La alcaldesa que se subió al bus

Por: Josep Torrent | 26 jun 2012

La alcaldesa de Valencia se subió a un coche oficial allá por 1991 y no se ha
vuelto bajar del mismo desde entonces (el suyo, de hecho, acumula polvo en las
dependencias municipales, que utiliza como garaje a coste cero). Tampoco está
muy claro que con anterioridad a su elección como primera edil de la ciudad
fuera una usuaria habitual del transporte público en sus desplazamientos por
Valencia. Uno no acaba de imaginársela en el metro ni subida a un autobús. Lo
de desplazarse a pie a una parada o a una estación del suburbano debe resultar
harto fatigoso.

Pero el pasado sábado, aprovechando que un autobús estaba parado frente a la puerta
de su casa, la alcaldesa decidió subir. No, desde luego, para compartir sus
experiencias como usuaria del transporte público urbano. No, por descontado,
para preguntar a los viajeros por la calidad del servicio. No, por supuesto,
para interesarse por sus inquietudes o para recabar sugerencias que ayudaran a
mejorar la prestación del servicio. No. La alcaldesa de Valencia subió al bus
para abroncar a su conductora y echarle en cara el sueldo que cobra.

Barberá

Los trabajadores de la Empresa Municipal de Transportes de Valencia (EMT) han
convocado varias jornadas de huelga ante el retraso del Ayuntamiento en
pagarles las nóminas y en protesta por los recortes y despidos que plantea la
dirección. Los empleados exhiben pegatinas y camisetas en las que se puede leer
Rita no paga a sus trabajadores. El autobús de la línea 31 que se
encontraba detenido frente al domicilio de la alcaldesa también llevaba una de
esas pegatinas: Rita no paga.

Aquellodebió ser demasiado para Barberá a la que se le subió el pavo autoritario que
lleva dentro, por mucho que intente domeñarlo a fuerza de sonrisas y gestos afables.
A la alcaldesa de Valencia no le gusta demasiado verse puesta en solfa. En
realidad, no le gusta nada. Genio y figura, la seña Rita se encaró con
la conductora y explicó a los viajeros que la trabajadora de la EMT tenía un
sueldo de 3.000 euros mensuales que, dicho así, no es mentira, pero tampoco acaba xde ser verdad. Si Barberá,tan didáctica cuando le viene en gana, hubiera explicado a los ocupantes de ese
autobús que esa cantidad se correspondía con el sueldo bruto, pero que a su
casa llegaban entre 1.400 y 1.700 euros netos, la cosa no hubiera sonado tan
demagógica.

En mala hora se subió la alcaldesa al autobús, cuando vive tan ricamente instalada
en el coche oficial, con su conductor y su escolta. Por cierto, que cada vez
está menos claro que los concejales del PP del Ayuntamiento de Valencia puedan
seguir disfrutando del servicio de chóferes-escoltas a costa del erario público
cuando el ministerio del Interior ha reducido la protección a jueces y fiscales
tras el cese de los atentados de ETA. Veremos que excusa se busca ahora la
alcaldesa para justificar lo que antes podía ser un servicio de protección
necesario y ahora es un despilfarro inexplicable.

Hay 5 Comentarios

Si en una empresa privada el sueldo de un directivo está superditado a los resultados obtenidos con su gestión. Bien podríamos decir que a esta señora y a muchos altos cargos de la administración pública valenciana habría que despedirlos, denunciarlos por la mala gestión y hacerles pagar los perjuicios que a todas luces sufre la Comunidad valenciana...
Por lo que cuentas, la señora alcaldesa se comportó con toda la arrogancia y despotismo propio de la gente que forma las filas del partido que nos gobierna actualmente.
No se si de esas filas van a salir más corruptos, pero ultimamente les crecen por todas partes...
Deseo por el bien de todos, que toda esa gente desaparezcan de una vez de la escena política española.
Huelen a moho, a miseria moral, a tiempos pasados...

Los ciudadanos sufrimos la subida de un 40% de la contribución, no un 4 o un 10, un 40, sin embargo tenemos unos servicios municipales tercermundistas.
Quizá habría que plantear una auditoría a la adjudicataria de limpieza del ayuntamiento para ver dónde se van los dineros públicos, porque desde luego en barrenderos no.
Valencia está sucia, hay vías del centro histórico que son insalubres.Se deja la basura sin barrer, esperando que la lluvia y el viento hagan lo que no hace la empresa privada de limpieza contratada por el ayuntamiento.
La Gran Vía,que era una vía elegante , la han convertido en un paseo vulgar, que lleva la impronta de coentor pepera.
Ya no hay dinero para baldear la calle, ni para contratar barrenderos; la vía pública valenciana es una metáfora de la gestión municipal de Doña Cuchufleta,que con su estilo de camionera ha conseguido que me de vergüenza decir que soy valenciano.

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Yo,me compré uno(prácticamente igual) en Turquía,por 20 euros.

ese bolso,cuesta una "pasta" eh?

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Sobre el autor

Josep Torrent

es periodista, delegado de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Casado, con una hija y un nieto. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Valencia y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre el blog

La Comunidad Valenciana no es solo corrupción, ni tampoco fallas, sol, playa y paella, aunque el tópico la reduzca a eso. Este blog hablará de los tópicos, como no puede ser de otra manera. Pero también aspira a contar otras cosas.

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