Sobre el autor

Josep Torrent

es periodista, delegado de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Casado, con una hija y un nieto. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Valencia y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre el blog

La Comunidad Valenciana no es solo corrupción, ni tampoco fallas, sol, playa y paella, aunque el tópico la reduzca a eso. Este blog hablará de los tópicos, como no puede ser de otra manera. Pero también aspira a contar otras cosas.

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El topo

Por: Josep Torrent | 25 oct 2013

En la Presidencia de la Generalitat Valenciana tienen un problema muy serio. De un tiempo a esta parte han empezado a aparecer documentos confidenciales que nunca deberían haber visto la luz a poco que los mecanismos de control interno hubieran funcionado. No ha sido así. La publicación de estos papeles, que van desde la contratación de un cocinero hasta la nómina del presidente (donde queda claro que Alberto Fabra cobraba un plus por vivienda en Valencia pese a residir en Castellón) ha puesto al descubierto la existencia de un topo en el Consell con acceso a material sensible. Como es natural, en el Palau de la Generalitat se ha abierto una investigación para saber quién es el responsable de las filtraciones. Han fracasado, claro. Algunos de esos documentos han pasado por las manos de más de 20 personas. Tanto trajín solo ha contribuido a aumentar la confusión.

Y lo que es peor, en las áreas más cercanas al presidente Alberto Fabra crece la desconfianza entre los distintos equipos, que se miran con recelo. Nadie se fía ya de nadie y así es imposible gobernar un barco difícil de manejar ya de por sí con una tripulación experimentada y unida. En presidencia  eberían leer a John LeCarré. Su novela El topo igual les iluminaba; pero me temo que lo de leer no es un hábito muy común en ese departamento. Tampoco les vendría mal repasar la trilogía de El Padrino o estudiar (digo bien, estudiar) la serie “El ala oeste de la Casa Blanca”.

Otro hito histórico

Por: Josep Torrent | 18 oct 2013

Fabra
La vida es bella, la primavera d’hivern, como también se denomina en valenciano al otoño, no es más que una prolongación del largo y cálido verano y el presidente de la Generalitat ha descubierto cuan feliz es la Comunidad Valenciana en un video de más de diez minutos. Dentro de nada se subirá a un Ferrari en el circuito de Cheste y saludará a los cientos de miles de parados, mientras los representantes de la patronal le rodean obsequiosos sonriendo al tiempo que firman un Acuerdo  de la Sociedad Civil por la Comunitat Valenciana, que no es otra cosa más que un catálogo de obviedades solemnes.

El presidente de la Generalitat Valenciana nos entretiene con estas fruslerías que no van a ningún sitio, mientras que desde Madrid llegan pésimas noticias. Ya puede decir misa en latín. El dichoso Acuerdo no modificará el modelo de financiación ni garantizará más inversiones. Al contrario, más recortes al Estado de Bienestar y más desigualdades. A los Ayuntamientos se les quita las competencias sociales que atienden las necesidades de los vecinos en beneficio del Consell, que no sabe cómo pagar la nómina de sus empleados. Pero no sufran por ello. El vicepresidente José Ciscar ya ha anunciado nuevas fórmulas para controlar los gastos. Traducido: Privatización de los servicios sociales. Esto es lo que hay. Hay decisiones que recuerdan el franquismo, cuando se nacionalizaban las empresas en pérdidas -cómo calificar si no la decisión de regalar el aeropuerto de Castellón y, además, comprometerse a pagar 25 millones en diez años si no llega un determinado número de pasajeros-  y se privatizaban las que daban o podían dar beneficios.  La crisis no es más que la miserable excusa para imponer la ideología de la derecha. Fabra cree que está marcando un hito en la historia de la Comunidad. Francisco Camps lo hubiera dicho con más pasión. En eso, ven, sí se diferencian

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