PlenaMente

25 may 2016

No se puede hablar con un fanático de la comunicación

Por: Patricia Ramírez

Pat
Una de las principales dificultades de la comunicación es la conducta intolerante, inflexible y fanática de algunos interlocutores. Hay personas que defienden sus ideas con agresividad, sin respeto a otras posturas, con dogmatismo y enfado. Hablar, dialogar o intercambiar opiniones con ellos se convierte en tarea imposible. Sus posturas extremas provocan tensión en las sobremesas y cuesta mucho tener confianza con ellos.

Esta actitud suele ser fruto de la rigidez cognitiva. Las personas tenemos una serie de creencias que dan sentido a nuestra vida y según las cuales nos guiamos. Muchas de ellas nos limitan. Una creencia de las personas fanáticas de la comunicación es su visión del mundo en términos de “todo o nada”, que les lleva a interpretar que los que hablan con ellos son, o “aliados”, los que piensan como ellos, o “rivales”, los que piensan distinto de ellos. No se ponen en el lugar del otro, no se plantean si otras posturas son acertadas, posibles o que simplemente existen. La vida es tal cual la ven ellos, no hay más. Muchas veces utilizan argumentos manipulativos para que termines claudicando y dándoles la razón. Porque darles la razón es ganar la batalla. Y en el peor de los casos, si su agresividad y enfado se disparan, terminan por ridiculizarte y hacerte sentir tonto, inútil, equivocado o humillarte por tu forma de pensar.

Abundan en las reuniones de trabajo, en las comidas familiares y en los grandes eventos de bodas, bautizos y comuniones. Te dejo aquí unos consejos para que sepas lidiar y no sufras cuando te encuentres a un fanático de la comunicación.

1. Lo primero es detectarlos: tienden a elevar el volumen, pueden mirarte de forma desafiante, hacen notar de alguna manera su presencia, insisten, insisten y vuelven a insistir en su postura. No te preocupes, son bastante identificables. Una vez identificado el fanático...

2. No les contradigas, es un reto para ellos. Es como dejársela botando a un delantero en un mano a mano con el portero. Solo tiene que empujarla. Lo mismo ocurre aquí. Dar una opinión contraria, y si además respondes al perfil del mediador, tranquilo y racional, es motivarlo. Querrá chutar y hacer gol.

3. No trates de justificar tus opiniones, no lo necesitan. De todas formas no harán un esfuerzo por entenderte, sino por convencerte de lo suyo. Tus argumentos y opiniones, incluso científicamente justificados y bien argumentados, no son importantes para ellos. No buscan una opinión distinta, no buscan enriquecerse con las aportaciones de todos, ni aprender, buscan tener razón. Para, no sigas, no le interesa, no te va a atender. Porque estas personas solo tienen algo que atender, a sí mismas.

4. No entres al trapo de sus ridiculizaciones. Como tengas capacidad argumentativa, como te comuniques bien, como noten que otras personas asientan a tus ideas, pasarán de su postura a la ridiculización. Date cuenta que tienen que ganar, porque si no, no se sienten bien. Si sus argumentos no son suficientes, utilizarán cualquier otra estrategia, entre ellas dejarte en ridículo. Sí, es infame, soberbio, maleducado, poco elegante, pero a ellos les da igual.

5. Hazle saber que su forma de hablar es incómoda para ti, que te sientes mal y dile que no seguirás dialogando con él. Cuando sea incómodo hablar con él, házselo saber. Dile que está hablando alto, que no quieres dialogar con alguien que no se mantiene sereno y no le dirijas más la palabra. Incluso prometiéndote controlarse. Una vez se han disparados, por mucho que digan que hablarán bajo, no lo hacen.

6. No te dejes menospreciar. Si te falta el respeto, levántate y vete. Así, sin más. Puedes incluso hacérselo saber: “¿Te estás dando cuenta de que me estás levantando la voz y faltándome al respeto?” Pudiera ser un fanático despistado. Nunca se sabe.

7. No te pongas a la altura, ni de su volumen de voz, ni de sus comentarios críticos. No ganarás la batalla imitando su manera pobre de comunicar. Solo conseguirás sentirte mal contigo mismo por no haber sido capaz de controlarte.

8. Si la persona vale la pena para ti, deja la puerta abierta para seguir hablando en un momento en el que mantenga la calma y las formas. Igual se trata de alguien a quien amas, tus hijos, tu pareja, o igual tiene un mal día. No se trata de dar de lado a la persona que no se está controlando si crees que vale la pena mantener esa conversación o darle otra oportunidad. Pero dile que seguirás hablando cuando la situación o ella lo propicie.

Lo bonito de hablar es sentirte bien cuando estás interactuando con alguien, compartir, enriquecerse de lo que cada uno aporta. Hablar para enfadarse es una de las actividades más frustrantes y estresantes. Y además genera una huella en la memoria. Será difícil que te vean como alguien dialogante si generas este tipo de tensiones en tus conversaciones. Ya sabes, cría fama y échate a dormir.

Hay 2 Comentarios

A ver si te sirve. Son tres minutos: Claves útiles al hablar: ¿quién da más? https://dametresminutos.wordpress.com/2015/04/24/claves-utiles-al-hablar-quien-da-mas/
vía @jiribas

BRAVO!!! Validez total en lo expuesto.

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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