Un empresario se confiesa

Por: Josep Torrent | 20 sep 2013

Por casualidad me encuentro con el representante de una organización empresarial valenciana. La economía, ya se sabe, pinta mal por mucho que nuestros gobernantes se empeñen en ver brotes verdes. Es la macroeconomía, estúpido, me dirá alguien; pero el ciudadano medio  es incapaz de discernir una brizna en el océano de grisura e incertidumbre en el que chapotea a diario para, exhausto, llegar a fin de mes.

El empresario no estaba, al menos el día en que me encontré con él, mucho mejor. Desesperanzado, frustrado, casi rabioso, se quejaba de la incapacidad de los políticos y de los de su clase:“Estamos atomizados, incapaces de unirnos alrededor de algún proyecto. Mira, me dijo, políticos y empresarios somos como vasos comunicantes y lo único que estamos demostrando es nuestra mediocridad”. Mi emprendedor acabó su decepcionada perorata con una frase que me estremeció: “Esto es una guerra de pobres. Y a robar”. No dijo a quien se refería, pero era inevitable pensar en la cantidad de casos que investiga el TSJ en los que están implicados e imputados políticos y empresarios. Corruptos y corruptores. Presuntos, claro.

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La clave está en otro sitio. La clave esté en poner un guardia civil al frente de cada una de las instituciones. Seamos realistas, todas están podridas. Y la guardia civil es lo único serio que tiene esta tierra de conejos. Vamos a ver, hubo un Gobernador del Banco de España, un tal Caruana. Según los propios inspectores este elemento se pasaba los informes -de los propios inspectores- por los huevos, los informes mas carga política se los pasaba también por los huevos pero a dos manso. Informes que ya avisaban de lo que se nos venía encima. Un guardia civil nunca hubiera actuado así. El mismo Mafo/Fdez Ordoñez, otro ex del mismo Banco, a la hora de controlar ponía cara de asco y a otra cosa mariposa.Por lo menos Mariano Rubio, otro ex del mismo Banco, estuvo entre rejas. Vamos a ver, los del Tribunal de Cuentas no saben contabilidad básica. Cualquier guardia civil tiene claro los conceptos del debe y el haber. Por eso es tan importante poner a un guardia civil en todas y cada una de las instituciones. El mismo Luis Solana ha dicho que el personalmente conoce a muchos guardias civiles que responden al perfil deseado. Ahora bien, en la Fundación San Borondon dicen que en el Consejo de Estado no hace falta poner a nadie, para la mierda que hacen con Cocodrilo Dandy/Fdez de la Vega, es mas que suficiente. Que nunca se sabe, lo que sí se sabe es que la mona aunque se vista de seda se queda en los décimos premiados del Fabra I el cacique y su hija quella que dijo: !que se jodan!. Con Zaplana en lo de Terra Mítica en el ajo. Y en ese plan . Ninguno.

Tal vez cuando vemos lamentarse a un empresario nos viene a la mente aquello de "lo primero que aprende alguien que se hace autónomo es a llorar", o lo que me dijeron en hacienda cuando cerré la empresa "si lo hiciste por módulos en vez de por iva es que tuviste muchos beneficios", a lo que respondí "lo hice por que no tenía ni idea de como funcionaba esto y no me podía permitir un contable, ni un gestor, ni tenía los cuatro euros que hay que darle al amigo que dice que sabe hacer esas cosas, y dudas que te meta en líos, y tampoco gane nada porque abrí la empresa en plena crisis" fui de esos ingenuos que ven una tienda o un bar cerrado y creen que lo van ha hacer mejor que los antiguos dueños que han estado allí toda la vida, que piden el dinero del paro para montar el negocio y lo consigues mantener abierto mientras te quedan ahorros y la familia te presta dinero, ahora cuando alguien levanta por primera vez una persiana veo a varias familias arruinadas.

Cuando ves que tienes problemas te acercas a otros que aún tienen abierto, para ayudarnos mutuamente, para unir fuerzas, para hacer algo, pero el barco se hunde y cada uno sólo trata de salvar lo suyo, en vez de palmaditas en la espalda sólo obtienes codazos y un apartate y hundete tu primero a ver si así consigo librarme yo, y lo van hacer, te van a sacar de la carrera para que quede más pastel para repartir, todo menos unirse y unir fuerzas. Es la querrá oculta se sálvese quien pueda.

Cuando los polígonos industriales se quedaron desiertos, tan sólo abrían chatarrerías, alguna iglesia de estas nuevas y pistas de pádel, ahora pasar por un polígono es ver una procesión de carritos de mercadona a rebosar de hierros retorcidos de gente que intenta subsistir, pero hasta las chatarrerías están cerrando, apenas queda nada que desguazar.
Estamos en la mini era de los ofertones, venta a precio bajo coste de tiendas, fábricas y sectores enteros que cierran, "yo acabo de adquirir un pale de azulejos de 15€ el m2 por 0'5" "para arreglarme la casa de campo en plan autosuficiente, ya tengo las gallinas..."

Pep: En lugar de la frase del empresario emprendedor que te lloraba -“Esto es una guerra de pobres. Y a robar”-, juzgo mucho más exacta la incluida en el artículo editorial de Cartelera Turia de esta semana: "La ofensiva neoliberal, en otra expresión, la revolución de los ricos...". Fíjate que yo, aun sabiéndolo, de qué se trataba, no era capaz de ponerle nombre, pero está hecho. Así que, ya sabes, la criminal revolución de los ricos. Gracias.

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Sobre el autor

Josep Torrent

es periodista, delegado de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Casado, con una hija y un nieto. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Valencia y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre el blog

La Comunidad Valenciana no es solo corrupción, ni tampoco fallas, sol, playa y paella, aunque el tópico la reduzca a eso. Este blog hablará de los tópicos, como no puede ser de otra manera. Pero también aspira a contar otras cosas.

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