PlenaMente

14 may 2016

Supersticiones y otras pérdidas de tiempo

Por: Patricia Ramírez

Gato
Imagen: Corbis


Recuerdo una vez que un jugador, de esos con solera, liderazgo y veteranía, de los que a todos nos gusta tener en nuestro equipo, me dijo “menudo tema has tocado hoy en la charla, ojalá ganemos, que si no…”. El tema eran las supersticiones y su impacto en la percepción de la suerte.

Manías, supersticiones, invocar a la suerte, el “por si acaso”, nadie quiere llamarlo por su nombre, porque a priori ser supersticioso es estar vendido a no se sabe qué y carece de valor científico. Las supersticiones más comunes son: tocar madera, buscar tréboles de 4 hojas, el gato negro, el número 13 o el 7, romper un espejo, colgar la herradura detrás de la puerta, derramar sal, apagar las velas de un soplido, no dejar el bolso en el suelo, soplar las pestañas para pedir un deseo, llevar una pata de conejo, pasar por debajo de una escalera, dejar las tijeras abiertas o cruzar los dedos. No hay un solo dato riguroso y científico que relacione directamente una superstición con la magia de modificar el destino para bien de uno. Pero a pesar de esto, más del 70 % de la gente dice tocar madera. El mismo premio Nobel de Física Niehls Bohr tenía colgada una herradura en la puerta de su casa. Él se declaraba no supersticioso y cuando le preguntaban por la incongruencia de tener la herradura, contestaba “me han dicho que funciona igual, creas en ello o no”.

La superstición es una fe desmedida en algo sin que medie la lógica o la razón, así definen la palabra varios diccionarios. A este tipo de ideas o creencias en psicología las llamamos ideas mágicas y carecen de toda rigurosidad. Las personas realizan rituales intencionadamente para atraer la buena suerte y espantar la mala, de hecho hay aviones y hoteles que no cuentan con la fila o la planta 13. Un estudio en el Reino Unido confirmó que las viviendas sitas en el número 13 perdían valor de mercado cuando se trataban de vender. Un estudio de Andrew Ahn, publicado en el American Journal of Medicine describía como los médicos creen que el comentario de “parece que será una noche tranquila” refiriéndose al trabajo de urgencias, puede vaticinar una avalancha de nuevos pacientes. Y los resultados fueron claros, ni los médicos estadounidenses ni los británicos fueron capaces de predecir el aumento de pacientes por el simple hecho de desear una noche tranquila en urgencias.

Algunas personas afirman que las manías y la superstición son propios de gente inculta y carente de conocimientos, pero la historia demuestra que no tiene nada que ver con el nivel de formación, el género, la inteligencia, la religión, el nivel socioeconómico o la cultura. Son supersticiosos los más renombrados políticos, deportistas de alto rendimiento o la persona que anda por la calle. La superstición es cosa de casi todos. Las investigaciones de Scott Fluke indican que tienen más probabilidad de ser supersticiosos las personas que creen que el destino o el azar controlan sus vidas, esos que se ven llevados por la corriente. Son aquellas personas que piensan que no pueden hacer nada por controlar su futuro.

¿Qué aportan los rituales y la superstición? Sobre todo dos cosas: dan seguridad y eliminan la ansiedad que genera no hacerlos. A las personas no les gusta la incertidumbre, no saber qué va a suceder y tratan de ganar control con una herradura colgada detrás de la puerta. A mayor incertidumbre de un país, mayor número de rituales, más son los artículos publicados sobre superstición y más se visita a los videntes para que realicen conjuros que nos faciliten control sobre la situación. Normalmente las supersticiones tienen un mismo orden. Siempre se hace lo mismo y de la misma manera. Skinner, el padre de la psicología conductista, afirmó que la superstición se mantiene por un refuerzo fortuito, ocasional o por accidente. La conducta supersticiosa se mantiene o se origina como casi todos nuestros comportamientos, por el refuerzo y por el aprendizaje. La casualidad puede llevarte a que en un examen te pongas una prenda de vestir a la que tú otorgas la responsabilidad de haberte dado suerte. O puede que hayas visto practicar los rituales en casa: el número trece, tirar la sal en la mesa, soplar todas las velas…

Han existido toda la vida. A veces coinciden en tiempo el ritual y la buena suerte y el cerebro interpreta que lo uno ha sido el causante de lo segundo, y otras veces, no. Pero el “por si acaso” nos lleva a repetir el ritual…total, “no pierdo nada por hacerlo”. Lo cierto es que sí pierdes: pierdes el locus de control interno, que significa saber en qué medida eres el causante de tus éxitos y fracasos. Pierdes la libertad de no depender de nada y sobre todo, a la larga, pierdes mucho tiempo. Porque lo que empieza siendo un simple ritual puede convertirse en un trastorno obsesivo compulsivo y condicionar completamente tu vida teniéndote atado a rituales que limitan tu vida cotidiana y profesional. Lo que diferencia al maniático del obsesivo-compulsivo es la frecuencia y la intensidad con la que practica los rituales y la presencia de sus obsesiones, así como la forma en cómo condicionan tu vida.

Nada altera los resultados salvo lo que puedes hacer tú. Tu trabajo, tus valores, tu talento, el apoyo del que te rodeas, tu profesionalidad, tú. Y aun así, nada es del todo controlable. Siempre hay variables y circunstancias que están fuera de nuestro alcance y aunque toques todos los troncos de los árboles del planeta, ni aun así, eso alterará lo que depende del destino.

Si quieres dejar de depender de estas manías, tienes que saber que mientras dejas de practicarlas experimentarás niveles de ansiedad, pero que si te expones a ellas, te darás cuenta de que no son peligrosas, solo incómodas. Deja de razonar sobre qué pasará si no haces nada por controlar el futuro. Esos razonamientos son los culpables de que sigas atado a las manías. Atrévete a decir que pasará lo que tenga que pasar, ni más ni menos. Y si de verdad te encuentras limitado por tus rituales, pide ayuda a un profesional.

Hay 3 Comentarios

La verdad es que no creo en eso, tampoco algunas cosas creo que son reales, casi nada de estas cosas te pueden pararar para luchar en la vida :)

Acabamos de tener un viernes y 13. Leiste? Porque, hablando de mala suerte... Te animo a hacerlo!
13 citas sobre mala suerte https://dametresminutos.wordpress.com/2015/10/04/13-citas-sobre-mala-suerte/ vía @jiribas

A veces estas supersticiones son peores a medida que te van pasando cirscunstancias no muy buenas ni agradables en tu vida, pero también se dá el caso contrario, que cuando te va muy bien en la vida acudes a estas supersticiones para que no cambie tu status; sin embargo, al final ocurre lo que la bloguera ha dicho, me refiero sobre todo en el primer caso, llega un momento en que no puedes evitar tener un gato negro, o que se te caiga la sal o que se te rompa un espejo y terminas por decir que sea el destino el que marque tu vida y, si eres creyente, rezar para que acabe de forma natural y sencilla y que ese deseo sea para todas las personas de este mundo.

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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