PlenaMente

23 abr 2016

Olvidar es sano

Por: Patricia Ramírez

Pak
Unas mujeres lloran a las víctimas del atentado terrorista en Lahore en marzo. / K. M. CHAUDARY (AP)


Si metes la palabra olvido en internet, podrás comprobar que todos los artículos van encaminados a prevenirlo: trabaja tu memoria para mejorar el olvido, entrena tus neuronas para tener más memoria, etc. Olvidar está asociado a pérdida de la memoria y a un deterioro de nuestra capacidad cognitiva. Pero, ¡qué sería de nosotros sin la capacidad de olvidar!

Las personas que han sufrido un accidente de coche, vivido guerras, catástrofes naturales o situaciones dramáticas, dicen muchas veces no recordar lo ocurrido instantes antes del accidente y tener solo recuerdos del momento en el que despiertan en el hospital. Este tipo de amnesia permite que el cerebro los proteja de tener recuerdos e imágenes que serían muy dolorosos de recordar. Pero muchos otros sufren trastorno por estrés postraumático, y uno de los síntomas son los famosos flashbacks en los que se recuerda con viveza y dramatismo momentos del incidente. Provocan sobresaltos y terror a las personas que se vieron expuestas al peligro de perder sus vidas.

Recuerda mi amigo Gurutz Linazasoro en una de sus columnas, lo siguiente: Una monja vivía desesperada por un dolor secundario a un cáncer de mama. La morfina mitigó el dolor. Un día recibió la visita del obispo quien le dijo que diera gracias a dios por haberle enviado aquel sufrimiento que le purificaba y le hacía mejor persona. Ella calló, sonrió y pensó “A quien estoy agradecida es a la ciencia que me ha enviado la morfina”.  Y es que poder olvidar el dolor es de lo más saludable que puede hacer una persona.

Una de las ventajas de no olvidar es tener consciencia de lo que ocurrió para aprender de ello. Pero, ¿no es cierto que el hombre siempre tropieza dos veces con la misma piedra? Y a pesar de que nos dicen que el hombre que no conoce su historia, tiende a repetirla…la repetimos igual, conociéndola o no. El aprendizaje que sacamos de nuestra vida, errores y éxitos es genial, pero en muchos momentos, los recuerdos nos limitan más que favorecen.

He aquí dos tipos de recuerdos con los que deberíamos hacer un esfuerzo para poder olvidar:

1. Con todo lo que nos ronda, preocupa y no depende de nosotros. La mayoría de pensamientos y recuerdos diarios que nos producen malestar y desasosiego no depende su solución de nosotros. Imagina hacerte una analítica, ¿no sería genial no tener que recordar qué resultado obtendrás hasta el día de la entrega? O un examen del que no has salido satisfecho, o la nota de una oposición, ¿no serías más feliz si no recordaras nada hasta el día en el que sale la nota? Porque el hecho de rumiar si habrás aprobado o no, si acertaste la pregunta x que te genera dudas, si los parámetros de la analítica estarán dentro de lo esperado, etc., no te ayuda a tomar decisiones ni a poder actuar. Solo te deja rumiando hasta el juicio final...y sufriendo ansiedad.

En este caso… A pesar de que no es sencillo, deja estar tus pensamientos. Significa que no te enredes con ellos, que no argumentes, que no busques ideas que te dejen tranquilo. No funcionará, al rato volverán otra vez. La mejor manera de olvidar es no prestarles atención. Cambia tu foco de atención, trata de concentrarte en tu presente, en tu aquí y en tu ahora. Deja de hablar con todo lo que anticipa un resultado negativo. ¡No hables tanto con los pensamientos que tú no has invitado a entrar!

2. Con todo lo que te lleva a sentir rencor. A lo largo de nuestra vida cometeremos equivocaciones en las relaciones personales y otras personas se equivocarán con nosotros. Por falta de atención, por falta de respeto, por torpeza, por indiscreción, por cientos de motivos. Tener presente en tu memoria el mal que te hizo alguien es una tortura. Limita tu relación con esa persona en concreto y te condiciona las relaciones con otra gente.

En este caso… Toma una decisión. Si la persona es alguien importante para ti, por algo será. Haz balance de todas las veces que has podido contar con ella, que te ha ayudado, que ha sido amable y considerada y decide qué tipo de relación deseas mantener. Habla con ella, dile cómo te sientes y lo que necesitas en la relación. Y una vez analices y hables, cierra la carpeta del mal recuerdo. Y si la persona es alguien insignificante con quien no deseas tener relación, cierra la carpeta directamente. Pero deja de recrearte en lo mala que es a veces la gente y con quienes te han fallado.

Para olvidar, practica tres reglas: aceptar que la vida tiene una parte injusta que no depende de ti, interpretar con benevolencia para no sacar conclusiones erróneas sobre las intenciones de los demás y aprender a perdonar.

 

Hay 5 Comentarios

Ciertamente, tratar de estar aquí y ahora es bueno, como ya sabían los orientales


http://autonomiaybienvivir.blogspot.com.es/2015/05/plum-village-cultivando-el-buenvivir-en.html

esto va en serio?

Recordar es malo,peor es obsceno,con dignidad murió,su sombra cruza.

El olvido depende de cada persona y no hay ninguna regla que haga cambiar este hecho, por ejemplo a esa mujer que aparece en la foto, seguramente la habrán matado al marido o al hijo, esta desgracia no la va a poder olvidar en la viday, mucho menos, si le cambia la vida; sí que es cierto que la vida es injusta, pero para unos más que para otros y si has sufrido mucho en la vida , es diffícil que interpretes con benevolencia o que te cueste poco perdonar, pero ya digo todo depende del carácter de cada persona.

Aquí os ofrezco yo mi visión, en tres minutos y con una pincelada de humor: No te tomes tan en serio https://dametresminutos.wordpress.com/2015/04/04/no-te-tomes-tan-en-serio/ vía @jiribas

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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