Qué les ha pasado

Por: Josep Torrent | 11 dic 2013

 
Barberá1
Mestalla
Fabra
Entre estas tres imágenes hay muchas más diferencias que las derivadas del paso del tiempo. Buscarlas y encontrarlas no debe resultar especialmente difícil. La euforia ha dejado paso al hundimiento. Qué ha pasado para que esto suceda. Las respuestas son suyas

Fotos: Carles Francesc/Jordi Vicent/ Tania Castro

Uno de los nuestros

Por: Josep Torrent | 30 nov 2013

Uno de los nuestros es una película de Martin Scorsese  que narra el ascenso y la caída de tres mafiosos a lo largo de tres décadas. Carlos Fabra, en ese largometraje, bien podría haber interpretado a uno de esos personajes; aunque, como a Al Capone, solo se le haya podido condenar a cuatro años por defraudar cerca de 700.000 euros a Hacienda entre 1999 y 2003. Una serie de delitos que los suyos se han apresurado a justificar, relativizar o a defender, pese a tratarse de un delincuente convicto. La irresponsabilidad con que se han comportado los empresarios de Castellón para explicar por qué este defraudador puede seguir en el puesto de secretario de la Cámara de Comercio de la provincia es inexplicable en otro lugar y espacio que no sea esta España o esta Comunidad Valenciana donde el PP tiene 100 imputados y donde parece que nunca ocurra nada. Esta complicidad solo se puede entender a la luz de películas como El Padrino  o de libros como el de Gay Talese Honrarás a tu padre.

Fabra

Que algunos empresarios apoyen a Carlos Fabra no debería sorprendernos. Sin corruptores no hay corruptos, como ha quedado evidenciado en los casos Gürtel y Brugal, donde nunca se sabe dónde comienzan los intereses de los promotores y acaban los de los políticos. Esa coyunda ha desprestigiado a los representantes públicos hasta convertirlos en uno de los principales problemas para los ciudadanos. El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, tiene la obligación de decir basta a esta situación; pero no parece que tenga el coraje suficiente para hacerlo. En la actualidad, los presidentes de los puertos de Valencia y de Alicante se encuentran imputados y Carlos Fabra va a seguir en la autoridad portuaria de Castellón. El jefe del Consell tiene la responsabilidad de poner fin a una situación tan anómala. En cualquier país con un mínimo de cultura democrática esto sería impensable. En la Comunidad Valenciana ya es tradición que, pase lo que pase, nunca pase nada. Sobre todo con quienes son uno de los nuestros.

Un solar

Por: Josep Torrent | 22 nov 2013

No recuerdo muy bien quién me lo dijo; sí que pertenecía a un partido de la oposición: “Nosotros, con quedarnos quietos y no meter la pata, nos hacemos con la Generalitat en 2015”. Empiezo a sospechar que llevaba razón. Los del PP se bastan y se sobran para suicidarse políticamente sin necesidad de ayuda alguna. Llevan una temporada en que, como me decía uno de ellos hace poco, le pegan con la misma intensidad a un balón que a una piedra y cuando se rompen el pie  ni siquiera se explican el porqué. No tenían bastante con el sainete protagonizado por Francisco Camps en el caso Nóos que se pusieron a firmar un documento para pedir el indulto para un condenado por prevaricación y falsedad en documento público. Sé de diputados del PP que estamparon su firma que siguen con el mismo patrimonio con el que entraron en política y no me explico por qué no se preguntan cómo Hernández Mateo pasó de mancebo de farmacia a millonario. Viven en un mundo que no es real. De otra manera, no se entiende.

De Canal 9 solo diré una cosa. O el PP abre una comisión de investigación como toca o serán todos, desde Fabra hasta el último diputado en las Cortes Valencianas, responsables de cuantas trapacerías se han cometido en Radio Televisió Valenciana. Al PP le cuesta entender que el dinero que han despilfarrado no es suyo. Es (mejor dicho, era) de todos los valencianos, y deben explicar en qué se lo han gastado.

