Sobre el autor

Josep Torrent

es periodista, delegado de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Casado, con una hija y un nieto. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Valencia y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona.

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La Comunidad Valenciana no es solo corrupción, ni tampoco fallas, sol, playa y paella, aunque el tópico la reduzca a eso. Este blog hablará de los tópicos, como no puede ser de otra manera. Pero también aspira a contar otras cosas.

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Un cacique en la plaza de toros

Por: Josep Torrent | 18 ene 2014

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Carlos Fabra en la plaza de tors de Castellón. Foto Àngel Sánchez

 

La Diputación de Castellón, cuando Carlos Fabra la señoreaba, organizaba una corrida de la Beneficencia con el misericordioso objetivo de recaudar fondos para los más necesitados. La iniciativa no dejaba de ser una casposa manera de practicar la caridad tal como la entienden algunos sectores sociales, pero quién podía estar en contra. Pues hubo quien. Ximo Puig, ahora líder de los socialistas y entonces portavoz de su partido en la corporación provincial, denunció el sinsentido de gastarse 170.000 euros en una corrida de toros para recaudar apenas 68.000. Propuso que se dieran los 170.000 euros a la beneficencia y devolvió las entradas del festejo que tenía que abonar el Ayuntamiento de Morella. Carlos Fabra le ‘castigó’ retirándoles los fondos que le correspondían a la capital de Els Ports. Para escarmentar a Puig, fastidió a todos los vecinos de Morella.

Los morellanos le deben muy poco a Carlos Fabra. Durante años sufrieron una persecución política por votar libre y democráticamente a un alcalde socialista. Un desplante insoportable para un cacique capaz de plantarse con pose torera en el centro de la plaza de Castellón, como si fuera el mismísimo Cúchares. Pero en Fabra había mucho de artificio y escasa valentía. Poderoso con los débiles y débil con los poderosos. No hay más que recordar la adulación con la que trataba a la familia de José María Aznar cuando veraneaba en Oropesa y el acoso, teñido de rencor, al que sometía a sus adversarios políticos en la oposición.

Fabra ha vuelto a chocar con la Justicia que lo ha vuelto a imputar. El despotismo con el que trataba a los municipios que no comulgaban con sus ruedas de molino, devolviendo las entradas de la corrida de toros y negándose a pagarlas, se ha vuelto en su contra. La práctica de suprimirles subvenciones públicas puede ser constitutiva de un delito de prevaricación y deberá responder por ello ante los tribunales. Pero, con independencia de lo que decidan los jueces, es un escándalo que el cacique de Castellón se organizara un festejo taurino para su mayor gloria a costa de los más necesitados.

 

 

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