PlenaMente

10 ago 2016

Gestionar la decepción

Por: Patricia Ramírez

Decepción 2
Nos gusta que el mundo, las personas y las situaciones encajen con nuestra percepción. La percepción es subjetiva, no vemos la realidad, vemos la realidad que nosotros creamos. Esa realidad está condicionada por la experiencia, los juicios de valor, los prejuicios y por nuestra forma de ser. Ninguna realidad es igual a otra. Ni siquiera la nuestra, porque al cambiar nosotros cada día, también cambiamos la manera que tenemos de percibir, interpretar y entender el entorno.

En base a nuestra realidad vamos anticipándonos, previendo que puede ocurrir y cómo van a reaccionar las personas. Es una conducta que nos protege, pero muchas veces, nos lleva a la decepciona. Porque dentro de nuestras previsiones anticipamos cómo van a reaccionar los demás con nosotros, lo que esperamos de ellos y lo que percibimos como correcto. Y no siempre encaja con lo que posteriormente nos ofrecen. Entonces tendemos a decir que los demás nos han fallado, que nada sale como hemos planeado. Y es que no contemplamos en la fórmula las variables que no depende de nosotros.

Muchas de las decepciones vienen de expectativas que dimos por supuestas sin comprobarlas. Dimos por sentado una determinada reacción, pero no era algo tan claro para el otro. Juzgamos una situación o a una persona desde nuestra perspectiva, dimos por sentado que se comportaría de una forma determinada y nos decepcionamos cuando no ocurre. Cuanto mayor es el lazo emocional, o mayor ilusión por la meta, más grande el nivel de decepción.

Decepcionarse tiene su lado positivo y evolutivo. Nos permite conocer qué no deseamos en nuestra vida, sacar un aprendizaje y tomar medidas. No te sientas mal por decepcionarte, seguro que te habrá servido para algo. Pero tampoco establezcas un patrón general con cada decepción. Las circunstancias y las personas son distintas, y la regla que te sirve en un momento, puede no hacerlo en otro. Si terminas por generalizar, pasarás de la decepción a la desconfianza.

Te dejo cinco consejos para reducir las decepciones:

1. Trata de que tus expectativas dependan de ti. La cohesión y la cooperación ayudan a conseguir objetivos en grupo. Pero si tus objetivos dependen siempre de terceros, en parte, estás vendido. Busca marcarte metas que puedas controlar. Y no dejes en manos de terceros tu felicidad.

2. Si no tienes claro qué esperar de los demás, explícales lo que necesitas. Dado que muchas veces necesitarás contar con la ayuda de otros para avanzar o para vivir en equilibrio, trasmíteles qué necesitas. Desde el tipo de comunicación, al ritmo de trabajo, a qué esperas y cómo deseas ser tratado. Pensamos que los demás deberían saber qué palabra oportuna decirnos, cómo motivarnos, qué tema de conversación deseamos tener, pero no es así. Nadie es adivino. Con el tiempo y la sana convivencia, se pueden llegar a anticipar e intuir, pero siempre será mejor que seas claro y honesto con tus necesidades si esas necesidades dependen de otros.

3. Acepta que las cosas puedan cambiar. Las personas cambiamos de opinión, y los amigos y las circunstancias, también cambian. No siempre el cambio ocurre en el momento en el que a nosotros nos viene bien. Simplemente sucede.

4. Practica la empatía. En lugar de decepcionarte igual podrías tratar de entender por qué lo hizo, si existe alguna explicación, que aunque tú no compartas, pueda justificar algo que no encaja contigo. La empatía nos lleva a la comprensión. Y la comprensión reduce la decepción. No te ofusques en lo que tú opinas, en cómo hubieras reaccionado o te hubieras comportado tú, porque así solo estás entendiendo el problema desde tú perspectiva y hará que te enfades y te sientas mal.

5. Ten expectativas razonables. Las personas perfeccionistas y exigentes buscan constantemente hacerlo mejor. Repasan todo, rumian, comprueban y controlan. El nivel de ansiedad en estos casos puede llegar a ser altísimo. Y el esfuerzo que invierten no siempre tiene su recompensa. Cuando las expectativas son muy altas y le dedicas muchas horas al trabajo, llega un momento en que el nivel de perfección de tu trabajo solo eres capaz de apreciarlo tú, porque termina siendo algo muy fino y exquisito. Estas personas terminan decepcionándose porque los demás no llegan a apreciar su detalle, o porque no siempre consiguen lo que se proponen a pesar de invertir muchísimas horas. Busca el equilibrio. A quien satisface ese nivel de perfeccionismo suele ser a ti, no a los demás.

Cuando yo recuerdo las decepciones mías vividas y las analizo, casi todas son fruto de la falta de comunicación o de esperar cosas de los demás sin haberme parado a pensar si esas personas me las querían dar, si en su forma de ser o comportarse concebían mis necesidades como una prioridad. Al final, muchas de ellas tienen que ver con la distinta escala de valores con la que nos regimos. Para mí la gratitud podía ser muy importante y para otros no era necesaria. Es más, incluso no la sentían, pensando que no había nada que agradecer. Cuando te encuentras con estas diferencias a la hora de entender la vida, te das cuenta de lo importante que es compartir tu vida personal, laboral y de amistad con personas que estén “cortadas por el mismo patrón”.

Hay 6 Comentarios

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Me dá la sensación que los que escriben estos articulos son demasiado calculadores o "cocos pensantes" y poco emotivos, como si desde pequeños les hubieran enseñado a como tenian que dirigir y controlar su vida; está bien, si emocionalmente están controlados, siempre van a sufrir menos, o al menos se conformarán y se olvidarán.

Valora más el esfuerzo y no solo el resultado:
Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate. Thomas Carlyle.
https://dametresminutos.wordpress.com/2016/08/09/esfuerzate-y-vuela-12-reflexiones-para-lograr-superarte/

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Sobre el blog

“Las personas felices lo son, no porque tengan más que los demás, sino porque centran su atención en lo importante”. La visión que tenemos del mundo, de nuestro entorno, condiciona nuestro bienestar y con ello la implicación, el compromiso y la actitud que tenemos con nosotros y con los demás. Hay personas que esperan el momento perfecto para dar un paso. Pero el momento perfecto está tan solicitado, que el día que aparezca, habrá que repartirlo entre demasiados. Con este blog te invito a entrenar tus emociones, tus pensamientos y tu actitud. Te invito a responsabilizarte de lo que ocurre alrededor para que no condicione tus decisiones. Tenemos un derecho maravilloso que es elegir. Elige tu modo de conducta, elige lo que quieras ser, elige cómo quieres vivir y sentir.

Sobre el autor

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorada en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, Patricia Ramírez es experta en psicología deportiva (campo en el que ha asesorado a equipos de fútbol como el Real Betis, el RCD Mallorca o el CB Granada) y trabajo en equipo. Colabora en varios medios de comunicación (TVE, El País semanal, Marca…).

Es autora de Así lideras, así compites (Conecta, 2015), ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? (Espasa, 2014), Autoayúdate (Espasa, 2013), Entrénate para la vida (Espasa, 2012), Gestión y Control del Estrés, con Zoraida Rodríguez Vílchez (Conzepto, 2008).

http://www.patriciaramirezloeffler.com/

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