Un apunte de última hora, en el Consell ya están preparando la devolución de competencias al Estado.Ya lo explicó Ramón Tamames, o se mutualiza la deuda que tiene la Generalitat o deben plantearse seriamente el devolver competencias. Se lo han planteado. De Madrid no va a llegar ni un euro más, así que toca devolver competencias. Es posible que el PP pierda el poder en 2015, pero cuando abandonen el poder habrá dejado la Comunidad Valenciana convertida en un solar. La oposición debería hacer algo más que quedarse quieta a la espera de que les caiga ¿qué? Para entonces igual ya no queda nada. Ni televisión autonómica, ni sanidad, ni educación que gestionar.

 

Sabios y sabios

Por: Josep Torrent | 16 nov 2013

FotoPlaza

Uno ha acabado por perder la cuenta de los informes que la Generalitat ha solicitado para que le digan siempre lo mismo: Que la Comunidad Valenciana está infrafinanciada, que con estos ingresos no hay manera de salir del agujero y que el futuro que nos espera para la educación, la sanidad y las ayudas a la dependencia es peor que negro si no se cambia pronto el modelo de financiación autonómica. Al Consell, este y al que venga después -si es que viene algo distinto, claro-  justo le va a alcanzar para pagar las nóminas y los intereses de la deuda.

Pero las coincidencias de los sabios acaban en el diagnóstico. Muy distinto es el tratamiento prescrito en función de su procedencia territorial e ideológica. Los valencianos apuestan por reivindicar ante el Gobierno central y no ceder un palmo de autonomía ante la ofensiva centralista que  impulsa el PP. Los de Madrid, por el contrario, creen que si no se cambia el modelo (y ya les digo que no va a cambiar como pronto hasta 2015 y según y cómo vaya la recuperación económica) creen que es mucho mejor devolver competencias al Gobierno central. Claro que estos van de la mano de FAES y creen que el Estado de las Autonomías solo sirve para acabar con el.

¿Por qué modelo creen ustedes que va apostar nuestro presidente de la Generalitat? Exacto, justo por ése. Por el que deja la autonomía en los huesos. Alberto Fabra, siempre tan preocupado por las duplicidades en la gestión, debería reunirse con la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León, y decidir cuál de los dos sobra. Porque parece obvio que uno de los dos sobra.

Un error estratégico

Por: Josep Torrent | 08 nov 2013

Fabra ha puesto de  patitas en la calle a cerca de 1.700trabajadores de Ràdio Televisió Valenciana porque no tiene dinero y porque, puestos a elegir, el prefiere construir colegios y hospitales a tener una televisión autonómica. Si nuestro presidente tuviera una mayor formación política sabría que contraponer el derecho a tener una televisión pública, en valenciano, plural y profesional con los derechos a la sanidad y a la educación universal, pública, gratuita y de calidad es un contradios que no resiste el más mínimo análisis.

El político, el buen político, debe establecer prioridades. Sobre eso no hay discusión; pero no es de recibo suprimir un derecho para mantener otros. Fabra podría perfectamente haber decidido que iba a retirar las subvenciones a los centros concertados del Opus que segregan a los alumnos, como podría haber prescindido de gastarse 300.000 euros en un partido de baloncesto para su mayor gloria y la de su amigo el seleccionador; pero no lo hizo. Son sus prioridades. Estas y otras muchas más. Por ejemplo, mantener un aeropuerto sin aviones en Castellón.

