PlenaMente

06 jul 2016

La dura carga de no querer decepcionar a los demás

Por: Patricia Ramírez

Ser tú mismo
Estamos hechos para vivir en sociedad y relacionarnos. Esta afirmación no tiene dudas. Nos gusta gustar, agradar y ser reconocidos por los otros. De hecho, gran parte de la imagen que tenemos de nosotros mismos, nuestra propia aprobación, la autoestima, depende de la aceptación y valoración de los que nos rodean. Pero, ¿cuál es el precio que pagamos por ello?

Para algunas personas el precio puede llegar a ser altísimo, tanto, que terminan por elaborar una personalidad distinta y una forma de comportarse con la que entienden que tendrán éxito dentro del grupo. Pero, aquí tenemos el primer error de lectura, ¿sabes lo que desea el grupo de ti? ¿Tienes claro que expresando o comportándote de una forma determinada, acertarás seguro? No. Intuyes que algunos comentarios pueden agradar, intuyes que ofrecerte, ser servicial, estar disponible, evitar los conflictos, decir palabras amables y neutras, es lo correcto y que con ello no fallarás. Pero también es una forma de comportarse despersonalizada, sin tu identidad, algo que no te convierte en lo que eres, en esa parte especial que tienes y que tendría un valor incalculable para muchas personas que estarían deseando apreciarla. Cuando te comportas en función de lo que tú crees que los demás desean, además de dejar de ser tú mismo, también corres el riesgo de equivocarte. Porque no tienes esa certeza. Y lo peor aún, un día entrarás en contradicción, porque no podemos mantener una fachada toda la vida. Y entonces la gente estará confusa, no sabrá si de verdad piensas como ahora te expresas o como te han escuchado con anterioridad. Puede que quedes como un hipócrita, como alguien dubitativo, inseguro, que no sabe lo que quiere.

Siendo tú mismo tienes el riesgo de ser rechazado. Por supuesto, pero ese rechazo debería ser una criba para ti. Una criba en relación a las personas que no comparten tus gustos, tus ideas o tu forma de ser. ¿Te has planteado que igual es a ti a quien no le interesa compartir su vida con ellos?

Otras veces sí sabes lo que esperan de ti. Las opiniones de tus padres, el colegio en el que te educaste, la idea de lo que está mal y lo que está bien, los doctrinas en las que fuiste aleccionado, todo, además de configurar parte de tu escala de valores, también configura la imagen de lo que es una persona de bien. Y cuando te sales de los “deberías” que te han inculcado, piensas que te equivocas, que puedes perder el amor y la aceptación de los tuyos y te sientes culpable y fuera del rebaño. Muchos padres y personas influyentes lo hacen con la intención de que crezcas en lo que ellos creen que es apropiado para ti. Seguramente porque lo fue para ellos, o porque piensan que sus valores son leyes universales que deberían encajar con todo tipo de personalidades. Pero no es así. A cada estilo y fisionomía le queda mejor según qué trapitos y colores, y lo mismo ocurre con la personalidad; que según el talento, la creatividad, las ideas, el atrevimiento o las preferencias, les sienta bien unas ideas y una forma de ser y a otros, otra. A pesar de que se compartan los genes, no se tienen por qué compartir las formas de pensar, sentir y actuar. Son hijos, no son marionetas. Compartir genes no obliga a compartir ideas, ni siquiera valores. Así que educa en la libertad y el pensamiento crítico, para tener hijos libres en lugar de borregos en un rebaño.

En tu mochila llevas una piedra que pesa un quintal. Se llama la piedra de la deseabilidad social. Y en ella está escrita la obligación de comportarte socialmente deseable. Es decir, actuar, y este es el término adecuado, actuar porque representas un papel, conforme a lo que crees que la sociedad espera de ti. Para desprenderte de esta piedra, puedes:

-Ser auténtico. Empieza por reflexionar sobre la siguiente idea. “Si no sé con certeza qué espera la gente de mí, ¿estoy seguro de acertar modificando mi forma de ser?” “Y a pesar de que cambie, ¿estoy seguro de que esto agradará a todo el mundo?” Existe una probabilidad muy alta de no ser lo que los demás esperan fingiendo lo que no eres. Así que ya puestos, es mejor equivocarte siendo lo que sí eres.

-No es un rechazado, es alguien que no te interesa. Si siendo tú, honesto con tus ideas, alguien te rechaza, ¿de verdad que quieres relacionarte con alguien así? ¿No deberías tú rechazar en tu vida a quien no te acepta como eres? Aléjate de aquella persona que te “obliga” a cambiar lo que tú no desearías cambiar, tanto si se trata de tu forma de pensar o de tu forma de vestir.

-Si no te gusta algo de ti, cambia. Es cierto que puedes tener formas de comportarte incómodas para los demás: hablar alto, criticar, ser imprudente, la agresividad, la susceptibilidad. Muchas conductas pueden incomodar a la gente con la que nos relacionamos. Si detectas algo así en ti y tú lo ves justificado y crees que cambiarlo mejoraría tu calidad en las relaciones personales, elabora un plan para cambiarlo. Pero solo si tú lo has valorado y decidido.

-Sé educado, prudente y amable. Recuerda que ser uno mismo no implica hacer siempre lo que tú deseas y comportarte de forma desinhibida. Muchas personas confunden los límites. Se creen en el derecho de verbalizar todo lo que les pasa por la mente en nombre de la sinceridad. Ni Juan, ni Juanillo. Si crees que lo que vas a decir puede ser algo que puede incomodar, piensa primero si es necesario. Y si sí lo fuera, busca la manera educada y asertiva de comunicarlo. Y antes de dar consejos no pedidos, pregunta si la persona desea escucharlos.

-Participa de las conversaciones. Muchos se callan anticipando que su idea no es lo suficientemente brillante como para ser expresada. No necesitas ser premio Nobel para expresar lo que piensas. Nadie tiene ideas brillantes continuamente. Lo que tú crees que es obvio, banal, insulso, puede ser algo interesante para el que no ha caído en ello. Es más ameno relacionarse con personas que participan que con aquellas que solo observan sin abrirse a los demás. No tengas miedo a meter la pata. Y si ocurriera, con un “lo siento”, se acabó.

-Cuida tus prioridades. Significa que tus deseos y necesidades también son importantes. Si no cuidas de ellas, nadie lo hará por ti. Trata de buscar tiempo para hacer lo que te gusta en lugar de estar siempre disponible para los que te necesitan.

Cuando te conviertes en lo que no eres para ser aceptado en un grupo, significa que ese no es tu grupo.

Hay 3 Comentarios

Este es un breve pero muy ilustrativo post:
10 ideas para que creas en ti https://dametresminutos.wordpress.com/2016/02/21/10-ideas-para-que-creas-en-ti/ vía @jiribas

Este es un breve pero muy ilustrativo post:
10 ideas para que creas en ti https://dametresminutos.wordpress.com/2016/02/21/10-ideas-para-que-creas-en-ti/ vía @jiribas

Me encanta tu blog.
Gracias Patricia.
Besos

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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