència amb el punt 3 del Manifest per una socialdemocràcia valencianista, signat per ell abans del darrer congrés del partit, que diu: "Reivindicar un finançament de la Generalitat i dels ajuntaments que siga suficient per a l’exercici de les seues competències i que supose, a més, un finançament per càpita per damunt de la mitjana donat que la nostra renda per càpita està actualment per sota de la mitjana".

Si yo gano 100 al año y sólo me gasto lo que gano, vamos bien.

Si yo gano 100 al año y gasto 110 porque creo que és lo que me merezco, vamos mal, el final aquí lo tenemos.

Y no soy economista¡

Bueno, pero dejar de lado la realidad del despilfarro por parte de las Administraciones Públicas, más allá de mala gestión, sería muy generoso por parte del que relata.

http://casaquerida.com/2012/05/02/una-metropoli-trasnochada/

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Sobre el autor

Josep Torrent

es periodista, delegado de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Casado, con una hija y un nieto. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Valencia y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre el blog

La Comunidad Valenciana no es solo corrupción, ni tampoco fallas, sol, playa y paella, aunque el tópico la reduzca a eso. Este blog hablará de los tópicos, como no puede ser de otra manera. Pero también aspira a contar otras cosas.

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