Canal 9 para ser viable tenía que hacer un Expediente de Regulación de Empleo, tampoco sobre eso hay debate, como tenía que cambiar su programación para ser consecuente con la ley que hizo posible su creación. Pero Fabra se ha equivocado en la forma y en el fondo. Ha cometido un error estratégico y muy serio. Al tiempo

El topo

Por: Josep Torrent | 25 oct 2013

En la Presidencia de la Generalitat Valenciana tienen un problema muy serio. De un tiempo a esta parte han empezado a aparecer documentos confidenciales que nunca deberían haber visto la luz a poco que los mecanismos de control interno hubieran funcionado. No ha sido así. La publicación de estos papeles, que van desde la contratación de un cocinero hasta la nómina del presidente (donde queda claro que Alberto Fabra cobraba un plus por vivienda en Valencia pese a residir en Castellón) ha puesto al descubierto la existencia de un topo en el Consell con acceso a material sensible. Como es natural, en el Palau de la Generalitat se ha abierto una investigación para saber quién es el responsable de las filtraciones. Han fracasado, claro. Algunos de esos documentos han pasado por las manos de más de 20 personas. Tanto trajín solo ha contribuido a aumentar la confusión.

Y lo que es peor, en las áreas más cercanas al presidente Alberto Fabra crece la desconfianza entre los distintos equipos, que se miran con recelo. Nadie se fía ya de nadie y así es imposible gobernar un barco difícil de manejar ya de por sí con una tripulación experimentada y unida. En presidencia  eberían leer a John LeCarré. Su novela El topo igual les iluminaba; pero me temo que lo de leer no es un hábito muy común en ese departamento. Tampoco les vendría mal repasar la trilogía de El Padrino o estudiar (digo bien, estudiar) la serie “El ala oeste de la Casa Blanca”.

Otro hito histórico

Por: Josep Torrent | 18 oct 2013

Fabra
La vida es bella, la primavera d’hivern, como también se denomina en valenciano al otoño, no es más que una prolongación del largo y cálido verano y el presidente de la Generalitat ha descubierto cuan feliz es la Comunidad Valenciana en un video de más de diez minutos. Dentro de nada se subirá a un Ferrari en el circuito de Cheste y saludará a los cientos de miles de parados, mientras los representantes de la patronal le rodean obsequiosos sonriendo al tiempo que firman un Acuerdo  de la Sociedad Civil por la Comunitat Valenciana, que no es otra cosa más que un catálogo de obviedades solemnes.

El presidente de la Generalitat Valenciana nos entretiene con estas fruslerías que no van a ningún sitio, mientras que desde Madrid llegan pésimas noticias. Ya puede decir misa en latín. El dichoso Acuerdo no modificará el modelo de financiación ni garantizará más inversiones. Al contrario, más recortes al Estado de Bienestar y más desigualdades. A los Ayuntamientos se les quita las competencias sociales que atienden las necesidades de los vecinos en beneficio del Consell, que no sabe cómo pagar la nómina de sus empleados. Pero no sufran por ello. El vicepresidente José Ciscar ya ha anunciado nuevas fórmulas para controlar los gastos. Traducido: Privatización de los servicios sociales. Esto es lo que hay. Hay decisiones que recuerdan el franquismo, cuando se nacionalizaban las empresas en pérdidas -cómo calificar si no la decisión de regalar el aeropuerto de Castellón y, además, comprometerse a pagar 25 millones en diez años si no llega un determinado número de pasajeros-  y se privatizaban las que daban o podían dar beneficios.  La crisis no es más que la miserable excusa para imponer la ideología de la derecha. Fabra cree que está marcando un hito en la historia de la Comunidad. Francisco Camps lo hubiera dicho con más pasión. En eso, ven, sí se diferencian

La tentación de la corrupción

Por: Josep Torrent | 27 sep 2013

González
El Ayuntamiento de Alicante sufre un serio quebranto económico que le ha obligado a solicitar un segundo plan de rescate al Gobierno. Como consecuencia, el consistorio se endeudará más y es cosa sabida que las deudas de hoy son los impuestos del mañana. La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, ha despachado el asunto asegurando que el Ayuntamiento se apretará el cinturón. Una afirmación que ni siquiera es una verdad a medias. Quienes se apretarán el cinturón de verdad son los ciudadanos de Alicante que verán como subirán los recibos por la recogida de basuras, tendrán menos servicios municipales y tendrán que seguir pagando un 10% más en el Impuesto de Bienes Inmuebles durante al menos una década más.  Los paganos del despilfarro municipal serán los ciudadanos, no el Ayuntamiento.

