PlenaMente

04 may 2016

¿Le lees la cartilla a tus hijos?

Por: Patricia Ramírez

Cartilla
Fotografía: Getty


A todos nos han leído la cartilla de pequeños. Forma parte de nuestra educación y de nuestra infancia, como la Nocilla, el Colacao o ir al parque con el bocadillo. Leer la cartilla suena a antiguo, a regañina, pero esconde muchos aspectos positivos detrás. El acto de leer la cartilla se realizaba en el momento en el que ibas a visitar a la la familia, o te invitaban a casa de unos amigos, cuando salías a comer fuera o ibas a un cumpleaños. Suponía un resumen rápido y cercano en el tiempo de lo que representan los valores de tu familia: sé educado, da las gracias, obedece a lo que te diga la madre de tu amigo, pórtate bien, no hagas el bruto, responde cuando te pregunten, da un beso al llegar y saluda. Eran normas básicas que permitían que el niño tuviera frescos esos detalles que por ser niños y no darles valor, se te olvidaban. Cuando la madre o el padre leían la cartilla, lo hacían en un tono protector, mientras terminaban de repeinar al chaval. No era un acto de reprimenda, sino de cariño. Nadie recuerda “leer la cartilla” como algo dramático.

Leer la cartilla tiene varias ventajas:

Facilita el aprendizaje. Y es que el efecto “repetición” hacía mella. Te repetían una y otra vez lo mismo. Después del aprendizaje significativo, la repetición es lo que permite que retengamos la información. A ninguno se nos ha olvidado el contenido de la cartilla.

Nos da seguridad porque forma parte de la rutina. El chaval ya espera que su madre o padre le digan las normas que no debe olvidar. Es un repaso rápido de la información. Y una vez leída la cartilla, te soltaban en el cumpleaños, en casa de tu amigo o donde fuera. Leer la cartilla era el último bache antes de la diversión.

Como es un hábito que padres y madres seguimos repitiendo, aquí te dejo unos consejos para hacerlo de forma efectiva: 

- Mira a tu hijo a los ojos y mantén el contacto ocular para que te preste atención.

- Sonríe; estás educando en valores, no regañando.

- No le grites ni le levantes el dedo acusador. Tu hijo te entiende si le hablas en un volumen y tono conversacionales. No es el grito lo que te da autoridad, sino tu capacidad para conseguir su atención.

- Dile lo afortunado que eres por tener a alguien obediente. Y recuérdale alguna visita en la que lo cumpliera y lo bien que te sentiste cuando la madre de su amigo te dijo que tenías un hijo súper educado.

- No amenaces “como me entere que no das las gracias, te enteras”. No se trata de meter miedo, sino de que los niños aprendan maneras correctas de comportarse.

- Háblale de las consecuencias positivas que tienen las normas que le estás transmitiendo. “Carlos, cuando das las gracias a la madre de tu amigo, ella se siente bien por haberos hecho la comida”.

- No le des diez normas a la vez porque no será capaz de recordarlas todas. Dile las tres cosas más importantes para ti.

- Comprueba que las ha comprendido pidiendo que te las repita: “amor, estoy segura de que ya te sabes todo lo que te digo de memoria, pero ¿dime qué tienes que hacer en casa de Pepe?” Pídele ejemplos a través del juego: “por un beso enorme, dime tres momentos en los que tienes que dar las gracias”, “por una cena riquísima cuando vuelvas, dime tres cosas que no puedes hacer en casa de Miguel”. A través del juego se aprende y retiene con más facilidad y conseguirás que tu hijo participe.

- Dale ejemplo con tu forma de comportarte y dale las gracias por haberte escuchado.

- Despídete de él con amor, con un abrazo de oso y un beso enorme. Se comporte como se comporte, tiene que saber que tu amor hacia él es incondicional.

Hay 2 Comentarios

Mira tu, pues yo pensaba que leerles la cartilla a los hijos era regañarles por haberse portado mal en algún momento o cuando hacian mal las cosas, como por ejemplo no estudiar y presentar malas notas; está claro que alguna de las dos estamos equivocadas.

Ocho claves para #corregir con acierto, oportunidad y eficacia. Y algún secreto más.
https://dametresminutos.wordpress.com/2015/06/01/la-critica-leal/

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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