PlenaMente

18 jun 2016

10 pasos para entrenar la tenacidad

Por: Patricia Ramírez

Tenacidad
Una de las definiciones que aparece para la palabra tenacidad cuando la introduces en Google es “fuerza que impulsa a continuar con empeño y sin desistir en algo que se quiere hacer o conseguir”. Hay objetivos para los que no estamos lo suficientemente motivados, que no despiertan en nosotros esa ansia por conseguirlos a pesar de que sabemos que debemos hacerlo. Si siempre estuviéramos lo suficientemente motivados, no necesitaríamos tirar ni de fuerza de voluntad ni de tenacidad. Pero la vida es un equilibrio entre responsabilidades y placeres. Y hay veces que la llamada del deseo nos tira muchísimo.

Si fuéramos más tenaces igual podríamos llevar una vida más saludable, con más compromiso, más eficaz. Si fuéramos más tenaces igual nos sentiríamos más seguros de nosotros mismos, orgullosos, preparados, formados, confiados, disciplinados, responsables. Si fuéramos más tenaces igual seríamos un modelo de esfuerzo para nuestros hijos. Si fuéramos más tenaces gran parte del mundo que deseamos estaría a nuestro alcance. Porque estaríamos trabajando para acceder y participar de él.

¿Quieres entrenar tu tenacidad?

El deber por encima del placer.
¡No postergues! No funciona. El nivel de ansiedad que te genera postergar no vale la pena en comparación con el placer inmediato y fugaz que obtienes al abandonar la tarea que te genera malestar. Métele mano, ya, y cuanto antes, mejor. Esto es válido para ti y para los deberes de tus hijos. No se juega hasta que no se acaban los deberes y se recoge la mochila para el siguiente día de colegio.

Trabaja tu resiliencia
¿Te has equivocado, tropezado? ¿Qué esperabas, no hacerlo nunca? No, hombre, no. Esto forma parte de la vida. Deja de rumiar, de etiquetarte, juzgarte y busca soluciones. ¿Lo quiero volver a intentar?, ¿lo puedo hacer de otra manera?, ¿es algo por lo que tenga que pedir disculpas, o reparar el daño?, ¿las consecuencias son asumibles para mí? No le des vueltas a la caída, al error. Trata de recordar cuál era el objetivo, hacia dónde vas y qué tienes de tu parte para seguir en el empeño: recursos, ideas, personas, tiempo, dinero… Seguro que con algo puedes contar. Y vuélvelo a intentar.

Deja el muro de las lamentaciones
Las quejas te apartan del objetivo. Centran tu atención en todo lo negativo, en lo que te da pereza, en lo que no funciona y con ello tu estado de ánimo baja. Las quejas sirven solo para desahogarse, pero para poco más. Trata las quejas como si fueran parte del juego, y busca a cada una ideas creativas, racionales o incluso absurdas para poder vencerlas. Habrá quejas que no tengan solución ni motivación posible, que simplemente son parte del camino. Cuanto antes afrontes esos baches, mejor.

Focaliza en el presente
¿Cuál es el siguiente paso? Lo única que importa es estar presente en el siguiente paso, al margen del pasado y sin importarnos el futuro. Focalízate en lo que tienes que hacer ahora. De esta manera conseguirás ser eficaz. Mucha gente piensa que un cerebro que está en todo es un cerebro más eficaz, pero no es cierto. Ya sabemos que la multitarea no funciona y que solo tenemos capacidad para atender de forma consciente, una sola cosa a la vez. Quien te diga que lleva veinte temas a la vez, te miente o se engaña a sí mismo. Podrá estar pendiente de veinte cosas a la vez, pero atender de forma eficaz, no lo hace con ninguna. Huye de quien te diga que está “súperocupado” como símbolo de profesionalidad. Esa persona creerá estar en todo pero no estará en nada.

Sé flexible
Sé flexible para cambiar de planes, para adaptarte a otras personas del equipo, para dudar de tus certezas y escuchar las opiniones de otros. La flexibilidad relaja y ayuda a controlar la ira de quien no ve más que su punto de vista como punto correcto.

No dejes de prepararte nunca 
Formación, experiencia, lectura, consultas. Alimenta tu curiosidad.

Visión
No olvides a dónde vas. Puedes realizar un collage con tu meta y rodearla con imágenes, palabras, textos, reflexiones de todo aquello que te va a cercando a ella. Así tendrás un elemento visual que te recordará siempre tu objetivo.

Estate preparado
¿Cuál es tu plan? ¿Con quién cuentas? ¿Con qué? Lo ideal es que la oportunidad te encuentre preparado, no que te prepares cuando llegue la oportunidad.

Confianza
Ten fe en ti mismo. Necesitas creer en ti, en tu equipo, en tu entrenador o jefe, en los que te rodean. Necesitas saber que entre todos os complementáis y os hacéis mejores. Piensa bien de los demás, sé benevolente. Las personas desconfiadas no esperan cosas buenas de los otros, piensan que les van a robar las ideas, que se colgarán las medallas, que alguien les traicionará. Por supuesto que podemos encontrarnos a este tipo de personas a nuestro alrededor, pero son más lo que suman que los que te fallan. ¿Acaso tú tienes pensado comportarte así con los tuyos? Piensa mal y acertarás no es de los mejores refranes. Y en la medida de lo posible, trata de trabajar con gente afín a tus valores, así será más fácil confiar.

Disfruta cada paso
La tenacidad está en el curso, en el camino, no el resultado. Si solo estás dispuesto a ser feliz cuando consigas la meta, habrás perdido un montón de oportunidades, detalles y momentos en los que ser feliz. Vete celebrando los pequeños logros, felicita a los que tienes alrededor por pequeñeces. Hará que cada esfuerzo cobre valor.

 

Hay 2 Comentarios

Gracias por los consejos, tengo un hijo que está entrenando para piraguista y es verdad que si no eres tenaz no cumplirás tus objetivos.

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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