Una de las causas, y no necesariamente la principal, de esta quiebra ha sido la mala práctica seguida en la adjudicación de las contratas municipales a empresas que presentaban ofertas a la baja, osteriormente revisadas al alza a través de modificaciones de crédito. El pasado jueves, el presidente de la patronal valenciana, José Vicente González, advertía a los empresarios que trabajan con las administraciones públicas que el sector privado debía asumir  riesgos y responsabilidades. De tal modo,
dijo, “que si hay beneficios te los has ganado, y si hay pérdidas también te tocan aquí”. Si no se asume esta elemental premisa, concluyó, “se puede caer en las tentaciones de la corrupción”. Al patrón de patronos valenciano, en ocasiones, se le entiende todo sin necesidad de traductor. Basta una mirada
hacia lo que ocurre en Alicante para saber de qué habla.

Un empresario se confiesa

Por: Josep Torrent | 20 sep 2013

Por casualidad me encuentro con el representante de una organización empresarial valenciana. La economía, ya se sabe, pinta mal por mucho que nuestros gobernantes se empeñen en ver brotes verdes. Es la macroeconomía, estúpido, me dirá alguien; pero el ciudadano medio  es incapaz de discernir una brizna en el océano de grisura e incertidumbre en el que chapotea a diario para, exhausto, llegar a fin de mes.

El empresario no estaba, al menos el día en que me encontré con él, mucho mejor. Desesperanzado, frustrado, casi rabioso, se quejaba de la incapacidad de los políticos y de los de su clase:“Estamos atomizados, incapaces de unirnos alrededor de algún proyecto. Mira, me dijo, políticos y empresarios somos como vasos comunicantes y lo único que estamos demostrando es nuestra mediocridad”. Mi emprendedor acabó su decepcionada perorata con una frase que me estremeció: “Esto es una guerra de pobres. Y a robar”. No dijo a quien se refería, pero era inevitable pensar en la cantidad de casos que investiga el TSJ en los que están implicados e imputados políticos y empresarios. Corruptos y corruptores. Presuntos, claro.

¿Hay una vía valenciana?

Por: Josep Torrent | 13 sep 2013

Fue el miércoles cuando centenares de miles de personas salieron a las calles, plazas y carreteras reclamando la independencia de Cataluña. Un proceso político que, quiérase o no y cualquiera que sea su final, tendrá consecuencias para la Comunidad Valenciana. Son tantas cosas las que nos separan de nuestros vecinos del norte como las que nos unen. Ejemplo: una buena parte del sistema financiero valenciano está ahora en manos de entidades catalanas. Pero quienes se supone que nos gobiernan aquí, en la Comunidad Valenciana, no parecen tener el menor interés en atender en serio lo que ocurre al norte del río Sénia. Como siempre se han limitado a agitar el espantajo del anticatalanismo, convertido ya en una suerte de Gibraltar valenciano para evitar que se hable de los problemas internos.

Un días antes de la celebración de la Vía Catalana hacia la independencia, el Consell protagonizaba un ridículo sonado al retirar del orden del día del Congreso de los Diputados el punto por el que se iba a debatir una adicional al Estatut d’Autonomía que políticamente habría obligado al Estado a que sus inversiones tuvieran en cuenta el peso de la población. El presidente Fabra y su equipo prefirieron retirarlo antes que sufrir una ominosa derrota a manos de su propio partido. ¿Es esta la vía valenciana? Mala cosa. Ese camino solo conduce a la desaparición del autogobierno. Tal vez sea eso lo que quiere el PP, pero no se atreve a decirlo.

Sobre el autor

Josep Torrent

es periodista, delegado de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Casado, con una hija y un nieto. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Valencia y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Sobre el blog

La Comunidad Valenciana no es solo corrupción, ni tampoco fallas, sol, playa y paella, aunque el tópico la reduzca a eso. Este blog hablará de los tópicos, como no puede ser de otra manera. Pero también aspira a contar otras cosas.

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